viernes, 12 de diciembre de 2008

Tesoros sumergidos de Egipto

Tras regresar de Bruselas, el resto de la semana lo pasé en Madrid. Aproveché que hasta el viernes por la tarde carecía de obligaciones, para visitar exposiciones y recorrer las calles de la capital, imbuidas por completo de ambiente navideño. Afortunadamente se ha prorrogado varios meses la exposición de los Tesoros sumergidos de Egipto, que desde antes de verano tenía pendiente de visitar, y esta vez por fin pude acercarme a verla. Simplemente puedo decir que me pareció impresionante, tanto por la calidad y la cantidad de piezas expuestas, como por el planteamiento museográfico y los recursos empleados.


Salí de allí pensando que quizá el promotor de esta muestra, el arqueólogo submarino Frank Goddio, esté a un paso de revolucionar el concepto de patrimonio arqueológico. Me refiero en el sentido de que no sólo en la investigación, sino también en su protección, cada vez tengan más peso intereses privados y menos el capital público, ya sea estatal, regional o local, sin que por ello signifique un detrimento de los resultados científicos ni tampoco de la difusión de los descubrimientos para el común de los mortales --caso específico de esta exposición--, sino más bien lo contrario.

Aún así me da miedo pensar que haya que sacrificar la propiedad del patrimonio histórico-artístico, que como siempre se ha repetido «es patrimonio de todos», para evitar que le alcance la ruina, la desidia y finalmente el olvido. En el caso concreto de la arqueología, hasta el momento la administración pública se había reservado la propiedad de las piezas y los yacimientos, pero qué pasaría si al igual que la gestión de las excavaciones y la elaboración de informes, se cedieran a empresas privadas. ¿Dejarían de existir los aburridos museos tradicionales que todos conocemos para dar paso a exposiciones-espectáculo como ésta de las que os hablo? ¿Con qué criterios se seleccionarían las piezas y se montarían salas y vitrinas: científicos o económicos? ¿Quién velaría por qué algunas piezas, las más valiosas e importantes, no acabasen en manos de coleccionistas privados?

Quizá se trate de un nuevo concepto, o no sea más que una prolongación del mercantilismo propio de este mundo cada vez más globalizado; sin embargo, pase lo que pase, sea quien sea el titular, nunca podremos soportar que sean otros los que gestionen nuestra memoria.



La exposición «Tesoros sumergidos de Egipto» se puede visitar hasta el 31 de diciembre en el Matadero de Legazpi (Madrid).
Abierto todos los días de 10’00 a 21’00 horas.
Entradas, en taquilla: 11 € (general), 9 € (reducida), 6 € (niños), 30 € (tarifa familiar). De lunes a viernes, promoción 2 x1 .

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Goddio es el adalid de las empresas de cazatesoros mantenidas con fondos privados. Todos sabemos que cuando confluyen los mas variados intereses en un mismo objetivo (léase, la recuperación del patrimonio arqueológico y su comercialización) el fin último, el éticamente más adecuado, queda relegado a un segudo plano en detrimento de otros usos y funciones.

Importante es saber diferenciar entre la excavación como actividad científica puesta en manos de investigadores, y la excavación como mera excusa para el rescate de los restos. A la ecuación arqueológica propuesta por Goddio y semejantes, le faltan muchas variables por despejar. Su método de trabajo, salta directamente de la fase de recuperación a la de exposición y puesta en valor. Pero ¿qué ocurre con los procesos de catalogación, estudio y publicación? eso por no hablar de la cración inevitable de colecciones de "antigüedades" de marcada esencia decimonónica. A mi modo de ver, las aspiraciones de los detectoristas están tan sólo un peldaño por debajo de las de estas nuevas "sociedades".

Pero como ya digo este tema y otros afines (arqueología contractual, gestión de fondos museísticos, expolio y sociedad, etc.) darían para horas y horas de debate.

Roberto.

Antonio Norbano dijo...

Roberto, se nota a la lengua que como experto en la materia hablas con conocimiento de causa. Muchas gracias por tan interesante aportación. Ahora, lanzo la siguiente pregunta: ¿las actividades de personajes como Goddio se circunscriben para países en vías de desarrollo, o quizá algún día (quién sabe si por efecto de la crisis) veremos nuestro patrimonio en manos privadas?