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viernes, 15 de enero de 2010

¿Por qué ocurren los terremotos?

Qué extrañas coincidencias no suele deparar esta vida. Resulta que este martes me regalaron un libro (como la persona que me hizo el presente seguramente lea estas líneas, aprovecho para agradecérselo de corazón): se trataba de Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson (RBA, 2003), un interesante compendio sobre la Historia de la Ciencia, que recomiendo a todo aquel que desee saciar su curiosidad respecto a tantas preguntas que nos suscita la naturaleza. El caso es que por la noche me puse a hojearlo y, entre lo poco que me dio tiempo a leer, estuvo un capítulo dedicado a los terremotos. Como si se tratase de una cruel premonición, a la mañana siguiente me despertaba con la noticia de que un movimiento sísmico de 7 grados en la escala de Richter acaba de asolar Haití. Las fatales consecuencias de este terremoto las estamos viendo casi en directo gracias a Internet y la televisión. Ante estos dramas, uno no sabe muy bien cómo actuar… la impotencia es tal, que quizá sólo nos queda rezar, aunque ni siquiera creamos en nada.

Antes de Navidades, el 17 de diciembre, un pequeño temblor de tierra me levantó de la cama, a eso de las tres de la madrugada. En aquella ocasión la magnitud en el epicentro, que se encontraba frente a las costas del Cabo de San Vicente, apenas pasó de los 6 grados en la escala. Fue una experiencia, más que un susto. Con todo ello, considero la ocasión que no está más para compartir lo que dice al respecto el citado capítulo del libro de Bill Bryson:


Sabemos asombrosamente poco sobre lo que sucede debajo de nuestros pies (…). «Aunque pueda parecer extraño --escribió Richard Freynman--, tenemos una idea más clara de la distribución de la materia en el interior del Sol de la que tenemos del interior de la Tierra.» (…). Hasta hace poco menos de un siglo, lo que los científicos mejor informados sabían sobre el interior de la Tierra no era mucho más de lo que sabía el minero de una mina de carbón… es decir, que podías cavar en el suelo hasta una cierta profundidad y que luego habría roca y nada más (…).

[Hacia 1936] dos geólogos del Instituto Tecnológico de California estaban buscando un medio de establecer comparaciones entre un terremoto y el siguiente. Estos geólogos eran Charles Richter y Beno Gutenberg, aunque, por razones que no tienen nada que ver con la justicia, la escala pasó a llamarse casi inmediatamente sólo de Richter. (No tuvo tampoco nada que ver con Richter, un hombre honesto que nunca se refirió a la escala por su propio nombre, sino que siempre la llamó «la escala de magnitud».)


La escala de Richter ha sido siempre bastante malinterpretada por los no científicos, aunque esto suceda algo menos ahora que en sus primeros tiempos. La gente que visitaba la oficina de Richter solía preguntarle si podía enseñarles su famosa escala, creyendo que era algún tipo de máquina. La escala es, claro está, más una idea que una cosa, una medida arbitraria de los temblores de la Tierra que se basa en mediciones de superficie. Aumenta exponencialmente, de manera que un temblor de 7,3 es 50 veces más potente que un terremoto de 6,3 y 2.500 veces más que uno de 5,3.

Teóricamente al menos, no hay un límite superior para un terremoto… ni tampoco hay, en realidad, uno inferior. La escala es una simple medición de fuerza, pero no dice nada sobre los daños. Un terremoto de magnitud 7, que se produzca en las profundidades del manto (a, digamos, 650 kilómetros de profundidad), podría no causar absolutamente ningún daño en la superficie, mientras que otro significativamente más pequeño, a sólo seis o siete kilómetros por debajo de la superficie, podría provocar una devastación considerable. Depende mucho también de la naturaleza del subsuelo, de la duración del terremoto, de la frecuencia y la gravedad de las réplicas y de las características de la zona afectada. Todo esto significa que los terremotos más temibles no son necesariamente los más potentes, aunque la potencia cuenta mucho, claro está.

El terremoto más grande desde que se inventó la escala fue --según la fuente a la que se preste crédito-- uno centrado en el estrecho del Príncipe Guillermo de Alaska, que se produjo en marzo de 1964 y que alcanzó una magnitud de 9,2 en la escala Richter, o uno que se produjo en el océano Pacífico, frente a las costas de Chile, en 1960, al que se asignó inicialmente una magnitud de 8,6 en la escala pero que se revisó más tarde al alza por fuentes autorizadas (incluido el Servicio Geológico de Estados Unidos) hasta una magnitud verdaderamente grande: de 9,5. Como deducirás de todo esto, medir terremotos no siempre es una ciencia exacta, sobre todo cuando significa que hay que interpretar lecturas de emplazamientos lejanos. De todos modos, ambos terremotos fueron tremendos. El de 1960 no sólo causó daños generalizados a lo largo de la costa suramericana, sino que provocó también un maremoto gigantesco que recorrió casi 10.000 kilómetros por el Pacífico y arrasó gran parte del centro de Hiro, Hawái, destruyendo 500 edificios y matando a sesenta personas. Oleadas similares causaron más víctimas aún en lugares tan alejados como Japón y Filipinas.


Pero, por lo que se refiere a devastación pura y concentrada, el terremoto más intenso que se ha registrado históricamente es muy probable que haya sido el que afectó a Lisboa, Portugal, el día de Todos los Santos (1 de noviembre) de 1755, y la hizo básicamente pedazos. Justo antes de las diez de la mañana se produjo allí una sacudida lateral súbita que se calcula hoy que tuvo una magnitud de 9 y que se prolongó ferozmente durante siete minutos completos. La fuerza convulsiva fue tan grande que el agua se retiró del puerto de la ciudad y regresó en una ola de más de 15 metros de altura, que aumentó la destrucción. Cuando cesó al fin el temblor, los supervivientes gozaron sólo de tres minutos de calma, tras los cuales se produjo un segundo temblor, sólo un poco menos potente que el primero. Dos horas después se produjo el tercero y último temblor. Al final, habían muerto sesenta mil personas y habían quedado reducidos a escombros casi todos los edificios en varios kilómetros a la redonda. El terremoto que se produjo en San Francisco en 1906, por su parte, se calcula que alcanzó sólo una magnitud de 7,8 en la escala de Richter y duró menos de treinta segundos.


Los terremotos son bastante frecuentes. Hay como media a diario dos de magnitud 2, o mayores, en alguna parte del planeta, lo que es suficiente para que cualquiera que esté cerca experimente una sacudida bastante buena. Aunque tienden a concentrarse en ciertas zonas (sobre todo en las orillas del Pacífico), pueden producirse casi en cualquier lugar en Estados Unidos, sólo Florida, el este de Texas y la parte superior del Medio Oeste parecen ser (por el momento) casi totalmente inmunes. Nueva Inglaterra ha tenido dos terremotos de magnitud 6 o mayores en los últimos doscientos años. En abril de 2002, la región experimentó una sacudida de magnitud 5,1 por un terremoto que se produjo cerca del lago Champlain, en la frontera de los estados de Nueva York y de Vermont, que causó grandes daños en la zona y --puedo atestiguarlo-- tiró cuadros de las paredes y niños de sus camas en puntos tan alejados como New Hampshire.

Los tipos más comunes de terremotos son los que se producen donde se juntan dos placas, como en California a lo largo de la Falla de San Andrés. Cuando las placas chocan entre sí, se intensifican las presiones hasta que cede una de las dos. Cuanto mayor sean los intervalos entre las sacudidas, más aumenta en general la presión acumulada y es por ello mayor la posibilidad de un temblor de grandes dimensiones. Esto resulta especialmente inquietante para Tokio que Bill Mugiré, un especialista en riesgos del Colegio Universitario de Londres, describe como «la ciudad que está esperando la muerte» (no es un lema que se encuentre uno en los folletos turísticos). Tokio se encuentra en el punto de unión de tres placas tectónicas, en un país bien conocido por su inestabilidad sísmica. En 1995, como sin duda recordarás, la ciudad de Kobe, situada casi 500 kilómetros al oeste, se vio afectada por un terremoto de una magnitud de 7,2, en el que perecieron 6.394 personas. Los daños se calcularon en 99.000 millones de dólares. Pero eso no fue nada (bueno, fue relativamente poco) comparado con lo que le puede pasar a Tokio.


Tokio ha padecido ya uno de los terremotos más devastadores de los tiempos modernos. El 1 de septiembre de 1923, poco antes del mediodía, se abatió sobre la ciudad el terremoto Gran Kanto, diez veces más potente que el de Kobe. Murieron 200.000 personas. Desde entonces, Tokio se ha mantenido extrañamente tranquilo, lo que significa que la tensión lleva ochenta años acumulándose en la superficie. Tiene que acabar estallando. En 1923 Tokio tenía una población de unos tres millones de habitantes. Hoy se aproxima a los treinta millones. Nadie se ha interesado por calcular cuántas personas podrían morir, pero el coste económico potencial sí se ha calculado y parece ser que podría llegar a los 7.000 millones de dólares.


Son todavía más inquietantes, porque sabemos menos de ellos y pueden producirse en cualquier lugar en cualquier momento, los temblores menos frecuentes denominados endoplacales. Éstos se producen fuera de las fronteras entre placas, lo que los hace totalmente imprevisibles. Y como llegan de una profundidad mucho mayor, tienden a propagarse por áreas mucho más amplias. Los movimientos de tierra de este tipo más tristemente célebres que se han producido en Estados Unidos fueron una serie de tres en Nuevo Madrid, Missouri, en el invierno de 1811-1812. La aventura se inició inmediatamente después de medianoche, el 16 de diciembre en que despertó a la gente, primero, el ruido del ganado presa del pánico --el desasosiego de los animales antes de los terremotos no es ningún cuento de viejas, sino que está en realidad bien demostrado, aunque no haya llegado a entenderse del todo el porqué-- y luego, por un terrible ruido desgarrador que llegaba de las profundidades de la Tierra. La gente salió de sus casas y se encontró con que el suelo se movía en olas de hasta un metro de altura y se abría en grietas de varios metros de profundidad. El aire se llenó de un olor a azufre. El temblor duró cuatro minutos con los habituales efectos devastadores para las propiedades. Entre los testigos estaba el pintor John James Audubon, que se hallaba por casualidad en la zona. El seísmo irradió hacia fuera con tal fuerza que derribó chimeneas en Cincinnati, a más de 600 kilómetros de distancia, y, al menos según una versión, «hizo naufragar embarcaciones en puertos de la costa atlántica y... echó abajo incluso andamiajes que había instalados en el edificio del Capitolio de la ciudad de Washington». El 23 de enero y el 4 de febrero se produjeron más terremotos de magnitud similar. Nuevo Madrid ha estado tranquilo desde entonces..., pero no es nada sorprendente porque estos episodios no se tiene noticia que se hayan producido dos veces en el mismo sitio. Se producen, por lo que sabemos, tan al azar como los rayos. El siguiente podría ser debajo de Chicago, de París o de Kinshasa. Nadie es capaz de empezar siquiera a hacer conjeturas. ¿Y qué es lo que provoca esos enormes desgarrones endoplacales? Algo que sucede en las profundidades de la Tierra. Eso es todo lo que sabemos.


miércoles, 30 de diciembre de 2009

Lo mejor y lo peor del 2009

Siempre que un año se acaba parece que estamos obligados a reflexionar y rendir cuentas de todos los meses anteriores. Como para el nuevo año me he propuesto no ser menos que nadie, a continuación voy a escribir una entrada que seguramente repitan muchos otros blogeros en sus respectivas bitácoras: una lista con lo mejor y lo peor del 2009.

Cine
- Lo mejor: Sin duda alguna, Avatar. Recomiendo verla preferiblemente en 3D.
- Lo peor: Luna Nueva, la continuación de la saga para preadolescentes sobre vampiros y demás memeces.

Televisión
- Lo mejor: La irrupción como monologuista de Kiko Rivera Pantoja, alias Paquirrín. Pinchando en el siguiente enlace podéis ver las dotes cómicas del apañado hijo de la tonadillera.
- Lo peor: Iba a decir que el circo montado en torno a la cara nueva de Belén Esteban, pero por no caer en los tópicos me quedo con que en los telediarios prácticamente sólo hablan del tiempo que hace o va a hacer (que si llueve, que si no, que si nieva…).

Música
- Lo mejor: La muerte (o el asesinato) de Michael Jackson… Hubo que soportar un par de semanas con sus canciones en todas las emisoras, y hasta algún tema inédito y una película, pero por lo menos ahora ya duerme el sueño de los justos.
- Lo peor: El disco de versiones de Ramoncín, licenciado en Historia y miembro destacado de la SGAE.

Literatura
- Lo mejor: La saga Millennium del sueco Stieg Larsson y, sobre todo, el personaje de Lisbeth Salander.
- Lo peor: Que Dan Brown vuelva a arrasar en las librerías con su cuarto truño seudo-histórico… aunque tampoco voy a opinar al respecto, cuando no me he leído ninguno.

Política internacional
- Lo mejor: Las fotos de las hijas góticas de ZP con Obama… y los montajes que luego circulaban por la red.
- Lo peor: El premio Nobel de la Paz para Obama ¿Dónde se ha visto que a alguien le den un premio por algo que va a hacer pero todavía no ha empezado?

Política nacional
- Lo mejor: Espérate que piense…
- Lo peor: Todo, y cada vez peor.

Política local
- Lo mejor: Los proyectos del aeropuerto, el Corte Inglés, la Ronda Este, etc. ¡Perdón! Me he equivocado de año… que eso no lo vamos a ver hasta el 2050.
- Lo peor: Las obras del jodido Plan E, que aparte de no dejarme dormir la siesta desde el mes de mayo, no eran más que una excusa para gastar dinero en chapuzas absurdas --como levantar calles que apenas hacía dos meses que se habían abierto… o construir una fuente en una calle por la que no pasa ni Pirri--, en lugar de ejecutar proyectos pragmáticos y de envergadura: autovías, ferrocarriles, aeropuertos, centrales energéticas, etc. Yo que sé, ¡un montón de cosas!

Internet
- Lo mejor: Que en series yonkis puedas ver todas las temporadas completas de Curro Jiménez.
- Lo peor: La disposición final primera del anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible.

Qué va a seguir igual en 2010: La megafonía de tapizados Pilar y Montaña dando la murga todas las mañanas. Por cierto, si también te considerar afectado por esta contaminación acústica matutina, puedes unirte al grupo de Facebook «Odio al tapicero».

Qué puede cambiar en el 2010: Quizá este año, y si no el próximo, se comience a poner en marcha una revolución a nivel mundial que cambie definitivamente los caducados modelos que nos impiden progresar: en economía, consumo, energía, política, educación, etc.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

En defensa de los derechos fundamentales en Internet

Ahora entiendo por qué a la Ley de Economía Sostenible le han puesto ese nombre: porque esta hecha para que los de siempre se sostengan como sea durante el tiempo que puedan. Aparte de esta aclaración semántica, dicha ley --o mejor dicho: proyecto de ley, porque esperemos que finalmente no se apruebe-- incluye cláusulas que afectan a la libertad de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet… En definitiva, que como de costumbre mi colega Ramoncín y demás miembr@s de la Innombrable se dedican a trincar del bolsillo ajeno, con el beneplácito del gobierno de turno y además ahora con la gracia de que las víctimas de los atropellos van a pasar a ser considerados criminales. Por este motivo, suscribo el siguiente manifiesto, redactado en un tiempo record por un grupo de internautas y firmado por otros tantos miles en menos de veinticuatro horas. Esta rapidez es una de las muchas virtudes que caracterizan a los nuevos medios de comunicación social, que algunos se empeñan en criminalizar ¿por qué será? ¿tanto les molesta?

1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial --un organismo dependiente del ministerio de Cultura--, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la
neutralidad de la Red, en España ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

jueves, 12 de marzo de 2009

J. Sánchez Adalid en el Club de Lectura


Durante estas últimas semanas, en el Club de Lectura de Historia hemos estado leyendo El Mozárabe, novela histórica ambientada en el esplendor del califato andalusí y la convulsa situación europea próxima al año mil. Con motivo de esta lectura se han desarrollado también una serie de actividades, como varias visitas al casco antiguo de la ciudad, para conocer algunos restos que se conservan de época islámica: sus torres y murallas, el aljibe del Palacio de las Veletas o la Casa Museo árabe Yusuf Al Burch.

Entre los objetivos del Club de Lectura contemplamos la posibilidad de reunirnos con los autores de las novelas que hayamos leído. Por eso, tras la lectura de El Mozárabe y como colofón a las actividades que la han acompañado, decidimos organizar este encuentro con Jesús Sánchez Adalid. El escritor extremeño nos hablará sobre este libro en concreto, así como del resto de su producción literaria; y los miembros del club tendrán la oportunidad de conocerle en persona y formularle las preguntas que les haya suscitado la lectura.

Para dar a conocer las actividades que desarrollamos en el club de lectura, decidimos invitar a todo el que desee participar en este coloquio con Jesús Sánchez Adalid. Tendrá lugar el próximo lunes 16 de marzo, a las 19:00 h., en el salón de actos de la Biblioteca Pública de Cáceres.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Clicka, la pija

Hace dos semanas conocimos esta triste noticia:

«Muere Hans Beck, el creador de los clicks de Playmobil»

Reconozco que no fui un niño al que le gustara pasarse las horas jugando con muñecos, desde pequeño preferí siempre la compañía de un libro o un lápiz; pero a pesar de ello, recuerdo con nostalgia cuando me regalaron el barco pirata, el castillo medieval o el coche de rallys. Los clicks de Playmobil han sido los protagonistas de los juegos de varias generaciones de niños, por eso opino que quizá deberíamos considerar a su creador como una de las personas más influyentes del siglo XX. No es ninguna tontería, estamos acostumbrados a escribir la Historia desde el punto de vista de los adultos… pero ahí tenemos, por ejemplo, a Walt Disney o Jim Henson, a quienes nadie se atrevería a cuestionar su protagonismo.

Quería también aprovechar la ocasión para recomendaros un blog y un fotolog que sigo desde hace tiempo. Ambos se titulan Desventuras de una clicka burguesa, y como si se tratara de una fotonovela, nos narran las peripecias e inquietudes de una chica playmobil, un poco ingenua y superficial, como corresponde a su condición social de niña bien, pero que en el fondo es capaz de demostrar sus mejores sentimientos.

Su creadora se merece el mayor de los elogios, no sólo por la original idea, sino por el trabajo tan cuidado y minucioso con que elabora cada entrada. En el inmenso océano de la blogosfera es difícil encontrar páginas que realmente merezcan la pena, y sobre todo a las que dedicar tu tiempo, para estar al día de sus actualizaciones. Os puedo asegurar que ésta es una ellas…

Balbo, el ladrón

Al leer la siguiente noticia, no he podido evitar que una sonrisa me asomara entre los labios, sobre todo porque su contenido encierra una sutil ironía. Resulta que en el transcurso de las excavaciones que se están realizando en el teatro romano de Cádiz, con motivo de la construcción de un centro de interpretación, se ha descubierto una placa de mármol en la que aparece inscrito un graffiti con el siguiente mensaje: «Balbo, ladrón» (Latro, Balbe).


Para los arqueólogos no cabe duda de que el insulto --o la definición, según se entienda-- estaría dirigido a Lucio Cornelio Balbo el Menor, miembro de la distinguida familia gaditana de los Balbo, que además fue el promotor de la construcción del teatro donde se ha localizado el mencionado graffiti. No nos cuesta mucho imaginar que en aquellos tiempos, como en la actualidad, los casos de corrupción ligados al ladrillo estaban a la orden del día. Un ciudadano decidió entonces dejar plasmada su denuncia de manera imperecedera, grabada con un punzón en los asientos donde posiblemente se sentara este ilustre senador y procónsul. Veinte siglos después, la noticia del hallazgo ha sido publicada con profusión en los siguientes medios digitales:

La Voz Digital (30/01/2009)Diario de Cádiz (31/01/2009)20 minutos (31/01/2009)El País (31/01/2009)

Un estudio más exhaustivo del descubrimiento nos los ofrece el blog de Terrae Antiqvae.

Lo más gracioso de todo es que el tal Lucio Cornelio Balbo el Menor, al que un anónimo acusara de ladrón, también es conocido por ser patrono de la antigua Colonia Norba Caesarina, es decir, la actual ciudad de Cáceres; según reza otra inscripción aparecida en 1931 durante las obras de demolición del antiguo mercadillo, y que desde entonces se encuentra en el despacho del alcalde. ¡Qué crueles e inoportunas pueden resultar algunas coincidencias! Parece como si la mala fama se empeñara en desmontar la supuesta sinceridad y honradez de nuestros representantes municipales.

miércoles, 21 de enero de 2009

Evidencias romanas en la Ribera del Marco

La semana pasada, el periódico HOY se hacía eco de las declaraciones del presidente de la Asociación de Amigos de la Vía de la Plata de Cáceres, que proponía a la autoridades que se recupere y ponga en valor, además de la riqueza medioambiental, el importante patrimonio geológico y arqueológico que se encuentra en el entorno de la Ribera del Marco.

En la noticia se apuntaba la existencia de restos arqueológicos, concretamente de época romana, que son a los que vamos comentar en esta entrada y cuyos hallazgos trataremos de explicar y resumir.

Pero antes de entrar en materia, conviene señalar que el denominado Arroyo del Marco se nos presenta en toda su extensión como una corriente continua de agua que discurre por una vega fértil, que sumado a unas idóneas condiciones geológicas, propició desde la más remota antigüedad el asentamiento de poblaciones humanas en torno al cauce. Por tanto, no es de extrañar que los primeros indicios de la presencia de primitivos grupos de cazadores-recolectores en las inmediaciones de la ciudad de Cáceres aparezcan precisamente en este entorno (Cueva de Maltravieso, Cueva del Conejar…). Se puede afirmar que la ribera es la principal fuente de recursos con el que contó la ciudad desde sus orígenes, pues como se suele decir: donde hay agua, hay vida.

Charca del Marco, donde nace el arroyo del mismo nombre.

Dejando aparte la explicación de las especiales condiciones geomorfólogicas de la Ribera, asunto en el que no soy experto, y que además se puede consultar en páginas más especializadas, como la de mi compañero y amigo, el profesor de geología Juan Gil; consideramos que en época romana esta abundancia de agua y recursos fue decisiva para que en sus orillas del se asentara de manera definitiva la población. A continuación pasaremos a considerar en distintos puntos las huellas de este pasado romano en la Ribera:


1. La calzada romana a su paso por la Ribera.

Actualmente se asume sin discusión que la calzada romana comúnmente conocida como Vía de la Plata (iter ab Emerita Asturicam) debería coincidir con la actual Ronda de San Francisco, que desde siempre fue el camino natural para dirigirse a Mérida. J. Sanguino describía así su recorrido antes de entrar en la ciudad, paralelo a la Ribera del Marco:

Mucho más acá quedan aún las líneas del empedrado que limitaban la caja, y medido de una a otra he hallado seis metros. La dirección que trae este carril hasta llegar a la carretera de San Francisco hace presumible que la calzada, llegando al Calerizo, siguiera por lo que hoy es “Cerca de San Jorge”, donde debía de doblarse para seguir con cierto paralelismo a la antedicha carretera, pues junto al puente de la carretera y desagües de la cerca, más acá y contiguo a la tapia se advierte el empedrado como si saliera de la finca. También se ve entre la carretera y la pared del olivar del Espíritu Santo (antiguo cementerio) y continuaba tomando la parte alta de la carretera de San Francisco, entre los álamos de estas y campo actual de la feria, vía que ha seguido siendo muy frecuentada hasta nuestros días, en que llegó a estropearse de tal modo por el tránsito, que los carros fueron desviando el carril, metiéndose por aquellas tierras que son del Marqués de Castro Serna. En toda esa parte apenas se adivina ya el firme de la calzada.

Piensa mi amigo D. Vicente Paredes que ésta, al llegar a Cáceres, tomaba por la calle de Mira al Río, donde se encuentra edificada sobre un peñasco la antigua ermita de San Marcos, que fue antes
sacelo romano, y desde allí iba recta a la Puerta del Río (Arco del Cristo) y seguía el rodeo de la muralla por la calle de Caleros (…).

Desde aquí la calzada descendía hacia el barrio de San Blas y el actual cementerio, para encaminar su trazado --fácilmente identificable gracias a la fotografía aérea-- en dirección al Casar de Cáceres.

En mayo del 2007, en el transcurso de unas obras de canalización en la citada Ronda de San Francisco, a la altura de la conocida como Huerta del Conde, se descubrió un tramo de la calzada. Aunque el arqueólogo que supervisó la zanja opinaba que, efectivamente, se trataba de la vía romana; desde la Dirección General de Patrimonio se concluyó que los restos encontrados pertenecían a un camino, quizá del siglo XVI. En aquellos días, la prensa local dedicó varios artículos a valorar el curso y el resultado de las excavaciones:

- «Las obras en la Ribera del Marco dejan al descubierto un camino histórico» (HOY, 14/03/2007)

- «Los arqueólogos analizan restos de un camino histórico» (El Periódico Extremadura, 15/03/2007)



Otro testimonio importante que nos señala que el trazado de la calzada discurría paralelo a la ribera es la existencia de abundante material epigráfico, que analizaremos a continuación, así como el descubrimiento de un miliario, empotrado en la base del muro de una presa, situado detrás de la Casa-Museo Pedrilla. Aunque en su momento se denunció su hallazgo en la prensa, desde un tiempo a esta parte el miliario no se encuentra en este lugar y desconocemos notica alguna sobre su paredero. Su desaparición supone una pérdida irremplazable, pues en la superficie del miliario, embutida en la pared, como puede apreciarse en la fotografía, es posible que estuviese inscrito el número de millas. Si se hubiera podido confirmar, en el mismo tendría que aparecer marcada la milla XLV, que es la distancia a la que se encuentra este tramo de la calzada desde que parte de Mérida.

(Foto: Juan Gil)

El Itinerario de Antonino señalaba una de las mansio de la vía romana en Castris Caecilis, a XLVI millas exactas de Emerita, distancia que se cumple aproximadamente en el entorno del actual barrio de San Blas. Al respecto, tampoco expondremos aquí la polémica surgida a raíz de este dato, sobre la posible identificación del campamento de Cáceres el Viejo con Castra Caecilia, asunto que nos reservamos para futuras entradas.


2. Epigrafía romana.

Es conocido que los romanos acostumbraban a situar sus necrópolis en las afueras de las poblaciones, en torno a los caminos que entraban o salían en ellas. Por este motivo, no debe extrañarnos que a lo largo del recorrido que hemos descrito para la calzada, se hayan sucedido en diferentes épocas los hallazgos de lápidas funerarias con sus correspondientes inscripciones.

Sin entrar en demasiados detalles, remitiéndonos para ello a la bibliografía correspondiente, señalamos el lugar concreto dónde fueron encontradas y la transcripción de cada una de ellas.

1. Ermita del Espíritu Santo (actualmente empotrada en la fachada del palacio del Vizconde de Roda, en el casco antiguo de la ciudad). 2 y 3. Huerta del Conde (actualmente en el patio del palacio del Vizconde de Roda).

1) M(arcus) · Ac·ciu/s · Cresce/ns · an(norum) · LX · / h(ic) · s(itus) · e(st) · s(it) · t(ibi) t(erra) l(evis) · / C(aius) · C·ur·riu/s · Privatus / de · s(uo) · f(aciendum) · c(uravit) ·

2) L(ucius) / Gavius / Scodrin/us · an(norum) / L · / h(ic) s(itus) e(st) [---] / - - - - - -

3) L(ucius) / Magiu/[s] L(uci) · f(ilius) · T(iro) / hic · situ(s)

4. Se descubrió en 2001 en el solar donde se iba a construir el edifico para la Audiencia Provincial (actualmente se encuentra en el Museo de Cáceres, nº de inv.: D-3020).

4) Q(uintus) · Pompônius · Potêntinûs / Ser(gia tribu) · h(ic) · s(itus) · e(st) · / G(aius) · Pomponius · Potentinûs / mile(es) · C(o)hort(tis) · IIII · Praêt(orianae) / test(amento) · fieri · iussit

5 y 6. Descubiertas en los años 40 en el Campo de San Francisco y donadas al Museo Provincial (nº de inv.: 2330 y 2374). 7. Junto al puente de Fuente Concejo (en el Museo, nº de inv.: 3533).

5) D(iis) · M(anibus) · s(acrum) / Accia / M(arci) · libe(rta) / Peregri/na · an(norum) / LXXX

6) Orio M/aciae / ser(vus) an(norum) / - - - - - -

7) C(aius) Iulius / Victor / annoru(m) / XXVIII h(ic) / s(itus) · e(st) · s(it) t(ibi) t(erra) l(evis) / Cirrus c(uravit)

8. En el Puente de Vadillo (desaparecida). 9. Descubierta en 1959, durante los trabajos de explanación del solar donde se construiría el edificio de la Fundación Valhondo, que sería sede de la Facultad de Filosofía y Letras (en el Museo, nº de inv.: 2384). 10. Encontrada en 1953, durante la construcción del Seminario Diocesano (en el Museo, nº de inv.: 2381).

8) L(ucio) · N(orbano) / Rufo · an(orum) / XXIIII / Labeo / auncul(o)

9) D(iis) · M(anibus) · s(acrum) / Iulia · Silo/nis · filia / Secunda / L(ucio) · Praesen/tio · Rufinọ / filio · an(forum) / IIII mater / filio · f(aciendum) · c(uravit) · / h(ic) · s(itus) · e(st) · s(it) · t(ibi) t(erra) · l(evis)

10) A(ulus) Publici/us · Viator · / h(ic) · s(itus) · e(st) s(it) t(ibi) t(erra) l(evis)

De todas estas inscripciones, quizá merezca una especial atención la nº 4, ya sea por la especial calidad de su factura, realizada en mármol, o por el contenido del epitafio. Como hemos señalado, se descubrió durante las obras previas a la construcción del actual edificio de la Audiencia. Posiblemente formara parte de un monumento funerario o mausoleo, que desgraciadamente las máquinas excavadoras derribaron. La lápida sufrió desperfectos y se encuentra fracturada a la mitad, pero por fortuna se pudo recuperar íntegra. En ella se hace referencia a un soldado de la guardia pretoriana del emperador, que le dedica este epitafio a su hermano fallecido. Su adscripción a la tribu Sergia demuestra que ambos eran ciudadanos de la colonia Norba Caesarina.

Otra inscripción que debemos siquiera mencionar es la nº 10, porque en ella se hace alusión a la profesión del difunto, posiblemente un liberto, cuyo oficio era el de viator, es decir, mensajero. Un empleo muy apropiado para alguien que vivía en una de las mansio (casas de postas) de la Vía de la Plata.

Otras muchas inscripciones que actualmente se localizan en el barrio monumental o se exponen en el Museo, y cuya procedencia se desconoce, es muy posible que en algún momento se encontraran en las inmediaciones de la ribera y la calzada romana.


3. Restos de presas y canalizaciones.

Como señala el artículo de prensa al principio mencionado, son evidentes los restos de una pared de opus caementicium en el tramo del arroyo que discurre por encima de Fuente Fría. Quizá estemos ante los restos de una presa destinada a regar esta zona de huertas. En el mismo curso de la rivera también se pueden ver sillares de granito y restos de una pequeña alberca, con su superficie forrada de opus signinum, una especie de mortero elaborado a base de cal y ladrillos machacados, muy empleado por los ingenieros romanos para impermeabilizar este tipo de construcciones hidráulicas (v. Jean-Pierre Adam: La construcción romana. Materiales y técnicas. León: ed. de los Oficios, 2002).

Muro derribado de opus caementicium.

Restos de opus signinum ocultos por la maleza.

El suelo de buena parte de la ribera presenta un sedimento calcáreo que en algunos lugares llega a contar con más de un metro de espesor. No olvidemos que las aguas del Marco son ricas en carbonato cálcico, pues procede en buena parte, desde su nacimiento en la charca del mismo nombre, del complejo cárstico conocido como el Calerizo cacereño. El carbonato cálcico, en condiciones propicias con aguas estancadas, se precipita se deposita en el fondo del cauce formando estas características tobas calcáreas, en las que es fácil localizar fósiles de plantas y moluscos.

Toba calcárea en la Ribera del Marco.

En una época no muy lejana, quizá por causas naturales, es muy posible que hubiera provocado un estancamiento más o menos extenso del agua de la rivera; pero también es probable que los romanos construyesen represas de mayor magnitud, con el propósito de conseguir agua para el abastecimiento humano o el riego de los campos. Uno de estos pantanos pudo estar situado justo por encima de Fuente Concejo, en un lugar apropiado que señala el crestón de cuarcita que desciende desde la Montaña y prosigue hacia la parte antigua por la Torre de los Pozos.

Resulta no menos curioso que en plano militar elaborado en 1813 por Bayer, el más antiguo que existe de Cáceres, se puede observar que a Fuente Concejo se la denomina Fuente de los Romanos. Tampoco podemos olvidarnos de que no lejos de aquí J. Sanguino identificaba los restos de un sacelo o pequeño templo, también de factura romana.

Una intervención arqueológica en este punto podría demostrar si existen restos de sillares de los muros que compusieron la pared de esta presa, y poder así comprobar esta hipótesis que enunciamos. Según la misma, nos inclinamos a pensar que durante varios siglos, hasta que se arruinara la presa, gran parte del cauce de la ribera, entre la citada Fuente Concejo y Fuente Fría, estuviese inundada, posibilitando de este modo la sedimentación del carbonato cálcico. En el siguiente mapa hemos señalado a mano alzada la superficie inundada por una presa que se hubiera construido en el lugar citado.



4. Villae y domus suburbanas.

Como hemos comentado, la mansio citada en los itinerarios romanos con el nombre de Castris Caecilis, debió situarse en torno al actual barrio de San Blas. Toda la zona de la Ribera que discurre paralela a éste es un terreno de huertas, donde desde siempre se ha dado noticias de de los hallazgos más diversos: monedas, tegulae y otros materiales de construcción…, lo que viene a confirmar que en otro momento existió una población establecida en este lugar.

También hemos especificado algunos hallazgos epigráficos, tanto en los solares donde después se construyeron el Seminario y la antigua Facultad de Filosofía y Letras. En el primero se llegaron a documentar restos de mosaicos, cuando en la década de los cincuenta se instalaron cerca del mismo unas casas prefabricadas destinadas a albergar a población marginal.

Mosaicos con motivos geométricos encontrados en la zona donde estuvieron las viviendas autoconstruidas (T. Martín Gil).

El mismo entorno también fue estudiado por E. Cerrillo, que tras analizar la toponimia de algunas fincas y huertas, concluye que en la zona donde se sitúa el Edificio Valhondo debió existir una villa suburbana:

En las inmediaciones de San Blas se hallaba una propiedad denominada La Luciana. A todas luces resulta sugerente el nombre, siempre que respondiese a muchos de los nombres de propietarios romanos frecuentes en toda la toponimia peninsular. La zona pudiera relacionarse con la zona que ocupa el edificio de la Fundación Valhondo.

De todos modos no se trata del único topónimo sugerente de la zona sometida a este análisis. Se trata de una de las huertas junto al curso del agua, denominada La Torrecilla o El Torreón, situada junto al actual puente sobre la N-521, en el p. k. 45 de la misma. Dicho topónimo suele coincidir en un elevado porcentaje de los casos en los que aparece con la existencia de restos romanos. Allí fue donde J. Sanguino Michel reconoció la presencia de restos considerados como romanos.

Bibliografía:
- E. Hübner: Corpus Inscriptionum Latinarum II. Inscriptiones Hispaniae Latinae. Berlín: Reimer, 1869; nº 697, 709 y 713
- T. Martín Gil: «Últimos descubrimientos arqueológicos artísticos en la provincia de Cáceres», Revista de Estudios Extremeños, IV, 1946; pág. 405.
- S. Benito Boxoyo (1952): Historia de Cáceres y su Patrona. Cáceres: Dpto. Prov. de Seminarios de FET y de las Jons, 1952; nº 5 y 30.
- T. Pulido y Pulido: «Cáceres y la Historia. Interesante emplazamiento del Seminario Mayor»; semanario Cáceres: 23 de febrero, 2, 9, 16, 23 y 30 de marzo; 6, 13 y 20 de abril de 1953.
- J. Corchón García: «Veterrima inter Norbensia», Boletín de la Real Academia de la Historia, CXXXIV, 1954; pág. 109.
- C. Callejo Serrano: «Un lustro de investigación arqueológica en la Alta Extremadura», REE, XVIII, 2, 1962; págs. 302-305.
- Id.: «Aportaciones a la epigrafía romana del campo norbense», BRAH, CLVII, 1965; nº 26 y 27.
- Id.: «La arqueología de Norba Caesarina», Archivo Español de Arqueología, XLI; págs. 131-132, nº 117-118, 1968: nº 6, 9, 10, 15-18, 20 y 32.
- R. Hurtado de San Antonio: Corpus provincial de inscripciones latinas de Cáceres. Cáceres: Diputación provincial, 1977; nº 113, 125, 129, 136, 154, 158, 159, 164 y 165.

- C. Callejo Serrano: Los orígenes de Cáceres. Cáceres: Institución cultural «El Brocense», 1980.
- J. Bueno Rocha: «Castris Caecilis», El miliario extravagante, nº 18, octubre de 1988; pág. 21.
- J. Sanguino Michel: Notas referentes a Cáceres (facsímile del manuscrito autógrafo). Cáceres: Norba, 1996; págs. 7-13, 27-28, 36-37, 107-108 y 121-123.
- S. Celestino Pérez y J. Celestino: Comisión de Antigüedades de la Real Academia de la Historia: Extremadura. Catálogo e índices. Madrid: Real Academia de la Historia, 2000; págs. 101-102.
- E. Cerrillo Martín de Cáceres: «Epigrafía latina y transmisión de inscripciones en Cáceres entre los siglos XVIII y XIX. De los manuscritos de Simón Benito Boxoyo y Claudio Constanzo al CIL II de E. Hübner», Anales de Prehistoria y Arqueología (Murcia), nº 17-18, 2002; págs. 495-508.
- Id.:
«La villa romana de las Eras de San Blas (Cáceres)», Norba. Revista de Historia, nº 16, 2003; págs. 143-156.
- J. Salas Martín y J. Esteban Ortega: Epigrafía romana y cristiana del Museo de Cáceres. Cáceres: Museo de Cáceres, 2003; nº 22, 23, 26, 28, 33 y 34.
- E. Cerrillo Martín de Cáceres, P. Le Roux y J.L. Ramírez Sádaba: «Un pretoriano hallado en Cáceres (España)», C. Auliard y L. Bodiou (dirs.), Au jardin des Hespérides. Histoire, société et épigraphie des mondes anciens. Mélanges offerts a Alain Tranoy. Rennes: [s.n.], 2004; págs. 157-162.
- A. Rodríguez González: Paseo epigráfico por el casco antiguo de Cáceres. Cáceres: Museo de Cáceres, 2007; nº 5-7.
- E. Cerrillo Martín de Cáceres: Claudio Constanzo y la epigrafía extremeña del siglo XIX. Madrid: RAH, 2007; nº 13 y 24
- J. Esteban Ortega: Corpus de inscripciones latinas de Cáceres. I. Norba. Cáceres. Univ. de Extremadura, 2007; nº 125, 128, 130, 135-137, 144, 149, 152 y 158.
- J. C. Martín Borreguero, F. Jiménez Berrocal y A. P. Flores Alcántara: La cacereña Ribera del Marco. Cáceres: Ayto. de Cáceres, 2008; págs. 132-134.

lunes, 12 de enero de 2009

La existencia de Dios

Esta mañana, mientras desayunaba y leía el periódico, casi se me atraganta la tostada cuando he visto la siguiente noticia:

«Ateos y cristianos pondrán campañas de publicidad en autobuses urbanos»

Según explica el artículo, un grupo de creyentes y otro de ateos han contratado los servicios publicitarios en los autobuses de varias ciudades españoles, unos para proclamar la existencia de Dios y otros para negarla.



A estas alturas de la vida, no me preocupa que Dios exista o deje de existir; sin embargo, si algo creo con firme convicción, es que en este mundo cada vez andan sueltos más gilipollas.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Manneken Pis

Antes de continuar con la crónica de mi viaje a Bruselas, quería detenerme para comentar una de las atracciones más singulares de esta capital: el Manneken Pis. Se trata de una estatua de bronce, de unos 30 cm de altura, que representa a un niño desnudo y orinando en una pila. Convertido en un icono de la ciudad de Bruselas, cientos de turistas se suelen agolpar a su alrededor para hacerle una foto.

La estatua original de bronce era obra de Jerôme Duquesnoy el Viejo y se colocó en 1619 en este mismo lugar para evidenciar la enorme necesidad de disponer de agua potable en esta zona. Aún hoy se ignora qué inspiró al autor de esta famosa estatua para elegir representar a un niño meando. Desde entonces, el misterio ha alimentado multitud de leyendas sobre la personalidad del Manneken. Según una de las teorías, en el siglo XIII se descubrió al hijo de un duque orinando en medio del campo de batalla, y para inmortalizar el coraje militar del pueblo belga, que es capaz de hacer sus necesidades sin temor a ser alcanzado por una bala de cañón, se decidió fundir esta estatua. Por mi parte, también pienso que es posible que el muchacho se meara de miedo. Pero, en fin, tampoco es cuestión aquí de ofender los sentimientos patrióticos de nadie.


En 1698 el gobernador Maximiliano Emmanuel regaló una túnica para vestir la figura. Éste sería el principio de una tradición que dura hasta hoy en día. Los presidentes de gobierno que visitan Bruselas donan para la estatua pequeñas réplicas de sus trajes nacionales, que se conservan en el Musée de la Ville. Tiene más de 650, incluido uno de Elvis y la equipación del Barça. Una curiosa costumbre que, sin embargo, me recuerda bastante a la de confeccionar mantos y obsequiárselos como ofrenda a la Virgen de la Montaña, aquí en Cáceres.

En 1770, la fama del Manneken Pis hizo era tal que se pensó incorporar una hornacina decorada para dar mayor prominencia a la pequeña figura. Durante el siglo XVIII se produjeron varios intentos de robarla, primero por parte del ejército francés y, posteriormente, por el inglés, en 1745. Finalmente, en 1817 consiguió este propósito un antiguo convicto de nombre Antoine Licas. El robo causó una profunda conmoción entre los vecinos de Bruselas, ya que el vándalo destrozó la estatua después de hacerse con ella. Al año siguiente se fundió una copia y se colocó en su reverenciado lugar, donde hoy puede contemplarse.

Por lo visto, estos días el Manneken Pis se ha encontrado con un duro competidor, o si no mirad lo que dice esta noticia: «El etarra Aitzol Iriondo se orinó en los pantalones cuando estaba siendo detenido». Cada día más, me sorprende la valentía de algunos…

viernes, 5 de diciembre de 2008

La vida sigue igual...

Imágenes como ésta me cuecen la sangre y, por el mismo motivo, siento vergüenza de este país donde me tocó nacer.

Los compañeros de partida de Ignacio Uría, asesinado ayer por un pistolero de ETA, se entretienen como cada tarde jugando a las cartas, como si no hubiera pasado nada, como si muy cerca de allí una madre y unos hijos no estuviesen velando un cadáver (Foto publicada por El Mundo).

martes, 11 de noviembre de 2008

Dándole la mano a un ministro

Ayer por la mañana, el señor Ministro de Cultura, don César Antonio Molina, estuvo en Cáceres para conocer las nuevas instalaciones de su Biblioteca Publica. Aprovechando la visita, se interesó por las actividades que realizamos en los clubs de lectura. Tuvo el detalle de acercarse a saludar a los miembros del Club de Lectura de Historia, que yo mismo me encargo de coordinar, y nos animó a que continuáramos esta labor en beneficio del fomento de la lectura y la promoción del patrimonio de nuestra ciudad.

Después de estrecharle la mano a un ministro, sólo me queda encontrarme algún día a ZP o al Rey y darles un abrazo… o un pescozón, quién sabe.



El que escribe estas líneas en presencia de la Consejera de Cultura, Leonor Flores; la alcaldesa de Cáceres, Carmen Heras; el Ministro de Cultura, César Antonio Molina; la delegada del Gobierno, Carmen Pereira; el director general de Promoción Cultural, Javier Alonso de la Torre; y la directora de la Biblioteca Pública, María Jesús Santiago.

jueves, 6 de noviembre de 2008

La esperanza del cambio

Hay momentos en la Historia que la llama de la esperanza ilumina el camino que antes parecía sombrío y tenebroso. Esa misma Historia que en un tiempo inmemorial los dioses encomendaron a los hombres para que en ella pudieran aplicar sus principales virtudes: la inteligencia y la responsabilidad. La Historia es obra de los hombres, y como tal, sólo los hombres pueden cambiarla.

Ahora me acuerdo de un comentario de mi profesor de lengua y literatura en el colegio, don Antonio Serradilla. En cierta ocasión, nos confesó que no le interesaba para nada la política nacional, que escuchar al presidente del gobierno o al líder de la oposición, o ver por televisión los debates parlamentarios, no eran más que otras tantas maneras de perder el tiempo. Según su opinión, lo único realmente importante eran las elecciones en los Estados Unidos. Al fin y al cabo, en un mundo como el nuestro, cualquier decisión que se tome en la Casa Blanca va a determinar en última instancia la vida cotidiana de cada habitante del planeta. Como esto es así de cierto, lo justo sería que todos los seres humanos pudiésemos votar al presidente de los EEUU; pero como por ahora no podemos, nos conformamos con opinar acerca de este país, en ocasiones odiado como tantas veces deseado.


A lo largo del siglo XX, Europa siempre depositó su última esperanza en los Estados Unidos de América. Cuando el paro y el hambre se extendían como una epidemia, cientos de miles de hijos del Viejo Continente cruzaron el océano para ganar un provenir; cuando las garras del nazismo atenazaban los últimos reductos de resistencia, los descendientes de aquellos que en su día emigraron regresaron para liberar la tierra de sus padres. Y después --no todos-- le dimos la bienvenida a Mr. Marshall… Y años más tarde agradecimos que nos sofocaran el incendio que de pronto prendió en nuestro patio trasero.

Como se ha repetido hasta la saciedad, hoy ha sido un día histórico. Pero no creo que porque el próximo presidente de EEUU vaya a ser negro. Sólo era cuestión de tiempo que en un país donde el 12% de la población es de raza negra hubiese un inquilino que hiciese un poco de contraste en la Casa Blanca. Quizá dentro de poco le toque el turno a un hispano, y nos sintamos orgullosos de nuestra semilla sembrada en América… Pero a lo que iba, hoy vuelve a ser un día histórico, porque una vez más, aunque más que nunca, el mundo entero vuelve a depositar su esperanza en los Estados Unidos. Al presidente Obama le espera la fácil tarea de defraudarnos o la complicada misión de sentar las bases para un mundo mejor. No serán pocos los que tratarán de impedírselo.

Quizá el mundo no ha escogido aún su derrota. Cada uno es libre para desconfiar, pero en tiempos de crisis ser optimista resulta gratis.

domingo, 12 de octubre de 2008

La crisis subprime

Tras este breve paréntesis, continuamos aportando materiales que nos sirvan para comprender mejor las causas y el origen de la actual situación de crisis económica. En el siguiente vídeo se nos explica, de manera sencilla y sin ambages, en qué consisten las denominadas hipotecas basura y qué efectos perniciosos están desarrollando sobre el sistema bancario mundial. Aparte de esto, lo que no acabaré de comprender nunca será el humor inglés…



Tenemos suerte de que el lunes sea festivo: mientras que previsiblemente las bolsas de todo el mundo se van a ir a pique, aquí tendremos el consuelo de no enterarnos hasta la mañana siguiente. Si es que el que no vive feliz en España, es porque no quiere.

viernes, 10 de octubre de 2008

El dinero es deuda

Si después de leer la entrada anterior alguien sigue pensando que el capitalismo es un sistema económico y no una enfermedad, entonces le recomiendo que vea el siguiente vídeo. Se trata de una lección sobre la historia del dinero, que una vez más, de manera sencilla y convincente, nos sirve para comprender el porqué de muchas situaciones y el origen de algunas crisis. Como se dice en algún momento de la película, estas cosas deberían enseñarse en la escuela y formar parte de los programas de estudio; al menos a mí me parece más interesante y provechoso que calcular integrales o aprenderse la nueva doctrina ciudadana, pero seguro que nuestros políticos no piensan igual.

parte 1 - parte 2 - parte 3 - parte 4 - parte 5

La burbuja de los tulipanes

En mi afán por comprender mejor y aprender más sobre esta situación que unos consideran de dificultades económicas, otros denominan de turbulencias en el mercado, y cada vez son más los que dicen que se trata de una crisis en toda regla; aprovecho el poco tiempo libre que me queda para leer y documentarme sobre el asunto, ya que hasta el momento, mis conocimientos sobre economía se reducían a lo que estudié de pasada en una o dos asignaturas durante la carrera. Poco a poco, voy progresando y quizá algún día me atreva a escribir mi propio análisis y diagnóstico de la situación, pues lo de plantear soluciones al marrón lo veo bastante complicado, aunque también he leído que las ahí. Los antiguos nunca se pusieron de acuerdo si lo último que se perdía era la esperanza o el honor…

En una entrada anterior os hablé del blog de Leopoldo Abadía, que suelo consultar con frecuencia, para aclarar mis dudas sobre todo lo relacionado con la economía mundial, la crisis… y todo lo que tenga que ver con la inflación, los tipos de interés y demás. También os recomiendo que le echéis un vistazo al Blog Salmón, una página que con un lenguaje apto para profanos y con un estilo bastante ameno, trata de explicarnos muchas cosas que solemos escuchar por otros medios pero que no entendemos.


De aquí copio el siguiente artículo, que refiere uno de los ejemplos más clásicos de especulación, y que midiendo en sus justos términos la comparación, nos puede servir quizá para comprender mejor lo que, por ejemplo, está sucediendo en el mercado inmobiliario español.


Este episodio, acaecido en Holanda en el siglo XVII, es uno de los ejemplos más citados a la hora de ilustrar el concepto de burbuja especulativa. Quizás es, por el objeto de la especulación, uno de los más curiosos, aunque desde luego no el único.

Los
tulipanes llegaron a Europa Occidental a finales del siglo XVI, y en un principio no eran demasiado populares (ya que en su estado natural no es una flor especialmente atractiva). Sin embargo, tras verse afectadas por un virus, empezaron a surgir una gran variedad de colores y una forma, irónicamente, más agradable, lo que provocó un creciente interés por ellos.


La boyante situación económica en
Holanda, derivada de su gran actividad comercial, hizo el resto; y a principios del siglo XVII, los bulbos de tulipán se convirtieron en piezas de coleccionista.

En la década de
1630, el panorama se volvió enloquecido, con un mercado de los tulipanes cada vez más activo. Los precios ascendían sin parar, alcanzando cifras desorbitadas; en 1635 se llegaron a pagar 100.000 florines por 40 bulbos, y por un bulbo de la preciada especie Semper Augustus, se podían pedir 5.500 florines.

Acuarela del siglo XVII, del preciado ejemplar de tulipán Semper Augustus.

En esta situación, generalizada en todo el país, se generó la ilusión de que siempre se ganaba en el mercado del tulipán. Independientemente de a qué precio se comprara, alguien siempre estaría dispuesto a pagar más. Gentes de todas las clases se lanzaron a comprar bulbos de tulipán, deshaciéndose de sus bienes más básicos, con la esperanza de revenderlos obteniendo un beneficio. Un marinero desconocedor de los tulipanes fue encarcelado tras comerse por error un bulbo.

Sin embargo, en algún momento a principios de 1637, algunos de los especuladores detectaron signos de agotamiento del mercado (por vez primera no se vendió una colección exclusivísima de tulipanes), y decidieron que era buen momento de vender y salir del mismo con sus ganancias. Esta actitud se contagió rápidamente y el pánico se apoderó del país. Quienes tenían bulbos en esos momentos, adquiridos a precio de oro, se encontraron sin compradores. La situación no era mejor para los que habían comprado mediante un contrato de futuros: se veían obligados a comprar a un precio que ya no era el de mercado.

Evolución del precio del tulipán en Holanda entre 1636 (12 de noviembre) y 1637 (1 de mayo).

La situación era tal que el gobierno holandés trato de mediar, estableciendo unas normas que consideraban nulos los contratos realizados a partir de noviembre de 1636, y que establecían que los contratos de futuros debían ser satisfechos con un 10% de la cantidad establecida inicialmente. Sin embargo, estas medidas no dejaron contento a nadie: los compradores se veían obligados a pagar por algo que ya no tenía valor, y los vendedores tenían que vender a un precio menor que el acordado.

La explosión de la burbuja dejó, como siempre ocurre, vencedores y vencidos. Vencieron aquellos que se salieron justo antes de la explosión, acumulando grandes beneficios. Perdieron quienes habían liquidado su patrimonio para especular con bulbos y al final se quedaron con tulipanes y sin casa. Y perdió el país, que durante años se vió sumido en una importante depresión económica.


Por cierto, respecto a éste y otros episodios de especulación a lo largo de la Historia, informo de que se acaba de publicar un libro que promete tener buena pinta. Se trata de una obra escrita hace más de un siglo y medio, pero que en estos momentos recobra plena actualidad. Su autor, el escocés Charles MacKay (1814-1889); y el título, Delirios multitudinarios. La manía de los tulipanes y otros mercados enloquecidos. Pinchando en el siguiente enlace, puedes leer el prólogo y el primer capítulo, dedicado precisamente a la crisis de los tulipanes.
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