miércoles, 21 de enero de 2009

Evidencias romanas en la Ribera del Marco

La semana pasada, el periódico HOY se hacía eco de las declaraciones del presidente de la Asociación de Amigos de la Vía de la Plata de Cáceres, que proponía a la autoridades que se recupere y ponga en valor, además de la riqueza medioambiental, el importante patrimonio geológico y arqueológico que se encuentra en el entorno de la Ribera del Marco.

En la noticia se apuntaba la existencia de restos arqueológicos, concretamente de época romana, que son a los que vamos comentar en esta entrada y cuyos hallazgos trataremos de explicar y resumir.

Pero antes de entrar en materia, conviene señalar que el denominado Arroyo del Marco se nos presenta en toda su extensión como una corriente continua de agua que discurre por una vega fértil, que sumado a unas idóneas condiciones geológicas, propició desde la más remota antigüedad el asentamiento de poblaciones humanas en torno al cauce. Por tanto, no es de extrañar que los primeros indicios de la presencia de primitivos grupos de cazadores-recolectores en las inmediaciones de la ciudad de Cáceres aparezcan precisamente en este entorno (Cueva de Maltravieso, Cueva del Conejar…). Se puede afirmar que la ribera es la principal fuente de recursos con el que contó la ciudad desde sus orígenes, pues como se suele decir: donde hay agua, hay vida.

Charca del Marco, donde nace el arroyo del mismo nombre.

Dejando aparte la explicación de las especiales condiciones geomorfólogicas de la Ribera, asunto en el que no soy experto, y que además se puede consultar en páginas más especializadas, como la de mi compañero y amigo, el profesor de geología Juan Gil; consideramos que en época romana esta abundancia de agua y recursos fue decisiva para que en sus orillas del se asentara de manera definitiva la población. A continuación pasaremos a considerar en distintos puntos las huellas de este pasado romano en la Ribera:


1. La calzada romana a su paso por la Ribera.

Actualmente se asume sin discusión que la calzada romana comúnmente conocida como Vía de la Plata (iter ab Emerita Asturicam) debería coincidir con la actual Ronda de San Francisco, que desde siempre fue el camino natural para dirigirse a Mérida. J. Sanguino describía así su recorrido antes de entrar en la ciudad, paralelo a la Ribera del Marco:

Mucho más acá quedan aún las líneas del empedrado que limitaban la caja, y medido de una a otra he hallado seis metros. La dirección que trae este carril hasta llegar a la carretera de San Francisco hace presumible que la calzada, llegando al Calerizo, siguiera por lo que hoy es “Cerca de San Jorge”, donde debía de doblarse para seguir con cierto paralelismo a la antedicha carretera, pues junto al puente de la carretera y desagües de la cerca, más acá y contiguo a la tapia se advierte el empedrado como si saliera de la finca. También se ve entre la carretera y la pared del olivar del Espíritu Santo (antiguo cementerio) y continuaba tomando la parte alta de la carretera de San Francisco, entre los álamos de estas y campo actual de la feria, vía que ha seguido siendo muy frecuentada hasta nuestros días, en que llegó a estropearse de tal modo por el tránsito, que los carros fueron desviando el carril, metiéndose por aquellas tierras que son del Marqués de Castro Serna. En toda esa parte apenas se adivina ya el firme de la calzada.

Piensa mi amigo D. Vicente Paredes que ésta, al llegar a Cáceres, tomaba por la calle de Mira al Río, donde se encuentra edificada sobre un peñasco la antigua ermita de San Marcos, que fue antes
sacelo romano, y desde allí iba recta a la Puerta del Río (Arco del Cristo) y seguía el rodeo de la muralla por la calle de Caleros (…).

Desde aquí la calzada descendía hacia el barrio de San Blas y el actual cementerio, para encaminar su trazado --fácilmente identificable gracias a la fotografía aérea-- en dirección al Casar de Cáceres.

En mayo del 2007, en el transcurso de unas obras de canalización en la citada Ronda de San Francisco, a la altura de la conocida como Huerta del Conde, se descubrió un tramo de la calzada. Aunque el arqueólogo que supervisó la zanja opinaba que, efectivamente, se trataba de la vía romana; desde la Dirección General de Patrimonio se concluyó que los restos encontrados pertenecían a un camino, quizá del siglo XVI. En aquellos días, la prensa local dedicó varios artículos a valorar el curso y el resultado de las excavaciones:

- «Las obras en la Ribera del Marco dejan al descubierto un camino histórico» (HOY, 14/03/2007)

- «Los arqueólogos analizan restos de un camino histórico» (El Periódico Extremadura, 15/03/2007)



Otro testimonio importante que nos señala que el trazado de la calzada discurría paralelo a la ribera es la existencia de abundante material epigráfico, que analizaremos a continuación, así como el descubrimiento de un miliario, empotrado en la base del muro de una presa, situado detrás de la Casa-Museo Pedrilla. Aunque en su momento se denunció su hallazgo en la prensa, desde un tiempo a esta parte el miliario no se encuentra en este lugar y desconocemos notica alguna sobre su paredero. Su desaparición supone una pérdida irremplazable, pues en la superficie del miliario, embutida en la pared, como puede apreciarse en la fotografía, es posible que estuviese inscrito el número de millas. Si se hubiera podido confirmar, en el mismo tendría que aparecer marcada la milla XLV, que es la distancia a la que se encuentra este tramo de la calzada desde que parte de Mérida.

(Foto: Juan Gil)

El Itinerario de Antonino señalaba una de las mansio de la vía romana en Castris Caecilis, a XLVI millas exactas de Emerita, distancia que se cumple aproximadamente en el entorno del actual barrio de San Blas. Al respecto, tampoco expondremos aquí la polémica surgida a raíz de este dato, sobre la posible identificación del campamento de Cáceres el Viejo con Castra Caecilia, asunto que nos reservamos para futuras entradas.


2. Epigrafía romana.

Es conocido que los romanos acostumbraban a situar sus necrópolis en las afueras de las poblaciones, en torno a los caminos que entraban o salían en ellas. Por este motivo, no debe extrañarnos que a lo largo del recorrido que hemos descrito para la calzada, se hayan sucedido en diferentes épocas los hallazgos de lápidas funerarias con sus correspondientes inscripciones.

Sin entrar en demasiados detalles, remitiéndonos para ello a la bibliografía correspondiente, señalamos el lugar concreto dónde fueron encontradas y la transcripción de cada una de ellas.

1. Ermita del Espíritu Santo (actualmente empotrada en la fachada del palacio del Vizconde de Roda, en el casco antiguo de la ciudad). 2 y 3. Huerta del Conde (actualmente en el patio del palacio del Vizconde de Roda).

1) M(arcus) · Ac·ciu/s · Cresce/ns · an(norum) · LX · / h(ic) · s(itus) · e(st) · s(it) · t(ibi) t(erra) l(evis) · / C(aius) · C·ur·riu/s · Privatus / de · s(uo) · f(aciendum) · c(uravit) ·

2) L(ucius) / Gavius / Scodrin/us · an(norum) / L · / h(ic) s(itus) e(st) [---] / - - - - - -

3) L(ucius) / Magiu/[s] L(uci) · f(ilius) · T(iro) / hic · situ(s)

4. Se descubrió en 2001 en el solar donde se iba a construir el edifico para la Audiencia Provincial (actualmente se encuentra en el Museo de Cáceres, nº de inv.: D-3020).

4) Q(uintus) · Pompônius · Potêntinûs / Ser(gia tribu) · h(ic) · s(itus) · e(st) · / G(aius) · Pomponius · Potentinûs / mile(es) · C(o)hort(tis) · IIII · Praêt(orianae) / test(amento) · fieri · iussit

5 y 6. Descubiertas en los años 40 en el Campo de San Francisco y donadas al Museo Provincial (nº de inv.: 2330 y 2374). 7. Junto al puente de Fuente Concejo (en el Museo, nº de inv.: 3533).

5) D(iis) · M(anibus) · s(acrum) / Accia / M(arci) · libe(rta) / Peregri/na · an(norum) / LXXX

6) Orio M/aciae / ser(vus) an(norum) / - - - - - -

7) C(aius) Iulius / Victor / annoru(m) / XXVIII h(ic) / s(itus) · e(st) · s(it) t(ibi) t(erra) l(evis) / Cirrus c(uravit)

8. En el Puente de Vadillo (desaparecida). 9. Descubierta en 1959, durante los trabajos de explanación del solar donde se construiría el edificio de la Fundación Valhondo, que sería sede de la Facultad de Filosofía y Letras (en el Museo, nº de inv.: 2384). 10. Encontrada en 1953, durante la construcción del Seminario Diocesano (en el Museo, nº de inv.: 2381).

8) L(ucio) · N(orbano) / Rufo · an(orum) / XXIIII / Labeo / auncul(o)

9) D(iis) · M(anibus) · s(acrum) / Iulia · Silo/nis · filia / Secunda / L(ucio) · Praesen/tio · Rufinọ / filio · an(forum) / IIII mater / filio · f(aciendum) · c(uravit) · / h(ic) · s(itus) · e(st) · s(it) · t(ibi) t(erra) · l(evis)

10) A(ulus) Publici/us · Viator · / h(ic) · s(itus) · e(st) s(it) t(ibi) t(erra) l(evis)

De todas estas inscripciones, quizá merezca una especial atención la nº 4, ya sea por la especial calidad de su factura, realizada en mármol, o por el contenido del epitafio. Como hemos señalado, se descubrió durante las obras previas a la construcción del actual edificio de la Audiencia. Posiblemente formara parte de un monumento funerario o mausoleo, que desgraciadamente las máquinas excavadoras derribaron. La lápida sufrió desperfectos y se encuentra fracturada a la mitad, pero por fortuna se pudo recuperar íntegra. En ella se hace referencia a un soldado de la guardia pretoriana del emperador, que le dedica este epitafio a su hermano fallecido. Su adscripción a la tribu Sergia demuestra que ambos eran ciudadanos de la colonia Norba Caesarina.

Otra inscripción que debemos siquiera mencionar es la nº 10, porque en ella se hace alusión a la profesión del difunto, posiblemente un liberto, cuyo oficio era el de viator, es decir, mensajero. Un empleo muy apropiado para alguien que vivía en una de las mansio (casas de postas) de la Vía de la Plata.

Otras muchas inscripciones que actualmente se localizan en el barrio monumental o se exponen en el Museo, y cuya procedencia se desconoce, es muy posible que en algún momento se encontraran en las inmediaciones de la ribera y la calzada romana.


3. Restos de presas y canalizaciones.

Como señala el artículo de prensa al principio mencionado, son evidentes los restos de una pared de opus caementicium en el tramo del arroyo que discurre por encima de Fuente Fría. Quizá estemos ante los restos de una presa destinada a regar esta zona de huertas. En el mismo curso de la rivera también se pueden ver sillares de granito y restos de una pequeña alberca, con su superficie forrada de opus signinum, una especie de mortero elaborado a base de cal y ladrillos machacados, muy empleado por los ingenieros romanos para impermeabilizar este tipo de construcciones hidráulicas (v. Jean-Pierre Adam: La construcción romana. Materiales y técnicas. León: ed. de los Oficios, 2002).

Muro derribado de opus caementicium.

Restos de opus signinum ocultos por la maleza.

El suelo de buena parte de la ribera presenta un sedimento calcáreo que en algunos lugares llega a contar con más de un metro de espesor. No olvidemos que las aguas del Marco son ricas en carbonato cálcico, pues procede en buena parte, desde su nacimiento en la charca del mismo nombre, del complejo cárstico conocido como el Calerizo cacereño. El carbonato cálcico, en condiciones propicias con aguas estancadas, se precipita se deposita en el fondo del cauce formando estas características tobas calcáreas, en las que es fácil localizar fósiles de plantas y moluscos.

Toba calcárea en la Ribera del Marco.

En una época no muy lejana, quizá por causas naturales, es muy posible que hubiera provocado un estancamiento más o menos extenso del agua de la rivera; pero también es probable que los romanos construyesen represas de mayor magnitud, con el propósito de conseguir agua para el abastecimiento humano o el riego de los campos. Uno de estos pantanos pudo estar situado justo por encima de Fuente Concejo, en un lugar apropiado que señala el crestón de cuarcita que desciende desde la Montaña y prosigue hacia la parte antigua por la Torre de los Pozos.

Resulta no menos curioso que en plano militar elaborado en 1813 por Bayer, el más antiguo que existe de Cáceres, se puede observar que a Fuente Concejo se la denomina Fuente de los Romanos. Tampoco podemos olvidarnos de que no lejos de aquí J. Sanguino identificaba los restos de un sacelo o pequeño templo, también de factura romana.

Una intervención arqueológica en este punto podría demostrar si existen restos de sillares de los muros que compusieron la pared de esta presa, y poder así comprobar esta hipótesis que enunciamos. Según la misma, nos inclinamos a pensar que durante varios siglos, hasta que se arruinara la presa, gran parte del cauce de la ribera, entre la citada Fuente Concejo y Fuente Fría, estuviese inundada, posibilitando de este modo la sedimentación del carbonato cálcico. En el siguiente mapa hemos señalado a mano alzada la superficie inundada por una presa que se hubiera construido en el lugar citado.



4. Villae y domus suburbanas.

Como hemos comentado, la mansio citada en los itinerarios romanos con el nombre de Castris Caecilis, debió situarse en torno al actual barrio de San Blas. Toda la zona de la Ribera que discurre paralela a éste es un terreno de huertas, donde desde siempre se ha dado noticias de de los hallazgos más diversos: monedas, tegulae y otros materiales de construcción…, lo que viene a confirmar que en otro momento existió una población establecida en este lugar.

También hemos especificado algunos hallazgos epigráficos, tanto en los solares donde después se construyeron el Seminario y la antigua Facultad de Filosofía y Letras. En el primero se llegaron a documentar restos de mosaicos, cuando en la década de los cincuenta se instalaron cerca del mismo unas casas prefabricadas destinadas a albergar a población marginal.

Mosaicos con motivos geométricos encontrados en la zona donde estuvieron las viviendas autoconstruidas (T. Martín Gil).

El mismo entorno también fue estudiado por E. Cerrillo, que tras analizar la toponimia de algunas fincas y huertas, concluye que en la zona donde se sitúa el Edificio Valhondo debió existir una villa suburbana:

En las inmediaciones de San Blas se hallaba una propiedad denominada La Luciana. A todas luces resulta sugerente el nombre, siempre que respondiese a muchos de los nombres de propietarios romanos frecuentes en toda la toponimia peninsular. La zona pudiera relacionarse con la zona que ocupa el edificio de la Fundación Valhondo.

De todos modos no se trata del único topónimo sugerente de la zona sometida a este análisis. Se trata de una de las huertas junto al curso del agua, denominada La Torrecilla o El Torreón, situada junto al actual puente sobre la N-521, en el p. k. 45 de la misma. Dicho topónimo suele coincidir en un elevado porcentaje de los casos en los que aparece con la existencia de restos romanos. Allí fue donde J. Sanguino Michel reconoció la presencia de restos considerados como romanos.

Bibliografía:
- E. Hübner: Corpus Inscriptionum Latinarum II. Inscriptiones Hispaniae Latinae. Berlín: Reimer, 1869; nº 697, 709 y 713
- T. Martín Gil: «Últimos descubrimientos arqueológicos artísticos en la provincia de Cáceres», Revista de Estudios Extremeños, IV, 1946; pág. 405.
- S. Benito Boxoyo (1952): Historia de Cáceres y su Patrona. Cáceres: Dpto. Prov. de Seminarios de FET y de las Jons, 1952; nº 5 y 30.
- T. Pulido y Pulido: «Cáceres y la Historia. Interesante emplazamiento del Seminario Mayor»; semanario Cáceres: 23 de febrero, 2, 9, 16, 23 y 30 de marzo; 6, 13 y 20 de abril de 1953.
- J. Corchón García: «Veterrima inter Norbensia», Boletín de la Real Academia de la Historia, CXXXIV, 1954; pág. 109.
- C. Callejo Serrano: «Un lustro de investigación arqueológica en la Alta Extremadura», REE, XVIII, 2, 1962; págs. 302-305.
- Id.: «Aportaciones a la epigrafía romana del campo norbense», BRAH, CLVII, 1965; nº 26 y 27.
- Id.: «La arqueología de Norba Caesarina», Archivo Español de Arqueología, XLI; págs. 131-132, nº 117-118, 1968: nº 6, 9, 10, 15-18, 20 y 32.
- R. Hurtado de San Antonio: Corpus provincial de inscripciones latinas de Cáceres. Cáceres: Diputación provincial, 1977; nº 113, 125, 129, 136, 154, 158, 159, 164 y 165.

- C. Callejo Serrano: Los orígenes de Cáceres. Cáceres: Institución cultural «El Brocense», 1980.
- J. Bueno Rocha: «Castris Caecilis», El miliario extravagante, nº 18, octubre de 1988; pág. 21.
- J. Sanguino Michel: Notas referentes a Cáceres (facsímile del manuscrito autógrafo). Cáceres: Norba, 1996; págs. 7-13, 27-28, 36-37, 107-108 y 121-123.
- S. Celestino Pérez y J. Celestino: Comisión de Antigüedades de la Real Academia de la Historia: Extremadura. Catálogo e índices. Madrid: Real Academia de la Historia, 2000; págs. 101-102.
- E. Cerrillo Martín de Cáceres: «Epigrafía latina y transmisión de inscripciones en Cáceres entre los siglos XVIII y XIX. De los manuscritos de Simón Benito Boxoyo y Claudio Constanzo al CIL II de E. Hübner», Anales de Prehistoria y Arqueología (Murcia), nº 17-18, 2002; págs. 495-508.
- Id.:
«La villa romana de las Eras de San Blas (Cáceres)», Norba. Revista de Historia, nº 16, 2003; págs. 143-156.
- J. Salas Martín y J. Esteban Ortega: Epigrafía romana y cristiana del Museo de Cáceres. Cáceres: Museo de Cáceres, 2003; nº 22, 23, 26, 28, 33 y 34.
- E. Cerrillo Martín de Cáceres, P. Le Roux y J.L. Ramírez Sádaba: «Un pretoriano hallado en Cáceres (España)», C. Auliard y L. Bodiou (dirs.), Au jardin des Hespérides. Histoire, société et épigraphie des mondes anciens. Mélanges offerts a Alain Tranoy. Rennes: [s.n.], 2004; págs. 157-162.
- A. Rodríguez González: Paseo epigráfico por el casco antiguo de Cáceres. Cáceres: Museo de Cáceres, 2007; nº 5-7.
- E. Cerrillo Martín de Cáceres: Claudio Constanzo y la epigrafía extremeña del siglo XIX. Madrid: RAH, 2007; nº 13 y 24
- J. Esteban Ortega: Corpus de inscripciones latinas de Cáceres. I. Norba. Cáceres. Univ. de Extremadura, 2007; nº 125, 128, 130, 135-137, 144, 149, 152 y 158.
- J. C. Martín Borreguero, F. Jiménez Berrocal y A. P. Flores Alcántara: La cacereña Ribera del Marco. Cáceres: Ayto. de Cáceres, 2008; págs. 132-134.

Las pijas de mi ciudad

Decía sir Winston Churchill que «las críticas no serán agradables, pero son necesarias». Esta mañana me he despertado con ganas de criticar y no sé cómo, por eso creo la mejor manera de hacerlo, siendo agradable, es dedicarle la siguiente canción a todas las pijas de Cáceres. Espero que os guste, va por vosotras.




Adoro a las pijas de mi ciudad.
Su aroma es tan distinto
que uno se esfuerza en averiguar
el secreto de sus besos.

Su estilo de vida tan convencional
me produce tanta envidia.
Incluso el más cínico puede apreciar
la belleza de las cosas simples.

Van rompiendo los corazones
en sus coches de tres millones.

Te lo cambio por amor, te lo cambio ...
Te lo cambio por amor, te lo cambio ...
Te lo cambio por amor, te lo cambio ...
Te lo cambio por amor, el dinero ...

Cuantas veces disfruto al verlas bailar
esos ritmos latinos
o las sevillanas con esfuerzo aprendidas
para no ser menos.

No és sólo la ropa que pueden comprar,
brillan por si mismas.
Y cuando el buen tiempo las viste de estreno
cortan el aliento.

No conozco a quien se resista
a su sonrisa de dentista.

Te lo cambio por amor, te lo cambio ...
Te lo cambio por amor, te lo cambio ...
Te lo cambio por amor, te lo cambio ...
Te lo cambio por amor, el dinero que tu padre te dejó.

Las chicas modernas enseñan las piernas.
Las chicas de barrio levantan las manos.

Las chicas modernas enseñan las piernas.
Las chicas de barrio levantan las manos.

Las chicas modernas enseñan las piernas.
Las chicas de barrio levantan las manos.

Las chicas modernas enseñan las piernas.
Las chicas de barrio levantan las manos.

martes, 20 de enero de 2009

Soy un friki

No se trata sólo de Tintín o el Capitán Trueno… también soy un fanático de La Guerra de las Galaxias. Por eso mismo, mi habitación parece más la guarida del androide --o del amo del calabozo--, donde las figuras de C-3PO y R2-D2 comparten sitio, además de con tantos libros que no me caben ya en las estanterías, con maquetas, peluches, fósiles y demás enredos. A veces me cuesta encontrar un poco de espacio para guardar, por ejemplo, la ropa. Parece como si mi cuarto estuviera invadido por una especie de horror vacui, en donde cada personaje o período de la Historia reclama su puesto. En el fondo, no se trata más que de los efectos colaterales de varias pasiones que arrastro desde mi infancia.

Una de esas pasiones, como digo, tiene que ver con la saga cinematográfica de George Lucas, esa serie de películas que alguien definió como las antiguas novelas de caballerías adaptadas a los viajes interestelares. Desde pequeño me gustaron este tipo de aventuras, y aún hoy, si me encuentro con alguien que comparte mis mismas aficiones, puedo pasarme horas disertando sobre la similitud entre la orden de los Jedi y los caballeros templarios, o si el conflicto entre la Alianza Rebelde y el Imperio no es más que una traslación de la crisis de la República en la antigua Roma.


La última vez que estuve en Madrid, hace cosa de dos meses, sin poder resistirme y dejarlo para otra ocasión, tuve que ir a ver la exposición sobre Star Wars, que todavía se puede visitar en el centro del Canal de Isabel II, en la Plaza de Castilla. No me esparciré con detalles sobre la misma, porque pienso que es para verla; todo lo que pueda contaros es poco, en comparación con lo mucho que disfruté: más que un niño pequeño. Si no sois seguidores acérrimos de la saga (o si acaso sois fans de Star Trek), tampoco os preocupéis; la exposición vale por sí misma, su montaje es espectacular y los criterios museográficos son tan cuidados e incluso mejores que los que se emplean en muchos museos o exposiciones convencionales.



«Star Wars: The Exhibition» se puede visitar hasta el 15 de marzo en la Sala de exposiciones Arte Canal, Plaza de Castilla (Madrid).
Abierto todos los días de 10’00 a 21’00 horas.
Entradas, en taquilla: 10 € (general), 5 € (reducida).

lunes, 19 de enero de 2009

Aldea DOC, crónicas de Aldea Moret

No podemos negar que Aldea Moret es un barrio problemático, pero el principal problema con el que se enfrenta no es otro que la incomprensión. Ante la imagen estereotipada (y manipulada) que a menudo se empeñan en mostrarnos los medios de comunicación, un grupo de quince vecinos resolvieron no quedarse de brazos cruzados esperando ver qué decían de ellos por televisión, y así resolvieron echarse a la calle para narrar por sí mismos la realidad cotidiana del barrio y sus gentes. Convertidos en reporteros ocasionales, sin precisar de un presupuesto muy elevado, sólo con las cámaras de video de sus teléfonos móviles, entrevistaron a amigos y conocidos, que se expresaron con naturalidad y sin las reservas que el periodismo convencional nos impone.

El siguiente documental es fruto de esta experiencia y en él se describe de manera cercana y directa cómo es y cómo se vive en Aldea Moret, aparcando prejuicios y mitos. La opinión del tendero, del médico, de gitanos, payos, niños y mayores…, a pesar de los diferentes puntos de vista, parece unánime cuando todos y cada uno reafirman sus esperanzas porque el barrio mejore. Por si hiciera falta, se demuestra que Las Minas no son la zona marginal que muchos cacereños piensan, precisamente porque quizá nunca en sus vidas pasearon por sus calles y en su opinión sólo cuentan los comentarios de otros, manchados de peligroso sensacionalismo. Para servir de remedio a la incomprensión surgió esta iniciativa, un buen ejemplo de lo que se suele denominar periodismo ciudadano; que incluso se ha merecido el reconocimiento por parte de aquellos medios de información que en algún momento denostaron este barrio. Bien hecho, y enhorabuena.

domingo, 18 de enero de 2009

La batalla de Covadonga

Un ejemplo clásico de que cada cual cuenta la feria según le va, que empleando unos esos eufemismos que tanto nos gusta usar a los historiadores, podríamos explicar como un caso típico de diversidad de opiniones en el análisis de las fuentes históricas.



La batalla de Covadonga vista por los cristianos

Pelayo estaba con sus compañeros en el monte Aseuva, y el ejército de Alqama llegó hasta él y alzó innumerables tiendas frente a la entrada de la cueva (…). Alqama mandó entonces comenzar el combate, y los soldados tomaron las armas. Se levantaron los fundíbulos, se prepararon las hondas, brillaron las espadas, se encresparon las lanzas e incesantemente se lanzaron saetas. Pero al punto se mostraron las magnificencias del Señor: las piedras que salían de los fundíbulos y llegaban a la casa de la Virgen Santa María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos. Y como Dios no necesita las lanzas, sino que da la palma de la victoria a quien quiere, los cristianos salieron de la cueva para luchar contra los caldeos; emprendieron éstos la fuga, se dividió en dos su hueste, y allí mismo fue, al punto, muerto Alqama y apresado el obispo Oppas. En el mismo lugar murieron 124.000 caldeos, y los 63.000 restantes subieron a la cumbre del monte Aseuva y, por un lugar llamado Amuesta, descendieron a la Liébana. Pero ni éstos escaparon de la venganza del Señor.

Crónica de Alfonso III (s. X)



La batalla de Covadonga vista por los musulmanes

Dice Isa ben Ahmad al-Razi que en tiempos de Anbasa ben Suhaim al-Qalbi, se levantó en tierras de Galicia un asno salvaje llamado Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos de al-Ándalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder (…). Los islamitas, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de sus país (…) y no había quedado sino la roca donde se refugia el rey llamado Pelayo con trescientos hombres. Los soldados no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían que comer sino la miel que tomaban de la dejada por la abejas en las hendiduras de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron diciendo «Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?».

Al-Maqqari, Nafh al-tib (s. XVII)

sábado, 17 de enero de 2009

Cáceres en 3D

Curioseando por la red, me he encontrado con estas recreaciones digitales de algunas calles y monumentos del casco antiguo. Me parece que están muy logradas, y la calidad de los detalles es admirable. Ahora recuerdo que hace tiempo un grupo de amigos adaptó de manera parecida parte de la ciudad monumental, para que sirviera de escenario en un videojuego, concretamente el Counter-Strike, que trata de combates callejeros entre terroristas y fuerzas especiales.

No sé si esto habrá sido obra de los mismos, pero a la vista del esfuerzo que habrá supuesto y la excelente calidad del resultado, pienso que no estaría mal que tuviese alguna aplicación práctica, sobre todo divulgativa: quizá para que fuera editado como una guía interactiva que poder ofrecer a los turistas, o con intenciones didácticas para colegios e institutos… No estaría mal recorrer de manera virtual las calles y callejones de la parte antigua, sobre todo para aquellos que por una razón u otra no se encuentren por aquí; pues personalmente prefiero y recomiendo pasear si hace una tarde tan apetecible y soleada como la que ahora mismo veo por mi ventana.





miércoles, 14 de enero de 2009

El Capitán Trueno y el misterio de Thule

Si la pasión por las aventuras de Tintín me viene por parte de mi padre, como he comentado en el post anterior; de mi madre heredé su gran afición por los tebeos del Capitán Trueno. Según me cuenta, de pequeña tenía cajas repletas con sus historietas, pero tras alguna mudanza acabaron extraviándose, y desgraciadamente luego no pude disfrutar tanto de aquéllos como hubiese deseado.

Seguro que no podemos considerar al Capitán Trueno como un héroe políticamente correcto para los tiempos que corren, no ya porque se dedicara a matar infieles --lo que tampoco nos debe extrañar, tratándose de una caballero cruzado--, sino porque encarnaba unos valores e ideales que ya hace años que cayeron en desuso, pero que, meditándolo, no nos vendría mal actualizar. Me refiero, por supuesto, a la amistad verdadera, la honestidad, la ayuda al prójimo, la defensa de los débiles frente a los poderosos… Pero me parece que esto ya lo comenté en otra ocasión y me estoy repitiendo, así que mejor que veamos este video-cómic que he encontrado, que recoge en toda su esencia una de las numerosas aventuras del capitán en la tierra de los vikingos.

parte 1 - parte 2 - parte 3 - parte 4

martes, 13 de enero de 2009

Tintín cumple 80 años


Aunque quién lo diría, a la vista de que sigue pareciendo un chaval. Y eso que durante estas ocho décadas no se puede decir que haya tenido tiempo para descansar: cuando no andaba buscando tesoros entre los restos de un galeón hundido en el fondo del mar; ayudaba a la policía a desmantelar redes criminales de narcotraficantes, falsificadores de dinero, comerciantes de armas o negreros; combatía con los guerrilleros de las selvas sudamericanas; desbarataba los planes de un golpe de estado contra un monarca en los Balcanes; escalaba las cimas del Himalaya y conocía al Yeti… e incluso fue el primer hombre en pisar la superficie de la Luna. En todas estas aventuras siempre contó con la compañía de su inseparable Milú, y con la ayuda inestimable de sus amigos el Capitán Haddock, el Profesor Tornasol, los detectives Hernández y Fernández o la soprano Bianca Castafiore. Demasiados viajes no exentos de riesgo que, sin embargo, no parece que le pasaran demasiada factura: más aún, antes que arredrarse, su espíritu rebosaba ímpetu y juventud, a la vista de una nueva aventura. Siempre fue el mismo, sin despeinarse el mechón pelirrojo, y sin necesidad de quitarse sus pantalones bombachos, hasta que en la década de los setenta alguien le dijo que mejor con unos vaqueros, por eso de no hacer el ridículo.


Conocéis de sobra mi afición por los cómics del joven reportero belga, pues en más de una ocasión lo he mencionado en este blog. Se trata de una pasión que me acompaña desde la infancia, y con el tiempo, en vez de disminuir, ha ido en aumento. De las pocas situaciones que todavía puedo recordar de cuando era niño, no se me borrará de la memoria cuando me sentaba al lado de mi padre y éste me leía las aventuras de Las siete bolas de cristal y El templo del Sol, que por entonces, me acuerdo, publicaban por entregas cada domingo en el suplemento de El País. Cuando aprendí a leer, fueron los primeros libros que me regalaron; y quizá por este motivo, también serían para siempre mis episodios preferidos de la serie, en los que Tintín viaja a Perú y descubre una civilización inca que sobrevive oculta en las montañas.


Después, poco a poco, me iría comprando toda la colección, y por ese cariño especial que se le concede a las primeras lecturas, y a pesar de conocerme todos los álbumes de memoria, hasta el más nimio detalle, conservo cada uno en perfecto estado y ordenados cronológicamente en una estantería. Junto a ellos tengo otras obras, más específicas y propias de coleccionistas, o de otros personajes creados por Hergé, como los traviesos Quique y Flupi.



En mi reciente viaje a Bruselas, aunque me quedé con ganas de ver el Museo del Cómic, no pude resistir la tentación de gastarme el dinero en una de las tiendas de Tintín. En Bélgica, todo el merchandising que rodea a las aventuras de Tintín está monopolizado por las tiendas oficiales, que, por cierto, son un poco caras. Aun así, cedí a la tentación y además de un Milú de peluche, postales, llaveros y otros zarrios, acabé comprándome esta maqueta, que reproduce la portada de El cangrejo de las pinzas de oro. Lo sé, no tengo remedio… ni remordimiento.


No quisiera soltaros más rollo, además tampoco son horas, aunque podría ponerme a contar y no parar… Por ejemplo, también me gustaría comentaros que, si bien todo el mundo sabe que la profesión de Tintín es la de reportero, nunca se le ve escribiendo una crónica, ni tampoco se sabe para qué periódico trabaja. Sólo en La oreja rota aparece tomando notas para un hipotético artículo sobre un robo en el museo, que después no llega a escribir. ¿Era un vago? ¿De dónde obtenía sus ingresos? Son preguntas que tampoco vienen al caso, y que quizá trate de contestar en otra ocasión. Por ahora, os dejo con estos capítulos de la serie de dibujos animados, que recrean los dos cómics que antes mencioné y dije que son mis favoritos: Las siete bolas de cristal y El templo del Sol. Buenas noches.



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lunes, 12 de enero de 2009

La existencia de Dios

Esta mañana, mientras desayunaba y leía el periódico, casi se me atraganta la tostada cuando he visto la siguiente noticia:

«Ateos y cristianos pondrán campañas de publicidad en autobuses urbanos»

Según explica el artículo, un grupo de creyentes y otro de ateos han contratado los servicios publicitarios en los autobuses de varias ciudades españoles, unos para proclamar la existencia de Dios y otros para negarla.



A estas alturas de la vida, no me preocupa que Dios exista o deje de existir; sin embargo, si algo creo con firme convicción, es que en este mundo cada vez andan sueltos más gilipollas.

miércoles, 7 de enero de 2009

«La Consejería de Cultura da mayor protagonismo a los clubes de lectura»

La Consejería de Cultura y Turismo seguirá este año su línea de actuación iniciada en 2008, aunque incorporará nuevas propuestas como la incorporación de la labor de formación de los monitores de clubes de lectura, ya que se ha conseguido una gran aceptación.

Según recoge la agencia Efe, la consejería ofrecía apoyo material y organizativo en colaboración con las bibliotecas públicas que los tutelan, y una semana tras otra el número de peticiones de alta de clubes se incrementó durante 2008.

Si ya el pasado otoño se realizó un curso de formación, este que entra habrá más actividades encaminadas al mismo objetivo, entre las que destaca la adquisición por parte del Plan de un lote bibliográfico referido a distintos aspectos tanto de la lectura misma, como de su historia, condición y medios de dinamización y fomento, con el que se intenta poner al día a todos los monitores en los aspectos más debatidos y creativos en el campo del fomento.

Todo esto es reforzado por la adquisición de nuevos lotes dedicados a los propios lectores, a partir de las desideratas enviadas por los clubes.

martes, 6 de enero de 2009

CocoRosie


A estas horas los Reyes Magos irán de regreso y por ello, una vez más, siento que se han pasado las navidades. Ahora mismo, mi madre ya está recogiendo el belén y los adornos que todavía cuelgan por toda la casa. Mientras tanto, pienso que quizá éste sea uno de los momentos más cargados de nostalgia del año; cuando después de casi un mes de celebraciones, nos enfrentamos a la terrible certeza de volver a encaminar nuestra rutina, deshojando día tras día un nuevo calendario. De todas maneras, siempre nos quedan recursos, y por eso me consuelo recordando que si este mismo instante hubiese sucedido hace quince años, en vez de sentado frente a la pantalla del ordenador, puede que estuviera tumbado sobre la alfombra del salón, jugando con mis hermanos y disfrutando de los presentes que nos dejaron los reyes.

Pero el tiempo pasa y las situaciones mudan, y un servidor aún tendrá que esperar varios días para recibir todos sus regalos: eso sucede cuando uno escribe tarde la carta y además, por ser de naturaleza caprichoso, pide algo que no se puede conseguir de un día para otro. Sus Majestades tendrán que molestarse en enviármelo contrarreembolso. Hace tiempo también éramos más inocentes y nos conformábamos con menos, y además sabíamos sacarle a todo mejor partido; como las protagonistas del siguiente video, capaces de entonar en la sola compañía de un arpa esta preciosa melodía con juguetes de plástico, de edad de 0 a 3 años. Ambas hermanas son estadounidenses, y conocido el nombre del grupo como CocoRosie, llevan varios años cosechando éxitos. Espero que os guste y, si es posible, que ayude para animar lo que queda de semana.