martes, 7 de abril de 2009

Fragmentos de cerámica encontrados en la Ribera del Marco

Ya tuvimos ocasión de comentar en esta misma página que la Ribera del Marco, ese espacio natural, últimamente tan en boca de las autoridades municipales, además de su inestimable valor paisajístico, ecológico, sentimental… esconde un potencial arqueológico que muchos ni siquiera se imaginan.

Una prueba más nos la ofrecen nuestros amigos del blog Ribera viva del Marco, que exponen una cuidada descripción de varios fragmentos de cerámica de diferentes épocas, que encontraron cuando excavaban un pozo para el riego.



Llama la atención, sobre todo, el hallazgo de algunos fragmentos de loza andalusí, que nos indicaría de manera evidente que los musulmanes, como excelentes conocedores de las más sofisticadas técnicas de aprovechamiento hidráulico, también supieron explotar los recursos que les ofrecía la ribera. Todavía se pueden encontrar, sobre todo escondidos entre la maleza, algunos vestigios de antiguos sistemas de irrigación, ya fueran construidos por romanos o árabes, que sería interesante y conveniente conservar.

Mari Trini

Hoy no quiero hablar de cumbres que no sirven para nada, ni de los cambios en la composición del gobierno (que tampoco sirven para nada); ni siquiera referirme al espantoso terremoto que ayer sacudió Italia y que, según parece, fue previsto por un científico al que no hicieron ni p... caso… Puesto a comentar alguna noticia lamentable, prefiero quedarme con el recuerdo de Mari Trini y su magnífica voz. Te echaremos de menos. Menuda semanita…




Amores se van marchando
como las olas del mar;
amores los tienen todos,
pero quién los sabe cuidar.

El amor es una barca
con dos remos en el mar,
un remo aprienta en mis manos,
el otro lo mueve el azar.

Quién no escribió un poema
huyendo de la soledad,
quién a sus quince años
no dejó su cuerpo abrazar,
y quién, cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya,
quién no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar.

Amores se vuelven viejos
antes de empezar a amar,
porque el amor es un niño
al que hay que enseñar a andar.

El amor es como tierra,
que hay que arar y sembrar;
míralo al caer la tarde,
que no os lo vengan a robar.

Quién no escribió un poema
huyendo de la soledad,
quién a sus quince años
no dejó su cuerpo abrazar,
y quién, cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya,
quién no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar.

Amores se van marchando…