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miércoles, 9 de junio de 2010

Biografía del obispo Galarza

El próximo sábado no podéis perderos la ocasión de acudir al establecimiento de venta de prensa que tengáis más cercano. Como algunos seguro que ya sabéis, el Ateneo de Cáceres está publicando una serie de biografías de personajes relevantes relacionados con la historia de la ciudad. Se pueden adquirir cada sábado por un módico precio, junto con el periódico HOY. Los anteriores fines de semana salieron a la venta las biografías de José González Zorrilla el Zahorí (por David Narganes Robas), Diego María Crehuet (por Marcelino Cardalliaguet Quirant) y Juan José Narbón (por Manuel Vaz-Romero Nieto). Esta semana le toca el turno al obispo don Pedro García de Galarza, cuya semblanza ha sido elaborada, tras un previo e intenso trabajo de investigación, por Mercedes Pulido Cordero y Cecilia Martín Pulido.

Pedro García de Galarza (1538-1604), natural de Bonilla de Huete (provincia de Cuenca), fue obispo de Coria desde 1579 hasta su muerte. Dotado de una profunda formación humanística, podría ser considerado como un prototipo del príncipe de la Iglesia en su época: ilustrado y sensible para las artes, a la vez que diestro en los asuntos de gobierno. Su episcopado se caracterizó fundamentalmente por la aplicación en la diócesis de las acuerdos y normativas emanadas del Concilio de Trento, labor en la que contó con no poca oposición, sobre todo de las órdenes religiosas. Para llevar a cabo dicha empresa convocó sendos sínodos: el de 1594, en Cáceres, y el de 1596, en Coria, cuyas disposiciones regirían durante varios siglos la vida eclesiástica de la diócesis cauriense.

Galarza fue amigo personal y consejero de Felipe II, a quien ayudó en diversas misiones diplomáticas, sobre todo en relación con la reciente incorporación a la Corona del reino de Portugal. De hecho, el rey estuvo alojado en casa del obispo en 1583, cuando regresaba tras ser coronado en el país vecino. El obispo Galarza fue también el promotor de las obras de reforma y ampliación del palacio episcopal cacereño, en cuya fachada queda constancia de su impronta en el escudo heráldico y la inscripción del dintel: DON GARCIA DE GALARÇA OBISPO DE CORIA 1587.


Sin duda alguna, su iniciativa más importante fue la de construir un seminario en la villa de Cáceres, de acuerdo con las disposiciones del Concilio de Trento. El cabildo catedralicio de Coria se opuso firmemente al proyecto del obispo, pues pretendían que el seminario se fundase en aquella ciudad, por ser la cabecera de la diócesis. En cambio en Cáceres, el concejo apoyó con enorme entusiasmo la empresa del obispo, pues veían en ella una fuente de grandes beneficios. Cedieron unos terrenos y finalmente quedó instituido el colegio seminario de San Pedro, popularmente conocido como el de Galarza, «en el ejido de la villa que llaman de las Parras».

Porque fue un obispo que favoreció sobre todo a la villa de Cáceres, al igual que otros prelados posteriores y como mucho después también sucedería con don Manuel Llopis Ivorra (1950-1970), los caurienses no le tuvieron en mucha estima. Sin embargo, Pedro de Galarza pidió ser enterrado en la catedral de Coria, en un magnífico mausoleo renacentista donde la estatua de alabastro del obispo se encuentra en actitud orante. La venganza, no obstante, es un plato que se sirve frío, porque años después dicho mausoleo quedó parcialmente escondido con la construcción del retablo mayor.


Sobre el obispo Galarza se podrían contar multitud de anécdotas e incluso alguna leyenda, pero prefiero que primero adquiráis y leáis su biografía --ya os digo, muy baratita, el sábado con el periódico HOY--, porque os aseguro que va a ser de lo más interesante; y en otro momento tendremos ocasión de volver sobre la figura de tan insigne personaje.

Blasón del obispo Galarza en la fachada del Palacio Episcopal (Cáceres): De sinople, una banda de plata cargada con la leyenda AVE MARÍA, resaltada de una garza de plata, sobre ondas de plata y azur. Timbrado con un capelo episcopal, y bajo él una filacteria con el grito EX ALTO (de alto), se flanquea con borlas.

viernes, 4 de junio de 2010

El robo del cáliz de oro

Os propongo un acertijo, a ver quién es el primero en dar con la solución:

Corría el año 1978 y el famoso ladrón de obras de arte René Alphonse van den Berghe, más conocido como Erik el Belga, perpetró un robo cuya autoría nunca pudo ser probada por la policía. Como de costumbre y también en esta ocasión, su objetivo era una iglesia parroquial de un pequeño y casi deshabitado pueblo de la provincia de Palencia. De allí sustrajo un magnífico cáliz de oro, incrustado de piedras preciosas. Para poder sacar la pieza robada de España --recordemos que por entonces todavía existían controles de aduana en las fronteras--, decidió fingir que el copón era una simple bagatela dorada, un souvenir que había comprado en una tienda de recuerdos; así, se hizo fabricar siete cálices iguales cuyo aspecto era idéntico al verdadero, pero no se trataba más que de perfectas reproducciones de latón dorado, decoradas con cristales de colores. Mediante esta artimaña, Erik el Belga esperaba pasar el cáliz verdadero y sus réplicas a través de la frontera como si todas ellas fuesen piezas seriadas de artesanía de escaso valor. Las réplicas eran muy buenas: de hecho, eran demasiado buenas, y eso supuso un problema, cuando tras pasar la noche en un hotel de carretera, Erik el Belga se despertó y no fue capaz de distinguir el cáliz verdadero de los falsos.

Las extensas y deshabitadas llanuras de Tierra de Campos, escenario de muchos robos de obras de arte sacro en sus iglesias, monasterios y ermitas.

El ladrón de antigüedades no podía perder tiempo, pues temía que en un rutinario control de carretera le pudiesen requisar las piezas y, aunque él no veía dificultad para escapar del cerco de la policía, todo su esfuerzo habría sido vano al perder el codiciado producto de uno de sus mejores golpes. El único dato que le podía servir para distinguir el cáliz verdadero era que éste pesaba apenas un poco más que las reproducciones. Bajó entonces a la cocina del hotel y, evitando que nadie le viera, se hizo con una balanza de dos platillos, pesando los cálices, de dos en dos, hasta encontrar el verdadero. Pero como el tiempo corría en su contra y no quería despertar sospechas, porque alguien le pudiese sorprender pesando los cálices, trató entonces de encontrar la manera de distinguir el cáliz de oro en pocas pesadas.

¿Cuántas creéis que serían el mínimo de pesadas necesarias?

* Basado en un acertijo del libro de Daniel Samoilovich: 43 crímenes para resolver. Barcelona: RBA, 2008; págs. 21-23.

Suzume-no-kumo

Durante este curso que acaba de terminar, tras la sugerencia de algunos miembros del Club de Lectura, nos propusimos leer una novela histórica ambientada en una época y lugar alejados de los que tradicionalmente solemos tratar, que generalmente abarcan la Historia de Europa o de nuestro propio país, y quizá en alguna ocasión el ámbito islámico. La obra elegida en esta ocasión fue El honor del samurái, del escritor japonés, aunque nacido en Estados Unidos, Takashi Matsuoka. Contando con la ventaja de esta doble ascendencia cultural, el autor nos invita a adentrarnos en los tumultuosos momentos previos a la Revolución Meiji (1868), que marcarán el final de la sociedad de los samuráis, con la posibilidad de analizar estos acontecimientos tanto desde el punto de vista occidental (de unos misioneros norteamericanos) como el oriental (del protagonista de la novela: un señor feudal japonés).

Se trata de una lectura muy recomendable, sobre todo para las fechas veraniegas que se avecinan. Además de trasladarnos a unos escenarios exóticos, magistralmente descritos, la novela nos permite conocer, y comprender mucho mejor, los entresijos de la mentalidad japonesa (tan distinta, y distante, a la nuestra), así como formarnos una idea de cómo se configuró a lo largo de la historia la sociedad feudal japonesa, con el emperador relegado por el poder militar del shōgun, cada uno de los daimyō y sus leales samuráis, la elegante seducción de las geishas, etc. El realismo con que son descritas las escenas y costumbres llega al punto de resultar cruel, sobre todo cuando se trata de batallas o combates cuerpo a cuerpo, donde la sangre derramada y las amputaciones no parecen conocer límites… algo muy propio de la cultura japonesa.


Ahora que esta novela me ha servido para introducirme en el conocimiento y el estudio, verdaderamente apasionante, del mundo nipón, me gustaría detenerme a explicar algunos aspectos de su historia, su mentalidad o su sociedad; tarea que seguramente reserve para futuras entradas. Sin embargo, quisiera compartir las citas que encabezan cada uno de los capítulos de la novela, unas máximas y leyendas al estilo del Tao Te King, que nos inivtan a saborear los tan sutiles y a la vez contundentes principios de la filosofía japonesa. Recogidas en un imaginario tratado que lleva por título Suzume-no-kumo («Bandada de gorriones»), son las que siguen:


Cuando cruces un río desconocido, lejos de tu dominio, observa las turbulencias de la superficie y la pureza de las aguas. Presta atención al comportamiento de los caballos. Cuídate de las emboscadas.

Cuando vayas a cruzar un vado que conoces cerca de tu casa, escudriña las sombras de la otra orilla y el movimiento de las hierbas altas. Escucha la respiración de tus compañeros más cercanos. Cuídate del asesino solitario.

* * *

Hay quienes dicen que entre los bárbaros no hay diferencias, que todos son la misma abominación carroñera. Esto es falso. Los portugueses cambiarán armas por mujeres. Los holandeses piden oro. Los ingleses quieren tratados.

Así pues, debéis saber que es fácil entender a los portugueses y a los holandeses, y que los ingleses son los más peligrosos. Por lo tanto, estudiad con atención a los ingleses y olvidaos de los otros.

* * *

La niebla envuelve el bosque frente a nosotros y el mar a nuestras espaldas. Al mismo tiempo, el lejano pico del Monte Tosa se ve tan claramente como un el cielo de primavera. Delante los francotiradores se ocultan entre los árboles y las sombras.

Detrás, los asesinos se sumergen y se acercan, aferrados a maderos que arrastra la deriva.

¿De que sirve la claridad en la lejanía?

* * *

Te asaltan las dudas. Reina la confusión. No distingues entre el ayer y el mañana. Escucha a tu corazón y déjate guiar por él: retumba como un tambor. Ruge, como los rápidos en el invierno. Al cabo no podrás distinguir entre el sonido y el silencio.

Escucha.

Escucha.

Escucha.

Sangre, no agua.

Tu sangre.

* * *

El conocimiento puede ser un freno. La ignorancia puede liberar. Saber cuando saber y cuándo no saber es tan importante como un acero bien templado.

* * *

Ese año, el señor Shayo se congeló en el mar helado de invierno; una rama cargada de capullos primaverales mató a su sucesor, el señor Ryoto; el siguiente heredero, el señor Moritake, fue inmolado por un rayo de verano. Así fue como Koseki se convirtió en el señor del dominio.

―No hay nada que yo pueda hacer con respecto al clima ―dijo.

Durante las primeras lluvias de otoño, ejecutó a todos los miembros de la guardia de corps, envió a todas sus concubinas a un convento, expulsó a los cocineros, se casó con la hija del jefe de las caballerizas y declaró la guerra al sogún.

El señor Koseki gobernó durante 38 años.

* * *

No todas las batallas se ganan avanzando. No todas las retiradas son derrotas. Avanzar es una estrategia. Retirarse es también una estrategia.


Una retirada debe realizarse en orden. No siempre debe parecer ordenada. Las apariencias en la retirada también son una estrategia.

* * *

Algunos creen que la victoria surge de una estrategia superior.

Otros confían en el coraje.

Otros depositan sus esperanzas en el favor de sus dioses.

Después están los que ponen su fe en espías, asesinos, seducciones, traiciones, corrupción, avaricia, miedo.

Todos éstos son caminos engañosos por una sencilla razón. Piensas en la victoria, y pierdes lo real mientras te aferras a lo falso.

¿Qué es lo real? Cuando el acero de tu enemigo te acuchille ferozmente y tu vida penda de un hilo, lo sabrás.

De lo contrario, habrás vivido la vida en vano.

* * *

El primer chambelán dijo:

―Últimamente ha habido discusiones acerca de si la virtud es innata o adquirida. ¿Cuál es tu opinión, señoría?

El señor Takanori dijo:

―Que es absurdo.

El chambelán dijo:

―Si la virtud es innata, el entrenamiento no nos sirve de nada. Si es adquirida, un marginado puede convertirse en el igual de un samurái.


El señor Takanori dijo:

―La mierda virtuosa. La mierda no virtuosa.

El chambelán se inclino respetuosamente y se retiró.

El señor Takanori volvió a dedicar toda su atención a la escena que tenía ante sí y siguió pintando
Paisaje de árboles ensombreciendo el baño de la dama Shinku.

* * *

La catana ha sido el arma del samurái desde tiempos inmemoriales. Pensad en su significado más profundo.

Sólo uno de los bordes de la hoja está afilado. ¿Por qué? Porque si apoyamos el borde romo en nuestra carne, la catana se convierte en un escudo. Con una espada de doble filo no es posible hacerlo. Un día, en pleno combate, puede que uno acabe debiéndole la vida al borde romo antes que al afilado. Que este contraste os recuerde que el ataque y la defensa no son sino uno.

Nuestra hoja es curva, no recta. ¿Por qué? Porque en una carga de caballería una hoja curva es mas eficiente que una recta. Que esta forma curvilínea os recuerde que un samurái es, ante todo, un guerrero que combate a caballo. Aun estando de pie, comportaos como si montaseis un furioso caballo de combate.

Haced que estas dos verdades formen parte de vuestro ser. Así, vuestra vida merecerá ser vivida y vuestra muerte será ciertamente honorable.

* * *

Desde el punto de vista estratégico, debo lamentar desde luego nuestra derrota en esta batalla. Nunca hay que aceptar la derrota con ligereza. Sin embargo, no puedo por menos de sentir que desde el punto de vista estético no podría haberse producido un resultado más exquisitamente hermoso.

El blanco de la nieve que cae suavemente. El rojo de la sangre derramándose. ¿Hubo alguna vez un blanco más blanco o un rojo más rojo, nieve más fría o sangre más caliente?

* * *

¿Puedes ser como el ciego frente al cuadro, el sordo en un concierto, el muerto en un banquete?

Si no puedes, entonces deshazte de tu catana y tu
wakizashi, tu arco de dos metros, tus flechas con plumas de halcón, tu caballo de combate, tu armadura y tu nombre. Careces de la disciplina necesaria para ser un samurái. Hazte granjero, cura o comerciante.

Evita también a las mujeres hermosas. Son demasiado peligrosas para ti.

* * *

Los sabios dicen que la felicidad y la pena son una misma cosa. ¿Será por que cuando hallamos la primera también encontramos la segunda?

* * *

Cuando vayas a atacar, espera el momento apropiado.

Mientras esperas, mantente como un guijarro al borde de un precipicio de tres mil metros de altura.

Cuando se revele el momento apropiado, desaparece en el ataque como un guijarro que cae al vacío.

* * *

Las palabras pueden herir. El silencio puede curar. Saber cuándo hablar y cuándo no hablar constituye la sabiduría de los sabios.

El conocimiento puede frenar. La ignorancia puede liberar. Saber cuándo saber y cuándo no saber es la sabiduría de los profetas.

Sin el freno de las palabras, el silencio, el conocimiento o la ignorancia, una hoja afilada corta limpiamente. Ésta es la sabiduría de los guerreros.

* * *

En su lecho de muerte, el señor Yakuo recibió la visita del padre Vierra. El padre Vierra le preguntó de qué se arrepentía más en su vida.

El señor Yakuo sonrió.

Perseverante, como suelen ser los sacerdotes cristianos en estos asuntos, el padre Vierra le preguntó si se arrepentía de algo que había hecho o de algo que no había hecho.

El señor Yakuo dijo que el arrepentimiento era un elixir para los poetas. Él había vivido como un guerrero iletrado y tosco, y moriría como tal.

El padre Vierra, al ver la sonrisa en los labios del señor Yakuo, le preguntó si se arrepentía de haber sido guerrero en lugar de poeta.

El señor Yakuo siguió sonriendo, pero no respondió.

Mientras el padre Vierra hacía preguntas, el señor Yakuo entró en la Tierra Pura.

* * *

Dioses y Budas, antepasados y fantasmas, demonios y ángeles, ninguno de ellos puede vivir tu vida o morir tu muerte. Tampoco la capacidad de ver el futuro o de leer el pensamiento de los demás te mostrarán tu verdadero camino.

Esto es lo que he aprendido.

El resto deberás descubrirlo tú.

* * *

Ésta es tu catana.

Para hacerla, el acero fue lanzado al fuego, fue doblado y golpeado una y otra vez hasta que veinte mil capas de metal purificado se convirtieron en una. De cada lingote que lamieron las llamas, sólo una sexta parte sobrevivió para volverse hoja y espiga.

Reflexiona acerca de esto con atención. Capta claramente la diferencia entre definición y metáfora, y las limitaciones de cada una. Solo entonces estarás capacitado para desenvainar esta arma y emplearla en asuntos de vida o muerte.

viernes, 23 de abril de 2010

«Ser poeta»



Ser poeta é ser mais alto, é ser maior
Do que os homens! Morder como quem beija!
É ser mendigo e dar como quem seja
Rei do Reino de Aquém e de Além Dor!

É ter de mil desejos o esplendor
E não saber sequer que se deseja!
É ter cá dentro um astro que flameja,
É ter garras e asas de condor!

É ter fome, é ter sede de Infinito!
Por elmo, as manhãs de oiro e de cetim...
É condensar o mundo num só grito!

E é amar-te, assim perdidamente...
É seres alma, e sangue, e vida em mim
E dizê-lo cantando a toda a gente!


Dedicado a todos los cacereños, que hoy celebran la festividad de su patrón, al igual que catalanes, aragoneses, alcoyanos, portugueses, ingleses, búlgaros, georgianos, lituanos, chilenos, genoveses, etc.; también a los arqueros, prisioneros, herreros, artistas de circo, boy scouts, montañeros, etc.; a los castellano-leoneses, por ser el día de su comunidad; a todos los lectores empedernidos, que no podrían desenvolverse en esta vida sin un libro entre las manos… y a todos aquellos que alguna vez han deseado ser poetas.

miércoles, 17 de febrero de 2010

«Extremadura misteriosa»

Hablando de novedades editoriales, hace unas semanas también adquirí este libro que leva por título Extremadura misteriosa, del periodista José Manuel Frías y publicado por Almuzara. En el mismo se relatan en un extenso recorrido los sucesos paranormales acontecidos en nuestra comunidad autónoma desde la Prehistoria hasta nuestros días: los extraños sucesos de diversa naturaleza ocurridos en las Hurdes; las leyendas de la Serrana de la Vera, la Virgen de Guadalupe o Santa Eulalia; el misterio de las momias de Llerena; avistamientos de ovnis en distintas localidades; enigmas arqueológicos en torno a yacimientos como Cancho Roano; presencias espectrales en edificios antiguos, como podría ser el caso de la Casa-Museo árabe Yusuf Al-Burch en Cáceres; las apariciones diabólicas de Garganta la Olla…, y muchos más hasta completar un largo etcétera. En palabras del autor, «pocas regiones españolas guardan en sus entrañas tantos enigmas como la extremeña; pero a la vez, Extremadura es uno de los territorios menos investigados y divulgados en cuanto a cuestiones de misterios y fenómenos paranormales. Se pueden contar por centenares los relatos de sucesos extraordinarios que están condenados a desaparecer de la memoria popular en el transcurso de poco más de diez años. Todo aquello que no se plasme por escrito en nuestros días, se perderá para siempre.»

El libro resulta de entretenida lectura y, aunque la mayoría los capítulos nos son de sobra conocidos, no hemos dejado de sorprendernos por la aportación de nuevos datos. Algunos episodios son verdaderamente escalofriantes; otros, más llamativos e, incluso, los hay que provocan una sonrisa. Decidir cuáles entre ellos son verdaderos misterios y cuáles fraudes o leyenda, queda a elección del lector, según sea su grado de escepticismo o suspicacia.

José Manuel Frías presenta desde hace algún tiempo una sección que, con el nombre de Extremadura insólita, se emite en el programa El día es nuestro, de la televisión autonómica (de lunes a viernes, de 9:00 a 12:00 horas). Enlazo aquí algunos vídeos de la misma con historias tan interesantes como las que se narran en el libro:

- Bestiario extremeño I (12 de mayo de 2009).
- Ovnis (18 de mayo de 2009).
- Bestiario extremeño II (9 de junio de 2009).
- Bestiario extremeño III (7 de julio de 2009).
- El antropomorfo de Casar de Cáceres (14 de julio de 2009).
- Las piedras de sangre (28 de julio de 2009).
- El gigante extremeño (22 de septiembre de 2009).
- El gigante de Calzadilla (6 de octubre de 2009).
- El grifo de Higuera la Real (27 de octubre de 2009).
- Las Hurdes (17 de noviembre de 2009).
- Las brujas extremeñas (24 de noviembre de 2009).
- Apariciones marianas (21 de diciembre de 2009).

«Memoria e investigación en torno al setenta aniversario del final de la Guerra Civil»

Memoria e investigación en torno al setenta aniversario del final de la Guerra Civil es el título del libro coordinado por Julián Chaves Palacios y editado por la Diputación provincial de Badajoz dentro de la colección La Memoria. En el mismo se recopilan las ponencias y comunicaciones presentadas al Congreso Memoria histórica e Historia: estado de la cuestión, que tuvo lugar en Cáceres en abril de 2008. «En esta obra se recogen artículos de contenido diverso que tienen de trasfondo el enfrentamiento bélico de los años treinta; comunicaciones de jóvenes investigadores interesados en esta temática; testimonios de personas que bien por razones familiares, bien por interés particular, han rescatado del olvido las experiencias vividas por represaliados a causa de acciones violentas franquistas; y, finalmente, entrevistas realizadas por alumnos universitarios a ciudadanos que han tenido a bien contarle sus vivencias en esos años». Según el profesor Chaves se trata de «contenidos variados dentro de una misma directriz que constituyen una aportación significativa a la siempre controvertida cuestión de la Guerra Civil en el setenta aniversario de su final». Dentro de la gran variedad que asuntos que se analizan en esta obra, también podéis encontrar un artículo firmado por el que escribe que estas líneas, con el título de «Los antecedentes de la intervención militar alemana en Extremadura durante la Guerra Civil (julio-septiembre 1936)» (págs. 243-259).

miércoles, 3 de febrero de 2010

Club de lectura virtual MILLENNIUM


¿Por qué un Club de Lectura virtual? Tras el éxito cosechado por los clubes de lectura tradicionales, en que un grupo de personas comparten lecturas y se reúnen periódicamente para comentar su experiencia, nos gustaría dar un paso más con la aplicación en un nuevo formato de las ventajas de las redes sociales y la web 2.0.

¿En qué va a consistir? En la lectura compartida de las novelas del escritor sueco Stieg Larsson, que han cosechado un éxito mundial y estuvieron entre las más vendidas del 2009. Los lectores podrán participar con su experiencia y comentarios en una página de la red social Facebook creada para este propósito.


¿Cómo puedo participar? Solamente debes tener un perfil en Facebook y unirte al grupo Club de lectura virtual MILLENNIUM. Biblioteca Pública de Cáceres.

La Biblioteca Pública de Cáceres pondrá a disposición de los lectores que lo deseen un lote de 25 ejemplares de cada uno de los tres títulos que componen la colección. Para acceder al préstamo de los libros deberás tener el carné de la biblioteca y darte de alta previamente en el grupo de Facebook. Escribe un correo electrónico a millennium.caceres@gmail.com con tus datos personales y nº de carné, y recibirás una contraseña. Presentando la misma en el mostrador de la biblioteca, te facilitarán el présamo del ejemplar solicitado.

El préstamo de los ejemplares será por un tiempo limitado, dentro de los siguientes plazos:

Los hombres que no amaban a las mujeres – 1 de febrero a 15 de marzo

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina – 15 de marzo a 1 de mayo

La reina en el palacio de las corrientes de aire – 1 de mayo a 15 de junio

¿Qué plazo hay para inscribirse? El grupo en Facebook ya se encuentra operativo y si deseas retirar uno de los ejemplares de biblioteca puedes hacerlo habiendo solicitado previamente la contraseña.

¿Se van a celebrar sesiones presenciales? Sí, al final de la lectura de cada novela nos reuniremos para intercambiar impresiones. Las fechas de estos encuentros serán anunciadas con anterioridad en la página web del grupo.

Para más información:

Biblioteca Pública "A. Rodríguez-Moñino / M. Brey"
C/ Alfonso IX, 26 - 10004 CÁCERES

Teléfono: 927 00 16 00 / Fax: 927 00 68 62
Correo electrónico:
biblioteca.caceres@juntaextremadura.net
Web:
www.bibliotecaspublicas.es/caceres

Horario:
LUNES- VIERNES 9,30:00 h - 13:30 h y 17:00 h - 20:00 h
Sala Infantil (salvo vacaciones): 17 h - 20 h
SÁBADOS Y DOMINGOS: 9 h - 14:00 h y 17:00 h - 21:00 h
VERANO (Julio y Agosto): 08:15 - 14:45 h
FESTIVOS: cerrado.

viernes, 15 de enero de 2010

¿Por qué ocurren los terremotos?

Qué extrañas coincidencias no suele deparar esta vida. Resulta que este martes me regalaron un libro (como la persona que me hizo el presente seguramente lea estas líneas, aprovecho para agradecérselo de corazón): se trataba de Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson (RBA, 2003), un interesante compendio sobre la Historia de la Ciencia, que recomiendo a todo aquel que desee saciar su curiosidad respecto a tantas preguntas que nos suscita la naturaleza. El caso es que por la noche me puse a hojearlo y, entre lo poco que me dio tiempo a leer, estuvo un capítulo dedicado a los terremotos. Como si se tratase de una cruel premonición, a la mañana siguiente me despertaba con la noticia de que un movimiento sísmico de 7 grados en la escala de Richter acaba de asolar Haití. Las fatales consecuencias de este terremoto las estamos viendo casi en directo gracias a Internet y la televisión. Ante estos dramas, uno no sabe muy bien cómo actuar… la impotencia es tal, que quizá sólo nos queda rezar, aunque ni siquiera creamos en nada.

Antes de Navidades, el 17 de diciembre, un pequeño temblor de tierra me levantó de la cama, a eso de las tres de la madrugada. En aquella ocasión la magnitud en el epicentro, que se encontraba frente a las costas del Cabo de San Vicente, apenas pasó de los 6 grados en la escala. Fue una experiencia, más que un susto. Con todo ello, considero la ocasión que no está más para compartir lo que dice al respecto el citado capítulo del libro de Bill Bryson:


Sabemos asombrosamente poco sobre lo que sucede debajo de nuestros pies (…). «Aunque pueda parecer extraño --escribió Richard Freynman--, tenemos una idea más clara de la distribución de la materia en el interior del Sol de la que tenemos del interior de la Tierra.» (…). Hasta hace poco menos de un siglo, lo que los científicos mejor informados sabían sobre el interior de la Tierra no era mucho más de lo que sabía el minero de una mina de carbón… es decir, que podías cavar en el suelo hasta una cierta profundidad y que luego habría roca y nada más (…).

[Hacia 1936] dos geólogos del Instituto Tecnológico de California estaban buscando un medio de establecer comparaciones entre un terremoto y el siguiente. Estos geólogos eran Charles Richter y Beno Gutenberg, aunque, por razones que no tienen nada que ver con la justicia, la escala pasó a llamarse casi inmediatamente sólo de Richter. (No tuvo tampoco nada que ver con Richter, un hombre honesto que nunca se refirió a la escala por su propio nombre, sino que siempre la llamó «la escala de magnitud».)


La escala de Richter ha sido siempre bastante malinterpretada por los no científicos, aunque esto suceda algo menos ahora que en sus primeros tiempos. La gente que visitaba la oficina de Richter solía preguntarle si podía enseñarles su famosa escala, creyendo que era algún tipo de máquina. La escala es, claro está, más una idea que una cosa, una medida arbitraria de los temblores de la Tierra que se basa en mediciones de superficie. Aumenta exponencialmente, de manera que un temblor de 7,3 es 50 veces más potente que un terremoto de 6,3 y 2.500 veces más que uno de 5,3.

Teóricamente al menos, no hay un límite superior para un terremoto… ni tampoco hay, en realidad, uno inferior. La escala es una simple medición de fuerza, pero no dice nada sobre los daños. Un terremoto de magnitud 7, que se produzca en las profundidades del manto (a, digamos, 650 kilómetros de profundidad), podría no causar absolutamente ningún daño en la superficie, mientras que otro significativamente más pequeño, a sólo seis o siete kilómetros por debajo de la superficie, podría provocar una devastación considerable. Depende mucho también de la naturaleza del subsuelo, de la duración del terremoto, de la frecuencia y la gravedad de las réplicas y de las características de la zona afectada. Todo esto significa que los terremotos más temibles no son necesariamente los más potentes, aunque la potencia cuenta mucho, claro está.

El terremoto más grande desde que se inventó la escala fue --según la fuente a la que se preste crédito-- uno centrado en el estrecho del Príncipe Guillermo de Alaska, que se produjo en marzo de 1964 y que alcanzó una magnitud de 9,2 en la escala Richter, o uno que se produjo en el océano Pacífico, frente a las costas de Chile, en 1960, al que se asignó inicialmente una magnitud de 8,6 en la escala pero que se revisó más tarde al alza por fuentes autorizadas (incluido el Servicio Geológico de Estados Unidos) hasta una magnitud verdaderamente grande: de 9,5. Como deducirás de todo esto, medir terremotos no siempre es una ciencia exacta, sobre todo cuando significa que hay que interpretar lecturas de emplazamientos lejanos. De todos modos, ambos terremotos fueron tremendos. El de 1960 no sólo causó daños generalizados a lo largo de la costa suramericana, sino que provocó también un maremoto gigantesco que recorrió casi 10.000 kilómetros por el Pacífico y arrasó gran parte del centro de Hiro, Hawái, destruyendo 500 edificios y matando a sesenta personas. Oleadas similares causaron más víctimas aún en lugares tan alejados como Japón y Filipinas.


Pero, por lo que se refiere a devastación pura y concentrada, el terremoto más intenso que se ha registrado históricamente es muy probable que haya sido el que afectó a Lisboa, Portugal, el día de Todos los Santos (1 de noviembre) de 1755, y la hizo básicamente pedazos. Justo antes de las diez de la mañana se produjo allí una sacudida lateral súbita que se calcula hoy que tuvo una magnitud de 9 y que se prolongó ferozmente durante siete minutos completos. La fuerza convulsiva fue tan grande que el agua se retiró del puerto de la ciudad y regresó en una ola de más de 15 metros de altura, que aumentó la destrucción. Cuando cesó al fin el temblor, los supervivientes gozaron sólo de tres minutos de calma, tras los cuales se produjo un segundo temblor, sólo un poco menos potente que el primero. Dos horas después se produjo el tercero y último temblor. Al final, habían muerto sesenta mil personas y habían quedado reducidos a escombros casi todos los edificios en varios kilómetros a la redonda. El terremoto que se produjo en San Francisco en 1906, por su parte, se calcula que alcanzó sólo una magnitud de 7,8 en la escala de Richter y duró menos de treinta segundos.


Los terremotos son bastante frecuentes. Hay como media a diario dos de magnitud 2, o mayores, en alguna parte del planeta, lo que es suficiente para que cualquiera que esté cerca experimente una sacudida bastante buena. Aunque tienden a concentrarse en ciertas zonas (sobre todo en las orillas del Pacífico), pueden producirse casi en cualquier lugar en Estados Unidos, sólo Florida, el este de Texas y la parte superior del Medio Oeste parecen ser (por el momento) casi totalmente inmunes. Nueva Inglaterra ha tenido dos terremotos de magnitud 6 o mayores en los últimos doscientos años. En abril de 2002, la región experimentó una sacudida de magnitud 5,1 por un terremoto que se produjo cerca del lago Champlain, en la frontera de los estados de Nueva York y de Vermont, que causó grandes daños en la zona y --puedo atestiguarlo-- tiró cuadros de las paredes y niños de sus camas en puntos tan alejados como New Hampshire.

Los tipos más comunes de terremotos son los que se producen donde se juntan dos placas, como en California a lo largo de la Falla de San Andrés. Cuando las placas chocan entre sí, se intensifican las presiones hasta que cede una de las dos. Cuanto mayor sean los intervalos entre las sacudidas, más aumenta en general la presión acumulada y es por ello mayor la posibilidad de un temblor de grandes dimensiones. Esto resulta especialmente inquietante para Tokio que Bill Mugiré, un especialista en riesgos del Colegio Universitario de Londres, describe como «la ciudad que está esperando la muerte» (no es un lema que se encuentre uno en los folletos turísticos). Tokio se encuentra en el punto de unión de tres placas tectónicas, en un país bien conocido por su inestabilidad sísmica. En 1995, como sin duda recordarás, la ciudad de Kobe, situada casi 500 kilómetros al oeste, se vio afectada por un terremoto de una magnitud de 7,2, en el que perecieron 6.394 personas. Los daños se calcularon en 99.000 millones de dólares. Pero eso no fue nada (bueno, fue relativamente poco) comparado con lo que le puede pasar a Tokio.


Tokio ha padecido ya uno de los terremotos más devastadores de los tiempos modernos. El 1 de septiembre de 1923, poco antes del mediodía, se abatió sobre la ciudad el terremoto Gran Kanto, diez veces más potente que el de Kobe. Murieron 200.000 personas. Desde entonces, Tokio se ha mantenido extrañamente tranquilo, lo que significa que la tensión lleva ochenta años acumulándose en la superficie. Tiene que acabar estallando. En 1923 Tokio tenía una población de unos tres millones de habitantes. Hoy se aproxima a los treinta millones. Nadie se ha interesado por calcular cuántas personas podrían morir, pero el coste económico potencial sí se ha calculado y parece ser que podría llegar a los 7.000 millones de dólares.


Son todavía más inquietantes, porque sabemos menos de ellos y pueden producirse en cualquier lugar en cualquier momento, los temblores menos frecuentes denominados endoplacales. Éstos se producen fuera de las fronteras entre placas, lo que los hace totalmente imprevisibles. Y como llegan de una profundidad mucho mayor, tienden a propagarse por áreas mucho más amplias. Los movimientos de tierra de este tipo más tristemente célebres que se han producido en Estados Unidos fueron una serie de tres en Nuevo Madrid, Missouri, en el invierno de 1811-1812. La aventura se inició inmediatamente después de medianoche, el 16 de diciembre en que despertó a la gente, primero, el ruido del ganado presa del pánico --el desasosiego de los animales antes de los terremotos no es ningún cuento de viejas, sino que está en realidad bien demostrado, aunque no haya llegado a entenderse del todo el porqué-- y luego, por un terrible ruido desgarrador que llegaba de las profundidades de la Tierra. La gente salió de sus casas y se encontró con que el suelo se movía en olas de hasta un metro de altura y se abría en grietas de varios metros de profundidad. El aire se llenó de un olor a azufre. El temblor duró cuatro minutos con los habituales efectos devastadores para las propiedades. Entre los testigos estaba el pintor John James Audubon, que se hallaba por casualidad en la zona. El seísmo irradió hacia fuera con tal fuerza que derribó chimeneas en Cincinnati, a más de 600 kilómetros de distancia, y, al menos según una versión, «hizo naufragar embarcaciones en puertos de la costa atlántica y... echó abajo incluso andamiajes que había instalados en el edificio del Capitolio de la ciudad de Washington». El 23 de enero y el 4 de febrero se produjeron más terremotos de magnitud similar. Nuevo Madrid ha estado tranquilo desde entonces..., pero no es nada sorprendente porque estos episodios no se tiene noticia que se hayan producido dos veces en el mismo sitio. Se producen, por lo que sabemos, tan al azar como los rayos. El siguiente podría ser debajo de Chicago, de París o de Kinshasa. Nadie es capaz de empezar siquiera a hacer conjeturas. ¿Y qué es lo que provoca esos enormes desgarrones endoplacales? Algo que sucede en las profundidades de la Tierra. Eso es todo lo que sabemos.


miércoles, 30 de diciembre de 2009

Lo mejor y lo peor del 2009

Siempre que un año se acaba parece que estamos obligados a reflexionar y rendir cuentas de todos los meses anteriores. Como para el nuevo año me he propuesto no ser menos que nadie, a continuación voy a escribir una entrada que seguramente repitan muchos otros blogeros en sus respectivas bitácoras: una lista con lo mejor y lo peor del 2009.

Cine
- Lo mejor: Sin duda alguna, Avatar. Recomiendo verla preferiblemente en 3D.
- Lo peor: Luna Nueva, la continuación de la saga para preadolescentes sobre vampiros y demás memeces.

Televisión
- Lo mejor: La irrupción como monologuista de Kiko Rivera Pantoja, alias Paquirrín. Pinchando en el siguiente enlace podéis ver las dotes cómicas del apañado hijo de la tonadillera.
- Lo peor: Iba a decir que el circo montado en torno a la cara nueva de Belén Esteban, pero por no caer en los tópicos me quedo con que en los telediarios prácticamente sólo hablan del tiempo que hace o va a hacer (que si llueve, que si no, que si nieva…).

Música
- Lo mejor: La muerte (o el asesinato) de Michael Jackson… Hubo que soportar un par de semanas con sus canciones en todas las emisoras, y hasta algún tema inédito y una película, pero por lo menos ahora ya duerme el sueño de los justos.
- Lo peor: El disco de versiones de Ramoncín, licenciado en Historia y miembro destacado de la SGAE.

Literatura
- Lo mejor: La saga Millennium del sueco Stieg Larsson y, sobre todo, el personaje de Lisbeth Salander.
- Lo peor: Que Dan Brown vuelva a arrasar en las librerías con su cuarto truño seudo-histórico… aunque tampoco voy a opinar al respecto, cuando no me he leído ninguno.

Política internacional
- Lo mejor: Las fotos de las hijas góticas de ZP con Obama… y los montajes que luego circulaban por la red.
- Lo peor: El premio Nobel de la Paz para Obama ¿Dónde se ha visto que a alguien le den un premio por algo que va a hacer pero todavía no ha empezado?

Política nacional
- Lo mejor: Espérate que piense…
- Lo peor: Todo, y cada vez peor.

Política local
- Lo mejor: Los proyectos del aeropuerto, el Corte Inglés, la Ronda Este, etc. ¡Perdón! Me he equivocado de año… que eso no lo vamos a ver hasta el 2050.
- Lo peor: Las obras del jodido Plan E, que aparte de no dejarme dormir la siesta desde el mes de mayo, no eran más que una excusa para gastar dinero en chapuzas absurdas --como levantar calles que apenas hacía dos meses que se habían abierto… o construir una fuente en una calle por la que no pasa ni Pirri--, en lugar de ejecutar proyectos pragmáticos y de envergadura: autovías, ferrocarriles, aeropuertos, centrales energéticas, etc. Yo que sé, ¡un montón de cosas!

Internet
- Lo mejor: Que en series yonkis puedas ver todas las temporadas completas de Curro Jiménez.
- Lo peor: La disposición final primera del anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible.

Qué va a seguir igual en 2010: La megafonía de tapizados Pilar y Montaña dando la murga todas las mañanas. Por cierto, si también te considerar afectado por esta contaminación acústica matutina, puedes unirte al grupo de Facebook «Odio al tapicero».

Qué puede cambiar en el 2010: Quizá este año, y si no el próximo, se comience a poner en marcha una revolución a nivel mundial que cambie definitivamente los caducados modelos que nos impiden progresar: en economía, consumo, energía, política, educación, etc.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Refranes populares cacereños

Ayer mi amigo Hernando tuvo la suerte de ser, un año más, mi amigo invisible. Me regaló un libro titulado Más de 21.000 refranes castellanos, una magnífica edición facsímil de la recopilación elaborada por el lexicólogo y erudito Francisco Rodríguez Marín, director de la Biblioteca Nacional, que fue publicado por vez primera en 1926. Entre tal ingente cantidad de refranes y dichos populares, he apuntado algunos que se escuchaban en la provincia de Cáceres o hacen alusión a algunos de sus pueblos. La mayoría de ellos son fascinantes muestras del ingenio y la sabiduría popular, aunque otros (los más graciosos y los que más me gustan) no están exentos de cierto sarcasmo e incluso mala leche.

Aire gallego, mal pescador y peor colmenero.
Gallego
llaman en Serradilla al aire que sopla del oeste.

A la puerta del rezador no tiendas tu trigo al sol: porque deja de rezal, y lo guarda en su costal.
Así lo dicen en Serradilla.

A la Vera, por piojos y cagalera.

A los de Valverde, ni comprarle ni venderles.

Al Trampal, las aseás; a Valhondo, culo gordo; a Caganchas, las porcanchas.
Lo dicen en Alcuéscar y se refiere a distintas fincas y dehesas del término municipal.

Ave por ave, el lechón si volase.
Recogido en Serradilla.
Buen año en Cañaveral, malo en Fregenal.

Como los cochinos de Don Gil: engordar para morir.
Lo dicen en Serradilla y otros pueblos de la comarca, aludiendo a la dehesa llamada Don Gil, uno de los más extensos y mejores encinares de la provincia.

Cuando el mochuelo mía, o es ya de noche, o es ya de día.
Recogido en Serradilla.

Cuando empieza a marcear, siembra el patatar y el garbanzal.
En Serradilla.

Cuando la Villuerca se toca de niebla, agua en tierra.

De Brozas, ni vaca, ni yegua, ni moza.

De la Torre, ni buey ni hombre; y si puede ser, ni vaca ni mujer; y si mucho me apuras, ni sacristán ni cura.
Se refiere a la Torre de Santa María.

Como el mirabeleño: el buey, grande, are o no are.
Cuentan en Serradilla que un vecino de la cercana localidad de Mirabel se fue a comprar unos zapatos, y como tenían el mismo precio unos que le estaba bien y otros mucho mayores, escogió estos últimos.

El buen barro sostiene la pared.
Las mujeres de Serradilla, para justificar que la sopa les ha quedado con poco caldo.

El caldo abriga el estómago.
Las mismas, para justificar que la sopa tiene mucho caldo.

El cundíu es lo que da bríus.
Las mismas, para justificar el exceso de aceite en la comida.

En Berzocana, puta la madre, la hija y la hermana.

En Brozas, hay más putas que mozas.

En las procesion de Albalá, unos van delante y otros van detrás; y en las de Montánchez, unos van detrás y otros delante.

En Tapadas, muchas mozas y mal guardadas.

La mejor cocinera es la aceitera.
Dicen en Serradilla.

Las mozas de Galisteo, buenas rentas y mal aseo.

La tonta de Valdefuentes, que daba un pan frío por dos calientes.

Los de Hervás, judios todos los más; los de Baños, judíos y tacaños; y los de Aldeanueva, la judiada entera.

Los arrieros de Talaván, hoy aparejan y mañana se van.

Malpartida, gente sin razón: púlpito sin paño, y quieren sermón.

Más vale agua de carne que carne de agua.
Recogido en Extremadura. Se dice por el caldo, aunque sea poco substancioso, prefiriéndolo al pescado, al que llaman carne de agua.

Perusino en Italia y trujillano en España, a todas naciones engaña.

Prior en Guadalupe, más que conde y más que duque.

Puente de Almaraz, si te caes, no te levantarás, y si te levantas, no como estás.

Que por arriba que por abajo, siempre tienen un pero las sopas de ajo.
En Serradilla.

Quien desea ser conde y duque, métase fraile en Guadalupe.

Quien es conde y desea ser duque, métase fraile en Guadalupe.

Ramo colgado, dentro el pecado.
Dicen en Serradilla, por alusión al ramo puesto sobre la puerta de la casa, con el que suele indicarse que es taberna.

Recoger el hato, que vienen gordeños.
De El Gordo, a quienes en la comarca atribuyen fama de amigos de lo ajeno.

Serenura de repente, reventón de fuente.
Recogido en Serradilla.

Si compras perro lebrero, pruébalo en enero; y si la pieza no trae a la mano, que lo mantenga su amo.

Siempre tiran los perros de las calzas rotas.
Recogido en Serradilla.

Si la sierra del Arquillo tiene capa, no dejes la tuya en casa.
Lo dicen en Serradilla. La sierra del Arquillo está próxima a Cañaveral.

Si la ves con la chancla del revés, perigalla es.
Lo dicen en Serradilla. Perigalla es prostituta, por el perigallo o prendedero de oropel que llevaban encima de las tocas, por ordenanza de Juan II.

Si quieres tener un hijo duque, métele fraile en Guadalupe.

Trujillo y Cáceres, Mérida, Medellín y Montanches.
Citados como pueblos grandes y ricos de Extremadura.

Momotarō, el niño melocotón

En las pasadas jornadas acerca de las «Relaciones Península Ibérica-Japón» , mi amigo Fernando me regaló varios libros sobre cultura japonesa, entre ellos el cuento de Momotarō, el niño melocotón. Aunque existen varias versiones del mismo, se puede considerar como una de las leyendas más antiguas de Japón, que además desde siempre contó con una gran aceptación entre los niños nipones… Sería algo así como el equivalente de Pulgarcito o Caperucita Roja en Occidente. No os voy a contar de qué trata, sino que en su lugar inserto este corto de animación que he encontrado con la historia de Momotarō, el niño más valiente de Japón.

parte 1 - parte 2

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Vanor

Hace unas semanas tuvimos la oportunidad de leer y comentar en el Club de Lectura la primera novela del cacereño Valentín Moreno Gómez, que lleva el curioso título de Turmulus, nombre de una antigua mansio de la Vía de la Plata que debió estar situada en la confluencia de los ríos Tajo y Almonte, muy cerca del puente romano de Alconétar. La novela se ambienta en tres épocas diferentes: los primeros años del gobierno de Augusto, a finales del siglo XIX y en la actualidad. La trama discurre en una acertada mezcla de género histórico con el policiaco, que se desarrolla fundamentalmente en Vanor, seudónimo de la ciudad de Cáceres que se consigue al trastocar el orden de las sílabas de su denominación como colonia romana: Norba.

La novela se lee en una tarde, y el lector curioso puede encontrar más de un guiño y referencias interesantes. El siguiente párrafo, que copio literal, me pareció una muy acertada descripción de nuestra tierra y sus circunstancias históricas, esas mismas a las que tantos achacamos el atraso secular y la ausencia de progreso en esta provincia provinciana:

En aquellos salones y en los puestos de caza, entre conversaciones y charlas, descargas y disparos, se habían cerrado en los últimos años algunos de los negocios más lucrativos del país, en beneficio, como suele ser común, de muy pocos, y perjudicando, las más de las veces, al sacrosantos interés general. La expansión de los ferrocarriles, la creación de altos hornos, así como el nacimiento de diversos establecimientos fabriles habían sido concebidos entre aquellas jaras y encinas. Las tierras que les daban sustento poco verían de aquéllos. El orgullo, la desidia, el absentismo y otros males parejos se encargaron de que esta, otrora aventurera y emprendedora aristocracia, se consumiera en la autocomplacencia y en la rampante vulgaridad.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Todo depende de la posición

Hacerlo parado fortalece la columna,
boca abajo estimula la circulación de la sangre,
boca arriba es más placentero,
hacerlo sólo es rico, pero egoísta,
en grupo puede ser divertido,
en el baño es muy digestivo,
en el auto puede ser peligroso…
Hacerlo con frecuencia
desarrolla la imaginación,
entre dos enriquece el conocimiento,
de rodillas resulta doloroso…
En fin, sobre la mesa o sobre el escritorio,
antes de comer o de sobremesa,
sobre la cama o en la hamaca,
desnudos o vestidos,
sobre el césped o la alfombra,
con música o en silencio,
entre sábanas o en el closet:
hacerlo, siempre es un acto de amor.

No importa la edad, ni la raza, ni el credo, ni el sexo, ni la posición económica…

… Leer es un placer.


MAL PENSADOS... LO MEJOR ES LEER Y DISFRUTAR DE LA IMAGINACIÓN Y TÚ LO ACABAS DE EXPERIMENTAR...

sábado, 7 de noviembre de 2009

«El nombre de Erasmo nunca desaparecerá… en España»


El Club de Lectura de Historia de la Biblioteca Pública de Cáceres afronta este curso que comienza con ánimos renovados y nuevas actividades. Con motivo de la lectura de El hereje, de Miguel Delibes, se ha programado una charla-coloquio, que será impartida por el Catedrático de Filología Latina y ex rector de la Universidad de Extremadura, D. César Chaparro Gómez. La conferencia que lleva por título El nombre de Erasmo nunca desaparecerá… en España, versará sobre la figura y el pensamiento de este humanista y filósofo universal, precursor de la Reforma Protestante. La actividad estará abierta para todo el público, hasta completar el aforo, y tendrá lugar el próximo jueves, 12 de noviembre, a las 20:00 horas en el Salón de Actos de la Biblioteca Pública de Cáceres. Estáis todos invitados.

jueves, 11 de junio de 2009

Presentación de «La reina en el palacio de las corrientes de aire»


Martes, 23 de junio, a las 19:00 horas en el Salón de Actos de la Biblioteca Pública de Cáceres.

Intervienen:

Manuel Simón Viola, escritor y crítico literario

Félix Esteban - Fernando Cid - Antonio Rodríguez, coordinadores de los clubes de lectura en castellano de la Biblioteca Pública de Cáceres

jueves, 12 de marzo de 2009

J. Sánchez Adalid en el Club de Lectura


Durante estas últimas semanas, en el Club de Lectura de Historia hemos estado leyendo El Mozárabe, novela histórica ambientada en el esplendor del califato andalusí y la convulsa situación europea próxima al año mil. Con motivo de esta lectura se han desarrollado también una serie de actividades, como varias visitas al casco antiguo de la ciudad, para conocer algunos restos que se conservan de época islámica: sus torres y murallas, el aljibe del Palacio de las Veletas o la Casa Museo árabe Yusuf Al Burch.

Entre los objetivos del Club de Lectura contemplamos la posibilidad de reunirnos con los autores de las novelas que hayamos leído. Por eso, tras la lectura de El Mozárabe y como colofón a las actividades que la han acompañado, decidimos organizar este encuentro con Jesús Sánchez Adalid. El escritor extremeño nos hablará sobre este libro en concreto, así como del resto de su producción literaria; y los miembros del club tendrán la oportunidad de conocerle en persona y formularle las preguntas que les haya suscitado la lectura.

Para dar a conocer las actividades que desarrollamos en el club de lectura, decidimos invitar a todo el que desee participar en este coloquio con Jesús Sánchez Adalid. Tendrá lugar el próximo lunes 16 de marzo, a las 19:00 h., en el salón de actos de la Biblioteca Pública de Cáceres.

miércoles, 18 de febrero de 2009

La leyenda de Floripes


Era señor del castillo el famoso Fierabrás, rey de Alejandría, que disputaba a Carlomagno el imperio del mundo. Llevaba en su compañía el soberbio agareno a su hermana Floripes, bellísima princesa, tan andariega como apasionada, de la que estaba perdidamente enamorado el rey, su hermano, lo que no era cosa del otro jueves, tratándose de sectarios de Mahoma. Mas en ella no hacían mella los fraternales galanteos, porque a su vez estaba loca de amor por uno de los paladines de más renombre en el mundo caballeresco, súbdito y pariente del soberano francés, llamado Guido de Borgoña, a quien había admirado en batallas y torneos, el cual correspondía a la pasión de la encantadora princesa.

Ocurrió que en una sangrienta acción, cayó Guido herido y prisionero del muslim, a la vez que otros caballeros cristianos, a los que retuvo consigo; pero percatado de la inteligencia erótica entre aquél y su hermana, y ardiendo en rabiosos celos, los relegó a todos al castillo del Puente de Mantible, edificado por un famoso mago, con el propósito de que consumiesen su vida, sobre todo el borgoñón, en la más oscura de sus mazmorras.

Era alcaide del castillo un morazo fiel a su persona más que un lebrel, llamado Brutamonte, al que encomendó con especiales prevenciones la custodia de su rival. Pero husmea Floripes el paradero de su amado, sin cuya vista no concibe la existencia, y seguida de tres de sus camaristas, se ausenta de los reales de su hermano, hacia la cárcel del de Borgoña. Llegan cerca de la torre en una noche sombría, y alumbradas por teas, que ellas mismas empuñan, y dejándose en las breñas de la loma encajes y brocados, suben hasta la fortaleza.

Brutamonte dales el «¡quién vive!» Ellas le responden. ¡Son mujeres!... Baja la poterna, y reconoce a la hermana de su amo y señor. ¿Cómo negarle hospitalidad? Pero la dama, con más enjundia y resolución que fueran de esperar, saca instantáneamente un puñal y lo hunde en el corazón del alcaide, que muere en el instante. Apodérase de las llaves, abre candados y cerrojos, y por una escala que arroja por la boca de la mina, ganan la salida de aquel antro el intrépido Oliveros, el infante Guarinos, Ricarte de Normandía y Guido de Borgoña, a los que Floripes invita a tomar armas y caballos, temerosa de que su hermano venga y los inmole.

Y vino en efecto, sospechando el embebido de la escapatoria de la aventurera dama, y comprendió que ella había sido la matadora de Brutamonte, al reconocer el puñal que permanecía incrustado en la herida de éste... y cuando se enteró de que Floripes permanecía dentro, dueña del castillo, con los cuatro caballeros, se mesó las barbas de desesperación, y juró hacer en ellos ejemplar castigo, poniendo sitio a la inexpugnable torre, que cuando no por otro medio, se rendiría por hambre.

Los sitiados, que llegaron a estar famélicos, convinieron en la necesidad de salir de aquella situación y dar cuenta a Carlomagno, del trance en que sus mejores paladines se encontraban, y por suerte correspondió salvar el campamento musulmán y dar cuenta al emperador de todo, a Guido, que salió de la torre por una puerta secreta.

¿Salvó los reales de Fierabrás? ¿Llegó sano y salvo a la corte del francés? ¿Fue hecho prisionero y pereció a manos del rey de Alejandría?...

Cada una de estas preguntas, era una espina clavada en el corazón de la agarena beldad. Pero el éxito coronó sus deseos. Carlos vino con sus huestes, venció a la morisma, cogió prisionero y mal herido a su monarca; rescató a sus sitiados vasallos, al par que a Floripes, que entregó su blanca mano al apuesto Guido, y
tutti contenti… tutti menos el cautivo Fierabrás, que murió desesperado.


Y esta historia, aunque no tan cabal, es repetida por las gentes de la comarca; habiendo quien ha visto alguna noche luces misteriosas en los desmoronados paredones de la torre y oído lamentos desgarradores que salían de sus concavidades. Indudablemente de ellos... de Brutamonte y de Fierabrás, cuyas almas vagan reclamando a Alá venganza de sus desventuras, entre las seculares ruinas; como hay también quien, al salir el sol el día de S. Juan, va al Hondo de Rochafría, a ver flotar sobre las aguas los barriles que el rey de Alejandría tiró al río desde el puente famoso, al considerarse vencido, en donde guardaba aquel bálsamo que todo lo sanaba, y que tanto soponcio deparó al buen Sancho Panza al tomarlo, como antídoto contra las contusiones que le ocasionaron los apaleamientos de los bellacos de la venta.

P. Hurtado: Supersticiones extremeñas. Anotaciones psico-fisiológicas. Huelva: [s.n.], 1989; págs. 74-77.
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