sábado, 29 de agosto de 2009

El asesinato del obispo Álvarez de Castro (29 de agosto de 1809)


Tal día como hoy hace doscientos años, las tropas francesas al mando del mariscal Soult irrumpieron a punta de bayoneta en las calles de la villa cacereña de Hoyos. Allí se había refugiado el obispo de la diócesis de Coria, don Juan Álvarez de Castro (1724-1809), con cuya vida acabaron sin miramientos, a pesar de ser una persona de avanzada edad y encontrarse postrado en la cama y enfermo.

Juan Álvarez de Castro y Muñoz había nacido el 29 de enero de 1724 en la localidad toledana de Mohedas de la Jara. A pesar de su apellido, nada tenía que ver con el heroico defensor de Gerona en la Guerra de la Independencia, que murió también a manos de los franceses unos meses después que nuestro personaje. Tras su paso por varias parroquias, sucedió como obispo de Coria a Diego Martín Rodríguez (1785-1789). El día de su consagración fue el 29 de marzo de 1790 y contaba entonces 66 años de edad.

En adelante destacó por su labor social en la mejora de los hospitales de la diócesis y la atención a los niños abandonados. A los 82 años, enfermo en cama y casi ciego, decidió trasladar su residencia a la villa de Hoyos, en la Sierra de Gata, un lugar más fresco, saludable y a poca distancia de la sede episcopal. Fue aquí donde le sorprendió la invasión francesa, a la que se opuso desde el principio y con decisión, publicando al menos dos pastorales en las que recomendaba la unión de los españoles frente al invasor y alentaba a los más jóvenes a tomar las armas contra los franceses. En una de estas cartas llegaba a comparar a Napoleón con el mismísimo Lucifer y, en otra, celebraba la derrota de los franceses en la batalla de Bailén.

Tan encendidas proclamas no debieron sentar nada bien a los franceses, que a pesar de lo escondido de su retiro, lograron encontrar al obispo postrado en la cama, donde sin posibilidad de huir ni pedir auxilio, fue presa fácil de la soldadesca, que tras maltratar y burlarse del desvalido anciano, terminaron por coserlo con la bayoneta y dispararle dos tiros, uno en los genitales y otro en la boca. Al día siguiente, fue enterrado sin solemnidad y con apresuramiento en la iglesia parroquial de Hoyos, en un emplazamiento que a día de hoy se ha olvidado. Así de ingrata se suele comportar la memoria con aquellos que consideramos héroes.


Bibliografía:
- J. F. Fogués: El ilustrísimo obispo de Coria D. Juan Álvarez de Castro, mártir de la Independencia española. Homenajes de la diócesis le dedica en el primer centenario de la Guerra de la Independencia. Cáceres: [s.n.], 1908 (Tip. de sucesores de Álvarez).
- M. Á. Ortí Belmonte: Episcopologio cauriense. [Cáceres]: Diputación Prov. de Cáceres, [1959]; págs. 155-157 y 197-200.
- A. Orive: «Álvarez de Castro, Juan», Diccionario de Historia Eclesiástica de España. Madrid: CSIC, 1972; vol. I, pág. 55.
- F. Jiménez de Gregorio: «Martirio y asesinato por los franceses del obispo de Coria Dr. Álvarez de Castro», Toletum, 33, 1996; pág. 125.
- F. J. Fernández de la Cigoña: «D. Juan Álvarez de Castro, mártir de la Independencia española», Historia en Libertad, 28 de mayo de 2008 (html).
- C. Ortiz: «Un programa de actos recordará al obispo Álvarez de Castro», El Periódico Extremadura, 8 de enero de 2009.