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lunes, 11 de enero de 2010

Nevada histórica en Cáceres

Esta mañana al levantarme no me lo podía creer. Desde mi ventana se veían todos los tejados de la ciudad y la ladera de la Montaña nevados. Pensaba que no era más que un sueño y que todavía me quedaba despertarme. Pero no, enseguida recordé que ayer por la tarde estuve jugando con la nieve, como un niño pequeño, como ese niño que no tuvo oportunidad de hacerlo, porque desde hacía ventisiete años en Cáceres no nevaba en condiciones (y un servidor es más joven).

La nevada de ayer fue histórica. Estuvo nevando desde las 13:30 h hasta las 18:00 h ininterrumpidamente, y en algunos momentos con bastante fuerza. Según algunos, no nevaba así desde febrero de 1983 --todavía no había nacido--, pero por su magnitud quizá sólo se podría comparar con la nevada que cayó el 3 de enero de 1956, el día que nació mi madre.


Las fotos que hice ayer se pueden ver aquí y aquí.

miércoles, 6 de enero de 2010

«El caballito jorobado»

Como suele ser natural, la mañana de Reyes nos devuelve a la memoria recuerdos de nuestra infancia. No sé que edad tendría por entonces, pero me acuerdo perfectamente de una película de dibujos animados que echaban por televisión. Además debimos tenerla un tiempo grabada en vídeo, porque creo haberla visto después en más de una ocasión.

Gracias a Youtube, esta mañana he vuelto a encontrar esa película. Se trata de El caballito jorobado (Konyok-gorbunok), rodada en 1976 por el director ruso Ivan Ivanov-Vano, quien en 1947 ya había dirigido una primera versión en blanco y negro (según dicen, mejor que ésta que ahora vamos a ver). El caballito jorobado es un cuento popular ruso, que fue publicado en forma de poema en 1834 por Piotr Yershóv y adapatado después innumerables veces al ballet. Aunque la grabación no es muy buena, espero que os guste esta película y que os traiga tantos recuerdos como a mí de aquella lejana mañana de Reyes.


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martes, 19 de mayo de 2009

Hasta luego, Benedetti

Ha tenido que ser una mala noticia la que me ha impulsado a romper este silencio que duraba ya más de un mes. Pero precisamente en este momento, no encuentro palabras para describir lo que siento, ni cómo me siento… todo lo contrario a lo que él fue capaz de hacer durante toda su vida. Hoy, más que nunca, creo que nos faltan las palabras…




Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

martes, 7 de abril de 2009

Mari Trini

Hoy no quiero hablar de cumbres que no sirven para nada, ni de los cambios en la composición del gobierno (que tampoco sirven para nada); ni siquiera referirme al espantoso terremoto que ayer sacudió Italia y que, según parece, fue previsto por un científico al que no hicieron ni p... caso… Puesto a comentar alguna noticia lamentable, prefiero quedarme con el recuerdo de Mari Trini y su magnífica voz. Te echaremos de menos. Menuda semanita…




Amores se van marchando
como las olas del mar;
amores los tienen todos,
pero quién los sabe cuidar.

El amor es una barca
con dos remos en el mar,
un remo aprienta en mis manos,
el otro lo mueve el azar.

Quién no escribió un poema
huyendo de la soledad,
quién a sus quince años
no dejó su cuerpo abrazar,
y quién, cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya,
quién no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar.

Amores se vuelven viejos
antes de empezar a amar,
porque el amor es un niño
al que hay que enseñar a andar.

El amor es como tierra,
que hay que arar y sembrar;
míralo al caer la tarde,
que no os lo vengan a robar.

Quién no escribió un poema
huyendo de la soledad,
quién a sus quince años
no dejó su cuerpo abrazar,
y quién, cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya,
quién no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar.

Amores se van marchando…

miércoles, 18 de febrero de 2009

Clicka, la pija

Hace dos semanas conocimos esta triste noticia:

«Muere Hans Beck, el creador de los clicks de Playmobil»

Reconozco que no fui un niño al que le gustara pasarse las horas jugando con muñecos, desde pequeño preferí siempre la compañía de un libro o un lápiz; pero a pesar de ello, recuerdo con nostalgia cuando me regalaron el barco pirata, el castillo medieval o el coche de rallys. Los clicks de Playmobil han sido los protagonistas de los juegos de varias generaciones de niños, por eso opino que quizá deberíamos considerar a su creador como una de las personas más influyentes del siglo XX. No es ninguna tontería, estamos acostumbrados a escribir la Historia desde el punto de vista de los adultos… pero ahí tenemos, por ejemplo, a Walt Disney o Jim Henson, a quienes nadie se atrevería a cuestionar su protagonismo.

Quería también aprovechar la ocasión para recomendaros un blog y un fotolog que sigo desde hace tiempo. Ambos se titulan Desventuras de una clicka burguesa, y como si se tratara de una fotonovela, nos narran las peripecias e inquietudes de una chica playmobil, un poco ingenua y superficial, como corresponde a su condición social de niña bien, pero que en el fondo es capaz de demostrar sus mejores sentimientos.

Su creadora se merece el mayor de los elogios, no sólo por la original idea, sino por el trabajo tan cuidado y minucioso con que elabora cada entrada. En el inmenso océano de la blogosfera es difícil encontrar páginas que realmente merezcan la pena, y sobre todo a las que dedicar tu tiempo, para estar al día de sus actualizaciones. Os puedo asegurar que ésta es una ellas…

miércoles, 14 de enero de 2009

El Capitán Trueno y el misterio de Thule

Si la pasión por las aventuras de Tintín me viene por parte de mi padre, como he comentado en el post anterior; de mi madre heredé su gran afición por los tebeos del Capitán Trueno. Según me cuenta, de pequeña tenía cajas repletas con sus historietas, pero tras alguna mudanza acabaron extraviándose, y desgraciadamente luego no pude disfrutar tanto de aquéllos como hubiese deseado.

Seguro que no podemos considerar al Capitán Trueno como un héroe políticamente correcto para los tiempos que corren, no ya porque se dedicara a matar infieles --lo que tampoco nos debe extrañar, tratándose de una caballero cruzado--, sino porque encarnaba unos valores e ideales que ya hace años que cayeron en desuso, pero que, meditándolo, no nos vendría mal actualizar. Me refiero, por supuesto, a la amistad verdadera, la honestidad, la ayuda al prójimo, la defensa de los débiles frente a los poderosos… Pero me parece que esto ya lo comenté en otra ocasión y me estoy repitiendo, así que mejor que veamos este video-cómic que he encontrado, que recoge en toda su esencia una de las numerosas aventuras del capitán en la tierra de los vikingos.

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martes, 13 de enero de 2009

Tintín cumple 80 años


Aunque quién lo diría, a la vista de que sigue pareciendo un chaval. Y eso que durante estas ocho décadas no se puede decir que haya tenido tiempo para descansar: cuando no andaba buscando tesoros entre los restos de un galeón hundido en el fondo del mar; ayudaba a la policía a desmantelar redes criminales de narcotraficantes, falsificadores de dinero, comerciantes de armas o negreros; combatía con los guerrilleros de las selvas sudamericanas; desbarataba los planes de un golpe de estado contra un monarca en los Balcanes; escalaba las cimas del Himalaya y conocía al Yeti… e incluso fue el primer hombre en pisar la superficie de la Luna. En todas estas aventuras siempre contó con la compañía de su inseparable Milú, y con la ayuda inestimable de sus amigos el Capitán Haddock, el Profesor Tornasol, los detectives Hernández y Fernández o la soprano Bianca Castafiore. Demasiados viajes no exentos de riesgo que, sin embargo, no parece que le pasaran demasiada factura: más aún, antes que arredrarse, su espíritu rebosaba ímpetu y juventud, a la vista de una nueva aventura. Siempre fue el mismo, sin despeinarse el mechón pelirrojo, y sin necesidad de quitarse sus pantalones bombachos, hasta que en la década de los setenta alguien le dijo que mejor con unos vaqueros, por eso de no hacer el ridículo.


Conocéis de sobra mi afición por los cómics del joven reportero belga, pues en más de una ocasión lo he mencionado en este blog. Se trata de una pasión que me acompaña desde la infancia, y con el tiempo, en vez de disminuir, ha ido en aumento. De las pocas situaciones que todavía puedo recordar de cuando era niño, no se me borrará de la memoria cuando me sentaba al lado de mi padre y éste me leía las aventuras de Las siete bolas de cristal y El templo del Sol, que por entonces, me acuerdo, publicaban por entregas cada domingo en el suplemento de El País. Cuando aprendí a leer, fueron los primeros libros que me regalaron; y quizá por este motivo, también serían para siempre mis episodios preferidos de la serie, en los que Tintín viaja a Perú y descubre una civilización inca que sobrevive oculta en las montañas.


Después, poco a poco, me iría comprando toda la colección, y por ese cariño especial que se le concede a las primeras lecturas, y a pesar de conocerme todos los álbumes de memoria, hasta el más nimio detalle, conservo cada uno en perfecto estado y ordenados cronológicamente en una estantería. Junto a ellos tengo otras obras, más específicas y propias de coleccionistas, o de otros personajes creados por Hergé, como los traviesos Quique y Flupi.



En mi reciente viaje a Bruselas, aunque me quedé con ganas de ver el Museo del Cómic, no pude resistir la tentación de gastarme el dinero en una de las tiendas de Tintín. En Bélgica, todo el merchandising que rodea a las aventuras de Tintín está monopolizado por las tiendas oficiales, que, por cierto, son un poco caras. Aun así, cedí a la tentación y además de un Milú de peluche, postales, llaveros y otros zarrios, acabé comprándome esta maqueta, que reproduce la portada de El cangrejo de las pinzas de oro. Lo sé, no tengo remedio… ni remordimiento.


No quisiera soltaros más rollo, además tampoco son horas, aunque podría ponerme a contar y no parar… Por ejemplo, también me gustaría comentaros que, si bien todo el mundo sabe que la profesión de Tintín es la de reportero, nunca se le ve escribiendo una crónica, ni tampoco se sabe para qué periódico trabaja. Sólo en La oreja rota aparece tomando notas para un hipotético artículo sobre un robo en el museo, que después no llega a escribir. ¿Era un vago? ¿De dónde obtenía sus ingresos? Son preguntas que tampoco vienen al caso, y que quizá trate de contestar en otra ocasión. Por ahora, os dejo con estos capítulos de la serie de dibujos animados, que recrean los dos cómics que antes mencioné y dije que son mis favoritos: Las siete bolas de cristal y El templo del Sol. Buenas noches.



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martes, 6 de enero de 2009

CocoRosie


A estas horas los Reyes Magos irán de regreso y por ello, una vez más, siento que se han pasado las navidades. Ahora mismo, mi madre ya está recogiendo el belén y los adornos que todavía cuelgan por toda la casa. Mientras tanto, pienso que quizá éste sea uno de los momentos más cargados de nostalgia del año; cuando después de casi un mes de celebraciones, nos enfrentamos a la terrible certeza de volver a encaminar nuestra rutina, deshojando día tras día un nuevo calendario. De todas maneras, siempre nos quedan recursos, y por eso me consuelo recordando que si este mismo instante hubiese sucedido hace quince años, en vez de sentado frente a la pantalla del ordenador, puede que estuviera tumbado sobre la alfombra del salón, jugando con mis hermanos y disfrutando de los presentes que nos dejaron los reyes.

Pero el tiempo pasa y las situaciones mudan, y un servidor aún tendrá que esperar varios días para recibir todos sus regalos: eso sucede cuando uno escribe tarde la carta y además, por ser de naturaleza caprichoso, pide algo que no se puede conseguir de un día para otro. Sus Majestades tendrán que molestarse en enviármelo contrarreembolso. Hace tiempo también éramos más inocentes y nos conformábamos con menos, y además sabíamos sacarle a todo mejor partido; como las protagonistas del siguiente video, capaces de entonar en la sola compañía de un arpa esta preciosa melodía con juguetes de plástico, de edad de 0 a 3 años. Ambas hermanas son estadounidenses, y conocido el nombre del grupo como CocoRosie, llevan varios años cosechando éxitos. Espero que os guste y, si es posible, que ayude para animar lo que queda de semana.

sábado, 6 de diciembre de 2008

El Capitán Trueno, la película


Después de una dilatada e impaciente espera, parece ser que todos los rumores se confirman. Ya se está rodando la película del Capitán Trueno, pero por lo demás poco se sabe: que aunque está dirigida por el valenciano Pau Vergara, la versión original va a ser en inglés --por eso de facilitar la distribución--; y que Elsa Pataki interpretará a Sigrid, la novia vikinga del Capitán Trueno. Me parece muy buena elección, por cierto. El estreno se prevé para el próximo verano, mientras tanto aprovecho mis fines de semana en la sala infantil de la Biblioteca Pública para releerme las aventuras del Capitán Trueno y sus amigos Crispín y Goliath, Ragnar el vikingo, el mago Morgano… ¡Cuántos recuerdos de mi infancia guardan estas viñetas!

jueves, 6 de noviembre de 2008

La esperanza del cambio

Hay momentos en la Historia que la llama de la esperanza ilumina el camino que antes parecía sombrío y tenebroso. Esa misma Historia que en un tiempo inmemorial los dioses encomendaron a los hombres para que en ella pudieran aplicar sus principales virtudes: la inteligencia y la responsabilidad. La Historia es obra de los hombres, y como tal, sólo los hombres pueden cambiarla.

Ahora me acuerdo de un comentario de mi profesor de lengua y literatura en el colegio, don Antonio Serradilla. En cierta ocasión, nos confesó que no le interesaba para nada la política nacional, que escuchar al presidente del gobierno o al líder de la oposición, o ver por televisión los debates parlamentarios, no eran más que otras tantas maneras de perder el tiempo. Según su opinión, lo único realmente importante eran las elecciones en los Estados Unidos. Al fin y al cabo, en un mundo como el nuestro, cualquier decisión que se tome en la Casa Blanca va a determinar en última instancia la vida cotidiana de cada habitante del planeta. Como esto es así de cierto, lo justo sería que todos los seres humanos pudiésemos votar al presidente de los EEUU; pero como por ahora no podemos, nos conformamos con opinar acerca de este país, en ocasiones odiado como tantas veces deseado.


A lo largo del siglo XX, Europa siempre depositó su última esperanza en los Estados Unidos de América. Cuando el paro y el hambre se extendían como una epidemia, cientos de miles de hijos del Viejo Continente cruzaron el océano para ganar un provenir; cuando las garras del nazismo atenazaban los últimos reductos de resistencia, los descendientes de aquellos que en su día emigraron regresaron para liberar la tierra de sus padres. Y después --no todos-- le dimos la bienvenida a Mr. Marshall… Y años más tarde agradecimos que nos sofocaran el incendio que de pronto prendió en nuestro patio trasero.

Como se ha repetido hasta la saciedad, hoy ha sido un día histórico. Pero no creo que porque el próximo presidente de EEUU vaya a ser negro. Sólo era cuestión de tiempo que en un país donde el 12% de la población es de raza negra hubiese un inquilino que hiciese un poco de contraste en la Casa Blanca. Quizá dentro de poco le toque el turno a un hispano, y nos sintamos orgullosos de nuestra semilla sembrada en América… Pero a lo que iba, hoy vuelve a ser un día histórico, porque una vez más, aunque más que nunca, el mundo entero vuelve a depositar su esperanza en los Estados Unidos. Al presidente Obama le espera la fácil tarea de defraudarnos o la complicada misión de sentar las bases para un mundo mejor. No serán pocos los que tratarán de impedírselo.

Quizá el mundo no ha escogido aún su derrota. Cada uno es libre para desconfiar, pero en tiempos de crisis ser optimista resulta gratis.

viernes, 24 de octubre de 2008

La Canción del Pirata

Hablando de barcos. El otro día me regalaron una antología de Espronceda, y ahora mismo estaba tarareando la magnífica versión del grupo de heavy Tierra Santa, que se atrevieron a ponerle música, con gran acierto, a la inolvidable Canción del Pirata. Como insulto se la podría dedicar a muchas personas, pero me quedo sólo con el sentido aventurero y el anhelo de libertad que se desprende de la acepción más romántica del término, y por eso simplemente prefiero seguir silbando esta canción, mientras me preparo para salir a la calle y disfrutar de una soleada tarde de otoño.




Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura,
El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despechodel inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de «¡barco viene!»
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena
colgaré de alguna antena
quizá en su propio navío

Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Y si Adelita se fuera con otro...



De acuerdo, éste no es el intérprete más adecuado, y su versión espanta más que otra cosa; pero por alguna razón no he podido resistirme a encabezar esta entrada con un vídeo del cacique venezolano, que como siempre, nos da a entender que lo suyo no es más que un problema de nacimiento.

Este conocido corrido mejicano me trae a la memoria muy buenos recuerdos, de cuando mis amigos y yo lo adoptamos como himno oficioso de nuestra querida patrulla ciervos. Eran otros tiempos, quizá más felices --no lo sé, o acaso éramos más ingenuos--, lo que sí es cierto que aquellos años nos sirvieron para acumular tal cantidad de anécdotas y añoranzas que, hoy día, cuando de nuevo nos juntamos, brotan por sí solas y podemos ver cómo se nos pasan las horas recordando y hablando siempre de lo mismo. Por lo tanto, esta canción va dedicada a mis amigos de verdad, a los de toda la vida, con los que espero seguir compartiendo penas y alegrías, triunfos y fracasos.

Por cierto, me entero que la Adelita de la canción existió de verdad, fue una mujer que participó en la Revolución Mejicana junto a Pancho Villa, y que algunos identifican con una aristócrata de nombre Altagracia Martínez, mientras otros consideran que se llamaba Adela Velarde y era enfermera.


Por supuesto, para ser fieles a la tradición, nuestra versión tiene que ser la interpretada por el magnífico Nat King Cole… y además que suene en la gramola.




Si Adelita se fuera con otro,
la seguiría por tierra y por mar.
Si por mar, en un buque de guerra.
Si por tierra, en un tren militar.

Y si acaso yo muero en la guerra,
y si mi cuerpo en la sierra va a quedar,
Adelita, por Dios te lo ruego,
que por mí no vayas a llorar.

Si Adelita quisiera ser mi esposa,
si Adelita ya fuera mi mujer,
le compraría un vestido de seda
para llevarla en un coche al cuartel.

Y si acaso yo muero en la guerra,
y si mi cuerpo en la sierra va a quedar,
Adelita, por Dios te lo ruego,
que con tus ojos me vayas a llorar.

Si Adelita quisiera ser mi esposa,
si Adelita ya fuera mi mujer,
le compraría un vestido de seda
para llevarla en un coche al cuartel.

Si Adelita se fuera con otro,
la seguiría por tierra y por mar.
Si por mar, en un buque de guerra.
Si por tierra, en un tren militar.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Conductor novel


No sé si alguien dudaba de que lo aprobaría la primera, pero desde esta mañana, tras haber superado el examen práctico de conducir, soy oficialmente uno de tantos españoles con derecho a contaminar, aunque a cambio de poder llegar antes y cómodamente a los sitios. Lo que sucede es que, por ahora, no tengo coche…

A raíz de esto y para que no parezca que esta entrada la escribo sólo por presumir --o por reírme de aquellos amigos y familiares que no se sacaron el carné hasta el tercer intento o más--, quiero poner este video de una de las series de televisión más divertidas de nuestra infancia, que seguramente recordaréis.

jueves, 11 de septiembre de 2008

11 de septiembre

Han pasado ya siete años, pero parece que fue ayer. Si preguntas a cualquier persona, recordará con nitidez y podría contar con detalle dónde se encontraba o qué estaba haciendo aquel día, cuando vio por televisión estrellarse unos aviones contra las torres gemelas de Nueva York. El que escribe estas líneas, con más motivo. Aquella mañana era la primera vez que iba al instituto, en compañía de uno de los hijos de mi familia de adopción. Esto sucedió un martes, pues el sábado acaba de llegar al aeropuerto de Washington, para pasar un mes con una beca de estudios aprendiendo inglés, o por lo menos intentándolo. Me llevaron en autobús hasta el condado de Lancaster, en Pensilvania, donde me estaba esperando la familia que me acogería en su casa durante este tiempo. Cuando sucedieron los atentados, llevaba tres días en los Estados Unidos, y apenas me había dado tiempo de ver ni conocer nada.

Recuerdo que a primera hora de la mañana, cuando llegue al instituto, o al highschool, como lo llaman por allí, había examen de Música. Como aquello no iba conmigo, me puse a hacer otra cosa. Me había llevado en la mochila una antología poética y me dio por ponerme a leer a Machado. Cuando iba por aquello de Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta / --no fue por estos campos el bíblico jardín--…, sonó el timbre que señalaba el final de la clase. Al cabo de un rato entró el profesor de Matemáticas, con un vaso de café en una mano y un transistor en la otra. Esto me llamó la atención, y me pregunté que si sería habitual que aquel tipo pasase de dar clase para terminar de desayunar y escuchar la radio. Como mi inglés tampoco era muy fluido, al principió no presté mucha atención a lo que decía el informativo. Como todo el mundo escuchaba las noticias, yo volví a lo mío y seguí leyenado: … son tierras para el águila, un trozo de planeta / por donde cruza errante la sombra de Caín.

Pasaron unos cinco minutos, y entonces advertí la cara de preocupación en todos mis compañeros de clase, que seguían absortos escuchando la radio. Hice un esfuerzo por entender auqello y me pareció que lo que estaban retransmitiendo no era nada bueno. Arranqué un trozo de papel de un cuaderno y le pedí a Tony, el hijo de la familia que me acogía, que me explicara qué estaba sucediendo. Como todos estaban en silencio y me hablaba cuchicheando, no me enteraba muy bien de lo que me quería decir; o acaso sí le entendí, pero no llegué a creérmelo, así que pensé que era yo el que no había captado correctamente la información. Cogió el papel y dibujó como dos rectángulos alargados, y un avión estrellándose contra uno de ellos. Al lado anotó: world trade center, NY y hyjackers (sic)… Entonces lo comprendí todo.


Cuando volvió a sonar el timbre, todo el colegio se reunió en los pasillos, y ya pude preguntar por los detalles de lo que estaba sucediendo. La gente andaba alterada, aunque no lo suficiente, porque nadie había visto todavía las imágenes en televisión. Algunos salimos a la puerta y miramos al cielo, pues acabábamos de escuchar que un tercer avión se había estrellado contra el Pentágono y otro sobrevolaba Pensilvania con los secuestradores a bordo. Pero el cielo estaba azul y limpio, demasiado tranquilo para presagiar que aquello fuera el fin del mundo.

Después de reunirnos en el comedor y rezar todos juntos, nos dejaron marcharnos a casa. La nuestra estaba apenas a doscientos metros del colegio, sólo había que cruzar un maizal para llegar andando. Cuando abrimos la puerta, nos encontramos a todo la familia viendo la televisión. También estaban los vecinos, que eran de la secta de los amish y, como sabéis, en casa no tienen ni radio, ni televisor ni ningún otro electrodoméstico; por eso habían venido enseguida, en cuanto se enteraron de lo que estaba sucediendo. Nada más llegar, fue el momento en que se derrumbó el primer rascacielos.

Aquella noche no dormí, aunque quienes seguramente pasaron peor noche fueron mis padres, ya que en aquellas circunstancias era casi imposible llamar por teléfono y el internet estuvo funcionando muy mal durante toda la tarde. Mis padres pensaban, según la información del programa de actividades que les habían facilitado cuando partí de España, que aquel día tenía que estar de visita en Nueva York. Finalmente no fue así, porque al llegar a América, hubo cambio de planes y se pospuso la excursión para el miércoles. Después tampoco llegué a visitar Manhattan, pero a veces se me ha pasado por la cabeza que quizá yo podría haber estado allí.

Todo me parecía un sueño, nunca pensé que me iba a tocar vivir de cerca un hecho histórico de tal magnitud, que cambiaría el rumbo de este siglo XXI que acababa de empezar; a mí, que apenas unas semanas después iba a empezar la carrera de Historia, y estaba viviendo la Historia en primera persona. Por motivos obvios, no pudimos ir a visitar Nueva York, como estaba planeado, pero sí estuve en Washignton D.C. y pude ver el enorme agujero que dejó el avión que se estrelló contra el Pentágono.


No podemos negar que aquel día marcó la vida de cada una de las personas que viven sobre este planeta, así como de las generaciones que aún están por venir. Cuando regresé a casa, mi abuelo, que de adolescente le tocó vivir la guerra civil, y había conocido una guerra mundial y otros avatares y desastres a lo largo de sus años, me dijo que nunca había pasado tanto miedo como aquel 11 de septiembre. Los atentados contra las torres gemelas, más allá de las víctimas y los daños que ocasionaron, fueron el anuncio de que a partir de entonces el mundo no iba a ser el mismo… y, en efecto, así fue. Me queda el consuelo de poder contarles a mis hijos y mis nietos que yo estuve allí.

Mi amigo Felipe y el que escribe este blog, a nuestra llegada a Cáceres. Fuimos objeto de atención por parte de todos los medios de comunicación locales.


martes, 9 de septiembre de 2008

Jesús Calleja

Ayer fue un día de fiestas en los barrios. Al mediodía me acerqué por el Puente San Francisco y me obsequiaron con una deliciosa plato de cocido, y por la tarde en depende que bares de la barriada de Moctezuma podían invitarte a tomar una cerveza y una ración, porque por allí también andaban de celebraciones. A pesar de la crisis económica, hay días en que puedes salir a la calle sin necesidad de gastarte un duro. Todo es cuestión de enterarse cuándo se celebran verbenas y todo tipo de fiestas populares, donde la comida y la bebida corren a cargo del ayuntamiento. Panem et circenses que decían los romanos, pero yo, mientras tanto, con el apetito saciado.

Por la noche, llegué a casa y no me apetecía sino tumbarme en el sofá a hacer la digestión. En la Cuatro echaban la excursión de nuestro presidente del gobierno con el escalador Jesús Calleja por los Picos de Europa, así que lo estuve viendo un rato. Antes había escuchado como algunos opinaban que la intención de este programa de televisión no era otra que limpiar la imagen de Zapatero, que con esto de la crisis había perdido gran parte de la popularidad ganada con su buen talante. No creo que esto sea así, pues como dije hace unos días, la situación económica es tan mala, que al personal que anda preocupado por llegar a fin de mes o cómo pagar la hipoteca, le va a importar más bien poco si el presidente se va a la montaña o al Polo Norte.

Pero tampoco quería hablar de ZP, sino del otro protagonista del documental. A Jesús Calleja le conocí hace un porrón de años, tendría yo nueve o diez. Entonces tenía una peluquería en León y sobre todo le gustaban las motos. Creo que con él fue la primera vez que me monté en una. Como era amigo de mi tío, siempre iba al pueblo cuando se organizaba alguna competición de motocross, generalmente coincidiendo con las fiestas de San Facundo. Conducía y corría como un loco, por eso en más de una ocasión se pegó una chica ostia. Puede que por esto fuese dejando de lado el mundo del motor, y se dedicase luego a la escalada y el senderismo, un deporte mucho más sosegado y con un riesgo más limitado… o no.

Su programa es de lo mejor que actualmente se puede ver por la televisión. No me refiero a la escapada con el presidente, sino al resto de sus expediciones, bien cuando recorre las heladas cumbres del Himalaya o atraviesa de cabo a rabo el Ártico. Por lo menos a mí me gusta. Será porque desde niño he anhelado conocer otros países y culturas, y siempre quise vivir aventuras parecidas a las que leía en las novelas de Julio Verne o en los cómics de Tintín. A veces pienso que estos sueños de mi infancia me quedan muy lejos, y acaso me conformo con ver de vez en cuando un documental o seguir leyendo, pero tampoco pierdo la esperanza y espero todavía el día en que pueda cumplir al menos una parte de ellos.

Mientras sigo soñando, os dejo con uno de los momentos más memorables del programa de Jesús Calleja. Ya sabéis, los lunes a las 22:30 h. en la Cuatro, Desafío extremo.

sábado, 6 de septiembre de 2008

El Nano

Era un rumor que alguien ya me había comentado, pero que a diferencia de otros resulta ser cierto, o por lo menos eso es lo que asegura un conocido columnista en las páginas del periódico HOY. Según dicen, la cantante del grupo Amaral --que esta noche actúa aquí en Cáceres-- no será hija de la conocida periodista Karmele Marchante, como también se comentaba, pero sí sobrina del Nano, uno de los personajes más peculiares y queridos que ha tenido esta ciudad.

Yo debía ser bastante pequeño, porque no le recuerdo, pero cualquier persona de más edad podría contar muchas más cosas sobre Mariano Amaral Pérez, más conocido como el Nano. Se trataba de un individuo muy particular, que supo ganarse el aprecio y el cariño de todos los que le conocían. Solía recorrer las calles de la ciudad con una cruz de madera a cuestas, repleta de flores y estampitas colgadas, y como si se tratase de una improvisaba procesión, iba cantando toda clase de canciones de misa, salves y jaculatorias, que si uno se fijaba bien en la letra, podía comprobar que eran inventadas.

Actualmente, el Nano vive feliz y sin complicaciones en una residencia de la ciudad. Muchos son los cacereños que le recuerdan con ternura, e incluso hay quien piensa que nada volvería a ser lo mismo desde que el Nano dejó de procesionar por las calles de Cáceres. Poco a pocos nos hemos ido quedando sin otros tantos personajes entrañables, que animaban la rutina de esta villa. Quizá por eso hoy le echemos especialmente de menos. Habría sido divertido ver cruzarse al Nano en procesión con aquellos que últimamente, y de manera legítima, andan pidiendo la retirada de cualquier símbolo religioso en la ciudad. ¿Qué les habría dicho el Nano? ¿También habrían pedido firmas para su secularización?

(Foto Archivo J. R. Marchena)

jueves, 4 de septiembre de 2008

Girls just want to have fun

Como ya he dicho en más de una ocasión, todas las comparaciones son odiosas, pero los que nos dedicamos a este oficio de la Historia no tenemos más remedio que recurrir a ellas, pues son el único medio a nuestro alcance para comprobar y analizar los cambios que se han sucedido desde el pasado hasta el presente. Sin embargo, echando la vista atrás, nos damos cuenta de que, aunque ya no se lleven aquellos horribles cortes de pelo, seguimos siendo los mismos.

Esto que digo se puede comprobar en los dos videos siguientes. Pero dejando de lado cuestiones existenciales, me quedo sobre todo con la magnífica versión de Russian Red de este clásico de los ochenta. ¿Quién dijo que este tipo de música no se pueda convertir en una canción hermosa y melancólica a la vez?

Por cierto, Russian Red estará en Cáceres el 27 de este mes, para recoger el premio al Mejor Álbum de Debut, que se le concederá en el transcurso del festival Cáceres Pop Art. Esperemos que nos regale alguna canción, si no tendremos que esperar para ir a verla actuar en Salamanca (el 17 de octubre).






I come home in the morning light
My mother says when you gonna live your life right
Oh mother dear we're not the fortunate ones
And girls they want to have fun
Oh girls just want to have fun

The phone rings in the middle of the night
My father yells what you gonna do with your life
Oh daddy dear you know you're still number one
But girls they want to have fun
Oh girls just want to have

That's all they really want
Some fun
When the working day is done
Girls - they want to have fun
Oh girls just want to have fun

Some boys take a beautiful girl
And hide her away from the rest of the world
I want to be the one to walk in the sun
Oh girls they want to have fun
Oh girls just want to have

That's all they really want
Some fun
When the working day is done
Girls - they want to have fun
Oh girls just want to have fun,
They want to have fun,
They want to have fun...

domingo, 17 de agosto de 2008

Ataque preventivo de la URSS

Con esto del conflicto en Osetia del Sur, me han venido a la memoria algunos recuerdos de mi infancia, de otros tiempos en que todavía se hablaba de guerra fría, cuando Berlín era una ciudad separada en dos por un muro y los niños de aquel entonces jugábamos con unos muñecos que se llamaban los GiJOE. Con el paso de los años, a medida que iba teniendo conciencia de en qué mundo vivía, comprendí que estos soldados de elite no eran más que una banda de mercenarios a sueldo de los EE UU, y que sus enemigos del Comando Cobra guardaban un sospechoso parecido con los soviéticos, porque tenían su cuartel general en un país donde siempre hacía frío y estaba nevado, y por el acento que les pusieron en la serie de televisión.



Durante esta semana, nos hemos vuelto a llevar las manos a la cabeza cuando hemos visto a los blindados rusos invadir Georgia y a los cazas bombardear Tbilisi, la capital. ¡Un país que dentro de nada va a formar parte de la OTAN…! Parece ser que después de veinte años, el antagonismo imperialista entre las dos potencias continúa vigente. Lo vimos en los Balcanes, y ahora en el Cáucaso. Como opinaban los antiguos griegos, puede que la Historia sea cíclica, o como yo pienso: hay cosas que nunca cambian.


No, no, no, no,
No, no es posible
Se ha averiado mi respuesta flexible
Y ahora el bus, se ha vuelto loco
y no me quiere llevar al Orinoco

¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?
¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?
¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?
¡No sé!

No, no, no, no,
No tengo novia
Y no me mola el pacto de Varsovia
Ese señor me tiene gato
y no me mola el tratado de la NATO.

¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?
¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?
¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?
¡No sé!

No, no, no, no,
No, no es posible
lanzar un Yakovlev ocho con misiles
y ahora el bus se ha vuelto loco
y no me quiere llevar al Orinoco.
¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?
¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?

(Polanski y el ardor, 1983)



P.S.: Por aquel entonces, tampoco se esmeraban mucho al escribir la letra de las canciones.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Seis cosas que me hacen feliz

A diferencia del resto de los mortales, en verano siempre suelo tener más trabajo y se me acumulan las tareas pendientes encima de la mesa. Por eso estos no días no he podido dedicar todo el tiempo que hubiera deseado a escribir alguna entrada nueva en el blog, a pesar de que, al contrario de lo que sucede con los periódicos y telediarios durante esta estación del año, que no encuentran noticias interesantes, yo sí quisiera tratar algunos asuntos, compartir anécdotas y, como siempre, reflexionar sobre todo un poco; pero como digo, otras obligaciones me apremian.

En estas estoy, cuando mi compañero de la blogosfera, el inefable Francisco Acedo, me propone el siguiente entretenimiento: tengo que enumerar seis cosas que, a la vista de los demás parezcan intrascendentes, y que, sin embargo, me hagan inmensamente feliz; y luego, además, debo proponer esto mismo a seis amigos, que a su vez elegirán a otros seis amigos… y así, hasta el infinito y más allá.

Pues manos a la obra. Seis cosas que me provocan la felicidad:

  • Olerle el pelo a Cecilia, sin que ella se dé cuenta. En general, el pelo de las chicas huele tan bien.
  • Encontrarme algún vestigio arqueológico (un trozo de cerámica, un bifaz…) cuando voy por el campo, o descubrir un detalle en una fachada o un escudo que no conocía cuando paseo por el casco antiguo de mi ciudad. También es cierto que esto no suele suceder por casualidad, sino que tienes que llevar la intención de buscar algo.
  • Abrir el frigorífico y encontrarme con que mi madre me ha preparado tarta de zanahoria. Y, por supuesto, comérmela.
  • Hundir hasta el fondo del recipiente, con la yema de los dedos, los garbanzos o las lentejas que se han quedado flotando cuando los pones a remojo.
  • Cuando viajo en autobús, imaginarme que voy montado a caballo y recorro el paisaje que veo por la ventana. Para eso me tiene que haber tocado sentarme al lado de la ventana.
  • Pellizcarme los pelos de la perilla cuando, como ahora, tengo que pensar en una cosa que me hace feliz.

Y entonces le paso el testigo, por ejemplo… a Minerva, Candela, Montaña, Mariajo y Carlos. Ya sabéis: tenéis que enumerar seis cosas que os hacen felices y, después, proponer a seis amigos para que continúen la cadena. Por cierto, mientras realizaba esta actividad me ha venido a la memoria una noticia que leí hace unos días, y que tiene bastante que ver con esto y demás chorradas en las que empleamos el tiempo los internautas:

«El Messenger demuestra la teoría de los seis grados: un estudio confirma que dos personas cualesquiera estarán separadas, como muchos, por seis eslabones (intermediarios)»

viernes, 25 de julio de 2008

El mundo de Sophia

Acabo de llegar de Castuera, y me encuentro con la triste noticia de que ha fallecido la anciana de Las chicas de oro. En mi infancia, no recuerdo que sintiera un especial interés por la serie, aunque reconozco que formaba parte de nuestro paisaje televisivo, y por eso no puedo evitar sentir añoranza. He aquí un fragmento de uno de aquellos capítulos, con el que, después de veinte años, me he reído más que cuando era un niño al que le interesaban más otros menesteres que sentarse a ver la tele. Sirva de recuerdo para Sophia, y para todos aquellos que en estos años disfrutábamos de un mundo bien distinto.

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