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viernes, 12 de diciembre de 2008

«La Vía de la Plata a su paso por la colonia Norba Caesarina»

Entre las actividades que al principio de este curso nos planteábamos para el Club de Lectura de Historia, se encontraba la posibilidad de reunirnos con los autores de algunos de los libros que leyésemos, o bien con especialistas que nos pudiesen proporcionar una visión más amplia del contexto histórico en que se desarrollasen las novelas.

Ante el éxito de participación que está teniendo el club y por la imposibilidad de admitir más miembros, pensamos que lo mejor sería que este tipo de actividades, así como las excursiones y otras visitas, estuvieran abiertas para los miembros de otros clubs de lectura en castellano o cualquier persona que deseara participar en ellas.

Por este motivo, lo que en principio iba a ser un encuentro informal con los miembros del Club de Lectura, se ha convertido en una conferencia a la que estáis todos invitados, y en la que os animo a participar. Durante estas semanas hemos estado leyendo Las lanzas rotas, de León Arsenal, una novela ambientada en la Celtiberia romanizada. La semana pasada visitamos el campamento romano de Cáceres el Viejo… y pensamos que como colofón a esta lectura y antes de despedirnos para pasar las navidades, nuestro buen amigo Juan Gil podría ilustrarnos sobre uno de los temas que más le apasionan y en que consideramos es uno de los mayores especialistas: las calzadas romanas.


De este modo, el próximo jueves día 18 de diciembre, a las 19’00 horas, en el Salón de Actos de la Biblioteca Pública, podréis asistir a este coloquio dirigido por el profesor y geólogo Juan Gil Montes, que llevará por título La Vía de la Plata a su paso por la colonia Norba Caesarina. En el transcurso de la misma tendremos ocasión de sacar a relucir asuntos controvertidos, como la identificación del campamento de Cáceres el Viejo con Castra Caecilia, el trazado exacto de la vía romana a su paso por nuestra ciudad, o la función de algunos yacimientos enclavados a lo largo de esta ruta. Os esperamos.

(Fotos: Juan Gil)

martes, 16 de septiembre de 2008

Lápida romana redescubierta en las obras del Hotel Atrio


Como prometí hace dos semanas, quedé pendiente de informar de un nuevo e interesante descubrimiento arqueológico en el mismo casco antiguo de Cáceres. En el transcurso de las obras de demolición del edificio donde se proyecta construir un hotel, propiedad de los dueños del Restaurante Atrio, para más señas, situado en la Plazuela de San Mateo, en la confluencia de las calles Condes y Olmos, se descubrió hace cosa de menos de un mes, la siguiente inscripción romana, que se encontraba empotrada en uno de los muros. Inmediatamente ha sido trasladada y depositada en el Museo de Cáceres, en cuyo jardín he podido verla y estudiarla.

Se trata de un epígrafe conocido desde que el clérigo Simón Benito Boxoyo la documentase en 1790; sin embargo, desde el siglo XIX para acá debió permanecer oculta y todos los demás investigadores la han dado por perdida.


Estela funeraria de granito, de forma rectangular, con el campo epigráfico en la parte superior, rehundido en una especie de hornacina cuadrada con remate semicircular.

Dimensiones: 97 x 47 x 24 cm.
Dimensiones del campo: 36 x 31 cm.
Altura de las letras: 1ª y 2ª línea, 8 cm.; 3ª, 7 cm. Capitales cuadradas.
Procedencia: La casa esquina de la calle Olmos y de los Condes, que fue propiedad del Marqués del Reyno y hasta hace poco estuvo ocupada por los servicios territoriales de la Junta de Extremadura. Actualmente, se ha demolido para construir en el solar un hotel de lujo.
Situación actual: Museo de Cáceres.

Q(uintus)
Uruci(us)
Câpitoni(s) f(ilius)

«Quinto Urucio, hijo de Capitón».

J. Martínez Quesada (1965): Extremadura en el siglo XVIII (Según las visitas giradas por la real Audiencia de Extremadura en 1790). Barcelona: 101, nº 13 = S. B. Boxoyo (1952): Historia de Cáceres y su Patrona. Cáceres: 150, nº 14 = E. Cerrillo Martín de Cáceres (2007): Claudio Constanzo y la epigrafía extremeña del siglo XIX. Madrid: 110, f. 21, nº 14 = Anónimo (1854): Cáceres en 1828: datos históricos estadísticos y otras curiosidades. Cáceres: 43, nº 3 = CIL II, 716 (de Masdeu, Boxoyo y Constanzo) = CPILC, 100 = C. Callejo Serrano (1968): «La arqueología de Norba Caesarina», Archivo Español de Arqueología, XLI, 117-118: 145, nº 33 = J. Esteban Ortega (2007): Corpus de inscripciones latinas de Cáceres. I. Norba. Cáceres: 140-141, nº 174.

Como ya hemos comentado, Boxoyo es quien primero documenta esta inscripción, en sus dos manuscritos: las contestaciones al interrogatorio de la Real Audiencia (1790) y en sus Noticias históricas de la muy noble y leal villa de Cáceres (1794). En este último dice: «En el Portal de la casa de Golfines de arríba hai una lapida de mas de 3 varas de largo, y dice así: Q. Vrvci. Carioni. f. “Quinto Urucio, hijo de Carion”». Constanzo la describe en el mismo lugar, aunque varía su transcripción: «En el Portal de la Casa de los Golfines de Arriva, Calle del Ólmo hay una Lapida de mas de Tres Varas con esta Ynscripcion. Q· / Vrvci· / Cayioni· / f· La tercera letra de la tercera linea es una T. Antigua. La Lapida parece Sepulcral; y puede lèerse de dòs maneras: ó Quinctus Vrucius Cationi Filius. Quinto Urucio Hijo de Cation: Ò mas bien Quinctus Vrucius Cationi: Fecit: Quinto Vrucio (Hizo este Sepulcro) á Cation.»


Una lectura correcta es la que sugiere Hübner (1869), aunque para entonces es posible que la inscripción ya no se encontrase a la vista. De todos modos, los autores anteriores le informaron de que se encontraba en el Palacio de los Golfines de Arriba, y no en las casas donde finalmente ha reaparecido. En dicho palacio, en la actualidad existe otra inscripción, empotrada en la pared al lado de una ventana, que nada tiene que ver con la que aquí mencionamos, y de cuyo análisis y estudio me ocupé al escribir mi Paseo epigráfico (nº 12).

El nomen Urucius no aparece documentado en ningún otro lugar de la Península Ibérica, por lo que estaríamos ante lo que en la jerga epigráfica se conoce como un unicum. Por su parte, de Capiton existen bastantes ejemplos en la Lusitania (VV AA (2003): Atlas antroponímico de la Lusitania romana. Mérida-Burdeos: 132-133) Forma parte del grupo de cognomina latinos que hacen referencia a las peculiaridades físicas del individuo (I. Kajanto (1965): The Latin Cognomina. Helsinki: 235), pudiendo traducirlo en esta caso como «cabezón». Capiton y, sobre todo, la forma Capito aparecen exclusivamente en la Hispania indoeuropea, es decir, en la Lusitania y la Celtiberia (J. Untermann (1965): Elementos de un atlas antroponímico de la Hispania Antigua. Madrid: 89-90, mapa n.º 29). Es interesante resaltar que en latín estos nombres terminados en –on perdieron pronto la –n. El hecho, pues, de que en la Península esté atestiguado Capiton parece indicar que entraría en ella en fecha muy temprana, probablemente en las primeras campañas militares del siglo II a. C. En la provincia de Cáceres contamos con ocho casos: en Belvís de Monroy, Brozas, Cáparra (2), Tejeda del Tiétar, Trujillo, Valdelacasa de Tajo y, finalmente, en Cáceres, en una de las dos inscripciones empotradas en la fachada del palacio del Vizconde de Roda, que en su momento también traté en mi Paseo epigráfico (nº 4).


La casa en la que ha aparecido la inscripción y que dentro de nada se convertirá en un lujoso hotel, como hemos comentado, perteneció al famoso García de Arce y Aponte, VIII Marqués del Reyno, y según dicen en ella vivía su amante, la gitana Carmen Campos, cuando no pasaba los veranos en el castillo de la Arguijuela de Arriba. Pero esta es otra historia, que algún día posiblemente os cuente…

sábado, 13 de septiembre de 2008

Reseña del "Paseo epigráfico"

Casi por casualidad, mientras le echaba un vistazo a un foro portugués sobre arqueología, he encontrado esta reseña en la que se cita mi libro Paseo epigráfico por el casco antiguo de Cáceres (2007), firmada nada menos que por el profesor José d'Encarnação, de la Universidad de Coimbra, quien actualmente puede ser considerado como el mayor especialista sobre epigrafía romana de la Península Ibérica.


Notável o incremento dos estudos sobre a epigrafia romana de Cáceres.

Depois do livro de Ricardo Hurtado de San Antonio,
Corpus Provincial de Inscripciones Latinas (Cáceres), Cáceres, 1977, naturalmente desactualizado atendendo a que já passaram mais de 30 anos sobre a investigação realizada, temos, agora, de Julio Esteban Ortega, um projecto que visa dar a conhecer por completo o que se conhece dos monumentos epigráficos da província espanhola de Cáceres. Aí está o I volume, dedicado a Norba, intitulado Corpus de Inscripciones Latinas de Cáceres, numa edição da Universidad de Extremadura (Cáceres, 2007). Os monumentos são apresentados por localidades de achamento (referidas por ordem alfabética). Ao todo, 398, sendo fornecidas de cada um as informações habituais: local e circunstâncias do achado, dimensões, leitura, comentário e bibliografia, assim como uma pequena fotografia (porque, no final, se apresenta o álbum fotográfico exaustivo, em ponto maior). Os índices epigráficos são, como sempre, preciosos, pois, além do rol dos nomina e dos cognonima registados, se apresenta um índice analítico e, de seguida, úteis tábuas de correspondência com os demais corpora, bibliografia citada e abreviaturas utilizadas.

Para além deste volume, refira-se que os responsáveis pelo Museu de Cáceres, com o incondicional apoio da Junta de Extremadura, decidiram dedicar à epigrafia duas das suas publicações:

- Na série «documentos», António Rodríguez González acompanha-nos num
Paseo Epigráfico por el Casco Antiguo de Cáceres (é o volume nº 3 da série, datado de 2007), a dar conta das 16 inscrições romanas que, ao longo dos séculos, foram sendo preservadas pelos habitantes, porque as inseriram nas paredes e nos lugares públicos cacerenhos. De cada uma há a ficha habitual, uma boa fotografia, o desenho, assim como a bibliografia respectiva.

- Na série «Memórias», também com o nº 3, Julio Esteban Ortega e José Salas Martín prepararam
Epigrafía Romana y Cristiana del Museo de Cáceres: 125 epígrafes, acompanhadas dos elementos essenciais para o seu estudo e contextualização histórica. Índices, tábuas de correspondência e fotografias completam o volume. Na capa, a belíssima e notável placa funerária de Q. Pomponius Potentinus, da tribo Sérgia, mandada lavrar por testamento de G. Pomponius Potentinus, soldado da IV coorte pretoriana (cf. HEp 13, 2003-2004, nº 216), um dos raros pretorianos documentados na epigrafia peninsular.

José d'Encarnação

miércoles, 27 de agosto de 2008

Epigrafía en Villar del Pedroso

Este fin de semana lo he dedicado al conocimiento etnográfico de las diferentes tipologías de diversión y solaz que durante el período estival se suceden a lo largo y ancho de nuestra geografía rural… es decir, que me fui a celebrar las fiestas de Valdelacasa de Tajo, el pueblo de mis amigos, y creo que todavía hoy me dura la resaca. Pero no voy a hablar de esta encantadora localidad, situada en la comarca de La Jara cacereña, ni voy a cantar las virtudes de sus mujeres, ni tampoco quiero entrar en detalles sobre mis excesos etílicos.


Entre tanta fiesta, también tuve ocasión de visitar la cercana localidad de Villar del Pedroso, y allí me sorprendió encontrarme por sus calles varias inscripciones de época romana. Tampoco resulta muy extraño, pues tanto en Villar como en Valdelacasa, y en otros pueblos del alrededor, abundan los restos procedentes de la antigua Augustobriga, ciudad romana que identificamos con Talavera la Vieja, tristemente célebre porque en 1963 quedó sumergida bajo las aguas del embalse de Valdecañas.

Las inscripciones que aquí traigo no son todas las que hay en el pueblo, sino solamente las que pude ver. Me consta que debe haber más, pero éstas se encuentran en el interior de casas particulares.


Estela funeraria de granito, con el campo epigráfico en un rectángulo rehundido y en la parte inferior una media luna en huecorrelieve.

Dimensiones: 90 x 38 x 24 cm.
Altura media de las letras: 7,2 cm.
Procedencia: Villar del Pedroso. Durante algún tiempo estuvo en la casa de Facundo Dávila, en la plazuela del Puerto.
Situación actual: junto a la fachada de la iglesia parroquial.

[Duelia]
Camali · f(ilia)
an(norum) · XXV · h(ic) · s(ita) · e(st)
Camalus
Aveli · f(ilius) · et
Dvelia · A-
rmonis · f(ilia)
filiae · f(aciendum) · c(uraverunt)
s(it) · t(ibi) · t(erra) · l(evis)

«Aquí yace Duelia, hija de Camalo, de 25 años. Camalo, hijo de Avelio, y Duelia, hija de Armonio, se ocuparon de erigir (este sepulcro) para su hija. Séate la tierra leve»

Bibliografía: J. Ramón y Fernández Oxea (1951): «De epigrafía cacereña», BRAH, CXXVIII: 170 = idem (1962): «De epigrafía cacereña», BRAH, CL: 128 = A. Rodríguez Moñino: ms., fols. 73-74 = HAE, 199 y 780 = R. Hurtado de San Antonio (1977): Corpus provincial de inscripciones latinas de Cáceres: 273, nº 659; 340, nº 801 = A. González Cordero (2001): «Catálogo de inscripciones romanas del Campo Arañuelo, La Jara y Los Ibores», VII Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo: 147-148, nº 52; 149, nº 54.

Como se puede apreciar en la bibliografía citada, esta inscripción ha sido recurrentemente publicada como si se tratase de dos distintas. Fernández Oxea la leyó en dos ocasiones, con más de diez años de diferencia, y seguramente porque había sido trasladada de lugar, pensó que se trataba de dos epígrafes diferentes. Pero las dos lecturas que desde entonces se han repetido en todas las publicaciones se parecen demasiado. Una sería la siguiente: Cupiena / Camali f(ilia) / an(norum) XXV h(ic) s(ita) e(st) / Camalus / Aveli f(ilius) et / Duenia A/nmonis f(ilia) / filiae f(aciendum) c(uraverunt). La otra: Duel(ius) T(iti) f(ilius) / Camalius an/nor(um) XXV h(ic) s(itus) e(st) / Camalius / Aveli f(ilius) et / Dueliâe A/rmoni(u)s e(t) / filiae f(aciendum) c(uraverunt) / s(it) t(ibi) t(erra) l(evis). La interpretación que aquí recojo, en función de la lectura que pude hacer in situ, me parece la más correcta y razonable, sobre todo porque los nombres de la difunta y los dedicantes parecen relacionados

Todos los nomenes que aparecen en la inscripción son de evidente raigambre indígena y, salvo el del padre, no se han documentado más ejemplos de los mismos en la Península Ibérica. Los testimonios epigráficos de Camalus se concentran en el área lusitano-galaica (J. Untermann (1965): Elementos de un atlas antroponímico de la Hispania Antigua. Madrid: 85). En la provincia de Cáceres está bien representado, tanto en su forma masculina como femenina, documentándose en lugares como Berzocana, Brozas, Coria (3), Jaraicejo, Pasarón de la Vera, Santa Cruz de la Sierra (2), Tejeda de Tiétar, Trujillo (2), Valencia de Alcántara, Villar de Plasencia y otro ejemplo más en Villar del Pedroso, que aquí no comentamos (J. Salas Martín y A. González Cordero (1991-1992): «Nuevas aportaciones a la epigrafía latina de la provincia de Cáceres», Norba, 11-12: 180-182, nº 5 = HEp 5 (1995), 283 = A. González Cordero (2001): 150-151, nº 57 = M. Rico, M. de la Vega, C. Pacheco y F. Turiño (2003): «Epigrafía en La Jara cacereña: un ara romana en Villar del Pedroso», Cuaderna. Revista de estudios humanísticos de Talavera y su antigua tierra, 11: 128 y ss.).


Inscripción, probablemente funeraria, grabada sobre el lomo de un verraco de la Edad del Hierro.

Material: granito.
Dimensiones del soporte: 71 x 24 x 25 cm.
Alturas de las letras: 5,3 cm.
Situación actual: junto al arroyo Cagancha, dentro de la localidad.

[- - - - - -]
[h(ic) s(itus)] est Ba[---] ux(or) e[---]a

Bibliografía: J. Ramón y Fernández Oxea (1950): «Nuevas esculturas zoomorfas prehistóricas de Extremadura», Ampurias, XII: 55 = HAE, 4 = CPILC, 823 = A. González Cordero, M. Alvarado Gonzalo y F. Barroso Gutiérrez (1988): «Esculturas zoomorfas de la provincia de Cáceres», Anas, 1: 27 = G. López Monteagudo (1989): Esculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica. Madrid: 134, nº 152 = HEp 3 (1993), 149 = A. González Cordero (2001): 150, nº 56.


Estela funeraria con el campo epigráfico rehundido y enmarcado.

Material: granito
Dimensiones: 135 x 50 cm.
Altura media de las letras: 8,5 cm.
Lugar del hallazgo: se ha señalado que podría proceder de la ermita de los Mártires, en Talavera la Vieja, pero no es seguro. Esta inscripción se conoce desde 1762.
Situación actual: en la fachada de una casa, en la calle de la Pasión.

Câesio Tân-
cînî f(ilius) ân(norum) LXX
Agilio et T-
ânĉinus li-
berti (p)âtro-
no îndulg-
entissîmo e-
x testâmen-
to f(aciendum) c(uraverunt) h(ic) s(itus) e(st) s(it) t(ibi) t(erra) l(evis)

«Caesio, hijo de Tancino, de 70 años. Los libertos Agilio y Tancino a su patrono indulgentísimo, en cumplimiento de su testamento, se ocuparon de erigir (esta lápida). Aquí está enterrado. Séate la tierra leve»

Bibliografía: CIL II, 942 (de Hübner, 1871) = CPILC, 661 = A. González Cordero (2001): 151-152, nº 59.

El nombre Caesius suele plantear dudas, pues puede tener un origen romano o indígena (J. M. Vallejo Ruiz: Antroponimia indígena de la Lusitania romana. Vitoria: 243-246). En este caso, parece evidente que se trata de lo segundo. En la provincia de Cáceres abundan los ejemplos: Alcuéscar, Escurial, Plasencia, Robledillo de Trujillo, Trujillo (2) y Villamesías.

Tancinus, o su variante Tanginus, son también nombres muy abundantes en toda la Lusitania, concentrándose casi todos sus testimonios en el área de influencia del pueblo vetón (J. Untermann (1965): 170-171, mapa nº 74). Tanto en su forma masculina como en femenino, ocupa el puesto nº 15 de la frecuencia de los cognomina en Hispania, con más de 89 testimonios, y es el segundo de los nombres indígenas en la misma serie (J. M. Abascal Palazón (1994): Los nombres personales en las inscripciones latinas de Hispania. Murcia: 521-523). Contamos con cerca de cuarenta ejemplos sólo en la provincia de Cáceres.

Hasta el momento, sólo contamos de un ejemplo más con el nombre Agilio en una inscripción de la localidad portuguesa de Condeixa-a-Velha (Coimbra).


Esta otra inscripción se encuentra al lado de la anterior, empotrada en la pared de la misma casa. Es casi imposible distinguir alguna letra legible, ya que la superficie del campo epigráfico está muy deteriorada, después de que durante años haya permanecido cubierta de cal y, por tanto, oculta a la vista de cualquier autor que hubiera podido localizarla. Además, se encuentra dada la vuelta.

Material: granito
Dimensiones: 120 x 56 cm.
Altura media de las letras: 5 cm.

Inédita

A. González Cordero piensa que una de las lecturas de la inscripción de Duelia podía corresponderse con ésta otra, que seguramente él localizó, pero se encontraba tapada. Por eso persistió en el error y no cayó en la cuenta de que las dos lecturas que en su momento hizo J. Ramón y Fernández Oxea correspondían sino a la misma inscripción.

martes, 13 de mayo de 2008

Simbología fálica

En el último número del boletín Foro, que edita el Consorcio de la ciudad monumental de Mérida, se da noticia del hallazgo en el transcurso de unas obras que se vienen realizando en la calle Publio Carisio, de un bloque de granito semicircular que pudo haber servido de guardacantos, es decir, de «elemento protector de las esquinas de los edificios frente al tráfico rodado de las vías públicas». La singularidad de esta pieza estriba en que presenta tallado un miembro viril en uno de sus lados.

Las representaciones fálicas estaban muy extendidas en el mundo romano, y en Mérida hay múltiples ejemplos de ellas. Ahora mismo recuerdo un relieve parecido al que se acaba de localizar, en el lienzo de muralla hay en la zona de Morerías. Aparte, los penes también aparecen en objetos de bisutería, como colgantes y anillos, que se pueden ver en cualquier museo.

La simbología fálica tenía un sentido protector --apotropaico, que le llamarían los antropólogos--, y, por lo general, se piensa que «se vinculaba a la protección sobre las influencias negativas que podía provocar el mal de ojo». Sin embargo, en Pompeya también se han encontrado representaciones parecidas a ésta de Mérida, en los muros adyacentes a vías públicas, por lo que algún ingenioso ha interpretado que podría tratarse de una especie de indicador que señalara el camino hacia el prostíbulo más cercano.

Representación de un miembro masculino en un ladrillo encontrado en Pompeya. Le acompaña la inscripción HIC · HABITAT / FELICITAS

miércoles, 9 de abril de 2008

Viriato



Viriato

Se a alma que sente e faz conhece
Só porque lembra o que esqueceu,
Vivemos, raça, porque houvesse
Memória em nós do instinto teu.

Nação porque reencarnaste,
Povo porque ressuscitou
Ou tu, ou o de que eras a haste —
Assim se Portugal formou.

Teu ser é como aquela fria
Luz que precede a madrugada,
E é ja o ir a haver o dia
Na antemanhã, confuso nada.

(Fernando Pessoa, Mensagem)

lunes, 31 de marzo de 2008

Una inscripción de Cáparra

En la exposición titulada En delicada forma…, que estos días se puede visitar en el Museo de Cáceres, en una de las vitrinas se muestra el siguiente fragmento de un ara votiva de mármol, procedente de las excavaciones llevadas a cabo en la ciudad romana de Cáparra en el año 2001.


Dimensiones: 13 x 10 cm.
Tamaño de la letras: 1,5 cm.
N.º de inventario: D-7057

Trazo de las letras recto y grabadas a bisel. Interpunciones triangulares.

Inédita.

L(ibens) · A(nimo) · S(olvit) / EX / [- - - - - -]

«Lo cumplió con agrado y por su propia voluntad (…)»

En la parte superior presenta un pequeño foculus (orificio), que seguramente habría servido para sostener una pequeña vela o cirio. La preposición EX seguida de un sustantivo en ablativo, indica el motivo de la ofrenda: ex visu, porque ha tenido una visión o se le ha aparecido el dios; ex iussu, por encargo de otra persona; ex testamento, en cumplimiento de un testamento… En esta inscripción en concreto, podemos suponer que fue dedicada por alguna de estas causas, pero desconocemos, porque falta en el fragmento que se ha perdido, tanto el nombre del donante como de la divinidad a la que iba dirigida.

La exposición «En delicada forma. 75 años del Museo de Cáceres en la Casa de las Veletas» se puede visitar hasta el 13 de abril en la Casa de los Caballos,
de martes a sábados: 9,00 - 14,30
domingos: 10,15 - 14,30
(entrada gratuita)

jueves, 21 de febrero de 2008

Harpócrates, el dios del silencio

Continuamos donde lo dejamos ayer, haciendo un repaso de los más recientes descubrimientos arqueológicos. Leo en el último número de Foro, el boletín informativo del Consorcio de Mérida, que en los trabajos de excavación que se vienen llevando a cabo en un solar de la Barriada de San Agustín, en esta ciudad, se han encontrado una serie de enterramientos del siglo I d. C. En uno de ellos ha aparecido un espectacular ajuar funerario, compuesto por diferentes objetos de vidrio, cerámica, bronce… Entre todos estos materiales destaca una figura de unos 3 cm., fabricada en bronce, que representa a un niño con pelo ensortijado, que se lleva la mano derecha a la boca, como si indicara su deseo de guardar silencio.

Se corresponde con la imagen tradicional del dios Harpócrates, una divinidad egipcia --cuyo nombre original era Hor-pa-jard-- asimilada en el panteón romano como una especie de genio protector; por esta razón y su pequeño tamaño, la figurilla encontrada habría tenido un valor como talismán. «En la antigüedad, Harpócrates encarnaba al secreto que, como en el presente, se fortalece por el silencio pero se debilita y desvanece por la revelación. Los orígenes del mito se remontan al antiguo Egipto, donde era personificado por el dios Horus --hijo de Isis y Osiris--. En Grecia comparte atributos con Hércules, Baco y Eros niños. Con este último llega a sincretizarse hasta el punto de conocerse, con las dos denominaciones, a un mismo dios, con idénticos atributos.»

«Harpócrates» en lenguaje jeroglífico.


Estatua de Harpócrates encontrada en Begram (Afganistán).

Resulta muy sugerente contar con una divinidad como ésta, alguien a quien poder encomendarse para guardar un secreto. Me imagino que más de un romano o una romana le dedicarían sus plegarias, aunque supongo que para mantener el secreto no sería necesario desvelárselo al dios, por eso de que las paredes oyen. Y si los secretos se mantienen con el silencio, pero también con las mentiras; en estos días de campaña que nos esperan, a algún que otro político le convendría tener al divino Harpócrates bien presente.

Sendos artículos sobre el hallazgo han sido publicados, entre otros, en los periódicos Hoy (20-II-2008) y La Vanguardia (17-II-2008).
Sobre Harpócrates se puede encontrar más información en la
Wikipedia. Un artículo muy interesante, también aquí.

En cuanto a la noticia de ayer, sobre la aparición de restos humanos relacionados con el antiguo cementerio de la parroquia de San Mateo, hoy es tratada con más profusión por los periódicos Hoy y
Extremadura.

domingo, 10 de febrero de 2008

La leyenda de las yeguas lusitanas

Ayer estuve de excursión en Alter do Chão, una bonita localidad en cuyas inmediaciones se encuentra el mayor criadero de caballos de Portugal, la Coudelaria Alter-Real, fundada por el rey D. João V en 1748. Durante toda la mañana recorrimos sus instalaciones y tuvimos la ocasión de admirar los ejercicios de monta y doma de los alumnos de la escuela de equitación. En los pastos de alrededor, los caballos más jóvenes disfrutaban de la vida al aire libre, mientras que en las cuadras estaban los machos elegidos para la competición y las yeguas dedicadas sólo a dar a luz. Entre éstas había un buen número de las famosas yeguas lusitanas, de la raza también conocida como garrana, características por su color tordo y complexión musculosa.


Admirando la belleza y el porte de estos animales, enseguida vino a mi mente el recuerdo del mito clásico. Quizá se trate de una de las más antiguas leyendas relacionadas con Hispania, a la que incluso Homero hace referencia en la Ilíada, y que nos cuenta que estas yeguas lusitanas eran fecundadas por el viento del Oeste, el Zephyrus, como lo llamaban los griegos. De tal unión las yeguas daban a luz unos potros veloces «como el viento», aunque solían tener muy corta vida. Los caballos lusitanos fueron admirados en las carreras que se celebraban en cada uno de los confines del Imperio romano, y era tal la pasión que se sentía por ellos que, en no pocas ocasiones, aparecen representados en mosaicos, como el tan conocido en la villa de Torre de Palma, en Monforte, muy cerca precisamente de Alter do Chão.


Recientemente, Alicia M. Canto defendía la posibilidad de que el mito de las yeguas lusitanas tuviera un trasfondo racional. La profesora de la Universidad Autónoma proponía la teoría de que podíamos estar ante un caso de partenogénesis provocado por una bacteria. Ésta, cuyo nombre científico es Wolbachia, puede desencadenar la procreación de las hembras, sin intervención de ningún macho. El resultado es que la yegua siempre va a parir una hembra, idéntica genéticamente a su madre: lo que en nuestro lenguaje cotidiano conocemos desde hace tiempo como un clon. Esta circunstancia explicaría también el porqué de la corta vida de los potros lusitanos, pues si se recuerda el caso de la oveja Dolly, los animales que hasta el momento han nacido mediante técnicas de clonación no alcanzaron en ningún caso la esperanza de vida de su especie.

Me pregunto si la Ciencia podrá explicar en adelante el significado de otros mitos, como, por ejemplo, el de las alas de Pegaso o los cabellos de serpiente de Medusa.

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