miércoles, 27 de agosto de 2008

Epigrafía en Villar del Pedroso

Este fin de semana lo he dedicado al conocimiento etnográfico de las diferentes tipologías de diversión y solaz que durante el período estival se suceden a lo largo y ancho de nuestra geografía rural… es decir, que me fui a celebrar las fiestas de Valdelacasa de Tajo, el pueblo de mis amigos, y creo que todavía hoy me dura la resaca. Pero no voy a hablar de esta encantadora localidad, situada en la comarca de La Jara cacereña, ni voy a cantar las virtudes de sus mujeres, ni tampoco quiero entrar en detalles sobre mis excesos etílicos.


Entre tanta fiesta, también tuve ocasión de visitar la cercana localidad de Villar del Pedroso, y allí me sorprendió encontrarme por sus calles varias inscripciones de época romana. Tampoco resulta muy extraño, pues tanto en Villar como en Valdelacasa, y en otros pueblos del alrededor, abundan los restos procedentes de la antigua Augustobriga, ciudad romana que identificamos con Talavera la Vieja, tristemente célebre porque en 1963 quedó sumergida bajo las aguas del embalse de Valdecañas.

Las inscripciones que aquí traigo no son todas las que hay en el pueblo, sino solamente las que pude ver. Me consta que debe haber más, pero éstas se encuentran en el interior de casas particulares.


Estela funeraria de granito, con el campo epigráfico en un rectángulo rehundido y en la parte inferior una media luna en huecorrelieve.

Dimensiones: 90 x 38 x 24 cm.
Altura media de las letras: 7,2 cm.
Procedencia: Villar del Pedroso. Durante algún tiempo estuvo en la casa de Facundo Dávila, en la plazuela del Puerto.
Situación actual: junto a la fachada de la iglesia parroquial.

[Duelia]
Camali · f(ilia)
an(norum) · XXV · h(ic) · s(ita) · e(st)
Camalus
Aveli · f(ilius) · et
Dvelia · A-
rmonis · f(ilia)
filiae · f(aciendum) · c(uraverunt)
s(it) · t(ibi) · t(erra) · l(evis)

«Aquí yace Duelia, hija de Camalo, de 25 años. Camalo, hijo de Avelio, y Duelia, hija de Armonio, se ocuparon de erigir (este sepulcro) para su hija. Séate la tierra leve»

Bibliografía: J. Ramón y Fernández Oxea (1951): «De epigrafía cacereña», BRAH, CXXVIII: 170 = idem (1962): «De epigrafía cacereña», BRAH, CL: 128 = A. Rodríguez Moñino: ms., fols. 73-74 = HAE, 199 y 780 = R. Hurtado de San Antonio (1977): Corpus provincial de inscripciones latinas de Cáceres: 273, nº 659; 340, nº 801 = A. González Cordero (2001): «Catálogo de inscripciones romanas del Campo Arañuelo, La Jara y Los Ibores», VII Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo: 147-148, nº 52; 149, nº 54.

Como se puede apreciar en la bibliografía citada, esta inscripción ha sido recurrentemente publicada como si se tratase de dos distintas. Fernández Oxea la leyó en dos ocasiones, con más de diez años de diferencia, y seguramente porque había sido trasladada de lugar, pensó que se trataba de dos epígrafes diferentes. Pero las dos lecturas que desde entonces se han repetido en todas las publicaciones se parecen demasiado. Una sería la siguiente: Cupiena / Camali f(ilia) / an(norum) XXV h(ic) s(ita) e(st) / Camalus / Aveli f(ilius) et / Duenia A/nmonis f(ilia) / filiae f(aciendum) c(uraverunt). La otra: Duel(ius) T(iti) f(ilius) / Camalius an/nor(um) XXV h(ic) s(itus) e(st) / Camalius / Aveli f(ilius) et / Dueliâe A/rmoni(u)s e(t) / filiae f(aciendum) c(uraverunt) / s(it) t(ibi) t(erra) l(evis). La interpretación que aquí recojo, en función de la lectura que pude hacer in situ, me parece la más correcta y razonable, sobre todo porque los nombres de la difunta y los dedicantes parecen relacionados

Todos los nomenes que aparecen en la inscripción son de evidente raigambre indígena y, salvo el del padre, no se han documentado más ejemplos de los mismos en la Península Ibérica. Los testimonios epigráficos de Camalus se concentran en el área lusitano-galaica (J. Untermann (1965): Elementos de un atlas antroponímico de la Hispania Antigua. Madrid: 85). En la provincia de Cáceres está bien representado, tanto en su forma masculina como femenina, documentándose en lugares como Berzocana, Brozas, Coria (3), Jaraicejo, Pasarón de la Vera, Santa Cruz de la Sierra (2), Tejeda de Tiétar, Trujillo (2), Valencia de Alcántara, Villar de Plasencia y otro ejemplo más en Villar del Pedroso, que aquí no comentamos (J. Salas Martín y A. González Cordero (1991-1992): «Nuevas aportaciones a la epigrafía latina de la provincia de Cáceres», Norba, 11-12: 180-182, nº 5 = HEp 5 (1995), 283 = A. González Cordero (2001): 150-151, nº 57 = M. Rico, M. de la Vega, C. Pacheco y F. Turiño (2003): «Epigrafía en La Jara cacereña: un ara romana en Villar del Pedroso», Cuaderna. Revista de estudios humanísticos de Talavera y su antigua tierra, 11: 128 y ss.).


Inscripción, probablemente funeraria, grabada sobre el lomo de un verraco de la Edad del Hierro.

Material: granito.
Dimensiones del soporte: 71 x 24 x 25 cm.
Alturas de las letras: 5,3 cm.
Situación actual: junto al arroyo Cagancha, dentro de la localidad.

[- - - - - -]
[h(ic) s(itus)] est Ba[---] ux(or) e[---]a

Bibliografía: J. Ramón y Fernández Oxea (1950): «Nuevas esculturas zoomorfas prehistóricas de Extremadura», Ampurias, XII: 55 = HAE, 4 = CPILC, 823 = A. González Cordero, M. Alvarado Gonzalo y F. Barroso Gutiérrez (1988): «Esculturas zoomorfas de la provincia de Cáceres», Anas, 1: 27 = G. López Monteagudo (1989): Esculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica. Madrid: 134, nº 152 = HEp 3 (1993), 149 = A. González Cordero (2001): 150, nº 56.


Estela funeraria con el campo epigráfico rehundido y enmarcado.

Material: granito
Dimensiones: 135 x 50 cm.
Altura media de las letras: 8,5 cm.
Lugar del hallazgo: se ha señalado que podría proceder de la ermita de los Mártires, en Talavera la Vieja, pero no es seguro. Esta inscripción se conoce desde 1762.
Situación actual: en la fachada de una casa, en la calle de la Pasión.

Câesio Tân-
cînî f(ilius) ân(norum) LXX
Agilio et T-
ânĉinus li-
berti (p)âtro-
no îndulg-
entissîmo e-
x testâmen-
to f(aciendum) c(uraverunt) h(ic) s(itus) e(st) s(it) t(ibi) t(erra) l(evis)

«Caesio, hijo de Tancino, de 70 años. Los libertos Agilio y Tancino a su patrono indulgentísimo, en cumplimiento de su testamento, se ocuparon de erigir (esta lápida). Aquí está enterrado. Séate la tierra leve»

Bibliografía: CIL II, 942 (de Hübner, 1871) = CPILC, 661 = A. González Cordero (2001): 151-152, nº 59.

El nombre Caesius suele plantear dudas, pues puede tener un origen romano o indígena (J. M. Vallejo Ruiz: Antroponimia indígena de la Lusitania romana. Vitoria: 243-246). En este caso, parece evidente que se trata de lo segundo. En la provincia de Cáceres abundan los ejemplos: Alcuéscar, Escurial, Plasencia, Robledillo de Trujillo, Trujillo (2) y Villamesías.

Tancinus, o su variante Tanginus, son también nombres muy abundantes en toda la Lusitania, concentrándose casi todos sus testimonios en el área de influencia del pueblo vetón (J. Untermann (1965): 170-171, mapa nº 74). Tanto en su forma masculina como en femenino, ocupa el puesto nº 15 de la frecuencia de los cognomina en Hispania, con más de 89 testimonios, y es el segundo de los nombres indígenas en la misma serie (J. M. Abascal Palazón (1994): Los nombres personales en las inscripciones latinas de Hispania. Murcia: 521-523). Contamos con cerca de cuarenta ejemplos sólo en la provincia de Cáceres.

Hasta el momento, sólo contamos de un ejemplo más con el nombre Agilio en una inscripción de la localidad portuguesa de Condeixa-a-Velha (Coimbra).


Esta otra inscripción se encuentra al lado de la anterior, empotrada en la pared de la misma casa. Es casi imposible distinguir alguna letra legible, ya que la superficie del campo epigráfico está muy deteriorada, después de que durante años haya permanecido cubierta de cal y, por tanto, oculta a la vista de cualquier autor que hubiera podido localizarla. Además, se encuentra dada la vuelta.

Material: granito
Dimensiones: 120 x 56 cm.
Altura media de las letras: 5 cm.

Inédita

A. González Cordero piensa que una de las lecturas de la inscripción de Duelia podía corresponderse con ésta otra, que seguramente él localizó, pero se encontraba tapada. Por eso persistió en el error y no cayó en la cuenta de que las dos lecturas que en su momento hizo J. Ramón y Fernández Oxea correspondían sino a la misma inscripción.