
sábado 7 de noviembre de 2009
«El nombre de Erasmo nunca desaparecerá… en España»

sábado 31 de octubre de 2009
Cine de terror en Cáceres
Esta noche conmemoramos uno de nuestros instintos más primarios: el miedo a la muerte. Por eso toda la celebración gira en torno a la sutil aduana que separa el mundo de los vivos del de los muertos (ya sea en la versión pagana o cristiana): siempre unos y otros van y vienen, unos disfrazados y otros de verdad.
Desde que Dante escribiera La Divina Comedia, las difíciles relaciones entre vivos y muertos ha sido objeto primero de la literatura y del cine después, dando origen al muy apreciado género de terror. Por esto, hoy quisiera compartir esta versión local de las películas de serie B… Luego dicen que en mi tierra no hay talento, cuando lo que sucede es que nos sobra para exportarlo. Os recomiendo unas palomitas para disfrutar del mejor cine y espero que… no paséis mucho miedo.
domingo 4 de octubre de 2009
La botica de la abuela

El vino Mariani (1865) era el principal vino de coca de su tiempo. El papa León XIII llevaba siempre un frasco del mismo y premió a su creador, Ángelo Mariani, con una medalla de oro.

Este vino de coca fue fabricado por Maltine Manufacturing Company de Nueva York. La dosis recomendada señalaba: «Una copa llena junto con, o inmediatamente después, de las refecciones. Niños en proporción».

Estas tabletas de cocaína eran «indispensables para los cantantes, maestros y oradores». También calmaban el dolor de garganta y tenían un efecto reanimador para que estos profesionales rindieran el máximo de su performance.

Un peso de papel promocional de C.F. Boehringer & Soehne (Mannheim, Alemania), «los mayores fabricantes del mundo de quinina y cocaína».

Antiguamente para aquietar a los bebés recién nacidos no era necesario un gran esfuerzo de los padres, pero sí el opio. Este frasco de paregórico (sedativo) de Stickney & Poor era una mezcla de opio y alcohol, que era distribuida del mismo modo que otros condimentos por los cuales la empresa era conocida. «Dosis para niños de cinco días, 3 gotas. Dos semanas, 8 gotas. Cinco años, 25 gotas. Adultos, una cucharada llena». El producto era muy potente y contenía un 46% de alcohol.

Propaganda de heroína Martin H. Smith Company, de Nueva York. La heroína era ampliamente usada no sólo como analgésico, sino también como remedio contra el asma, tos y neumonía. Mezclar heroína con glicerina (y comúnmente azúcar y edulcorantes) volvía al opiáceo amargo más agradable para su ingestión oral.
La historia de los hippies
Me explico. Según leía hace poco en La historia de mundo en seis tragos (Tom Standage, 2006), un ensayo sobre la historia de la bebida que recomiendo por igual a abstemios y bebedores, el consumo de café en Europa desde el siglo XVII tuvo mucho que ver la extensión del racionalismo en la filosofía y la adopción del nuevo método científico. Como sabemos, el café es una bebida que despeja la mente y agudiza la inteligencia, sin efectos secundarios adversos como el alcohol; y casi todos, por no decir todos, los filósofos, científicos, poetas, políticos… de la época eran grandes bebedores de café. Además, los cafés como establecimientos públicos para el consumo de esta bebida pronto se convirtieron en lugares privilegiados de encuentro para la intelectualidad europea: en ellos se informaba de los últimos inventos de la industria, se intercambiaba información y se cerraban tratos comerciales, se podía a asistir a interminables tertulias literarias o filosóficas, o acaso planear conjuras políticas y revueltas sociales… Al fin y al cabo, los cafés cumplían una función parecida a Internet en nuestros días. El caso es que, ante tales circunstancias, la cafeína estuvo detrás del surgimiento de la Ilustración, la revolución industrial y las revoluciones burguesas del siglo XIX.
Se me vienen a la memoria otros casos no menos conocidos. El consumo de absenta era habitual entre los pintores impresionistas y quizá fuera la causa de su modo de ver borroso. El comercio del opio impulsó a los británicos a declararle la guerra a China para que abriera su mercado a las potencias occidentales, y ésta fue la principal causa de la decadencia y desmoronamiento de un imperio milenario. El opio y el té (otro estimulante) fueron los pilares fundamentales del colonialismo en Oriente… Y cuando los colonos norteamericanos se negaron a pagar los impuestos de importación de éste último, se soltó la espoleta que dio lugar al estallido de la revolución.
Hoy en día cada movimiento juvenil se asocia con el consumo de alguna droga (no hace falta que especifique ninguna). Y el control de las plantaciones de amapolas y de coca es la causa de conflictos armados en Afganistán y Sudamérica respectivamente. En la década los 60 el consumo de una nueva droga, la dietilamida de ácido lisérgico (o LSD), trajo de la mano el surgimiento de un movimiento, cuya principal seña de identidad sería su reacción ante los valores de la sociedad tradicional. Más allá de la imagen de guarros y colocados, de lo mal que acabaron la mayoría de ellos, los hippies impusieron una nueva visión en muchos aspectos de la vida, que actualmente tenemos completamente asumida: en la música, el vestir, en conceptos como el ecologismo, el pacifismo… y, por supuesto, el consumo desaforado de drogas.

sábado 3 de octubre de 2009
El Plan E
Poco a poco (muy poco a poco) las obras han ido tomando forma y, aunque todavía queda para que algún día se den por concluidas e inaugurado el monumento, lo que en un principio nadie sabía lo que era y todo el mundo se atrevía a pronosticar: una plaza de toros, un pipi-can gigante, los jardines colgantes de Babilonia… una paellera de hormigón para las fiestas del barrio…, finalmente ha resultado ser una fuente. Sí, una fuente con cascadas y todo que nadie había pedido, pero que tendremos que agradecer a quien corresponda. Una fuente que competirá en sofisticación y diseño con la mismísima fuente luminosa… o con la Cibeles, ya dados a ser presuntuosos ¡Qué más da, si es mía! ¡Está debajo de mi ventana! Una fuente que será lugar privilegiado para celebrar el botellón que un día nos prohibieron…
martes 22 de septiembre de 2009
San Jonás, patrón de Cáceres
De entre todos ellos, hay uno que quizá sea el menos conocido, pero que personalmente me llama mucho la atención: se trata de San Jonás, cuya onomástica se festeja precisamente hoy. Según la tradición --o más bien, la imaginación de algunos cronistas del siglo XVII, como es el caso de Juan Solano de Figueroa--, San Jonás era natural de Atenas y allí se convirtió en discípulo de otro santo de dudosa existencia, Dionisio el Aeropagita. Tras ser ordenado sacerdote, emprendió su correspondiente labor predicadora y vino a parar por estas tierras cacereñas, donde goza del mérito de haber sido el primero en dar a conocer la nueva religión. Se ve que los cacereños de antaño --¿o deberíamos llamarlos norbanos?-- eran algo duros de mollera, porque el santo ateniense estuvo por aquí nada menos que siete años. No sabemos si porque ya había cumplido su misión, o simplemente porque se aburría, San Jonás volvió a Roma y los siguientes veinte los pasó en la Galia. Después de este tiempo, por recomendación de su maestro, regresó a Cáceres, donde esta vez no le esperaban precisamente con los brazos abiertos. (Suele pasar en este pueblo, que a los que se ausentan una temporada larga terminan por considerarlos forasteros). Era el año 86 y el emperador Domiciano había emprendido su particular persecución de los cristianos. Como era de esperar, al santo ateniense fue maltratado y finalmente degollado. Por eso se le suele representar como un señor vestido de cura, que sostiene su propia cabeza cortada entre las manos.
Como hemos adelantado al principio, esta historia no tiene siquiera visos de leyenda, sino que se trata de una invención propia de los cronicones del siglo XVII, empeñados en crear y fomentar falsas devociones, entre otros motivos, para favorecer el lucrativo mercado de las reliquias. Según otras versiones de la vida del mismo santo, éste nunca pisó la Península Ibérica y su martirio tuvo lugar en las proximidades de París, donde hoy también se celebra su festividad.
Quizá porque su supuesta predicación no se la creía nadie, o porque su iconografía espantaba al más osado, apenas existieron representaciones de este santo en la ciudad. Actualmente sólo se conserva una tabla en el retablo de la ermita del Vaquero, fechado en 1668. Simón Benito Boxoyo, por su parte, nos señala que el 26 de septiembre de 1784 se colocó una imagen del santo patrón en el altar de la Virgen de la Montaña, pero desgraciadamente no se ha conservado.
Bibliografía:
- J. Solano de Figueroa: S. Ionás, presbítero y mártir, apóstol predicador y maestro de la noble y muy leal villa de Cáceres, y otros santos; sus hijos naturales piden su culto y veneración como stos. propios y naturales del obispado de Coria… [Madrid]: [s.n.]: 1665.
- J. Rodríguez de Molina: Papeles históricos sobre la villa de Cáceres. Manuscrito inédito del s. XVIII, fols. 22-23.
- S. B. Boxoyo: Noticias históricas de la muy noble y leal villa de Cáceres, provincia de Extremadura. Monumentos de la Antigüedad que conserva. Manuscrito, [1794]; fols. 46-47.
- J. F. Arroyo Mateos: «Veintidós grandes santos extremeños de la diócesis de Coria-Cáceres», XX Coloquios Históricos de Extremadura. Homenaje a Francisco Pizarro en el 450 aniversario de su muerte (1477-1541): 24 al 29 de septiembre de 1991. Cáceres: Diputación provincial, [1994].
- F. Acedo: «San Jonás olvidado», El Periódico Extremadura, 13 de agosto de 2006.
- S. B. Boxoyo (ed. de E. Cerrillo Martín de Cáceres): Noticias históricas de Cáceres y monumentos de la Antigüedad que conserva. Cáceres: Cicón, 2009; págs. 259-262.
sábado 29 de agosto de 2009
El asesinato del obispo Álvarez de Castro (29 de agosto de 1809)

Juan Álvarez de Castro y Muñoz había nacido el 29 de enero de 1724 en la localidad toledana de Mohedas de la Jara. A pesar de su apellido, nada tenía que ver con el heroico defensor de Gerona en la Guerra de la Independencia, que murió también a manos de los franceses unos meses después que nuestro personaje. Tras su paso por varias parroquias, sucedió como obispo de Coria a Diego Martín Rodríguez (1785-1789). El día de su consagración fue el 29 de marzo de 1790 y contaba entonces 66 años de edad.
En adelante destacó por su labor social en la mejora de los hospitales de la diócesis y la atención a los niños abandonados. A los 82 años, enfermo en cama y casi ciego, decidió trasladar su residencia a la villa de Hoyos, en la Sierra de Gata, un lugar más fresco, saludable y a poca distancia de la sede episcopal. Fue aquí donde le sorprendió la invasión francesa, a la que se opuso desde el principio y con decisión, publicando al menos dos pastorales en las que recomendaba la unión de los españoles frente al invasor y alentaba a los más jóvenes a tomar las armas contra los franceses. En una de estas cartas llegaba a comparar a Napoleón con el mismísimo Lucifer y, en otra, celebraba la derrota de los franceses en la batalla de Bailén.
Tan encendidas proclamas no debieron sentar nada bien a los franceses, que a pesar de lo escondido de su retiro, lograron encontrar al obispo postrado en la cama, donde sin posibilidad de huir ni pedir auxilio, fue presa fácil de la soldadesca, que tras maltratar y burlarse del desvalido anciano, terminaron por coserlo con la bayoneta y dispararle dos tiros, uno en los genitales y otro en la boca. Al día siguiente, fue enterrado sin solemnidad y con apresuramiento en la iglesia parroquial de Hoyos, en un emplazamiento que a día de hoy se ha olvidado. Así de ingrata se suele comportar la memoria con aquellos que consideramos héroes.

- J. F. Fogués: El ilustrísimo obispo de Coria D. Juan Álvarez de Castro, mártir de la Independencia española. Homenajes de la diócesis le dedica en el primer centenario de la Guerra de la Independencia. Cáceres: [s.n.], 1908 (Tip. de sucesores de Álvarez).
- A. Orive: «Álvarez de Castro, Juan», Diccionario de Historia Eclesiástica de España. Madrid: CSIC, 1972; vol. I, pág. 55.
- F. Jiménez de Gregorio: «Martirio y asesinato por los franceses del obispo de Coria Dr. Álvarez de Castro», Toletum, 33, 1996; pág. 125.
- F. J. Fernández de la Cigoña: «D. Juan Álvarez de Castro, mártir de la Independencia española», Historia en Libertad, 28 de mayo de 2008 (html).
- C. Ortiz: «Un programa de actos recordará al obispo Álvarez de Castro», El Periódico Extremadura, 8 de enero de 2009.
lunes 20 de julio de 2009
¿Estuvo el hombre en la Luna?
domingo 19 de julio de 2009
Hey there Delilah
Hey there Delilah
What's it like in New York City?
I'm a thousand miles away
But girl, tonight you look so pretty
Yes you do
Times Square can't shine as bright as you
I swear it's true
Hey there Delilah
Don't you worry about the distance
I'm right there if you get lonely
Give this song another listen
Close your eyes
Listen to my voice, it's my disguise
I'm by your side
Oh it's what you do to me
Oh it's what you do to me
Oh it's what you do to me
Oh it's what you do to me
What you do to me
Hey there Delilah
I know times are getting hard
But just believe me, girl
Someday I'll pay the bills with this guitar
We'll have it good
We'll have the life we knew we would
My word is good
Hey there Delilah
I've got so much left to say
If every simple song I wrote to you
Would take your breath away
I'd write it all
Even more in love with me you'd fall
We'd have it all
Oh it's what you do to me
Oh it's what you do to me
Oh it's what you do to me
Oh it's what you do to me
A thousand miles seems pretty far
But they've got planes and trains and cars
I'd walk to you if I had no other way
Our friends would all make fun of us
and we'll just laugh along because we know
That none of them have felt this way
Delilah I can promise you
That by the time we get through
The world will never ever be the same
And you're to blame
Hey there Delilah
You be good and don't you miss me
Two more years and you'll be done with school
And I'll be making history like I do
You'll know it's all because of you
We can do whatever we want to
Hey there Delilah here's to you
This one's for you
Oh it's what you do to me
Oh it's what you do to me
Oh it's what you do to me
Oh it's what you do to me
What you do to me.
viernes 3 de julio de 2009
Situación política
— ¡Corrupto!... ¡Demagogo!... ¡Malnacido!... ¡Criminal!... ¡Hijo de puta!... ¡Ladrón!... ¡Terrorista!... ¡Canalla!... ¡Imbécil!... ¡Asesino!...
Sin salir de mi asombro, le pregunté al policía nacional que estaba en la puerta:
— ¿Qué? ¿Otra vez andan discutiendo?
— No, creo que están pasando lista —me respondió.
jueves 2 de julio de 2009
Campo de trabajo «Ribera del Marco»
Entre los días 13 y 26 de septiembre, se desarrollarán las actividades de este campo de trabajo en la Ribera del Marco. El mismo tiene un cometido arqueológico y medioambiental. Respecto al primero --que es el que me interesa--, los trabajos se centrarán en una parcela de propiedad municipal, en la zona del Cuartel de Arriba o de San Francisco, justo enfrente de la trocha que sube hacia la Montaña. Allí trataremos de sacar a la luz el antiguo sistema de riego (acequias, brazales y partidores) cercano a un molino abandonado de la ribera.
El plazo para inscribirse en el campo de trabajo concluye el próximo 31 de julio. El precio de la actividad es de 50 €, que incluye el alojamiento, comida y todos los desplazamientos que se realicen. El trabajo propio de campo será por las mañanas, de lunes a viernes, y las tardes se dedicarán a actividades lúdicas y deportivas. Para los fines de semana están programadas excursiones a distintos lugares de la provincia, donde podremos practicar deportes de aventura, como senderismo, escalada, etc.
jueves 11 de junio de 2009
Presentación de «La reina en el palacio de las corrientes de aire»

martes 19 de mayo de 2009
Hasta luego, Benedetti
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
martes 7 de abril de 2009
Fragmentos de cerámica encontrados en la Ribera del Marco
Una prueba más nos la ofrecen nuestros amigos del blog Ribera viva del Marco, que exponen una cuidada descripción de varios fragmentos de cerámica de diferentes épocas, que encontraron cuando excavaban un pozo para el riego.
Mari Trini
como las olas del mar;
amores los tienen todos,
pero quién los sabe cuidar.
El amor es una barca
con dos remos en el mar,
un remo aprienta en mis manos,
el otro lo mueve el azar.
Quién no escribió un poema
huyendo de la soledad,
quién a sus quince años
no dejó su cuerpo abrazar,
y quién, cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya,
quién no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar.
Amores se vuelven viejos
antes de empezar a amar,
porque el amor es un niño
al que hay que enseñar a andar.
El amor es como tierra,
que hay que arar y sembrar;
míralo al caer la tarde,
que no os lo vengan a robar.
Quién no escribió un poema
huyendo de la soledad,
quién a sus quince años
no dejó su cuerpo abrazar,
y quién, cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya,
quién no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar.
Amores se van marchando…
domingo 22 de marzo de 2009
«Rostro de vos»
Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.
Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.
Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.
Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.
Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.
Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.
Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.
Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.
«Gracias y desgracias del ojo del culo»

Escribiólas JUAN LAMAS, EL DEL CAMISÓN CAGADO.
Edición de DANIEL LEBRATO, maestro oculista.
Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda, etcétera.
No se espantarán de que el culo sea tan desgraciado los que supieren que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren esta fortuna de ser despreciadas de ella, y él en particular por tener más imperio y veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien colocado dél, y más favorecido de la naturaleza, pues su forma es circular, como la esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es en medio como el del sol; su tacto es blando: tiene un solo ojo, por lo cual algunos le han querido llamar tuerto, y si bien miramos, por esto debe ser alabado, pues se parece a los cíclopes, que tenían un solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más de un ojo es falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por su mucha gravedad y autoridad no consiente niña; y bien mirado es más de ver que los ojos de la cara, que aunque no es tan claro tiene más hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor, tan llanos que no tienen primor alguno, como el ojo del culo, de pliegues lleno y de molduras, repulgo y dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado o médico. Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en lo más seguro del cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa, envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado en una capa, y por eso se dijo: Bésame donde no me da el sol. Y no los de la cara, que no hay paja que no los haga caballeriza, ni polvo que no los enturbie, ni relámpago que no los ciegue, ni palo que no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni tristeza que no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se deja tratar y manosear tan familiarmente de toda basura y elemento ni más ni menos; demás de que hablaremos que es más necesario el ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno sin ojos en ella puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir.
Lo otro sábese que ha habido muchos filósofos y anacoretas que, para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque comúnmente ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del alma, por donde ella bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados, incestos, estupros, muertes, adulterios, iras y robos. Pero ¿cuándo por el pacífico y virtuoso ojo del culo hubo escándalo en el mundo, inquietud ni guerra? ¿Cuándo, por él, ningún cristiano no aprendió oraciones, anduvo con sinfonía, se arrimó a báculo ni siguió a otro, como se ve cada día por falta de los de la cara, que expuestos a toda ventisca e inclemencia, de leer, de fornicar, de una purga, de una sangría, le dejan a un cristiano a buenas noches? Pruébenle al ojo del culo que ha muerto muchachos, caballos, perros, etc.; que ha marchitado hierbas y flores, como lo hacen los de la cara, mirando lo ponzoñosos que son: por lo que dicen que hay mal de ojo. ¿Cuándo se habrá visto que por ser testigo de vista hayan ahorcado a nadie por él, como por los de la cara, que con decir que lo vieron forman sus calumnias los escribanos? Fuera de que el ojo del culo es uno y tan absoluto su poder, que puede más que los de la cara juntos. ¿Cuándo se ha visto que en las irregularidades se metan con el ojo del culo? Lo otro, su vecindad, es sin comparación mejor, pues anda siempre, en hombres y mujeres, vecino de los miembros genitales; y así se prueba que es bueno, según aquel refrán: Dime con quién andas, te diré quién eres. Él se acredita mejor con la vecindad y compañía que tiene que no los ojos de la cara, que éstos son vecinos de los piojos y caspa de la cabeza y de la cera de los oídos, cosa que dice claro la ventaja que les hace el serenísimo ojo, del culo. Y si queremos subtilizar más esta consideración, veremos que en los ojos de la cara suele haber por mil leves accidentes, telillas, cataratas, nubes y otros muchos males; mas en el del culo nunca hubo nubes, que siempre está raso y sereno; que, cuando mucho, suele atronar, y eso es cosa de risa y pasatiempo. Pues decir que no es miembro que da gusto a las gentes, pregúnteselo a uno que con gana desbucha, que él dirá lo que el común proverbio, que, para encarecer, que quería a uno sobremanera, dijo: Más te quiero que a una buena gana de cagar. Y el otro portugués, que adelantó más esta materia, dijo: Que no había en el mundo gusto como el cagar si tuviera besos. Pues ¿qué diremos si probamos este punto con texto del filósofo que dijo?:
No hay contento en esta vida
que se pueda comparar
al contento que es cagar.
Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado:
No hay gusto más descansado
que después de haber cagado.
Los nombres que tiene juzgarán que no tiene misterio. ¡Bueno es eso! Dícese trasero, porque lleva como sirvientes todos los miembros del cuerpo delante de sí, y tiene sobre ellos particular señorío. Culo, voz tan bien compuesta que lleva tras sí la boca del que le nombra. Y ha habido quien le ha puesto nombre gravísimo y latino llamándole antífonas y nalgas, por ser dos; otros, más propiamente, le llaman asentaderas; algunos, trancaílo, y no he podido ajustar por muchos libros que he revuelto para sacar la etimología; lo más que he hallado es que se debe decir tancahigo, por lo arrugado y pasado que siempre está.
Con más facilidad topé por qué se decía al lindo ojo del culo manojo de llaves: por lo redondo del cabo y muchas molduras que hacen aquel mismo repulgo, y viene bien con los que llaman cofre al culo, que es darle cerradura.; y en los animales vemos que la Naturaleza les cubre el culo con la cola o rabo, para que como parte más necesaria y secreta, estuviera acompañado tapado y abrigado, y con mosqueador para de verano, y en las aves lo mismo. Si miramos su ocupación, es hacer lo que ninguno nunca hizo ni pudo: pues en este mundo todos hemos menester a otros para ser proveídos: el alguacil al corregidor, el corregidor al oidor, el oidor al presidente, el presidente al rey. Pero el culo se provee a sí mismo y aún en el presidente, servidor por otro nombre (que así llaman al bacín), cosa equívoca a los derretidos de las damas.
El culo no tiene cosa común, ni aunque me pruebes que hace cámaras, a imitación de otros muchos, pues lo que él hace son mojones, que son fin de términos, para dar a entender que en llegando al culo no has de pasar adelante.
Háceme fuerza que en las almonedas dicen: ¿Hay quién puje?; que ni sé si convidan a cagar (propiamente entonces pujar) o si a comprar; con que es cierto que tiene grandes preeminencias, cuando se valen de sus voces para otras cosas. Hasta los excrementos o mierda (pasa adelante, porque no te empalagues con tan dulce plato) son de provecho, pues según defienden los doctores galenistas y boticarios droguistas, son buenos para desligar Cárdeno y Alberto los del lagarto para los ojos; los de bestias, que llaman estiércol, es con lo que se fertilizan los campos, y a quien debemos los frutos; la del gato de Algalia, no hay que probar ni examinar cuánto es su valor y estimación; la mierda del buey, o boñiga, para inmensos remedios es provechosa. Esto probado y asentado, ¿habrá curioso alguno que diga que los ojos de la cara tienen alguna virtud? Luego el ojo del culo, él por sí solo, es mejor y de más provecho que los ojos de la cara.
Lo que dicen del culo (los que tienen ojeriza con él) es que pee y caga, cosa que no hacen los ojos de la cara; y no advierten lo cuitados que más y peor cagan los ojos de la cara y peen que no el del culo, pues en ellos no hay sueño que no lo caguen en cantidad de legañas, ni pesadilla o susto que no meen en abundancia de lágrimas, y esto sin ser de provecho, como lo que echa el culo, como ya queda probado.
Lo del pedo es verdad, que no lo sueltan los ojos; pero se ha de advertir que el pedo antes hace al trasero digno de laudatoria que indigno de ella. Y, para prueba desta verdad, digo que de suyo es cosa alegre, pues donde quiera que se suelta anda la risa y la chacota, y se hunde la casa, poniendo los inocentes sus manos en figura de arrancarse las narices, y mirándose unos a otros, como matachines. Es tan importante su expulsión para la salud, que en soltarle está el tenerla. Y así, mandan los doctores que no les detengan, y por esto Claudio César, emperador romano, promulgó un edicto mandando a todos, pena de la vida, que (aunque estuviesen comiendo con él) no detuviesen el pedo, conociendo lo importante que era para la salud. Otros dijeron que lo había hecho por particular respeto que se debe al señor ojo del culo.
Pues decir que no es bullicioso un pedo, ¡bueno es eso! ¿Hay cosa de más gusto que ver en un concurso grande, si se suelta uno, el rumor que mete y qué agudos acuden todos a taparse las narices, como está dicho, y otros que más lo huelen, haciendo la disimulada toman tabaco?
Y es probable que llega a tanto el valor de un pedo, que es prueba de amor; pues hasta que dos se han peído en la cama, no tengo por acertado el amancebamiento; también declara amistad, pues los señores no cagan ni se peen, sino delante de los de casa y amigos. Y un portugués preguntado cuál era la parte principal del cuerpo dijo que el culo, que se asentaba primero que nadie y aunque fuese delante del rey.
Los nombres del pedo son varios: cuál le llama soltó un preso, haciendo al culo alcaide; otros dicen: fuésele una pluma, como si el culo estuviera pelando perdices; otros dicen: tómate ese tostón, como si el culo fuera garbanzal. Otros dicen algo crítico: cuesco, derivado de la enigma; y otros han dicho: Entre peña y peña el alba, río que suena. De aquí se levantó aquel refrán que dice: Entre dos peñas feroces, un fraile daba voces. Y finalmente, dijo el otro: El señor don Argamasilla cuando sale chilla.
Baste ya de probanzas de la nobleza del señor don Pedo y pase por ahora plaza de don caballero que porque no digan me revuelco demasiado no le acoto con otros muchos lugares y autoridades.
Dejo de tratar de los pedos degollados, si bien con esto conocerán de su hidalguía y caballería y grandeza que tiene el culo en este caso. Pues su fortaleza ¿quién la encarecerá?, si es tanta que el sólo limpiarse con un paño delgado se deja de modo por las dos partes, que es más difícil de tomar que la inclusa.
Y, volviendo a los demás sentidos, digo que lo que se queda en el pañuelo de la boca es gargajo, y lo de las narices moco, y lo de los ojos legañas, y lo de los oídos cera; pero lo queda del culo en la camisa es palomino, nombre de ave muy regalada. Fuera de que los ojos no tienen cosa señalada con que limpiarse; que a veces piden el pañuelo prestado a las narices y a la boca, y otras se limpian con las manos, y al mismo tenor los otros sentidos. Mas volviendo al culo, ¡qué de firmas de grandes señores ha iluminado! ¡Qué papeles de los más íntimos amigos no ha visto! ¡Qué de libros de los hombres más doctos ha gastado! ¡Qué de billetes de damas ha firmado! ¡Qué de procesos importantes ha manchado! y, ¡qué de camisas de Cambray y Holanda ha teñido! Y al fin le han servido de limpiadera las mejores y más hermosas manos del mundo, según aquel:
La mano de marfil es muy forzoso
Y lo merece todo, porque también, sin ser abeja, hace cera o cerote (que así dicen de los medrosos).
Hasta las melecinas deben su ganancia al ojo, que aunque no ve, algunos dijeron que veía Fulano la luz por el ojo del culo de Zutano. Y en verdad que no es vista que invidiar.
De si tiene alguna gracia o no los culos sería largo de contar, baste decir que culos que se conocen, en la calle se saludan. Marcial dice que son saludadores compressis narebus Joven salutat, que en español quiere decir: represando las nalgas saluda a Júpiter, tratando de uno que se peió y por eso algunos le dan tanta antigüedad que dicen: ¿Qué tiene que ver el culo con el pulso? Como si dijeran de una cosa que no da cuidado ninguno y muy con verdad comparándola a otra que de cada accidente se desconcierta.
DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO
Enseña un ayo mugriento la lición a un descuidado niño. Encomiéndasela a la memoria y como potencia vil pásasele y jugando, olvida y en pena de lo que pecó la memoria abre el culo a azotes.
SEGUNDA
Va un estudiante un madrugón a una viña, vendimia a la mitad de ella, lleva un lagar en el estómago, topa con una fuente, y porque se lo pide el gusto bebe hasta hartarse: pícase la sed y deshácese en cámaras y págalo el ojo del culo.
TERCERA
El otro mesurado o engullidor miserable, por comer de balde llenó tanto el estómago que se ahitó movido del apetito y págalo el culo a puro jeringazos.
CUARTA
Tiene un mal curado enfermo modorra y porque el humor se le ha apoderado de los sentidos y los descuidos que tuvo el poco prevenido médico, lo paga el culo a puro sanguijuelas que lo sajan vivo.
QUINTA
Sábese, según doctrina de muchos filósofos, que el regüeldo es pedo malogrado y que hay algunos tan desdichados que no se les permite llegar al culo, así lo enseña Angulo que no ha acabado de salir por la boca cuando le dicen todos: ¡Vaya a una pocilga!, y cuando sale por el ojo del culo todo es aplaudido y cuando más le dicen cuerno, como otro tenía costumbre de decir cuando uno se peía ¡cuerno! por ahí comas carne y por la boca mierda, y papa te vea la madre que te parió porque te vea más medrado; en las sopas te lo halles como garbanzo, con esa música te entierren, sabañones y mal de gamones, coz de mula gallega, por donde salió el pedo meta el diablo el dedo, la víbora el pico, el puerco el hocico, el toro el cuerno, el león la mano, el cimborrio de El Escorial y la punta de mi caracol te metan amén.
SEXTA
Da el otro extranjero en caballerear, bizarrear y servir a damas y traer mucha bambolla y fausto, falta a los negocios y pierde el crédito y lo que pecaron los miembros genitales lo paga el inocente culo. Pues al punto dicen: Fulano ya dio de culo.
SÉPTIMA
Va el otro narciso, pisaverde a pie por la calle en tiempo de todos y por más cuidado que pone en las chinas o piedras que están descubiertas para asegurar los pies y andar de guija en guija, resbálase el pie y hace pedazos el pobre culo y de más a más se hace una plasta de todo que le coge de pies a cabeza.
OCTAVA
Da el otro pobre a la medianoche en tiempo de invierno una correncia o evacuación de tripas y porque con la priesa que tiene no se acuerda bien hacia donde quedó el brasero o barreño de la lumbre tropieza en él y hace pedazos las piernas y el culo, cobrando con esta desgracia enfermedad para muchos días.
NONA
Tan desgraciado es el culo que hasta los animales les muerde el lobo por él y en las monas se ve que porque quieren descansar y sentarse a menudo se llenan el culo de callos y por eso han dado en decir: Fulano tiene más callos que culo de mona.
DÉCIMA
Viene el otro picarón a sentir el calor del verano y porque yéndose a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el matarla una horrenda población de pendejos que topa hacia el culo, determina de matarlas con unas tijeras y teniendo las manos torpes y no ver lo que hace ni poder sufrir más el ser puerco abre a tijeretazos el pobre culo.
UNDÉCIMA
Viene la otra pobre casada o doncella a descubrir más de lo que fuera menester su natural inclinación de ser puta, tiene celo de ello el galán y causa cuidado al marido y por dar a entender que conocen la fragilidad y imperfección del sujeto, dicen: de res que se mea el rabo, no hay que fiar.
DUODÉCIMA
Dale al otro una apretura en la calle o cógele en la comedia, sale con priesa a buscar dónde desbuchar, y porque no llegó tan presto a las necesarias o le embarazó algún nudo ciego, emplástase o embadúrnase de mierda el pobre culo.
DECIMOTERCERA
Viene el otro estudiante o platicante de medicina y al ir a ordenar un medicamento a la cocina topa a la criada que se había hecho del ojo, y ella por darle gusto y apagar el fomes de la concupiscencia y titilaciones venéreas, empieza sus cernidillos y bamboleos, diviértese con el gusto y acribilla a golpes el pobre culo de escalón en escalón.
DECIMOCUARTA
Vienen las Carnestolendas, alégranse las gentes en diferentes festines y por no más de antojo de muchachos o pasatiempo de hombres ociosos pagan los culos de los perros atándoles a la cola mazas diferentes.
DECIMOQUINTA
Vese el otro pobre condenado toreador de a pie embestido del toro, vuélvese para huir, túrbase o no salen los pies con presteza y por no salir ellos presto degárrale el toro el pobre culo.
DECIMOSEXTA
Va una vieja a echar una ayuda a un enfermo, ve poco, no la ha templado bien, encájasela dos dedos del culo, y dale entre las nalgas con ella, escáldale el culo que paga el pobre el descuido de la vieja borracha.
ÚLTIMA DESGRACIA
Finalmente, tan desgraciado es el culo que siendo así que todos los miembros del cuerpo se han holgado y huelgan muchas veces, los ojos de la cara gozando de lo hermoso, las narices de los buenos olores, la boca de lo bien sazonado y besando lo que ama, la lengua retozando entre los dientes, deleitándose con el reír, conversar y con ser pródiga y una vez que quiso holgar el pobre culo le quemaron.
«A Júpiter»
Tonante monseñor, ¿de cuándo acá
fulminas jovenetos? Yo no sé
cuánta pluma ensillaste para el que
sirviéndote la copa aún hoy está.
El garzón frigio, a quien de bello da
tanto la antigüedad, besara el pie
al que mucho de España esplendor fue,
y poca, mas fatal, ceniza es ya.
Ministro, no grifaño, duro sí,
que en Líparis Estérope forjó,
piedra digo bezar de otro Pirú,
las hojas inflamó de un alhelí,
y los Acroceraunios montes no.
¡Oh Júpiter, o tú, mil veces tú!
domingo 15 de marzo de 2009
Violencia doméstica en el siglo XVI
(…) Yten digo y declaro que por cuanto al tiempo que Hernando de Aldana mi hijo se casó primera vez yo le hice donación de tres mil ducados para que se casase, digo que no lo hice por me reconciliar con él sino por temor que de él tenía y por persuasiones de algunos caballeros que me dijeron y aconsejaron que lo echase de mi casa por la vía que pudiese, pues veía que cada día echaba mano a la espada para mí y me deshonraba, y la dicha donación no se la hiciera si se la hubiera de dar de mi hacienda, aunque todo el mundo me lo dijera, sino hícela por las razones dichas y porque se la había de dar después de casado de la hacienda de su madre a cumplimiento de la legítima que había de haber de la dicha su madre, pues era ya muerta cuando le hice la dicha donación y por fuerza había de llevar la legítima casándose, aunque yo no quisiera y porque entendí que fuera para que me fuera obidiente conforme a la obligación que los hijos tienen a sus padres, y antes ni después no lo ha hecho syno muy al contrario y me ha desobedecido muchas veces gravemente y me ha injuriado con graves y malas palabras y obras, porque un día echó mano a la espada para matarme y me dixo puto erexe traydor y no contento con esto echó mano de una azagalla y me la quiso tirar si no fuera por unos ombres que le tuvieron el brazo me la arrojara, y otro día me apedreó el tejado y la puerta de mi casa estando yo en ella, diziéndome muchos vituperios (…). Y el día que se iba a desposar a Alcántara me echó de casa aquella noche y diziéndome tan feas palabras que es vergüenza dezirlas (…) y además de esto me ha puesto pleito muchas vezes y echóme parecer en juicio siendo viejo como soy de ochenta y seis años (…). E porque tantos e tan graves excesos y delitos contra los mandamientos de Dios e leyes destos reynos, de alguna manera se castiguen para pena del dicho Hernando de Aldana y en ejemplo de otros, por las dichas cabsas e por cada una dellas lo desheredo y excluyo y hago ajeno y extraño de mis bienes y herencias (…).
Este mismo suceso, si hubiera ocurrido tal día como hoy, ocuparía las portadas de los periódicos y aparecería en las cabeceras de todos los telediarios. Pero entonces eran otros tiempos, y los trapos sucios se lavaban en casa.
jueves 12 de marzo de 2009
J. Sánchez Adalid en el Club de Lectura

Entre los objetivos del Club de Lectura contemplamos la posibilidad de reunirnos con los autores de las novelas que hayamos leído. Por eso, tras la lectura de El Mozárabe y como colofón a las actividades que la han acompañado, decidimos organizar este encuentro con Jesús Sánchez Adalid. El escritor extremeño nos hablará sobre este libro en concreto, así como del resto de su producción literaria; y los miembros del club tendrán la oportunidad de conocerle en persona y formularle las preguntas que les haya suscitado la lectura.
La gran mentira
miércoles 11 de marzo de 2009
Testamento del teniente Ruiz (Trujillo, 11 de marzo de 1809)
En el nombre de Dios todopoderoso. Amén. Sepan cuantos esta carta de testamento vieren, como yo don Jacinto Ruiz, teniente coronel de los Reales Ejércitos y primer teniente del Regimiento de Guardias Walonas, hallándome enfermo del cuerpo, pero en mi entero juicio, memoria, entendimiento y voluntad; creyendo como firmemente creo el misterio de la Santísima Trinidad, y en la Santa Madre la Yglesia, como católico fiel cristiano que soy, en cuya fe y creencia he vivido y quiero morir, he determinado hacer esta mi disposición testamentaria en la forma siguiente:
Primeramente, mando mi alma a Dios Nuestro Señor que la crió, y quiero que mi cuerpo siendo cadáver sea sepultado en la yglesia parroquial donde muera, haciéndose el entierro en la forma y modo que dispongan mis albaceas.
Ytem quiero que se digan por mi alma veinte misas rezadas, que se celebrarán si no hubiere impedimento por el presbítero don Manuel Salvador Carmona, dándole de limosna cinco reales por cada una.
Declaro que el maestro de sastre Ramón Albior, que vive en Madrid, calle de la Montera, me es en deber cierta cantidad de dinero, que por no acordarme de quanto es y fiando en su hombría de bien, quiero que se cobre.
Declaro que José Monrabio, sargento de las Milicias Probinciales de Trujillo, me debe también trescientos veinte reales, que se cobrarán a la mayor brevedad posible.
Declaro que el padre capellán del Regimiento de Jaén, don Nicolás Herrera, me debe igualmente seiscientos quarenta reales, que se cobrarán en la misma forma.
Declaro que en la actualidad poseo los vienes siguientes: doce mil reales en dinero efectivo; un relox de plata; dos cubiertos del mismo metal; dos sortijas de oro, la una con un vrillante; una maleta; seis camisas; quatro pares de calzetas; dos pares de calzetines; nuebe pañuelos; un mantel; tres serbilletas; una thoalla; tres clarecos, el uno elástico; tres pares de pantalones; dos capotes; tres pistolas; dos almoadas; y un cavallo con los arreos de montar.
Declaro que el maestro de sastre Agustín Gioter, vecino de Cádiz le debo cierta cantidad de reales, que consta de un recibo que le tengo hecho, y se le pagará de lo más efectibo de mis vienes.
Declaro que también debo cierta cantidad de dinero a otro maestro de sastre, al que igualmente tengo otro recibo, y se le pagara con la brevedad posible.
Quiero que si se presentase algún documento mío por donde se acredite que deba alguna cosa, que se pague no dudándose de su certeza.
Declaro también que deje en Madrid, en casa de mi señora, doña María Paula Viviano, algunas ropas, que en caso de haberse salvado del enemigo, y si se rescatan, se unirán al cuerpo de mi caudal, y se imbertirán como lo demás.
Quiero que el cavallo, y los demás efectos que dispongan mis albaceas, se vendan a los sujetos que los quieran, y por el precio en que se contengan, lego a la señora doña María de los Dolores, vecina de Cádiz, mil reales de vellón. Lego igualmente a José Cavarini, mi asistente, dos camisas, dos chalecos, dos pares de calzetas, dos pañuelos, unos pantalones de paño negro, y unas votas a arbitrio de mis albaceas.
Lego también a don Manuel Rodríguez y Valle la sortija de oro del vrillante, en memoria de la amistad y cariño que le profeso; e igualmente al teniente coronel don Juan Cevollino, mi tío, la otra sortija de oro.
Lego las espuelas de plata a mi hermano don Ignacio Ruiz; un cubierto de plata, a mi otro hermano don Antonio Ruiz; y el otro cubierto a doña Salvadora Ruiz, mi hermana; y quiero que se reparta también por iguales partes entre dichos mis tres hermanos lo que, decididos los legados, quedare líquido del tercio íntegro de mis vienes.
Instituyo por mi único y universal heredero del remanente de todos mis vienes a don Antonio Ruiz, mi padre, para que los haya y herede con la vendición de Dios (se incluye el relox).
Nombro por mis albaceas testamentarios a los referidos señores don Manuel Rodríguez y Valle y don Juan Cevollino, teniente coronel del Regimiento de Badajoz, a quienes doy poder absoluto, y cada uno in solidum para que cumplan este mi testamento en la forma que dejo dispuesto, y sin ninguna ulterior diligencia judicial, pues quiero que todo se haga amigablemente sin estrépito.
Y por este mi testamento reboco y anulo quales hice antes de ahora, por escrito o de palabra, y quiero que ninguno otro sirba; sin embargo, en qualesquiera cláusula que contenga, sino es el presente, el que solamente quiero que valga, en la vía y forma que mejor combenga. Así lo otorgo siendo testigo el presbítero don Manuel Salvador Carmona, el teniente coronel don Juan Cevollino y el licenciado don Francisco Ortiz y Flores; y con los referidos testigos, los firmo en Truxillo a once de marzo de mil ochocientos nuebe.
Para ver dos entradas relacionadas, pincha aquí y aquí.
viernes 27 de febrero de 2009
Palacio de los Condes de Adanero


Alrededor se disponen varios vanos de manera asimétrica, con una interesante rejería el situado a la derecha. Sobre las ventanas del piso superior podemos contemplar las ya conocidas armas de Ovando-Mogollón: la cruz flordelisada cantonada de veneras y los dos osos con bordura de aspas. En la pared que hace esquina también vemos dos escudos de los Ulloa, marqueses de Castro Serna y condes de Adandero, actuales propietarios de la casa.
Si tuviéramos la suerte de visitar el interior, podríamos admirar un patio cuadrado con dos columnas toscanas que sujetan arcos de medio punto, en la parte baja, y un segundo piso claustrado con arcos escarzanos muy anchos. La colección de blasones que alberga también sería digna de mencionar.
El solar que actualmente ocupa el palacio perteneció a los Paredes, pero a finales del siglo XVI fue adquirido por Pedro Rol de Ovando y de la Cerda (1569-1637), segundo Alférez Mayor de Cáceres y caballero de Alcántara, quien posiblemente mandó construir la portada. La casa pasó entonces a formar parte de su mayorazgo junto con otra de su propiedad --la que posteriormente sería conocida como la de la Generala--; por lo que durante años ambas pertenecieron a la misma rama de los Ovando, de la que ya tuvimos ocasión de hablar, y que desde 1655 ostentarían el título de marqueses de Camarena.
Tras la disputa que en el siglo XVIII dio lugar a la división de las ramas de los marqueses de Camarena la Real y Camarena la Vieja, la casa que nos ocupa pasó a pertenecer a estos últimos. Como ya comentamos, los descendientes de Francisco Antonio de Ovando Rol (1640-1679), tío del teniente general Vicente Francisco de Ovando Rol (1700-1781), le disputaron a éste el mayorazgo al que iba unido el título de marqués de Camarena. El pleito fue ganado finalmente por María Josefa de Ovando y Ovando (1751-1775), bisnieta de Francisco Antonio de Ovando, que desde entonces sería la quinta marquesa de Camarena la Vieja; mientras que el rey Carlos III compensó a Vicente Francisco de Ovando con el nuevo título de marqués de Camarena la Real.
María Josefa de Ovando era hija de Francisco Antonio Rol de Ovando y Carvajal († 1756) y Francisca Antonia de Ovando y Vargas (1731-1800), hija a su vez de Diego Antonio de Ovando y Cáceres (1691-1743), II marqués del Reyno. Al fallecer sin sucesión el nieto primogénito de éste, Diego María de Ovando y Cáceres (1755-1808), el marquesado del Reyno recayó en la descendencia de María Josefa de Ovando. Hay quien confunde a esta noble dama con María Cayetana de Ovando Calderón (1736-1802), la Generala, de la que ya tuvimos ocasión de hablar. Este error puede deberse quizá porque vivieron en la misma época, eran vecinas y ambas estuvieron casadas con militares. María Josefa de Ovando contrajo matrimonio en 1773 con Antonio Vicente de Arce y Porres, natural de Brozas y brigadier de los Reales Ejércitos; el primogénito de ambos, Antonio María de Arce y Ovando (1775-1832), como hemos dicho, acabaría reuniendo los títulos de VI marqués de Camarena la Vieja y V del Reyno.
Postal del palacio de los Condes de Adanero (1920)
Merece la pena que nos detengamos en la biografía de Antonio María de Arce, que, como su padre, fue un destacado militar que comenzó su carrera combatiendo en la Guerra de la Independencia. Con el regimiento de infantería de Plasencia tomó parte en numerosas acciones militares, como las del puerto de Mirabel y el puente de Almaraz (enero de 1809). Allí se mantuvo con su unidad hasta el 18 de marzo de ese mismo año, cuando se produjo la retirada del ejército del general Cuesta. También estuvo presente en la desgraciada batalla del Medellín (28 de marzo de 1809) y en el acantonamiento de tropas en Monesterio (Badajoz). Más tarde fue destinado con una brigada a la región del río Tiétar, donde permaneció hasta que fueron atacados por fuerzas muy superiores comandadas por los mariscales Soult, Mortier y Ney, no quedando más remedio que replegarse. Posteriormente le encontramos en Asturias, a las órdenes de su padre, y más tarde en el ejército del Marqués de la Romana. Después pasó al batallón de milicias provinciales de Trujillo, en el que estuvo destinado hasta el final de la guerra.
En 1820, encontrándose en Andalucía, se opuso a la sublevación del general Riego, que finalmente triunfó e impuso el régimen liberal de la Constitución de Cádiz. El Marqués de Camarena la Vieja se retiró entonces a Cáceres con real licencia, aunque al año siguiente estuvo destinado nueve meses en Zaragoza. Mientras tanto, en Cáceres se había desatado una feroz represión contra todo elemento realista, dirigida por el juez de primera instancia, y después jefe de lo político, don José G. Landero Corchado. A su regreso Camarena se hizo cargo del mando militar de la provincia de Cáceres, y gracias a esta privilegiada posición, consiguió salvar la vida de algunos compañeros realistas.
Con el restablecimiento del orden absolutista en 1823, el Marqués de Camarena fue nombrado regidor perpetuo del Ayuntamiento cacereño. La Regencia le encargó también organizar el regimiento provincial de Trujillo y el de voluntarios realistas de Cáceres. Sin embargo, no se encontraba seguro en Extremadura, donde campaban a sus anchas partidas de salteadores, muchas de ellas dirigidas por liberales, como es el caso de El Empecinado, cuyas tropas saquearon Cáceres el 17 de octubre de 1823. Antes de poner en peligro su vida, decidió marcharse a Madrid, mientras su familia estuvo refugida en Portugal. Un año antes de morir fue ascendido a mariscal de campo.
En 1816 había contraído matrimonio en Madrid con María Josefa Colón y Sierra († 1855), natural de Valladolid y descendiente nada menos que de Cristóbal Colón, con quien tuvo tres hijos. La primogenitura de los marqueses de Camarena la Real continuó con José Francisco de Paula de Arce y Colón († 1856), que en 1840 se casó con María de las Mercedes Aponte y Ortega Montañés (1822-1896), VIII marquesa de Torreorgaz y V de Camarena la Real, bisnieta de Vicente Francisco de Ovando y la Generala (v. entrada anterior). El único hijo de este matrimonio que llegó a la edad adulta fue García Ramón de Arce y Aponte (1844-1897), que reunió los títulos de VIII marqués de Camarena la Vieja, VII del Reyno y de Torreorgaz, y conde de los Corbos.
Su interesante y controvertida biografía merecería por sí sola una entrada, no sólo para detallar sus innumerables amoríos, sino para analizar cómo acumuló en su persona buena parte de los grandes títulos cacereños y sus fortunas. Murió soltero en San Juan de Foz (Portugal), y al no contar con descendencia legítima, los marquesados de Camarena la Vieja, Camarena la Real y el condado de los Corbos, pasaron a los Carvajal de la Calle Empedrada; el marquesado de Torreorgaz, a los Jaraquemada y a los Velasco; y el marquesado del Reyno quedó vacante, por tratarse de un título napolitano. El palacio que nos ocupa quedó entonces a manos de José María de Ulloa y Ortega Montañes (1839-1905), IX conde de Adanero y VIII marqués de Castro Serna, que era medio hermano de la referida doña Mercedes de Aponte y, por tanto, tío del último marqués del Reyno.
José María de Ulloa, sin embargo, no vivió nunca en el palacio del que hoy nos ocupamos, sino en el cercano y conocido como del Vizconde de Roda, que pertenecía a los Ulloa, señores de Pajarillas, de los que también era descendiente. El conde de Adanero, o marqués de Castro Serna --que cuando uno goza de tantos títulos, da lo mismo llamarlo por uno o por otro--, reunió una gran colección de obras de arte, sobre todo pinturas, muchas de las cuales adquirió de conventos desamortizados o de familias nobles arruinadas por la desaparición del régimen de mayorazgos. Tan elevada debía ser su fortuna, que existe esta frase que todavía se emplea para aplacar los caprichos infantiles: «Tú te has creído que eres hijo del Marqués de Castro Serna».
Actualmente tanto el palacio como la magnífica colección siguen perteneciendo a los condes de Adanero y marqueses de Castro Serna, descendientes de éste que comentábamos. Cada vez que paso frente a la portada manierista, no puedo evitar pensar que tras ella se esconde parte de ese rico patrimonio que alberga nuestra ciudad monumental, que sabemos que existe, pero que por hoy no podemos apreciar.
Bibliografía:
- A. C. Floriano Cumbreño: Guía histórico-artística de Cáceres. Cáceres: Diputación Provincial, 1952, 2ª ed.; pág. 102.
- J. Miguel Lodo de Mayoralgo: Viejos linajes de Cáceres. Cáceres: Caja de Ahorros y Monte de Piedad, 1971; págs. 200-202 y 305-308.
-M.ª del M. Lozano Bartolozzi: El desarrollo urbanístico de Cáceres (siglos XVI-XIX). Cáceres: Univ. de Extremadura, 1980; pág. 220.
- M.ª A. Fajardo Caldera; J. M.ª Gómez Flores: La tarjeta postal en Cáceres (1900-1940). Badajoz: Cicón Ediciones, 2002; pág. 44.
- J. M. Mayoralgo y Lodo; A. Bueno Flores: Cien personajes cacereños de todos los tiempos: sus vidas contadas en dibujos de forma divertida. [Badajoz]: Corporación de Medios de Extremadura, [2004]; págs. 49 y 66.
- F. Acedo: «Aires de Roma», El Periódico Extremadura, 4 de septiembre de 2005.
miércoles 18 de febrero de 2009
La leyenda de Floripes

Ocurrió que en una sangrienta acción, cayó Guido herido y prisionero del muslim, a la vez que otros caballeros cristianos, a los que retuvo consigo; pero percatado de la inteligencia erótica entre aquél y su hermana, y ardiendo en rabiosos celos, los relegó a todos al castillo del Puente de Mantible, edificado por un famoso mago, con el propósito de que consumiesen su vida, sobre todo el borgoñón, en la más oscura de sus mazmorras.
Era alcaide del castillo un morazo fiel a su persona más que un lebrel, llamado Brutamonte, al que encomendó con especiales prevenciones la custodia de su rival. Pero husmea Floripes el paradero de su amado, sin cuya vista no concibe la existencia, y seguida de tres de sus camaristas, se ausenta de los reales de su hermano, hacia la cárcel del de Borgoña. Llegan cerca de la torre en una noche sombría, y alumbradas por teas, que ellas mismas empuñan, y dejándose en las breñas de la loma encajes y brocados, suben hasta la fortaleza.
Brutamonte dales el «¡quién vive!» Ellas le responden. ¡Son mujeres!... Baja la poterna, y reconoce a la hermana de su amo y señor. ¿Cómo negarle hospitalidad? Pero la dama, con más enjundia y resolución que fueran de esperar, saca instantáneamente un puñal y lo hunde en el corazón del alcaide, que muere en el instante. Apodérase de las llaves, abre candados y cerrojos, y por una escala que arroja por la boca de la mina, ganan la salida de aquel antro el intrépido Oliveros, el infante Guarinos, Ricarte de Normandía y Guido de Borgoña, a los que Floripes invita a tomar armas y caballos, temerosa de que su hermano venga y los inmole.
Y vino en efecto, sospechando el embebido de la escapatoria de la aventurera dama, y comprendió que ella había sido la matadora de Brutamonte, al reconocer el puñal que permanecía incrustado en la herida de éste... y cuando se enteró de que Floripes permanecía dentro, dueña del castillo, con los cuatro caballeros, se mesó las barbas de desesperación, y juró hacer en ellos ejemplar castigo, poniendo sitio a la inexpugnable torre, que cuando no por otro medio, se rendiría por hambre.
Los sitiados, que llegaron a estar famélicos, convinieron en la necesidad de salir de aquella situación y dar cuenta a Carlomagno, del trance en que sus mejores paladines se encontraban, y por suerte correspondió salvar el campamento musulmán y dar cuenta al emperador de todo, a Guido, que salió de la torre por una puerta secreta.
¿Salvó los reales de Fierabrás? ¿Llegó sano y salvo a la corte del francés? ¿Fue hecho prisionero y pereció a manos del rey de Alejandría?...
Cada una de estas preguntas, era una espina clavada en el corazón de la agarena beldad. Pero el éxito coronó sus deseos. Carlos vino con sus huestes, venció a la morisma, cogió prisionero y mal herido a su monarca; rescató a sus sitiados vasallos, al par que a Floripes, que entregó su blanca mano al apuesto Guido, y tutti contenti… tutti menos el cautivo Fierabrás, que murió desesperado.

Y esta historia, aunque no tan cabal, es repetida por las gentes de la comarca; habiendo quien ha visto alguna noche luces misteriosas en los desmoronados paredones de la torre y oído lamentos desgarradores que salían de sus concavidades. Indudablemente de ellos... de Brutamonte y de Fierabrás, cuyas almas vagan reclamando a Alá venganza de sus desventuras, entre las seculares ruinas; como hay también quien, al salir el sol el día de S. Juan, va al Hondo de Rochafría, a ver flotar sobre las aguas los barriles que el rey de Alejandría tiró al río desde el puente famoso, al considerarse vencido, en donde guardaba aquel bálsamo que todo lo sanaba, y que tanto soponcio deparó al buen Sancho Panza al tomarlo, como antídoto contra las contusiones que le ocasionaron los apaleamientos de los bellacos de la venta.
P. Hurtado: Supersticiones extremeñas. Anotaciones psico-fisiológicas. Huelva: [s.n.], 1989; págs. 74-77.






















































