lunes, 28 de abril de 2008

Los nombres de las calles II

Continuamos con nuestro particular recorrido por las calles de Cáceres, analizando cómo algunas han mudado su nombre en el transcurrir de los siglos. He introducido varias correcciones en la entrada de la semana pasada, pues después me di cuenta que mientras que olvidé aludir unas cuantas calles, me equivoqué al referirme a otras con un nombre que no tenían antiguamente.

Hace dos semanas, durante el Congreso sobre la Memoria Histórica que se celebró en la Facultad de Filosofía y Letras, tuve la ocasión de preguntarle al Concejal de Cultura por los recientes cambios en la denominación del callejero, advirtiendo que la eliminación de los nombres que hacían referencia a personajes del régimen franquista o acontecimientos de la guerra civil es un proceso que se inició a principios de los años noventa, como se puede comprobar en las fechas del cambio de denominación de las calles que a continuación veremos ¿Por qué se ha tardado tanto tiempo en quitar algunos de estos nombres? ¿Por qué en su momento se eliminaron unos y mantuvieron otros?

Aún hoy quedan reminiscencias en calles que recuerdan a algún militar (aunque no tuviese la importancia de otros generales) y en dos avenidas que llevan el nombre de sendos países que apoyaron el levantamiento militar de julio del 36. Por otra parte, y he aquí donde di mi opinión, el año pasado se les cambió el nombre a algunas calles que aludían a batallas de la guerra civil (Belchite, Brunete…); sin embargo, otras que se encuentran en los mismos barrios (p. ej. La Marañosa), han seguido conservando su denominación. En el caso particular de los nombres de batallas, no consideraría que su recuerdo ofenda a nadie, simplemente podríamos tenerlas por pequeñas lecciones de Historia, mas cuando en el caso de la de Brunete se considera que terminó en tablas. Además, puestos a ser equitativos, la solución más coherente habría sido añadir al callejero el nombre de aquellos episodios en los que brilló el genio militar del bando republicano, por lo que no sería mala idea haber dedicado una calle a la Batalla del Ebro.

- Era o ejido de los Mártires = Plaza de Argel (s. XX)
- Cerro del Teso = Paseo del Rollo = Paseo Alto = Paseo de Ibarrola (s. XX)
- Matadero (s. XV) = Juan Caramaño (s. XVI) = Barrio Nuevo (colación de San Juan) = Zurbarán
- Travesía de San Felipe = Gran Capitán (s. XX)
- Barrio Nuevo (colación de Santiago) = Canalejas (1904) = José Antonio Primo de Rivera (1936) = Barrio Nuevo (1990)
- Gutierre Tomaso = Valdés (s. XVI)
- Calle de las Ruizas (s. XVI) / Cadena (s. XVII) = (integradas en la) Plaza de la Concepción (s. XIX)
- Empedrada (s. XVI) = General Ezponda (s. XIX)
- Portería de Santo Domingo (s. XVI) = Andrada (s. XVI) = La Machacona* (S. XIX)
- Horno de Pizarro = de la Cruz (s. XVIII)
- Bernal Díaz = Panera (s. XVI)
- Pintores (s. XVI) = Alfonso XIII (1893) = Pablo Iglesias (1931) = Pintores (1936) = Generalísimo Franco (1937) = Pintores (1990)
- Corte o Cortes (s. XVI) = Moret (s. XX)
- Parras (s. XVII) = Cervantes = Parras
- Peña Redonda = Plaza Italia (1940) = Plaza del alcalde Antonio Canales (1990)
- Resbaladero (s. XVI) = Barrio de Busquet (s. XVIII)
- 14 de Abril (1931) = 18 de Julio (1936) = Cayo Norbano Flaco (2007)
- Santa María de la Cabeza = Huesca (2007)
- Barrio del Resbalón = Casas de Cotallo (s. XIX)
- Afueras de San Antón de los Escambrones = San Antón
- Comandante Manuel Sánchez Herrero (1937) = Comandante Sánchez Herrero (1990)
- Paseo de las Afueras de San Antón = Paseo de San Juan del Puerto = Paseo de Cánovas (1897) = Avda. del 2 de Mayo = Avda. de Luis Armiñán y Pérez (1913) = Avda. de la República (1931) = Avda. de Lerroux (1933) = Paseo de Asturias (1936) = Paseo de Cánovas (1936) = Paseo de Calvo Sotelo (1936: hasta la estatua de Muñoz Chaves)
- General Yagüe = Obispo Ciriaco Benavente (2007)
- Plaza del Alférez Provisional = Plaza de Hernán Cortés (2007)
- Paseo de las Acacias = Avda. Virgen de Guadalupe (s. XX)
- Cuesta de Mirín* = Motril
- Calle de la Pulmonía* = Gómez Becerra
- Belchite = Zaragoza (2007)
- Brunete = Calatayud (2007)
- División Azul = Tintoretto (2007)
- Trav. Héroes de Baler = Calle de la Cruz Roja (2007)
- Avda. de los Quijotes = Avda. de la Universidad (1993)
- Tarrasa = Fernando Bravo (2001)
- Ronda del Carmen Baja = Profesor Hernández Pacheco
- Calleja de Mansaborá = Fuente Fría
- Avda. de Millán Astray = Avda. Pablo Naranjo Porras (2001)

(*) Nombre no oficial, por el que durante algún tiempo fue conocida popularmente.

sábado, 26 de abril de 2008

Deixa a mão...

Primavera, tiempo de flores, canciones y libros, sobre todo de libros. Durante esta semana, han sido más los que me han regalado que los que he tenido ocasión de comprar en la feria. Primero fueron los que cogí en la maratón de lectura y, el viernes, me vine del Archivo Histórico Municipal, donde ahora paso buena parte de las mañanas, con la cartera llena. Mi amigo Fernando Jiménez Berrocal, el archivero, me regaló un buen lote, entre los que iban el poemario de José Manuel Díez titulado La caja vacía, ganador del XVIII premio Cáceres, Patrimonio de la Humanidad, y su conocido trabajo sobre las lavanderas, del que creo que soy el único empadronado en esta ciudad que no tenía un ejemplar en casa. Ojeándolo, me he llevado una sorpresa al ver nombrada a mi bisabuela, La Cañeta, que junto a su madre y sus tres hermanas vivió en el barrio de las Tenerías a principios del siglo pasado. Fernando no lo dice en su libro, pero tras casarse con mi bisabuelo Antonio y trasladarse a vivir a Aguas Vivas, siguió ganándose la vida lavando ropa, sobre todo la de los frailes franciscanos del Colegio San Antonio. Lo que sucede es que no utilizaba los lavaderos públicos, sino que hacía la colada en el pozo de su casa, la misma casa en que dio a luz a nueve hijos y después vivió con todos sus nietos… que no fueron pocos.

Ayer por la tarde también me llevé otro libro para casa. Estuve en la IV Maratona de leitura em língua portuguesa, que se celebraba en la Plaza de San Jorge. Entre la gente que iba a Santa María a ver a la Virgen y los que acudían a Foro Sur, no había quien cupiese por la calle. El sol lucía con fuerza, pregonando una vez más una estación repleta de buenas intenciones. El poema que me tocó leer es el siguiente de Eugénio de Andrade:


Deixa a mão...

Deixa a mão
caminar
perder o alento
até onde se não respira.

Deixa a mão
errar
sobre a cintura
apenas convente
com nácar da língua.

Só um grito desde o chão
pode fulminá-la.

A morte
não é um segredo
não é em nós um jardim de areia.

De noite
no silêncio baço dos espelhos
um homem
pode trazer a morte pela mão.

Vou ensinar-te como se reconhece
repara
é ainda um rapaz
não acaba de crecer
nos hombros
a luz
desatada
a fulva
lucidez dos flancos.

A boca sobre a boca nevava.



Por la noche, cervecita en El Corral, preparando con Felipe el viaje a Madrid, mientras veíamos pasar delante de nuestra narices los suspiros de una edad que algún día perderemos.

viernes, 25 de abril de 2008

O Capitão dos Tanques

Hoy 25 de abril, nuestros vecinos portugueses celebran un año más el aniversario de la Revolución de los Claveles, aquella jornada gloriosa de 1974 en que unos cuantos militares se echaron a las calles de Lisboa para obligar al gobierno de la dictadura a dimitir, mientras las floristas del Terreiro do Paço les obsequiaban con los claveles que aquella mañana no pudieron vender, al estar los restaurantes cerrados.

Aquél fue un día plagado de héroes: uno por cada clavel calado en los fusiles de los soldados. Pero entre todos, la Historia eligió al capitán de caballería Fernando José Salgueiro Maia para que su nombre perdurase en la memoria de un pueblo y en los corazones de todos los que anhelaban la libertad.

Algunos le conoceréis por ser el protagonista de la película Capitanes de Abril, que de paso aprovecho para recomendar a quien no la haya visto. Hijo de un ferroviario, nacido en el cercano Castelo de Vide, Salgueiro Maia pasó buena parte de su carrera militar combatiendo en las colonias, primero en Mozambique y después en Guinea, donde día a día convivió con el horror de la maldita guerra y se dejó morir a muchos compañeros entre sus brazos. De regreso en Portugal y hastiado del sufrimiento inútil que había tenido que soportar, decidió junto con otros conjurados poner fin a aquella locura una soleada mañana de abril.


La siguiente canción es un homenaje a este héroe que supo despertar la esperanza en un pueblo que parecía dormido. Está interpretada por Vitorino, uno de los cantautores portugueses más reconocidos, y pertenece al disco titulado Abril, Abrilzinho, que recopila canciones infantiles dedicadas a la Revolução dos Cravos. A veces también se puede aprender Historia con una alegre canción. Espero que os guste tanto como a mí.




O Capitão dos Tanques

Era uma vez um homem
Que andou a fazer a guerra
Mas quis plantar cravos
Nos jardins da nossa terra.

Militar de poucas falas
Sabia bem o que queria,
Cansado de tantas mortes
Na guerra que então havia.

Era capitão dos tanques
Que o inimigo temia,
Mas nos seus canos pôs cravos
Com petalas de poesia.

Um dia de madrugada
Bateu forte o coraçao
Porque era chegada a hora
De vir destronar o Papão.

Para trás ficou Santarém
Na noite fresca de Abril
E os homens que o seguiam
Valiam por mais de mil.

E foi no Largo do Carmo
Que, valente, ergueu a voz
Para dizer ao Papão:
«Agora mandamos nós»

E nunca pediu em troca
Dessa linda valentia
Un título ou um posto
Pois lhe bastava a alegria

Foi-se embora antes de tempo
Quando a doença o levou
Regando só com as lágrimas
Os cravos que então plantou

Era o Salgueiro Maia,
Capitão do nosso Abril,
Pondo fim a velhos medos
Numa noite primaveril.

Se um menino perguntar:
«Este soldado quem foi?»
Respondemos-lhe a cantar:
«Maia foi o nosso herói.»


El autor de este blog junto al monumento que perpetúa la memoria del capitán Salgueiro Maia en su pueblo natal, Castelo de Vide (1 de noviembre de 2007)

La película de la semana: "Seda"

Últimamente tengo una buena racha. De tres sábados que he ido al cine, las tres películas que vi me han gustado. La primera fue Los falsificadores, luego vino 21 (Black Jack) y la semana pasada fui a ver Seda. En este caso me llevé la consecuente decepción porque ya había leído el libro. La novela de Alessandro Baricco era difícil de superar en la adaptación cinematográfica. De todas maneras, vale la pena: una excelente dirección, un buen reparto y unos paisajes de ensueño. Para los que ni hayáis leído el libro ni visto aún la película, para que podáis elegir entre una u otra, a continuación os propongo un fragmento de la primera y el trailer de la segunda.

Cruzó la frontera cerca de Metz, atravesó Württemberg y Baviera, entró en Austria, llegó en tren a Viena y Budapest, para proseguir después hasta Kiev. Recorrió a caballo dos mil kilómetros de estepa rusa, superó los Urales, entró en Liberia, viajó durante cuarenta días hasta llegar al lago Baikal, al que la gente del lugar llamaba mar. Descendió por el curso del río Amur, bordeando la frontera china hasta el océano, y cuando llegó al océano se detuvo en el puerto de Sabirk durante once días, hasta que un barco de contrabandistas holandeses lo llevó a Cabo Teraya, en la costa oeste de Japón. A pie, viajando por caminos, atravesó las provincias de Ishikawa, Toyama, Niigata, entró en la de Fukushima y llegó a la ciudad de Shirakawa, la rodeó por el lado este, esperó durante dos días a un hombre vestido de negro que le vendó los ojos y lo llevó hasta una aldea en las colinas, donde permaneció una noche, y a la mañana siguiente negoció la compra de los huevos con un hombre que no hablaba y que llevaba la cara cubierta con un velo de seda. Negra.

jueves, 24 de abril de 2008

Cáceres según Antonio Ponz

Ayer por la tarde me acerqué al Gran Teatro, donde un año más tenía lugar una maratón de lectura para celebrar el Día del Libro. Ininterrumpidamente, la gente pasaba por el vestíbulo y disponía unos minutos del micrófono para declamar sus textos favoritos. Yo me decidí por los versos de uno de los mejores poetas que considero nos ha regalado esta tierra: Antonio Machado. Primero leí «El crimen fue en Granada», para así matar dos pájaros de un tiro (qué expresión más desafortunada), y recordar también a mi admirado García Lorca. El otro poema fue «El mañana efímero», y supongo que a más de uno de los que en aquel momento transitaban por la calle, les sonaría raro escuchar por los altavoces tantas veces repetido el nombre de nuestro país. Sólo espero que no provocara ninguna taquicardia.

Después de leer, arramblé con todos los libros que pude, de los que regalaban por haber participado en el acto. Como me gusta cultivar el sentido del humor me llevé para casa algunas comedias clásicas: el Pluto de Aristófanes, Las Bacantes de Eurípides y El Persa de Plauto. Después cogí el libro de Manuel Floriano sobre la Cofradía de la Vera Cruz, creo que para recordarme que todavía tengo pendiente terminar de escribir y publicar mi trabajo sobre otra cofradía cacereña: la de la Soledad. Y para terminar, también «me regalaron» los dos volúmenes recientemente reeditados de las crónicas viajeras de Antonio Ponz, titulados Viajar por Extremadura. En realidad se trata de los tomos séptimo y octavo de su obra Viage de España, escrita en 1772 y cuya segunda edición, que es la que aquí se reproduce, es de 1784. Este libro ya lo consulté cuando estudiaba las inscripciones romanas que luego recogí en mi Paseo epigráfico, pero no viene mal tenerlo a mano para cualquier consulta que necesite hacer en un futuro. Como curiosidad, a continuación copio algunas líneas en las que el viajero ilustrado describe la entonces villa de Cáceres, a su paso por ella en dirección a Mérida:

Cáceres me ha parecido uno de los mayores, y mejores pueblos de Extremadura, habitado de mucha nobleza; y es de creer tenga, como dicen, mil y seiscientos vecinos: su situación es en parage algo eminente, y por diferentes títulos ventajoso. Hay en Cáceres quatro parroquias, dos conventos de Frayles, y cinco de Monjas. Las parroquias son las de Santa María, la de S. Mateo, la de Santiago, y la de S. Juan; todas ellas construidas a la gótica (…).

No faltan rastros de antigüedad en Cáceres, que en tiempo de los Romanos se llamó Castra Caecilia, colocada por Plinio entre los pueblos contribuyentes de la Lusitania. Se cree la fundase Cecilio Metelo, fundador igualmente de Medellín, una de las colonias de la Lusitania, que fueron Mérida, cabeza de las demás, Medellín, Badajoz, Alcántara, Truxillo y Santarem, cuyos nombres se tiene por sentado corresponden á Emerita Augusta, Pax Augusta, Norba Caesarea, Castra Iulia, y Scalabis.

(A. Ponz: Viage de España, 1784; tomo VIII, carta tercera, 6-10, págs. 87-90)

Adviértase que a Norba se la identifica con Alcántara, y Trujillo, en vez de Turgalium, es Castra Iulia, una ciudad cuyo emplazamiento correcto no ha podido ser localizado hasta la fecha.

Juan Gelman


Ayer por la mañana el poeta argentino Juan Gelman recibió el Premio Cervantes. Ya me he referido en alguna ocasión a mi predilección por esta generación de escritores criados en torno al Río de la Plata (Benedetti, Girondo…). Quizá por eso me da la sensación de que con este galardón también han querido premiar un poco a todos aquellos que disfrutamos con su poesía.

En su discurso, Gelman ha defendido la vigencia de la poesía en «estos tiempos mezquinos» y «de penuria», como el último recurso que permanece «de pie contra la muerte». No negaré que soy el primero que lee poesía como cualquier otro ser humano, porque precisamente somos humanos y anhelamos la belleza, y qué mejor manera de satisfacer tal necesidad que leyendo poesía. Pero, en estos tiempos difíciles, muchos buscan en los versos alivio a su sufrimiento; mientras tanto, otros intentamos encontrar respuestas.

Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,
me perteneces extranjera.

miércoles, 23 de abril de 2008

Efectos secundarios de creer en Dios

«La Fuerza aérea y la Marina brasileñas buscan a un cura que se ató a mil globos para volar»

Se ató a miles de globos pensando que así alcanzaría más fácilmente el cielo. Por el camino no se encontró con ningún ángel. A estas alturas, seguramente estará llamando a las puertas del limbo de los necios…

Multiculturalismo e historia contrafactual

Me da la impresión de que cada vez que escribo una entrada sobre un tema, al día siguiente aparece una noticia relacionada en los periódicos que me da pie para seguir hablando de lo mismo. Si ayer reflexionaba sobre la historia contrafactual, hoy me encuentro el siguiente titular:

«Por primera vez los cristianos no derrotan a lo moros y el único malo fue el dragón»

Ya dije que anoche no pude ir a ver el desfile y la quema del dragón, pero parece ser que en todo momento primó la corrección política y la alianza de civilizaciones. No está mal, teniendo en cuenta que seguramente se encontraba por allí Amimi y todos sus familiares para presenciar el evento. ¿Pero qué tendrá que ver la velocidad con el tocino? (Aunque anoche tampoco habría tocino, ahora que lo pienso). Los que nos dedicamos a esto de la Historia no lo vamos a tener nada fácil, habrá que desaprender todo lo que hayamos leído, y a partir de ahora enseñaremos, eso sí, con mucho talante, que el Cid era un caballero que le robaba a los opulentos cristianos para repartirlo entre los moros desvalidos, que Gandhi fue un peligroso traficante de armas que promovió la Guerra de Vietnam, que Hitler invadió Europa con ayuda extraterrestre, o que Fraga se convirtió en el Increíble Hulk después de bañarse en la playa de Palomares…

Mansaborá

Este es el nombre del pasadizo que, según cuenta la leyenda, sirvió a los leoneses para franquear la muralla y después, al abrigo de la noche, poder hacerse con el control de cada calle del interior de la fortaleza de Hinz Qazrix, la actual Cáceres. La conquista de la ciudad tuvo lugar tal día como hoy del año 1229, coincidiendo con la festividad de San Jorge, patrón de todas las ordenes militares que había intervenido en aquel último asedio, dirigido por el rey leonés Alfonso IX. De acuerdo con la misma tradición, fue un capitán cristiano quien consiguió las llaves de dicho pasadizo, logrando engatusar a la hija del cadí que, inocente de ella, se las prestó pensando que de aquel modo podría verse a escondidas con su amado. No sé si este capitán llegó a enamorarse de verdad de la bella mora y luego la traicionó, o --como se diría ahora-- todo fue un montaje para hacerse con el llavero y después pegarse el piro. Fuera de una u otra manera, lo cortés no quita lo valiente y el capitán cristiano seguirá siendo per saecula saeculorum un grandísimo hideputa.


No voy a detenerme ahora a hablar de ello, pero sí os digo que el pasadizo de la Mansaborá existió de verdad, y que allá por los años cuarenta del pasado siglo se redescubrió la boca de este subterráneo en los sótanos del Museo Provincial. Pero, como digo, de esto que es Historia ya hablaré otro día. Esta noche da pie a la leyenda. Y como todos los cacereños saben, la leyenda nos cuenta que la princesa mora que le entregó las llaves al capitán cristiano terminó de mala manera, pues su padre, el cadí, enojado --no es para menos-- le lanzó una maldición y la convirtió en gallina, y de paso a sus doncellas en pollitos.

Para conmemorar fecha tan señalada, me ha parecido conveniente traer el siguiente romance que hace referencia a lo que acabo de contar. Se trata de un canción que forma parte del único disco del grupo cacereño Mansaborá Folk, que precisamente hace unas horas ha actuado en la Plaza, donde tenía lugar la tradicional quema del dragón. En esta ocasión no he ido a buscar la gallina por la parte antigua, pues según cuenta la leyenda, todos los años la encuentra el sobrino de algún concejal.




Mora de Mansaborá

Pregúntaselo a la luna
que hoy es noche de San Juan,
que mientras las piedras duermen
pregúntale y te dirá
que una princesa cautiva
va sembrando la ciudad
ve lágrimas de esmeralda,
mora de Mansaborá.

-¿Por qué lloras por mis calles,
mora de Mansaborá?
-Porque he perdido las llaves
y el amor de un capitán.

Pregúntale a las cigüeñas,
espías de los amantes,
que mientras las piedras duermen
pregúntales, que ellas saben.
Se oyen más de mil lamentos,
llantos, gemidos y hablares
que estremecen a los gatos,
mora que alumbras las calles.

¿Por qué lloras bella mora,
guardiana de esta ciudad?
-Porque he perdido las llaves
y el amor de un capitán.

Por amor te abrí la puerta
y entraste con una espada
sin saber que el corazón
nunca supo de batallas.
Mas amar es combatir,
me dijo mientras luchaba,
y yo combato por ganar
esta ciudad que es mi amada.

-¿Por qué vagas bella mora
por las calles de esta ciudad?
-Porque he perdido a mi padre
y el amor de un capitán.

Pregunta por los adarves,
testigos de tu desgracia,
en la Plaza de San Jorge
o en San Juan de madrugada.
Pregunta en cada palacio,
pues todas las piedras hablan
de la historia de una mora,
la de la Mansaborá.

martes, 22 de abril de 2008

¡Viva la República!

Cada uno tiene sus manías. Suelo ver los programas de televisión, no cuando los emiten, sino varios días después. Gracias al video y a Internet no hay ningún problema para hacer esto. Además, creo que tiene sus ventajas por dos razones: primera, porque me libro de tragarme todos los anuncios y nada me impide levantarme cuando quiera para ir al baño o a donde sea, sólo tengo que pulsar el stop; y, segundo, porque como el resto del personal ya sabe de que va la película, el documental… o lo que sea, previamente me lo habrán comentado y así no me arriesgo a perder el tiempo viendo algo que seguro no me va a gustar.

El pasado martes emitieron en La Sexta una especie de documental que pretendía recrear cómo habría sido la historia reciente de España en el supuesto de que el bando de la República hubiera ganado la guerra. Como de costumbre, hasta ayer no tuve ocasión de verlo. Reconozco que me pareció no menos que curiosa la posibilidad de que la Historia de nuestro país hubiera dado un vuelco en el verano de 1938: que Negrín hubiera dimitido, la República hubiera ganado la batalla del Ebro, que a la vez se iniciara una nueva ofensiva en Extremadura (el plan P del que tanto se habló) y, al final, el régimen republicano resurgiese de sus cenizas, para que con un renovado espíritu condujese a nuestro país por la senda del progreso de las demás potencias democráticas europeas, eso sí, después de salvar el duro trance de la Segunda Guerra Mundial. Me pareció además muy adecuado que interviniesen en este juego algunos historiadores de reconocido prestigio como Gabriel Cardona y Paul Preston.


Mientras que en el futuro no sabemos qué va a ocurrir, el pasado es más oscuro si cabe, ya que nunca podremos aventurar qué hubiera sucedido si… El futuro al menos está por venir, y podemos acertar o equivocarnos; el pasado es irreversible. De todo lo que se dijo en el programa, creo que en mayor o medida podría haber sucedido si las circunstancias hubieran sido otras. Pero, desgraciadamente, aquello no fue así. Ahora, de lo que estoy seguro es que los ingleses nunca nos habrían devuelto Gibraltar.

Este tipo de experimentos reciben el nombre de ucronías o historia contrafactual. La mayoría de los historiadores los consideran como un simple entretenimiento o juego literario. Sin embargo, hay algunos, como Niall Ferguson, que han promovido la historia contrafactual como un método válido del estudio de la Historia. En mi opinión, me parece una manera diferente a la vez que divertida de acercarse a determinados acontecimientos, aunque creo que tampoco se debe abusar. Dado el alto grado de ignorancia histórica del que presume nuestra sociedad, sería peligroso que más de uno tomara por ciertos algunos hechos que nunca sucedieron.



parte 1 - parte 2 - parte 3 - parte 4 - parte 5 - parte 6

lunes, 21 de abril de 2008

Macetas de colores

No creo que sospechara que le iba a reconocer. El otro día encontré un escueto comentario en una de las entradas, y cuál fue mi sorpresa cuando supe quién lo había escrito. El sujeto en cuestión era José Manuel Díez, vocalista de El desván del duende, que además derrocha creatividad por estas praderas del ciberespacio (vamos, que también escribe un blog). Hace un tiempo descubrí la música de El desván y, desde entonces, me ha acompañado, sirviéndome de banda sonora para algunos momentos memorables y, por qué no decirlo, también otros entrañables de mi historia reciente. Una de sus canciones, en la que colaboran con Los Delinqüentes, se ha convertido en una especie de himno para la ciudad de Cáceres. Y tiene su mérito. En esta ciudad tan desagradecida y desgraciada para algunas cosas, al menos al llegar la primavera, todavía florecen las macetas de colores





MACETAS DE COLORES

La noche esta manchando las paredes
con pompas de jabón y chocolate.
Por Cáceres revientan los claveles
para gritar que no, que ya es bastante.

(¡Extremadura!)

La noche está manchando las paredes
con pompas de jabón y chocolate.
Debajo de la piedras los claveles
gritan que no, que ya es bastante.

Las faldas de mi niña están colgadas
de la copa de un pino piñonero.
Le sobra la mañana una cigarra,
y dos cencerros, y el sol de enero.


Siento que la vida es diferente aquí,
y busco el color de su mirada.
La luz que invento,
la luz que salta cada día,
el sueño que se abalanza.

(¡Canijo, vente pa Cáceres!)

El chaparrón regando tagarninas,
una vieja que baila por las esquinas,

debajo de macetas de colores
para gritar que no, que ya es bastante.

Se trata de vivir enamorado.
Te doy un puñaíto de palabras.
Se trata de la lluvia en los tejados,
y una guitarra, esta guitarra.

Siento que la vida es diferente aquí,
y busco el color de su mirada.
La luz que invento,
la luz que salta cada día,
el sueño que se abalanza.

(Garrapatero, en el desván del abuelo,
aquí te espero,
en El desván del duende...)
Ey, primo, la vida es bella,
tú verás como...
como debajo del invierno sube la primavera.

Ey, primo, la gente en Cánovas
me canta, canta pa que debajo del invierno suba,
suba la primavera, la primavera…

Siento que la vida es diferente aquí,
y busco el color de su mirada.
La luz que invento,
la luz que salta cada día,
el sueño que se abalanza.

Un personaje entrañable

Qué coincidencia. El viernes me refería a él como «el decano de los inmigrantes musulmanes de Cáceres» y hoy aparece en el periódico. Se trata de Amimi, a quien todos los cacereños conocemos como el moro de la plaza, no por nada despectivo, sino porque, al menos desde que yo tengo uso de razón, forma parte del paisaje cotidiano de nuestra ciudad. Muchos años antes que la inmigración magrebí se convirtiese en un fenómeno masivo, Amimi ya regateaba con los turistas junto a su banasta de plástico amarillo, rebosante de baratijas, dándole a nuestras calles cierta evocación y aire oriental que no se veían por aquí desde 1229, cuando los leoneses conquistaron la ciudad y expulsaron a los almohades. Vestido con su inseparable chilaba azul y una takia blanca en la cabeza, parece que por él no pasa el tiempo, pues le veo tal cual como le recuerdo en los años de mi infancia, cuando colocaba su mercancía al lado de tienda de mi abuelo y el estanco de la señora Nati. El antropólogo Rachid El Quaroi le ha dedicado un estudio que, aparte de ser interesante para conocer la sociología de la primera generación de inmigrantes marroquíes en nuestro país, nos permitirá saber más de la hasta ahora enigmática vida de este entrañable personaje cacereño.

Feria del Libro

Mañana, en el Paseo de Cánovas, se inaugurará una nueva edición de la Feria del Libro de Cáceres. Este año, aparte de un programa repleto de actividades y presentaciones de libros, cuenta con algunas novedades: la principal, que su duración se prorroga hasta el 4 de mayo. Como ávido y entusiasta lector, ésta es una de las fechas que más espero del calendario. Me gusta pasear y curiosear entre los puestos, pues es más cómodo que mirar las estanterías de una librería, donde puedes acabar con buen dolor de cervicales. Además, dado la situación en que se encuentra la economía en general, y la mía en particular, es preferible retrasar las compras de libros para cuando te hacen un 10% de descuento. Luego, como conviene comparar y también deslumbrarse, si tengo ocasión, iré un año más a ver la Feria del Libro de Madrid… Pero esa es otra historia.

La de Cáceres todavía adolece de algunas cosas. Se echan de menos más librerías. Que yo sepa, este año no va estar presente ninguna otra que no sea de la ciudad. Para otro año quizá estaría bien invitar a alguna librería especializada, no sé, por ejemplo de libros de Historia. También se me ocurre que podría convocarse un concurso de relato corto o poesía, con distintas modalidades y premios, uno de los cuales podría ir destinado a aficionados empadronados en Cáceres (lo digo por puro egoísmo, pues últimamente he retomado mis veleidades literarias y me apetecía probar suerte sin concurrir con una competencia excesiva). En fin, como imaginación no nos falta, se podrían hacer muchas más propuestas, que partieran no sólo de los organizadores, sino también de las instituciones que promocionan la feria.

Se hecha de menos una página de web donde poder consultar el programa de actividades. Yo sólo alcanzo a enterarme de algún acto por la prensa (como decía aquél eximio presidente), por eso a continuación anoto aquellos que más me interesaban y a los que con seguridad acuda:

Miércoles 23 de abril, 11:00-14:00 y 17:00-20:00 horas (Gran Teatro)
Maratón de lectura.

Viernes 25 de abril, 20:00 horas (Paseo de Cánovas)
Homenaje a Pablo Guerrero, que presentará su último libro Escrito en piedra.
18:00-21:00 horas (Plaza de San Jorge)
Maratón de lectura en lengua portuguesa, con la intervención del cantautor portugués Luis Fernandes.

Lunes 28 de abril, 19:00 horas (Paseo de Cánovas)
Presentación del catálogo de dólmenes de Valencia de Alcántara, de Manuel Rodríguez Morujo.
20:00 horas (Paseo de Cánovas)
Recital de Poemigas animados, por Luis Eduardo Aute.

Martes 29 de abril, 18:45 horas (Paseo de Cánovas)
Presentación del libro La ciudad de Coria: el paso de la ciudad medieval a la ciudad renacentista, de María del Carmen Sanabria.
20: 15 horas (Paseo de Cánovas)
Presentación del libro Aislamiento, pobreza y redención social del profesor de la Uex José Pablo Blanco

Jueves 1 de mayo, 18:00 horas (Paseo de Cánovas)
Concierto Patria es humanidad. Manuel Cobos canta a Benedetti. Después se proyectará el documental Encantado Benedetti (realizado por Esmeralda Hernández).

Sábado 3 de mayo, 12:00 horas (Paseo de Cánovas)
Momento poético: Tomás de los Reyes Martínez recitará a Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre, Rafael Alberti y Antonio Machado, con música de Manuel de Falla, Enrique Granados, Isaac Albéniz y flamenco tradicional.
13.00 horas (Paseo de Cánovas)
Presentación del libro Ciudades y núcleos fortificados de la frontera portuguesa, de la profesora Mari Cruz Villalón

Domingo 4 de mayo, 12:00 horas (Paseo de Cánovas)
Presentación del libro de Francis Acedo, Recuerdos cacereños: de Viriato a las Indias.

domingo, 20 de abril de 2008

Los nombres de las calles I

A lo largo de las últimas semanas, a propósito de algunas entradas y comentarios, hemos tenido la ocasión de hablar en este blog sobre los nombres de las calles y cómo los criterios para otorgarlos o cambiarlos son tan aleatorios como la voluntad de aquellos que tienen la responsabilidad de hacerlo. En el último año, a consecuencia de la aplicación de la conocida como Ley de la Memoria Histórica, el Ayuntamiento ha procedido a eliminar del callejero cacereño los últimos nombres que hacían referencia al pasado régimen franquista y la guerra civil, sustituyéndolos por otros con mayor o menor acierto.

Que las calles y plazas cambien recurrentemente de denominación no es una moda que se nos haya ocurrido ahora. Esto sucede no sólo porque tras la sustitución de un régimen político por otro, la primera medida que suelen adoptar los ayuntamientos es borrar toda referencia al gobierno anterior, cambiando los nombres de calles y plazas por otros más acordes con la nueva situación. Pero la tradición popular es también en buena medida responsable de la mudanza del nomenclátor de las calles, y sobre todo de que, a pesar de los nombres oficiales, se mantenga en el imaginario colectivo la denominación original y castiza. El callejero de Cáceres es un buen ejemplo de lo que digo, por eso os invito a que recorramos juntos el plano de la ciudad y veamos cómo se llamaban algunas calles, plazas, travesías…, quizá no hace muchos años, y por qué nombre se las conoce hoy. Entre paréntesis indico la fecha desde la que se comienza a denominar así a la vía en cuestión.

- Plaza del Mercado, Plaza de la Feria, Plaza de la Villa = Plaza de la Constitución = Plaza de España = Plaza del General Mola = Plaza Mayor (1990)
- Atrio del Corregidor = Foro de los Balbos (s. XX)
- Plaza de Muñoz Torrero (s. XIX) = Plazuela del Obispo Dr. Segura (1927) = Plazuela de Caldereros
- Piñuelas Bajas = Defensores del Alcázar de Toledo (1937) = Gran Vía (1990)
- Piñuelas Altas = Plaza de Publio Hurtado (1922)
- Plaza del Sol = Plaza del doctor Durán (s. XX)
- San Juan (s. XVI) = San Pedro (s. XVII)
- Corredera de San Juan (s. XVI) = Plaza de San Juan
- Calleja concejil = Santo Domingo Soriano = Clavellinas (s. XIX)
- Plaza de los Pucheros* = Plaza Marrón
- Callejón de la Churreta* = Aperadores
- Camino Llano y Gordillo (s. XVI) = Camino Llano (s. XVII)
- Rabo de Gato (s. XVII) = Falangista Javier García (1939) = Roso de Luna (1990)
- Grajas (s. XVI) = Donoso Cortés (1918)
- Carniceros (s. XVI) = Luis Sergio Sánchez (1918)
- Solanas (s. XVI) = Pizarro
- San Telmo = Gallegos (s. XVI)
- Horno de Ribera = Horno de Hernando de Ulloa (o de Ovando) = Horno (s. XVI) = Hornos (s. XIX)
- Plazuela de los Herradores = Soledad
- Altozano = Potro de Santa Clara = Plazuela de Santa Clara (s. XVII)
- Portería = Callejón del Gallo (s. XX)
- Judería Vieja = San Antonio de la Quebrada (s. XV)
- Plaza de Armas = Plazuela de los Gitanos = (desaparecida)
- Barrio Gitano = Calleja del Moral
- Cuesta del Camarero (s. XVI) = Cuesta del Río (s. XVIII) = Cuesta del Marqués (s. XIX)
- Plaza del Marqués de Santa Marta (s. XVIII) = Plaza de San Jorge (s. XX)
- Portería del Convento de Jesús (s. XVI) = Amargura (s. XVIII)
- Pedro Topete = Calle de la Gloria
- De la Rúa = Tiendas = de las Comedias (s. XVII) = Tiendas = Hernán Cortés (s. XX) = Tiendas
- Horno de Corbacho (s. XVII) = Hornillo (s. XVIII)
- Arco del Rey (s. XVII) = Arco de España (1931)
- Castañeda o Zapatería Vieja = Gabriel y Galán (s. XX)
- Roco de Godoy (s. XVI) = Godoy (s. XVII) = Francisco de Godoy (2007)
- Cuesta del Maestro (s. XVII) = Cuesta del Maestre
- Villalobos de Carvajal (s. XVI) = Villalobos (s. XVII)
- San Lázaro (s. XVI) = Picadero (s. XVIII)
- Maderuelo = Calle de Rómulo (1931) = Madruelo = Trav. de Tenerías Altas (2001)
- Calle del Picón (s. XVI) = Diego de Roa (s. XVI) = del Organista (mediados s. XVI) = Juan de Sande (finales s. XVI) = Sande (s. XVII)
- Santiago de Corbachos o calleja del Horno = Oscura (s. XVI) = Camberos (s. XVII)
- Calle de la Audiencia (1791) = Muñoz Chaves
- Juan de la Peña (s. XVI) = del Teatro* = Calle Peñas / de Peña
- Barrio de los Peces = Plaza de las Canterías
- Cura Guzmán = Moreras
- Cuatro Esquinas* = Plaza del Duque (s. XIX)
- Hospital (s. XVI) = Sancti Spiritus (s. XVIII) = Sancti Espíritu (s. XIX)
- Calle de los Caños o los Escaños = San Justo
- Olleros = de los Mártires = Moros (s. XVII) = General Margallo (1893)
- Trav. de Moros = Palafox (1893)
- Capitán Luna = Ceclavín (2007)
- General Varela = Río Elba (2007)
- General Queipo de Llano = Río Po (2007)
- San Bartolomé = Cuesta de la Tía Aquilina* = Santa Gertrudis

(*) Nombre no oficial, por el que durante algún tiempo fue conocida popularmente.

Continuará...

Soundtrack

viernes, 18 de abril de 2008

La Virgen de la Paz

Hace unos días leía en el periódico que el cuadro de la Virgen de la Paz, que actualmente se encuentra en la Sala Municipal de Exposiciones, presentaba algunos signos de deterioro y que por ello el Ayuntamiento estaba pensando en restaurar el lienzo una vez más. Este cuadro es uno de los iconos que ha formado parte de la vida cotidiana de los cacereños desde hace más de un siglo. Situado en una hornacina al principio del Portal de los Escribanos (o Portal Llano), hace unos diez años fue sustituido por una copia y el original se trasladó al mencionado museo.

El lienzo había remplazado, a su vez, a otro que desde el siglo XVIII, concretamente desde 1714, se ubicaba en el mismo lugar. En palabras del profesor Francisco Javier Pizarro, que ha estudiado la obra y a su autor, «al parecer, las razones que llevaron al consistorio cacereño a tomar la decisión de colocar en aquel lugar la que habría de denominarse como Virgen de la Paz fueron inducidas por las autoridades eclesiásticas de la ciudad al objeto de impregnar de religión un espacio en el que se producían actos que atentaban la moralidad del momento». No se a qué actos pecaminosos se referiría, aunque me los imagino y supongo que tendrían lugar al abrigo de la noche. Por el día, aquella parte del Portal Llano era el lugar donde, desde el siglo XVI, se procedía a las subastas públicas de productos obtenidos de los propios del municipio. Hoy día la multiculturalidad ha hecho mella en aquel rincón, y junto a la copia del cuadro de la Virgen, se encuentra una tienda de regalos regentada por los nietos del decano de los inmigrantes musulmanes de Cáceres.

Rafael Lucenqui y Martínez (1809-1873)
Nuestra Señora de la Paz (1865)
Óleo sobre lienzo (100 x 100 cm.)
Museo de la Ciudad. Cáceres

Como comentamos, en 1865 el cabildo de la ciudad decide reemplazar el lienzo del siglo XVIII --que seguramente habría sufrido el deterioro propio de estar a la intemperie-- por otro nuevo, conservando la misma advocación mariana. Sin embargo, posteriormente sería popularmente conocido como la Virgen de los Portales o la Virgen del Buen Parto, debido a que se difundió la piadosa tradición de que las embarazadas pusiesen velas alrededor del cuadro, como ofrenda para tener un feliz alumbramiento.

El autor de la obra fue Rafael Lucenqui, hijo de un pintor polaco de nombre Antonio que se había asentado en Badajoz, donde posiblemente había llegado formando parte del ejército napoleónico. Su apellido Luschinski o Luchensky lo españolizó por «Lucenqui». Bajo la tutela de su padre, el joven Rafael se inició en el arte de la pintura y la escultura, aunque en 1833 comienza la carrera militar y decide colgar la paleta y los pinceles, aunque sólo fuera momentáneamente. En 1848, el año en que toda Europa se veía encendida una vez más por el ardor revolucionario, Rafael Lucenqui abandona el Ejército y comienza a ejercer como profesor de dibujo en el Instituto de Cáceres. Desde entonces pudo retomar la pintura y dedicarse en exclusividad a ella. Su obra, aunque de una calidad indiscutible, no es muy conocida, ya que la mayoría de los cuadros que pintó fueron encargos de las principales familias cacereñas y, junto a algunas obras que seguramente se habrán perdido, la mayor parte se encuentran en manos de particulares.

Lucenqui falleció soltero y sin descendencia en 1873. Tras de sí dejaba una profunda huella en algunos alumnos y seguidores, de modo que podemos considerar a este artista como el precedente en el que se fundamenta la pintura cacereña de finales del siglo XIX y principios del XX, en que destacaron nombres como los de Gustavo Hurtado, Andrés Valiente y José Bermudo.

Observando el cuadro de la Virgen de la Paz, casi sin quererlo vienen a nuestra memoria las madonnas del Renacimiento, mezcladas con la ternura y naturalidad que Murillo supo otorgar a la Virgen y el Niño. Este cuadro y su emplazamiento estarán siempre ligados a los recuerdos de mi niñez, no sabría decir por qué, pero quizá tenga que ver con toda la calle Pintores y los soportales de la Plaza, por donde siempre que paso me imagino con pocos años caminando de la mano de mi abuelo.

Bibliografía:
- F. García Morales: «Los Lucenqui extremeños», HOY, 30 de noviembre de 1983.
- F. J. Pizarro Gómez: «Pintura extremeña del siglo XIX: los Lucenqui», Norba Arte (Cáceres), nº 9, 1989, págs. 175-190.
- M. Bazán de Huerta, C. Marchena García y M. Paredes Pérez: Patrimonio artístico del Ayuntamiento de Cáceres. Cáceres: [s.n.], 1996. Págs. 78-83.

La película de la semana: "Una noche en la ópera"

Me da a mí que esta noche, entre la lluvia azotando los cristales y los rumores en lontananza del Extremúsica, me va a resultar más difícil conciliar el sueño. En estos casos, tampoco vale la pena maldecir. La lluvia siempre es bien recibida y todos tenemos derecho a pasárnoslo bien, sobre todo cuando las oportunidades tanto de una como de otra son cada vez más contadas.

Contra el sueño ligero y el aburrimiento no hay mejor remedio que el humor, por eso esta noche recomiendo una película de los hermanos Marx. En Una noche en la ópera se concentra la sucesión de escenas más desternillantes de la historia del cine. Quizá la más conocida sea la del camarote, que ha dado origen a un símil recurrente para describir un lugar abarrotado y bullicioso; pero he preferido elegir la siguiente, uno de los diálogos más absurdos (más de besugos, diríamos) que jamás se haya imaginado. Aunque, en el fondo, si nos fijamos, a lo largo de un día cualquiera seguro que escucharemos más de este tipo.

Feliz fin de semana.

lunes, 14 de abril de 2008

Las torres de la muralla

Durante estos días, un grupo de especialistas contratado por el Ayuntamiento está trabajando a pie de calle en un exhaustivo estudio sobre las características de la muralla almohade y su estado actual de conservación. Del informe que se desprenda de estas investigaciones, además de servir para profundizar en el conocimiento de la cerca del casco antiguo, dependerán las futuras actuaciones encaminadas a poner en valor y posibilitar la visita de nuestra magnífica muralla, tan poco valorada y que, sin embargo, fue el motivo fundamental para que a Cáceres se le concediera el título de Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1986.

Aprovecho la ocasión para recordar los nombres de las torres, algunas de las cuales forman parte de nuestro paisaje cotidiano, aun cuando otras pasan desapercibidas, camufladas o escondidas entre construcciones más modernas. Lo suyo sería tener un mapa donde situar cada una de las torres, pero mientras consigo un plano digitalizado de la parte antigua, nos conformaremos con esta lista y unas cuantas fotos.

1. Torre de la Hierba (o de la Yerba).
2. Torre de las Piñuelas (desaparecida)
3. Torre del Horno
4. Torre del Arco de Santa Ana (o de la Vela)
5. Torre adosada
6. Torre del Postigo (o del Aver, o de la Ved)
7. Torre Redonda
8. Torre de la Mora o torreón de Perate (c/ Cornudilla)
9. Torre de Mari Lucas (baluarte en la c/ Cornudilla)
10. Torre de la Puerta de Mérida (restos)
11. Torre de la c/ Torremochada
12. Torre Desmochada o Torremochada
13. Torre albarrana (c/ Hernando Pizarro)
14. Torre adosada (Olivar de la Judería)
15. Torre coraja o de los Aljibes
16. Supuesta torre sobre el aljibe de la c/ Mira al Río
17. Torre de los Pozos (o del Gitano)
18. Torre coraja (restos)
19. Torre de la Puerta del Concejo (o del Arco del Cristo, o del Río)
20. Desaparecida
21. Torre (restos en el nº 18 de la c/ Caleros)
22. Torre ochavada (o redonda, o del nordeste)
23. Torre del Aire
24. Torre del Pobre (o del Socorro, o de la Puerta de Coria)
25. Torre del Rey
26. Torre Burraca o Buxaca («de la basura»)
27. Torre de Bujaco (o del Reloj)
28. Torre de los Púlpitos o Torrico (sustituyó a la Torre Nueva en el s. XV)


Torre de la Yerba


Torre del Aver


Detalle del muro de tapial


Torremochada


Conjunto de la Torre de los Pozos


Torre de Bujaco


Torre de los Púlpitos


Bibliografía:
- J. Sanguino Michel: «Conservemos la muralla», Diario de Cáceres, 27 de junio de 1914.
- L. Torres Balbás: «Cáceres y su cerca almohade», Al-Andalus, XIII, 2, 1948.
- F. Bravo y Bravo: «De la pequeña historia cacereña. Las torres del Horno y de la Yerba tienen los nombres trastocados», Diario Extremadura, 28 de mayo de 1975.
- Mª del M. Lozano Bartolozzi: El desarrollo urbanístico de Cáceres. Cáceres: Univ. de Extremadura, 1980.
- F. García Morales: «Un paseo alrededor de las murallas», HOY, 6 de febrero de 1982.
- J. Sánchez Paredes: «De la cerca almohade de Cáceres y otras cosas más. La torre indultada», HOY, 11 de julio de 1986.
- Mª G. Rodríguez Cerezo: «La muralla musulmana de Cáceres», Alcántara: revista del Seminario de Estudios Cacereños, nº 15, 1998, págs. 95-106.
- F. García Morales: «Las torres», HOY, 21 de junio de 1988.
- M.ª A. García Vivas; M. Paredes Pérez: «Arquitectura militar: torres monumentales de Cáceres», XVI Coloquios Históricos de Extremadura (Trujillo, 1987). Trujillo: Centro de Iniciativas Turísticas, 1988.
- F. García Morales: «Las murallas de Cáceres», HOY, 14 de marzo de 1990.
- F. Valdés Fernández: «La fortificación islámica en Extremadura: resultados provisionales de los trabajos en las alcazabas de Mérida, Badajoz y Trujillo y en la cerca urbana de Cáceres», Extremadura Arqueológica II. I Jornadas de Prehistoria y Arqueología en Extremadura (1986-1990). Mérida: Consejería de Cultura, 1991. Págs. 547-558.
- M. Mata Cascos: «Intervenciones en la muralla de Cáceres», La ciudad y sus muralla: conservación y restauración. Granada: Univ. de Granada, 1996.
- F. J. Sellers Bermejo et al.: Las torres ocultas del recinto amurallado de Cáceres. Cáceres: [s.n.], 1999.
- P. Gurriarán Daza y S. Márquez Bueno: «La muralla almohade de Cáceres: aspectos constructivos, formales y funcionales», Arqueología y territorio medieval, nº 10, 2003, págs. 57-118.
- M. Pulido Cordero y E. Cerrillo Martín de Cáceres: «Sobre una desaparecida torre de la muralla de Cáceres», Norba. Revista de Historia (Cáceres), nº 18, 2005, págs. 147-161.
- P. Gurriarán Daza y S. Márquez Bueno: Cáceres: una punta de lanza almohade frente a los reinos cristianos. [Badajoz]: Diario HOY, Museo de Cáceres y PROGEMISA, 2006.
- F. Acedo: «Soberbia protección», El Periódico Extremadura, 5 de marzo de 2006.
- Mª D. García Oliva: «Consideraciones sobre la estructura defensiva almohade y la expansión leonesa», La Península en la Edad Media: treinta años después. Estudios dedicados a José Luis Martín. Salamanca: Univ. de Salamanca, 2006. Págs. 159-174.

14 de abril

Cáceres, abril de 1931. Acto celebrado en el Paseo de Cánovas en el que se procede a cambiar la bandera roja y gualda por la tricolor republicana.
En el centro, con fajín y bigote, el alcalde socialista Antonio Canales.

viernes, 11 de abril de 2008

La película de la semana. Hoy: homenaje a Charlton Heston

El pasado sábado falleció a los 84 años de edad uno de los mejores actores que nos ha dado el séptimo arte. Aunque en lo personal era un tipo que no me agradaba lo más mínimo, sobre todo por su defensa a ultranza del derecho a utilizar armas, desde su cargo de presidente de la Asociación Nacional del Rifle, tenemos reconocer que en el plano interpretativo era un genio, un estrella de cine que a lo largo de su dilatada carrera se atrevió a representar a algunos de los personajes más imponentes de la Historia (Moisés, Miguel Ángel, el Cid…).







Ben-Hur (William Wyler, 1959)



El Cid (Anthony Mann, 1961)



55 días en Pekín (Nicholas Ray, 1963)



El planeta de los simios (Frankin J. Schaffner, 1968)

miércoles, 9 de abril de 2008

Viriato



Viriato

Se a alma que sente e faz conhece
Só porque lembra o que esqueceu,
Vivemos, raça, porque houvesse
Memória em nós do instinto teu.

Nação porque reencarnaste,
Povo porque ressuscitou
Ou tu, ou o de que eras a haste —
Assim se Portugal formou.

Teu ser é como aquela fria
Luz que precede a madrugada,
E é ja o ir a haver o dia
Na antemanhã, confuso nada.

(Fernando Pessoa, Mensagem)

martes, 8 de abril de 2008

La importancia de saber idiomas

En inglés me defiendo y aún no he perdido mi intención de perfeccionarlo. Con el portugués progreso bastante bien: me impulsa el poder leer a Pessoa. Para aprender un idioma nunca es tarde… si la dicha es buena.







Hay que ver lo bien que viene el YouTube para cuando no tienes ganas de escribir.

La Justicia anda de mal en peor

Los funcionarios en huelga, un ministro incompetente, nadie controla a los pederastas, los terroristas viven como señoritos en las cárceles… en este país si robas tal cantidad de dinero que no se gana ni en toda una vida trabajando, luego con una fianza de unos cuantos millones estás en la calle… En fin, la Justicia anda hecha una mierda. Y en estas circunstancias, ya no se me ocurre quién puede venir a poner aunque sea un poco de orden…

Congreso «Memoria Histórica e Historia: estado de la cuestión» (16 y 17 de abril de 2008)


Para ver el programa, pincha aquí.

domingo, 6 de abril de 2008

Una heroína cacereña

En el mundo de la blogosfera uno puede conocer a gente de lo más interesante y variopinta, que suele dedicar su tiempo libre a compartir con los demás su pasión y sus conocimientos sobre algunos temas --en este caso la Historia-- ya sea escribiendo en su blog o participando en el de los demás. Hace unas semanas, una de estas personas, que emplea el seudónimo de Minerva para ahondar en la desconocida y, a veces, despreciada historia de las mujeres, en su blog titulado Ellas en la Historia, tuvo a bien concederme un premio, que ahora luzco orgulloso al final del todo en esta página. Minerva es natural de Lima, al otro lado del charco, y por esto prometí que le dedicaría una entrada, en la que pensaba hablar sobre una mujer, destacada y valerosa, que nació en Cáceres y, como otros tantos hombres y mujeres de su época, un día nos dejó para participar en la épica conquista del Nuevo Mundo. Afortunadamente, a nuestra ciudad no le faltan recursos para poder hermanarnos con nuestros amigos sudamericanos.

Si Plasencia tiene a Inés de Suárez, de la que tanto se ha hablado y escrito hasta la saciedad, en Cáceres no íbamos a ser menos y contamos con doña Mencía de los Nidos, otra heroína de la conquista de Chile. Pero hay una diferencia: mientras que en Plasencia doña Inés es reconocida y conocida por todos sus vecinos, aquí, en esta pobre de espíritu capital de provincias, la de los Nidos no cuenta ni siquiera con una mísera calle en donde figure su nombre. En fin, luego nos quejamos y tenemos lo que nos merecemos.

Doña Mencía Álvarez de los Nidos nació en Cáceres entre 1514 y 1518. Era hija de Francisco de los Nidos y Beatriz Álvarez Copete, matrimonio que tuvo nada menos que siete hijos, de los cuales cinco pasaron a Indias: Gonzalo, Francisco y Jerónimo de los Nidos, la misma Mencía y su hermana Juana Copete de Sotomayor. Los Nidos eran una de las familias más antiguas de Cáceres, ya que alguno de sus antepasados se asentó por estas tierras allá en el siglo XIII, tras acompañar en sus huestes al rey Alfonso IX para la reconquista de la ciudad. Pero con este trasvase hacia las Américas, el linaje se extinguió y no quedó más recuerdo suyo en la villa que el nombre de una calle, esquina con Sancti Spiritus que baja hasta la Plaza de las Canterías, donde estuvo la casa de don Alonso de los Nidos, diputado de Santiago, que vivió la friolera de 115 años entre los siglos XV y XVI.

La calle de Nidos (Cáceres)

El padre de Mencía poseía unas casas en la calle Tiendas --entonces conocida como calle de la Rúa--, que vendió a Hernando de Ovando --el hermano de frey Nicolás--, cuyos solares integró en su palacio. Los Nidos también tenían un pago de viñas, conocida como «la Mata de los Nidos» y que hoy llamamos «la Viña de las Matas», a la izquierda del camino que une el Casar de Cáceres con Arroyo de la Luz. Una vez extinguido este linaje, el mayorazgo de la familia recayó primero en los Espadero y, más tarde, en los duques de Almodóvar del Valle.

Mencía y sus hermanos llegaron a América a principios de la década de los cuarenta. Jerónimo, al igual que su paisano Juan Rodríguez de Villalobos, se asentó en Cuzco, donde se dedicó al rentable negocio de la minería. Cuentan las crónicas que, en tan sólo cuarenta días, logró obtener 4.986 pesos de oro y 669 marcos de plata, por lo que se convirtió en uno de los hombres más ricos de la comarca. Sin embargo, su hermano Gonzalo tuvo peor suerte, ya que se unió a la facción de su tocayo Gonzalo Pizarro y ya sabemos de qué mala manera acabaron siempre las empresas de los conquistadores trujillanos. Gonzalo de los Nidos fue condenado a muerte, de una manera tan cruel y desagradable, que prefiero omitirla, a no ser que alguien por su interés macabro me insista para que se la cuente.

Gonzalo Pizarro (c. 1506-1548)

Tras la ejecución de su hermano (1548), doña Mencía de los Nidos se instaló en Chile, concretamente en la ciudad de Concepción. Fue aquí donde se forjó la leyenda de esta inmortal dama cacereña. En 1554, tras la batalla de Marigüeñu contra los indios araucanos, el gobernador Francisco de Villagrán (sucesor de Pedro de Valdivia) ordenó la evacuación de la población, ya que sobre ella se cernía el peligro inminente de una emboscada de los indígenas. Doña Mencía, que se encontraba enferma y postrada en la cama, al notar que sus vecinos huían ya despavoridos, dejando la ciudad a merced de los indios, les arengó con pasión y convicción para que cejaran en su cobardía y regresaran a sus casas. Según Guillermo Cox y Méndez, la cosa sucedió tal que así:

No se conformó el vecindario con tal resolución, y aun entre las mujeres causó disgusto tal, que hablaban ellas de quedarse en la ciudad para defender sus casas y haciendas hasta la muerte; y aún hubo una señora extremeña llamada doña Mencía de los Nidos que, cogiendo un montante(1), se puso en medio de la plaza a arengar a los vecinos, y al mismo Villagrán llegó a decir que la idea de abandonar la ciudad sólo podía haber nacido en el pecho de «algún hombrecillo sin ánimo». Le respondió el gobernador que si ella hubiera pronunciado aquel discurso en la antigua Roma, sin duda los romanos le hubieran levantado un templo; pero que en Concepción estaba todo aquello muy fuera de su lugar. Se rieron con esto sin duda los oyentes, y el discurso de la valerosa doña Mencía no produjo efecto alguno, pues apenas entró por un oído / cuando ya por el otro era salido, si hemos de creer al cantor de La Araucana.

(1) Espadón de grandes gavilanes que es preciso esgrimir con ambas manos.

Vista actual del campus universitario de la ciudad de Concepción (Chile)

Como vemos, de poco sirvieron las aguerridas palabras de doña Mencía, pues nada hizo cambiar de opinión al gobernador y al final se evacuó la ciudad, que a merced de los indios, fue saqueada y quemada. Se ha discutido mucho sobre si doña Mencía se llegó a encarar de verdad con Villagrán, el gobernador, pero de lo que no cabe duda es que a la cacereña no le faltaban reaños. Apenas sabemos nada sobre la fecha, el lugar ni las circunstancias de su muerte, así como si estuvo casada o tuvo hijos; pero la escasez de referencias históricas no es impedimento para que la leyenda de doña Mencía de los Nidos continúe viva en la ciudad de Concepción, mientras que en esta otra que la vio nacer se la ha olvidado por completo.

Mi compañero en este afán internauta, Francisco Acedo, me comentaba que tenía escrito un drama sobre esta heroína cacereña. Esperemos que se estrene pronto y ojalá, quizá así, la figura de doña Mencía de los Nidos sea justamente recordada por todos los cacereños.

El poeta de Alonso de Ercilla cantó las virtudes y las hazañas de la de los Nidos en su obra épica La Araucana. Sirvan sus versos de colofón y homenaje:

Doña Mencía de Nidos, una dama
noble, discreta, valerosa, osada,
es aquella que alcanza tanta fama
en tiempo que a los hombres es negada;
estando enferma y flaca en una cama,
siente el grande alboroto y esforzada
asiendo de una espada y un escudo,
salió tras los vecinos como pudo.

Ya por el monte arriba caminaban,
volviendo atrás los rostros afligidos
a las casas y tierras que dejaban,
oyendo de gallinas mil graznidos;
los gatos con voz hórrida maullaban,
perros daban tristísimos aullidos:
Progne con la turbada Filomena
mostraban en sus cantos grave pena (2).

Pero con más dolor doña Mencía,
que dello daba indicio y muestra clara,
con la espada desnuda los seguía,
y en medio de la cuesta y dellos para;
el rostro a la ciudad vuelto, decía:

«¡Oh valiente nación, a quien tan cara
cuesta la tierra y opinión ganada
por el rigor y filo de la espada!,

decidme ¿qué es de aquella fortaleza,
que contra los que así teméis mostrastes?
¿Qué es de aquel alto punto y la grandeza
de la inmortalidad a que aspirastes?
¿Qué es del esfuerzo, orgullo, la braveza
y el natural valor de que os preciastes?
¿Adónde vais, cuitados de vosotros,
que no viene ninguno tras nosotros?

¡Oh cuántas veces fuistes imputados,
de impacientes, altivos, temerarios,
en los casos dudosos arrojados,
sin atender a medios necesarios;
y os vimos en el yugo traer domados
tan gran número y copia de adversarios,
y emprender y acabar empresas tales
que distes a entender ser inmortales!

Volved a vuestro pueblo ojos piadosos,
por vos de sus cimientos levantado;
mirad los campos fértiles viciosos
que os tienen su tributo aparejado;
las ricas minas y los caudalosos
ríos de arenas de oro y el ganado
que ya de cerro en cerro anda perdido,
buscando a su pastor desconocido.

Hasta los animales que carecen
de vuestro racional entendimiento,
usando de razón, se condolecen,
y muestran doloroso sentimiento;
los duros corazones se enternecen
no usados a sentir, y por el viento
las fieras la gran lástima derraman
y en voz casi formada nos infaman.

Dejáis quietud, hacienda y vida honrosa
de vuestro esfuerzo y brazos adquirida,
por ir a casa ajena embarazosa
a do tendremos mísera acogida.
¿Qué cosa puede haber más afrentosa,
que ser huéspedes toda nuestra vida?
¡Volved, que a los honrados vida honrada
les conviene o la muerte acelerada!

¡Volved, no vais así desa manera,
ni del temor os deis tan por amigos,
que yo me ofrezco aquí, que la primera
me arrojaré en los hierros enemigos!
¡Haré yo esta palabra verdadera
y vosotros seréis dello testigos!
¡Volved, volved!» gritaba, pero en vano,
que a nadie pareció el consejo sano.

Como el honrado padre recatado
que piensa reducir con persuasiones
al hijo, del propósito dañado,
y está alegando en vano mil razones;
que al hijo incorregible y obstinado
le importunan y cansan los sermones:
así al temor la gente ya entregada
no sufre ser en esto aconsejada.

Ni a Paulo le pasó con tal presteza
por las sienes la iáculo serpiente,
sin perder de su vuelo ligereza,
llevándole la vida juntamente,
como la odiosa plática y braveza
de la dama de Nidos por la gente;
pues apenas entró por un oído
cuando ya por el otro había salido.

Sin escuchar la plática, del todo
llevados de su antojo caminaban;
mujeres sin chapines por el lodo
a gran priesa las faldas arrastraban;
fueron doce jornadas deste modo
y a Mapochó al fin dellas arribaban (3).
Lautaro, que se siente descansado (4),
me da priesa, que mucho me he tardado.

(Canto VII, octavas 20-31)

(2) Hijas de Pandión, rey de Atenas, a quienes los dioses convirtieron en pájaros para poder huir del tracio Tereo, que las buscaba para matarlas: Progne se transformó en golondrina y Filomena (o Filomela) en ruiseñor.
(3) Río situado en la actual área metropolitana de Santiago de Chile.
(4) Nombre de líder mapuche que dirigió la revuelta contra los españoles († 1557).

Alonso de Ercilla y Zúñiga (1533-1594)

Bibliografía:
- Alonso de Ercilla y Zúñiga (ed. y pról. de José Luis de la Fuente): La Araucana. Dueñas (Palencia): Simancas, [2003].
- Alonso de Góngora Marmolejo: Historia de Chile: desde su descubrimiento hasta el año 1575. [Santiago de Chile]: Edit. Universitaria, [1969?].
- Guillermo Cox y Méndez: Historia de Concepción. Manuscrito inédito, [1887].
- Publio Hurtado: Ayuntamiento y familias cacerenses. Cáceres: [s.n.], [1918] (Tip. Luciano Jiménez Merino).
- José de Rújula y Ochotorena, Marqués de Ciadoncha; Antonio del Solar y Taboada: Doña Mencía de los Nidos. Badajoz: [s.n.], 1943 (Tip. Vda. de Antonio Arqueros).
- Luis de Roa y Ursúa: El Reyno de Chile, 1535-1810: estudio histórico, genealógico y biográfico. Valladolid: Instituto «Jerónimo Zurita» (CSIC), 1945.
- Fernando Campos Harriet: Historia de Concepción, 1550-1970. [Santiago de Chile]: [Edit. Universitaria], [1982].
- Óscar Espinosa Moraga: «El linaje de los Nidos de Cáceres a Santiago de Chile», Revista de Estudios Históricos (Santiago de Chile), nº 31, 1986, págs. 217 y ss.
- Fernando García Morales: «La calle de Nidos», HOY, 16 de diciembre de 1989.
- José Miguel de Mayoralgo y Lodo, Conde de los Acevedos: La nobleza cacereña y sus armerías: conferencia pronunciada en Cáceres el 28 de noviembre de 1988. Cáceres: Asociación Española de Estudios Genealógicos y Heráldicos, 1990, págs. 17-18.
- José Miguel de Mayoralgo y Lodo: La familia de doña Mencía de los Nidos: heroína cacereña en la conquista de Chile. Cáceres: Instituto de Estudios Heráldicos y Genealógicos de Extremadura, 1994.
- Antonio Bueno Flores; José Miguel de Mayoralgo y Lodo: Cien personajes cacereños de todos los tiempos. [Badajoz]: Corporación de Medios de Extremadura, [2004], págs. 26 y 32.
- Antonio Bueno Flores: Cáceres, historia escrita en piedra. [Badajoz]: Asamblea de Extremadura, 2006, págs. 107-108.
- Francisco Acedo: «Mencía Álvarez de los Nidos, una heroína cacereña en Chile», El Periódico Extremadura, 22 de septiembre de 2006.

sábado, 5 de abril de 2008

Romance del Conde Niño

La primavera ya está aquí. Se ha resistido un poco, pero por fin ha llegado. No hace falta echar mano de refranes para saber cómo nos afecta el buen tiempo. Estos días ando un poco más aplatanado que de costumbre, pero no es más que un efecto secundario que se cura en una semana con un par de paseos por el campo. Por el contrario, en primavera gozamos de una mayor sensibilidad y, por eso, es un tiempo propicio para disfrutar de la poesía.

Ya conocéis mi debilidad por el romancero y los motivos por los que tanto me gustan los poemas medievales y tradicionales. Hay uno con el que, siempre que lo escucho, se me ponen los pelos de punta, sino es como en este caso, que lo canta Paco Ibáñez, y entonces se me saltan hasta las lágrimas. Emocionante, de verdad.



Se conocen más de setenta y cinco versiones de este mismo romance: he aquí una de las más repetidas.


Romance del Conde Niño

Conde Niño, por amores
es niño y pasó a la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina
olvida su caminar,
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
-Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
-No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
si no es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
-Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
-Si le manda matar, madre
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la media noche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar;
della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par.

(Anónimo español, ss. XV-XVI)