viernes, 30 de mayo de 2008

La calavera de cristal

El pasado sábado fui a ver al cine Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, el último y tan esperado episodio de la saga que protagoniza el arqueólogo más famoso de todos los tiempos (con el permiso de don Heinrich Schliemann). Pero no voy a hablar ahora de la película; además, como sabéis que tratándose del doctor Henry Jones no sería imparcial, lo mejor que puedo hacer es recomendaros que vayáis a verla y después juzguéis por vosotros mismos.


Todas las películas de Indiana Jones tienen como motivo principal de su argumento la búsqueda de un objeto a la vez mágico y misterioso, ya sea el Arca de la Alianza, las piedras de Shankara o el Santo Grial. En esta ocasión, como el mismo título adelanta, se trata de una calavera de cristal relacionada con una antigua civilización precolombina. Pero como en casi todas las películas de este tipo, y en alguna que otra novela que luego se convierte en best-seller, no inventan nada nuevo, ya que guionistas y escritores lo que hacen es asumir historias y leyendas que eran conocidas desde siempre, que después adulteran y enlazan según les convenga, para obtener como resultado un atractivo argumento, fácilmente digerible por el público.

Calaveras de cristal existen muchas, repartidas por distintos museos del mundo y en colecciones particulares, aunque lo más probable es que la mayoría de ellas no sean más que meras falsificaciones. La más conocida de todas, y también la más enigmática, es quizá la llamada Calavera del Destino, que fue descubierta por en arqueólogo inglés F. A. Mitchell-Hedges en 1927 cuando excavaba una pirámide maya en Lubaantun (Belice). O al menos eso es lo que él aseguraba, porque sus detractores le acusaban de haberla adquirido en 1943 en una subasta en Sotheby’s. Lo cierto es que Mitchell-Hedges no debía diferenciarse mucho de Indiana Jones o de otros arqueólogos de su misma estirpe, como el ya citado Schliemann o el también alemán Adolf Schulten, no sólo por sus métodos, que hoy día escandalizarían a cualquier profesional del gremio, sino porque a él también le acompañaba una obsesión: encontrar la localización exacta de la Atlántida. Para ello se embarcó en las más dispares expediciones, que le llevaron a recorrer buena parte de Sudamérica y en las que fue recogiendo toda clase de objetos de las antiguas culturas precolombinas. En uno de sus viajes llegó incluso a ser capturado por los hombres de Pancho Villa y, después de salvar la vida, estuvo luchando junto a ellos (1913). Todo un personaje sobre el que bien valdría escribir su biografía o, mejor aún, una novela.

F. A. Mitchell-Hedges, primero por la izquierda, poco antes de partir en uno de sus viajes por Sudamérica.

La calavera de Mitchell-Hedges está formada por los dos bloques de cuarzo --el cráneo y la mandíbula--, mide 13,3 cm. de largo y ancho, y pesa unos 5 kilos. La representación es anatómicamente perfecta, y llama sobre todo la atención el brillo intenso de los ojos, que parece conseguido mediante un tratamiento del pulido diferente al resto. Pero lo que de verdad hace que este objeto sea considerado algo fuera de lo común es la imposibilidad de determinar ni cuando ni cómo fue tallado. El cristal de roca con el que está elaborado presenta un grado de dureza de siete sobre diez en la escala de Mohs, por lo que se deduce que sólo mediante fundición del mineral y utilizando un molde, el tallado con otras piedras de igual o superior dureza (como el diamante) o con un láser, podría haberse obtenido algo parecido. Pero los mayas no poseían tal capacidad técnica.


El mismo Mitchell-Hedges tenía su propia teoría sobre el origen de la calavera. En sus memorias, escritas en 1954 y tituladas Danger my ally («El peligro, mi aliado»), decía lo siguiente:

La Calavera del Destino es de cristal de roca puro y, según los científicos, hacerla debió llevar unos 150 años, generación tras generación, trabajando todos los días de sus vidas, frotando con arena una inmenso bloque de cristal de roca hasta que finalmente emergió el cráneo perfecto. Tiene al menos 3.600 años y, de acuerdo con la leyenda, el gran sacerdote de los mayas la utilizaba en la celebración de ritos esotéricos. Dicen que, cuando invocaba a la muerte con la ayuda de la calavera, la muerte siempre acudía. Se la considera la encarnación de todo mal.

Mitchell-Hedges apenas volvió hablar acerca de la calavera de cristal, a pesar de que a la vista de todos se trataba de un descubrimiento sorprendente. Quizá pretendiera que no se conociera su verdadero origen, pues entre todo resulta demasiado sospechoso que no exista ninguna fotografía ni siquiera una referencia en los diarios de excavaciones de la campaña de Lubaantun. El arqueólogo también dejó escrito: «Sobre la siniestra Calavera del Destino de la que tanto se ha escrito, tengo razones para no revelar cómo llegó a mis manos». ¿Sería cierto que Mitchell-Hedges adquirió o encontró la calavera años después y dijo que procedía de sus excavaciones en Belice?

Tras su muerte en 1959, su familia entregó el cráneo a los laboratorios de Hewlett Packard para su estudio. En los mismos pudo comprobarse que el cristal fue tallado en contra de su eje natural, lo que ni siquiera con la más moderna tecnología, incluido el láser, se ha conseguido hacer todavía, pues el cuarzo siempre se acabaría fragmentando. Otra de las conclusiones sorprendentes de su estudio fue que no hallaron evidencia ni rastro de que se hubieran utilizado herramientas metálicas en su fabricación. El tiempo le daba la razón a la teoría que enunciara el propio Mitchell-Hedges: la calavera fue hecha de pura roca cristalina en un proceso de construcción que, generación tras generación, abarcó entre 150 y 300 años. Por su parte, los expertos del British Museum, que también estudiaron la calavera, se decidieron a adscribirla a la civilización azteca, fechando el origen (con muchas dudas) alrededor del 1300-1400 d.C.

Aunque, como hemos dicho, las calaveras de cristal son representaciones casi idénticas de las de un esqueleto humano, la que aparece en la película de Indiana Jones tiene forma alargada. Esto es porque han mezclado el misterio que rodea a estos objetos con el de otros con los que nada tienen que ver: me refiero a los cráneos deformados de Ica (Perú). Se trata de los restos de unas momias pertenecientes a la Cultura Paracas, de época preincaica (700-200 a.C.), que presentan el cráneo deformado, quizá por motivos rituales o religiosos. Según los investigadores, estas deformaciones se conseguían aplicando, desde el mismo momento del nacimiento, unas almohadillas con armazón de varillas, que oprimían la frente y la parte posterior de la cabeza, modelándola con esa apariencia cónica. Pero esta es otra historia, que, repito, nada tiene que ver con las calaveras de cristal mesoamericanas.


Parece ser que la National Geographic, aprovechando el tirón de la película de Indiana Jones, está grabando un documental sobre los famosos cráneos de cuarzo, que posiblemente estrenará en otoño. Quizá tengamos que esperar hasta entonces conocer algo más sobre las enigmáticas calaveras, cómo fueron fabricadas, qué sentido o función tenían, o saber si finalmente todo no forma parte más que de un mito convertido en patraña alrededor de unas vulgares falsificaciones.


miércoles, 28 de mayo de 2008

Un corto

Mis primeros pasos en el mundo de la interpretación los di estando en el colegio, precisamente sobre el mismo escenario en el que Almodóvar también empezó a hacer sus pinitos. Sucede que, a medida que uno se hace mayor, hay aficiones que se van perdiendo. Sigo disfrutando con el teatro, mucho, pero ahora siempre como espectador. Sin embargo, conservo calvada una espinita, y es que me hubiera gustado participar en alguna película, aunque sólo fuera como extra. Todavía estoy a tiempo. Otros tienen más suerte, como mi amigo Felipe, con el que compartí tablas en aquellos años, y que de seguir por este camino, cualquier día lo veremos convertido en estrella de Hollywood. Aunque él, como yo, de verdad sólo aspira a que le concedan un título nobiliario.

martes, 27 de mayo de 2008

Documental sobre la Guerra de la Independencia


parte 1 - parte 2 - parte 3 - parte 4 - parte 5

Triste final para las Vegas del Mocho

En el mes de febrero me refería a la existencia de un importante yacimiento arqueológico, concretamente del Paleolítico Inferior (800.000-150.000 años), en la zona de la Ribera conocida como las Vegas del Mocho. Mi interés por dar a conocer los hallazgos que allí se localizan venía motivado porque en la prensa se informaba de que una determinada constructora pretendía que el Ayuntamiento ampliara el terreno que podía ser urbanizable en este mismo lugar, lo que sin duda afectaría al yacimiento, donde hasta el momento no se ha llevado a cabo ningún tipo de intervención.

Ayer se cumplieron nuestros peores presentimientos, y apareció publicado en el boletín correspondiente la modificación del plan inicial que permite construir 818 viviendas, en lugar de las 694 previstas inicialmente. Todavía queda un mes para que quien todavía sienta un mínimo de responsabilidad por nuestro patrimonio pueda presentar las alegaciones oportunas. De lo contrario, podemos confiar en que la actual crisis en el sector inmobiliario conduzca a que se pierda el interés por construir en este sitio y finalmente se paralicen las obras.

domingo, 25 de mayo de 2008

El poder de un blog

David Andina tiene mi misma edad, estudia medicina y también escribe su propio blog. Ha conseguido lo que a algunos le parecería imposible: hacer rectificar a la todopoderosa BBC. Sucede que el pasado miércoles, ante la detención de la cúpula de ETA, la cadena británica informó que la policía francesa acababa de «arrestar al líder político del movimiento separatista vasco». Parece mentira que a estas alturas algunos no sean capaces de llamar a las cosas por su nombre. ¡Si Wittgenstein levantara la cabeza! Pero gracias a la iniciativa de David, y otros ciudadanos que pasaron por su blog, los de la BBC se han visto obligados a corregir la información y decir que quienes acababan de ser detenidos en Francia no eran otra cosa más que terroristas. Sí, esos señores cuyo oficio consiste en poner bombas, y nada más.

Enhorabuena, compañero. Me has demostrado que también se pueden ganar batallas frente a la pantalla de un ordenador. En este caso han sido otros los que han elegido su derrota.

Franco y la SGAE

Hay noticias que son para ponerse a mear y no echar gota:

«Convocan una manifestación contra la SGAE por apropiarse del 10 por ciento de un festival benéfico»

Cada día que pasa me sorprendo menos de lo que esta panda de gangsters, que es la Sociedad General de Autores, son capaces de perpetrar. Sobre todo, después de enterarme de quién fue socio allá por los años sesenta. Pincha en la imagen y verás…


Fuente: Rogelio Baon: La cara humana de un Caudillo. 401 anécdotas. Madrid: San Martín, 1975.

P.D.: Para quien no lo sepa, mucho antes de ser Generalísmo, Franco había escrito Diario de una bandera (1922), una novela con cierto tono autobiográfico. Después de la guerra, utilizando el seudónimo de Jaime de Andrade, retomó su carrera literaria y vio la luz otra novela con el elocuente título de Raza, que fue adaptada al cine por José Luis Sáenz de Heredia (1942) y, por supuesto, con guión del propio Franco. Además, esta vez con el seudónimo de Jakim Boor, publicó una serie de artículos antimasónicos, que luego serían reunidos en un libro titulado Masonería (1952).

Noticias insepultas

Internet nos brinda muchas posibilidades. Una de ellas son las hemerotecas, en donde podemos encontrar cualquier noticia atrasada de la edición digital de un periódico. Con una simple búsqueda, son fáciles de localizar. Aunque esto, que para el usuario corriente es una gran ventaja, para los políticos y las instituciones públicas en general creo que debe suponer un verdadero quebradero de cabeza, pues muchas promesas que se hacen, sobre todo en periodo electoral, en vez de llevárselas el viento, permanecen dormitando en el ciberespacio, esperando que algún ocioso las encuentre para levantarle los colores a quien corresponda.

Es el caso de la siguiente propuesta, de la que tanto yo como mis compañeros, todos estudiantes de la licenciatura de Historia, sin duda nos habríamos beneficiado. Pero no volvimos a hablar más ello, a pesar de que en aquel momento nos vendieron la moto de que unas prácticas no remuneradas eran el complemento que necesitábamos para nuestra formación. Ahora, de buena gana me van a venir a ofrecer trabajar gratis, cuando a estas alturas uno ya sólo aspira a aprobar unas oposiciones y a vivir la vida, que son dos días.

sábado, 24 de mayo de 2008

La película de la semana: "El Padrino"

Esta semana he aprovechado para ver una vez más una de las mejores trilogías de la historia del cine. Me refiero a El Padrino, de Francis Ford Coppola, basada en la novela homónima de Mario Puzo, que algún día me animaré a leer, aún a pesar, como digo, de haber visto nosecuantas veces las películas.

No voy a discutir sobre cuál de las tres es la mejor, para gustos están los colores. Me quedo con el papel de Marlon Brando en la primera, y reconozco que en cada nueva entrega la acción y la intriga se van incrementando. La banda sonora es también de mis favoritas, y los diálogos, en todas ellas, no tienen desperdicio.

Viendo de nuevo a la saga de los Corleone, me da la sensación de que, en el fondo, todos ellos eran unos héroes, comparados con esa otra mafia, la legal, la que nos gobierna y a la que votamos, con una salvedad, que ni siquiera son capaces de ofrecernos la justicia que les demandamos. Siento el comentario, por si puede ofender a alguien, pero «siempre me he negado a ser un muñeco movido por los hilos de los poderosos».

God of War


En navidades me regalaron la PSP, pero hasta el momento no he tenido muchas ocasiones para pasarme horas delante de algún juego. Me refiero a que no me he encontrado ninguna tarde aburrido, sin saber qué hacer, y me he dedicado exclusivamente a competir con un fórmula uno o a apalear policías por las calles de Los Ángeles. A estas alturas de la vida, uno no se puede permitir ciertos caprichos, no porque disfrutemos de menos tiempo para el esparcimiento, que también, sino porque, a diferencia de cuando éramos críos, ahora tenemos más cosas con las que distraernos. Sobre todo, me suelo llevar la videoconsola cuando voy de viaje, porque en un vehículo en marcha soy incapaz de concentrarme en la lectura, y, en cambio, con el aparatejo éste los trayectos me parecen más cortos.

También me he dado cuenta que los juegos de la PSP duran menos que los de cualquier videoconsola. Te los pasas enseguida, por lo que es una tontería gastarse el dinero en comprarlos, además de que cuestan lo suyo, es preferible compartirlos con los amigos. Últimamente estuve jugando al God of War, ambientado en la mitología y la historia de la Grecia Clásica, con todas las licencias que queráis, pero que por los demás merece mucho la pena, con unos gráficos excelentes y un guión repleto de acción. No todo va a ser recomendar películas, libros… y hablar de arte e historia, así que, sin que sirva de precedente, hoy cambiaremos de tema.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Poema de Lord Byron dedicado a la batalla de La Albuera


Oh, Albuera! glorious field of grief!
As o'er thy plain the Pilgrim prick'd his steed,
Who could foresee thee, in a space so brief,
A scene where mingling foes should boast and bleed!
Peace to the perish'd! may the warrior's meed
And tears of triumph their reward prolong!
Till others fall where other chieftains lead,
Thy name shall circle round the gaping throng,
And shine in worthless lays, the theme of transient song.

(Childe Harold's Pilgrimage, canto 1st, XLIII)



Traducción:

¡Oh Albuera, campo de gloria y de dolor!
Cuando el peregrino espoleó su corcel en tu llanura,
¿Quién podría pensar que, en breve, aquel paisaje,
teatro confuso, sería sangre y tumulto?
¡Paz a los muertos! Ojalá los bélicos laureles
y los desgarros del triunfo prolonguen tu galardón.
Hasta que otros caigan y nuevos adalides se impongan,
tu nombre convocará extensas y admiradas muchedumbres
y lucirá en los versos deleznables de esta balada fugaz.

lunes, 19 de mayo de 2008

Crónica de la batalla de La Albuera

El 16 de mayo de 1811, tropas francesas provenientes de Sevilla y dirigidas por el mariscal Soult se aproximaban a la ciudad de Badajoz con el propósito de romper el cerco al que los aliados la sometían desde hacía apenas una semana. Pero antes de que pudieran atisbar las murallas que se yerguen sobre el Guadiana, el mariscal Beresford reunió un contingente de tropas españolas, británicas y portuguesas que salieron al encuentro de los franceses, plantándoles cara en los llanos que rodean La Albuera.

Las fuerzas españolas estaban al mando del general Joaquín Blake, quien contaba con la inestimable compañía del general Castaños, el héroe de Bailén. En total, el ejército aliado lo componían unos 14.600 españoles, 10.000 británicos y 10.000 portugueses. Frente a ellos, las fuerzas de Soult, aunque menores en número (sumaban unos 24.200 hombres), superaban a sus enemigos en habilidad táctica y experiencia en el combate.


La batalla comenzó cuando Soult lanzó en un ataque frontal sobre el pueblo a cuatro compañías de ulanos --los temidos jinetes lanceros polacos--, que cruzaron el río y sembraron el caos entre las filas aliadas. Pero esta primera embestida no era más que una estratagema para desviar la atención de los aliados, mientras el grueso del ejército francés se desplazaba hacia el sur con la intención de acometer una maniobra envolvente sobre su adversario.

Sin embargo, el coronel alemán Bertold Schepeler, que años atrás había combatido a las órdenes de Soult y ahora formaba parte del ejército aliado, advirtió las intenciones del mariscal francés y hubo tiempo suficiente para movilizar las tropas que pudieran repeler el ataque. A partir de entonces todo se complica y ambos ejércitos entablan una dura batalla, sucediéndose toda una serie de maniobras que no entro a detallar, por no aburrir. La lluvia y el granizo hacen acto de presencia, dificultando aún más la acción de soldados y jinetes, que tienen que combatir empapados y manchados de barro hasta las trancas. Con la niebla y el humo de la pólvora, la visibilidad se hace casi imposible, y en más de una ocasión tanto aliados como franceses no se percatan de que están disparando contra sus propias filas. El 57º Regimiento de Línea británico es aniquilado, y cuando su comandante, el coronel Inglis, es herido de muerte y le retiraban del campo de batalla, aún le quedan fuerzas para gritar: Die hard! Die hard! («¡Morid peleando!»). Desde entonces, a los miembros de este regimiento se les conocería como the diehards.

El mariscal Jean de Dieu Soult (1769-1851)

Las bajas para ambos contendientes fueron inasumibles: más de 13.000 entre muertos y heridos, lo que hace que esta batalla sea una de las más sangrientas de la Guerra de la Independencia. Los campos de La Albuera quedaron repletos de cadáveres sin enterrar. Ambos ejércitos se adjudicaron la victoria, aunque en tales circunstancias ni unos ni otros podrían presumir de ella. Se puede considerar que los aliados obtuvieron una victoria táctica, ya que Soult dio marcha atrás y regresó a Sevilla; pero poco después británicos, españoles y portugueses tuvieron que abandonar el asedio de Badajoz, que no pudo ser tomada hasta un año después, cuando el mismo general Wellington se presentó ante sus puertas.

Marshal Beresford disarming a Polish lancer at the Battle of Albuera, de T. Sutherland (1831). Beresford estuvo a punto de ser derribado por un ulano polaco, al que derribó un granadero de la escolta del mariscal.

Ayer, como todos los años, el pueblo de La Albuera revivió las horas trágicas de aquella batalla. Las tropas de Soult y Beresford volvieron a batirse frente al puente, los lanceros polacos sembaron el terror entre las filas aliadas y los cañones retumbaron contra las formaciones de los regimientos de voluntarios españoles y portugueses. Como ya he comentado en otras ocasiones, a veces las lecciones de historia no se aprenden en los libros, sino que es preciso vivirlas. Ayer fue la ocasión.

El mariscal Beresford, supongo, acompañado de su señora y un lacayo.

Oficial de gastadores.

El autor de este blog junto a las veteranas tropas de la Grande Armée y una portuguesa con bigote dispuesta a que le pidiera matrimonio.

¿El general Castaños?

Granaderos del Ejército Imperial.

Las tropas invasoras del mariscal Soult.

Regimiento de Dragones del ejército de Su Majestad.

Las tropas británicas desfilan por las calles de La Albuera.

Las descargas de la artillería provoca estragos en las filas enemigas.

Batería aliada.

Un voluntario catalán acompaña a una pareja de cazadores afanados en hacer blanco.

Fusilero escocés cargando su arma.

Infantería de línea británica.

El autor de este blog junto a algunos oficiales del ejército aliado. El primero por la izquierda es Daren Norris, descendiente Thomas Norris, un británico que combatió en La Albuera con el 57th Foot Regiment (Middlesex Regiment).

El coronel William Inglis al frente del 57º Regimiento Middlesex.

Tropas francesas y aliadas toman posiciones en el campo de batalla.

Tropas españolas con un estandarte donde declaran luchar por el rei Fernando VIIº. Así nos ha ido siempre, tomando por redentor al soplagaitas más inepto.

La Cruz de San Andrés, enseña de los antiguos Tercios, ondea orgullosa sobre los campos de La Albuera.

La niebla y el humo provoca momentos de confusión entre ambos ejércitos, que desorientados llegan a disparar contra sus propias filas.

La Guardia Valona cruza el puente al encuentro del invasor francés.

Fusileros del 23º Regimiento Royal Welch.

La artillería francesa trata de despejar el puente.

La insolencia de los gabachos se pasea sobre los cadáveres de los soldados aliados caídos en la batalla.



La carnicería ha sido igual para ambos bandos. Y para el incauto que se viera envuelto en el fuego cruzado...

Confraternizando con los supervivientes de la batalla.

sábado, 17 de mayo de 2008

La caverna


La película de la semana: "Nosferatu"

Servidor ha de reconocer que tiene aficiones un tanto extrañas. Una de ellas es ver películas de cine mudo. Aunque no lo parezca, tiene sus ventajas; como no hay que estar pendiente de los diálogos, puedes fijar la atención en otros detalles y se aprende mucho más de cinematografía, se aprecian mejor las escenas, los encuadres, las luces… Siento una especial predilección por el cine del expresionismo alemán, pero no os voy a dar la chapa hablando ahora de esta corriente, que se desarrolla fundamentalmente en la década de los veinte del pasado siglo, ni voy a comentar una por una cada una de las películas, ni referirme a sus directores. Sólo digo que, entre todos, declaro mi más profunda admiración por la filmografía de Fritz Lang, quien antes de emigrar a EE.UU., huyendo de la persecución de los nazis, había llevado a la cumbre al movimiento expresionista en el cine. En otra ocasión quizá elija una de sus películas para comentarla con más profundidad y detenimiento.

Para hoy tenía pensado traer otro clásico de esta etapa: el Nosferatu, de Friedrich Wilhelm Murnau. Se trata de la primera adaptación cinematográfica de Drácula, lo que sucede es que Murnau no consiguió comprar los derechos de la novela y, por eso, decidió cambiarle el título a la película por el de Nosferatu, que en rumano viene a significar algo así como vampiro o no muerto. Aún con todo, la viuda de Bram Stoker le empaquetó una demanda y finalmente le ganó el juicio a Murnau por haberse apropiado indebidamente de los derechos de autor.


La interpretación de Max Schreck, el actor que encarna al Conde Drácula --aunque aquí se le llama Conde Orlok, por lo que antes he dicho--, es a todas luces magnífica. Según se rumoreaba, Schreck era realmente un vampiro, e incluso se llegó a decir que el director F.W. Murnau le había pagado para que en la escena final de la película le mordiera de verdad en el cuello a la protagonista. Schreck en alemán significa «susto», por eso muchos críticos piensan que esta leyenda no es más que una de las primeras estrategias de marketing en el mundo del cine, y quien en realidad estaba detrás de la caracterizacion del Conde Orlok no era sino el actor Alfred Abel, que ya sin seudónimo alcanzó cierto éxito actuando en otras películas de Fritz Lang, como El doctor Mabuse (1922) y Metrópolis (1927). Por otra parte, la leyenda sirvió de inspiración para la película La sombra del vampiro, de E. Elias Merhige (2000), en donde se narra esta versión fantástica del rodaje de Nosferatu.

Dejando a un lado la leyenda y las anécdotas del rodaje, Nosferatu es una de las películas más representativas del expresionismo alemán, y en ella se pueden encontrar muchas de las características que lo definieron: el contraste de luces y sombras, la acentuación de los planos, una escenografía casi teatral, la alternancia brusca de ritmos narrativos, la interpretación sobreactuada…

He encontrado una versión integra de la película, así que si esta tarde de sábado no sabéis muy bien qué hacer, os propongo que le echéis un vistazo y después me contáis.

miércoles, 14 de mayo de 2008

La muerte del teniente Ruiz

Viendo la exposición sobre el 2 de Mayo en Madrid, de la que ya he hablado y que se encuentra en el centro Arte Canal, en la Plaza de Castilla, me enteré que el teniente Ruiz, el héroe de Monteleón, había fallecido en la provincia de Cáceres, concretamente en Trujillo.

Jacinto Ruiz y Mendoza (Ceuta, 1779Trujillo, 1809) era teniente de infantería y el 2 de mayo de 1808 se encontraba convaleciente de unas fiebres. Al enterarse de que el pueblo madrileño se había levantado en armas contra el invasor, saltó de la cama y se dirigió al cercano cuartel de Monteleón, donde los capitanes Pedro Velarde y Luis Daoíz habían repartido el poco armamento con el que contaban entre la población civil y a duras penas conseguían mantener a raya a los franceses, sólo con la ayuda de unos cuantos cañones.

Defensa del parque de artillería de Monteleón, obra de Joaquín Sorolla.

El teniente Ruiz fue herido en un brazo, pero tras ser curado, inmediatamente se reincorporó a la lucha. Caídos Daoíz y Velarde, cuando ya todo parecía perdido, Jacinto Ruiz se hizo cargo de la última y desperada defensa del cuartel. Finalmente una bala le atravesó el pecho, pero antes de que los franceses pudieran capturarle y cumplir con las órdenes que Murat les había dado, que eran las de fusilar a todos los defensores que hubieran quedado con vida, sus compañeros consiguieron sacarle allí y le condujeron hasta su domicilio. El doctor don José Rives trató de curarle las heridas, pero en vista de que el enemigo no tardaría en encontrarle, aquella misma noche preparó su huida de Madrid.

Tras un periplo del que poco se conoce, durante el que el teniente Ruiz, gravemente herido, ha de eludir constantemente los controles franceses, llega a Badajoz, ciudad que por el momento no estaba controlada por el invasor y donde además cuenta con la hospitalidad de su tío, el teniente coronel Juan Cebollino, al mando del regimiento de esta plaza. Allí se incorpora a la Guardia Valona y, en reconocimiento a su heroísmo, es ascendido a teniente coronel. Pero sus heridas, lejos de cicatrizar no hacen sino empeorar su maltrecho estado de salud.

Estatua del teniente Ruiz en la Plaza del Rey, Madrid (obra de Mariano Benlliure, 1891)

Quizá buscando un lugar donde poder reposar y recuperarse de las heridas, Jacinto Ruiz se traslada a Trujillo en compañía de su tío. Pero cada vez alberga menos esperanzas y el 11 de marzo de 1809 otorga testamento militar, donde hace declaración de sus bienes, entre los que se encuentran una cantidad de dinero en efectivo, un reloj de plata, unas espuelas y dos cubiertos del mismo metal, dos sortijas de oro, una maleta, varias prendas de vestir, tres pistolas y un caballo con los arreos de montar.

Dos días después fallecía sin haber cumplido los treinta años. Se le dio sepultura en la parroquia de San Martín, y en este lugar estuvo su sepultura hasta que, en junio de 1823, sus cenizas fueron trasladadas a Cádiz junto con las de Daoíz y Velarde, para ser colocadas en un monumento en la catedral.


Fuentes:
- J. Muñoz Maldonado:
«La Guerra de la Independencia en Extremadura. Efemérides de julio, 1808: el teniente Ruiz en Badajoz», Revista de Extremadura, X, nº 7, julio 1908; págs. 289-295.
- A. Baeza Herrazti (ed.): Jacinto Ruiz, hijo de Ceuta, héroe de España. Ceuta: Caja de Ahorros y Monte de Piedad, 1983.
- A. Sotelo Azorín: «Jacinto Ruiz Mendoza», Boletín de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, nº 8-9, 1987-1988, págs. 41-53.
- J. A. Ramos Rubio: «El testamento del Teniente Coronel de los Reales Ejércitos Jacinto Ruiz de Mendoza. Vida y hechos de un héroe» , XXII Coloquios Históricos de Extremadura. Homenaje a frey Nicolás de Ovando, comendador mayor de la orden de Alcántara y primer gobernador de Indias (Trujillo, 1993). Cáceres: Junta de Extremadura, 1996; págs. 427-432.
- J. Lozano Ramos y J. Luengo Blázquez: «Trujillo durante la Guerra de la Independencia y su intervención en ella», XXIII Coloquios Históricos de Extremadura. Homenaje a Luis Chamizo, poeta extremeño, en el primer centenario de su nacimiento (Trujillo, 1994). Cáceres: Institución Cultural «El Brocense», 1997; págs. 203-218.
- S. Nadales Zayas, «Retrato del teniente Jacinto Ruiz Mendoza», Militaria: Revista de Cultura Militar, nº 16, 2002, págs. 83-85.
- J. A. Ramos Rubio: «El teniente coronel de los reales ejércitos Jacinto Ruiz de Mendoza, vida y hechos de un héroe», Anales de la Real Academia de Doctores, vol. 8, nº 2, 2004; págs. 39-44.
- Idem: «Homenaje al Teniente Coronel de los Reales Ejércitos Jacinto Ruiz de Mendoza, natural de Ceuta», Ceuta en los siglos XIX y XX. Ceuta: Instituto de Estudios Ceutíes, 2004; págs. 423-430.

Comunicado después del atentado


Juan Manuel Piñuel, descanse en paz. Nosotros no lo haremos hasta ver a tus asesinos entre rejas.

Niños de papá

Como ya conté en su momento, el anterior fin de semana estuve en Madrid, compartiendo unos días con mis amigos. El viernes por la noche fuimos a una discoteca por la zona de Princesa. Entre baile y baile me entraron ganas de ir al servicio y, cuando abrí la puerta, me encontré a un tío de Vigo profiriendo insultos y emprendiéndola a golpes con los lavabos y los urinarios. El pobre parecía fuera de sí, con la mandíbula desencajada y los ojos inyectados en sangre. Traté que se calmara. Agotado y jadeando como un perro, se limpió el sudor con el trozo de papel higiénico que le había alcanzado. Le pregunté qué le sucedía, a qué venía tanto alboroto… Indignado, aunque con acento gallego, me comentó que también había venido a pasar el puente a Madrid, pero que se había dado cuenta que en la capital del reino era imposible ligar. Todo lo contrario que en Galicia. (En este punto no sé si puedo darle la razón porque, desgraciadamente, nunca he estado en Galicia; a pesar que mi novia es genéticamente mitad gallega).

El de Vigo decía que en la Villa y Corte era imposible comerse un rosco. Me confesó que las mujeres sólo se fijaban en uno si «eras hijo de un torero» o si les mentía con «que tienes fincas y ganado». Por un momento me quedé asombrado, pero luego recapacité y le comenté que aquello me resultaba familiar, que de donde yo venía, aunque las mujeres, creo, que se fijan en otras cosas, sí es cierto que si deseas progresar es conveniente que seas un niño de papá (o de mamá).

Cuestión de fe

«El astrónomo jefe del Vaticano dice que se puede creer en Dios y en los extrarrestres» (El País, 13 de mayo de 2008)

Pues me quita un peso de encima… estaba pensando en consultarlo con mi confesor.