miércoles, 11 de febrero de 2009

«La ola»


El otro día fui al cine a ver La Ola (Die Welle), una película de esas que no dejan indiferente, como si de repente te dieran una patada en lo más íntimo de la conciencia… Cuando se acabó y salí a la calle, un desasosiego me rondaba la cabeza, como una extraña mezcla de miedo y perplejidad. No es que se trate de un thriller psicológico ni nada parecido, pero da para pensar… y mucho. A pesar de lo que digo, recomiendo que el que pueda vaya a verla… si es que todavía sigue en la cartelera. Aunque más que una recomendación, debería ser un ruego. Si no siempre podéis descargarla.

La película está basada en hechos reales, pero verídicos, no vagamente relacionados como sucede con muchas otras. Se trata de una reflexión, me atrevería a calificar como profunda, sobre las causas del autoritarismo y sus posibilidades en nuestra sociedad actual. El protagonista, un profesor de instituto, formula la siguiente pregunta a sus alumnos: «¿Creéis que es imposible que otra dictadura vuelva a implantarse en Alemania?» La respuesta --demoledora-- termina por escapársele de las manos. Y no os cuento más.

Precisamente, ordenando unos apuntes de la carrera, me encuentro con las siguientes causas del ascenso de los fascismos en la década de los treinta:

- La crisis económica: recesión de la producción, contracción general de los intercambios comerciales, alza de precios, devaluaciones monetarias, etc.

- Crisis de los Estados liberales: anquilosamiento del sistema parlamentario, pérdida de confianza en los partidos tradicionales, sistema electoral poco representativo, etc.

- Problemas sociales: elevado índice de alfabetización pero escaso nivel cultural, movimientos migratorios, desempleo y sus consecuencias (exclusión social, delincuencia…), nacionalismo exacerbado…

¿No resulta peligrosamente familiar? ¿Quién dice entonces que no podría volver a suceder algo parecido? Nuestras instituciones son fuertes, en efecto, pero… ¿y las conciencias?

1 comentario:

Hispanus dijo...

Hola

Alquilé la película y no sabía de que trataba hasta que la ví entera.

Pienso que quizas aquellas personas con personalidad débil pueden caer en estas ideas pero no aquellos de conviciones fuertes, aunque claro puede haber excepciones.

La película está bien y donde lo pasé mal fue al final, cuando el profesor arremete contra el chico este rubio y los compañeros intenta matarlo.

!Qué sensación de impotencia más grande¡

Juega mucho con las distintas psicología de los jóvenes.

Un saludo.