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domingo, 21 de marzo de 2010

«La extraña pareja»

Quizá a estas alturas alguno todavía se pregunte el porqué del título de este blog… La respuesta se encuentra en la letra de la siguiente canción, en este caso interpretada a dúo por Ismael Serrano y Lichis (el de La cabra mecánica).




Eran conocidos en las calles del barrio,
conocidos en todos los bares y tabernas.
Él tan alto, tan serio, tan pálido y delgado,
ella morena y frágil, tan graciosa y pequeña.
Él rondaba, más o menos, los cincuenta,
y ella debía tener no más de veinticuatro.
Él daba clases, creo, en alguna academia,
y ella estudiaba, creo, un curso de italiano.
Bebían y se amaban, o eso parecía,
discutían a veces, a veces sonreían,
se besaban y odiaban, pero nadie es perfecto,
el amor es difícil y extraño en estos tiempos.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.

Él entró una noche en el bar de costumbre,
iba vestido todo de riguroso luto,
venía borracho y solo, traía el gesto serio,
y en las manos una corona de difuntos.
Ella le había dejado, nos explicó sereno,
y había decidido considerarla muerta,
y brindar por su olvido y su descanso eterno,
y celebrar su entierro de taberna en taberna.
Así que allá nos fuimos, y para qué contaros:
vasos vinos y risas, alguna vomitona,
abrazos de amistad, eterna aquella noche.
Requiescat y brindemos por ella y su memoria.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.

Al salir de
El Almendro ya iba muy borracho,
se desplomó en el asfalto y me incliné a su lado.
Supe que estaba muriéndose de golpe,
dijo algo en mi oído, se deshizo en mis brazos.
Se lo llevó la ambulancia con su corona y todo,
y yo me fui a cumplir con su encargo maldito.
Llegué hasta el bar que él me había indicado
y busqué a la muchacha entre el humo y el ruido.
Por fin la vi, bailaba muy despacio,
refugiada en el cálido pecho de un muchacho.
Le conté, me escuchó, se abrazó a su pareja.
Yo no sé si lloró, no se veía apenas.

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.

miércoles, 17 de febrero de 2010

«Memoria e investigación en torno al setenta aniversario del final de la Guerra Civil»

Memoria e investigación en torno al setenta aniversario del final de la Guerra Civil es el título del libro coordinado por Julián Chaves Palacios y editado por la Diputación provincial de Badajoz dentro de la colección La Memoria. En el mismo se recopilan las ponencias y comunicaciones presentadas al Congreso Memoria histórica e Historia: estado de la cuestión, que tuvo lugar en Cáceres en abril de 2008. «En esta obra se recogen artículos de contenido diverso que tienen de trasfondo el enfrentamiento bélico de los años treinta; comunicaciones de jóvenes investigadores interesados en esta temática; testimonios de personas que bien por razones familiares, bien por interés particular, han rescatado del olvido las experiencias vividas por represaliados a causa de acciones violentas franquistas; y, finalmente, entrevistas realizadas por alumnos universitarios a ciudadanos que han tenido a bien contarle sus vivencias en esos años». Según el profesor Chaves se trata de «contenidos variados dentro de una misma directriz que constituyen una aportación significativa a la siempre controvertida cuestión de la Guerra Civil en el setenta aniversario de su final». Dentro de la gran variedad que asuntos que se analizan en esta obra, también podéis encontrar un artículo firmado por el que escribe que estas líneas, con el título de «Los antecedentes de la intervención militar alemana en Extremadura durante la Guerra Civil (julio-septiembre 1936)» (págs. 243-259).

viernes, 5 de febrero de 2010

10 razones para casarse con un Historiador

Acabo de recibir, vía Facebook, este curioso decálogo. No soy quién para opinar si cada uno de los artículos son verídicos o acaso guardan cierto parecido con la realidad. Sin embargo, sí que puedo asegurar que me siento orgulloso de dedicarme a esta profesión y nunca me he arrepentido de ello. Aunque muchos no nos comprendan y piensen que los historiadores somos una panda de mataos y frikis (aunque de todo hay en la viña del Señor), creo que el estudio y el conocimiento del pasado nos sirve para comprender mejor el presente e incluso prever el futuro. Vamos, toda una ventaja, dados los tiempos que corren… No por ello deseo animaros a que busquéis pareja desesperadamente entre los miembros del gremio; sobre todo si pretendéis desenvoltura económica, para eso mejor un dentista o un controlador aéreo… Ahora bien, en compañía de un historiador nunca os vais aburrir, o si no sigue leyendo:


1- No hace falta que gastes dinero en guías auditivas en cualquier museo, él/ella estará encantadísimo de explicártelo todo.

2 - No tendréis dificultad en encontrar nombres a vuestros hijos o mascotas, siempre os quedaran los nombres de reyes, caballeros, héroes o personajes de la Antigüedad.

3 - Nunca podrás fallar en su regalo de cumpleaños, Navidad, aniversario... Un simple libro de relato histórico o una película bélica pueden ser los regalos más acertados.

4 - Te sorprenderá explicándote curiosidades de cualquier nombre, hecho o lugar, apuntando su origen, el porqué y cómo ha llegado a nuestros días.

5 - Vivirás con él/ella en una gran casa (o mansión), ya que su despacho tiene que ser mínimamente de 80 m2 para colocar todos sus libros que ha ido recopilando desde que iba a la facultad.

6 - No hará falta que pierdas tiempo buscando en Internet información o gastes dinero en una enciclopedia... ¡Todo está en su cerebro!

7 - Puede corregirte cualquier redacción, discurso o expresión, expresándolo con vocablos (de astucia elevada), ya sean en latín o en griego.

8 - Será quien lleve las cuentas económicas en casa y no conoceréis lo que es una crisis... Para eso estudió el Crack de 29 y las distintas crisis desde hace más de 2000 años, y sabrá cuales son sus orígenes.

9 - Tendrás gran facilidad a la hora de saber a quién votar en las elecciones, él/ella se conoce todos los partidos políticos de la historia y, por lo tanto, sabe cuáles van a fracasar y cuáles no.

10 - Practican sexo a lo bonobo, intentando imitar las posibles actitudes sociales de los primeros homínidos.

Y después de todo esto, me pregunto: ¿qué sucede cuando ambos miembros de la pareja son historiadores? No quiero ni pensarlo… aunque daría para escribir otros diez artículos.

viernes, 15 de enero de 2010

¿Por qué ocurren los terremotos?

Qué extrañas coincidencias no suele deparar esta vida. Resulta que este martes me regalaron un libro (como la persona que me hizo el presente seguramente lea estas líneas, aprovecho para agradecérselo de corazón): se trataba de Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson (RBA, 2003), un interesante compendio sobre la Historia de la Ciencia, que recomiendo a todo aquel que desee saciar su curiosidad respecto a tantas preguntas que nos suscita la naturaleza. El caso es que por la noche me puse a hojearlo y, entre lo poco que me dio tiempo a leer, estuvo un capítulo dedicado a los terremotos. Como si se tratase de una cruel premonición, a la mañana siguiente me despertaba con la noticia de que un movimiento sísmico de 7 grados en la escala de Richter acaba de asolar Haití. Las fatales consecuencias de este terremoto las estamos viendo casi en directo gracias a Internet y la televisión. Ante estos dramas, uno no sabe muy bien cómo actuar… la impotencia es tal, que quizá sólo nos queda rezar, aunque ni siquiera creamos en nada.

Antes de Navidades, el 17 de diciembre, un pequeño temblor de tierra me levantó de la cama, a eso de las tres de la madrugada. En aquella ocasión la magnitud en el epicentro, que se encontraba frente a las costas del Cabo de San Vicente, apenas pasó de los 6 grados en la escala. Fue una experiencia, más que un susto. Con todo ello, considero la ocasión que no está más para compartir lo que dice al respecto el citado capítulo del libro de Bill Bryson:


Sabemos asombrosamente poco sobre lo que sucede debajo de nuestros pies (…). «Aunque pueda parecer extraño --escribió Richard Freynman--, tenemos una idea más clara de la distribución de la materia en el interior del Sol de la que tenemos del interior de la Tierra.» (…). Hasta hace poco menos de un siglo, lo que los científicos mejor informados sabían sobre el interior de la Tierra no era mucho más de lo que sabía el minero de una mina de carbón… es decir, que podías cavar en el suelo hasta una cierta profundidad y que luego habría roca y nada más (…).

[Hacia 1936] dos geólogos del Instituto Tecnológico de California estaban buscando un medio de establecer comparaciones entre un terremoto y el siguiente. Estos geólogos eran Charles Richter y Beno Gutenberg, aunque, por razones que no tienen nada que ver con la justicia, la escala pasó a llamarse casi inmediatamente sólo de Richter. (No tuvo tampoco nada que ver con Richter, un hombre honesto que nunca se refirió a la escala por su propio nombre, sino que siempre la llamó «la escala de magnitud».)


La escala de Richter ha sido siempre bastante malinterpretada por los no científicos, aunque esto suceda algo menos ahora que en sus primeros tiempos. La gente que visitaba la oficina de Richter solía preguntarle si podía enseñarles su famosa escala, creyendo que era algún tipo de máquina. La escala es, claro está, más una idea que una cosa, una medida arbitraria de los temblores de la Tierra que se basa en mediciones de superficie. Aumenta exponencialmente, de manera que un temblor de 7,3 es 50 veces más potente que un terremoto de 6,3 y 2.500 veces más que uno de 5,3.

Teóricamente al menos, no hay un límite superior para un terremoto… ni tampoco hay, en realidad, uno inferior. La escala es una simple medición de fuerza, pero no dice nada sobre los daños. Un terremoto de magnitud 7, que se produzca en las profundidades del manto (a, digamos, 650 kilómetros de profundidad), podría no causar absolutamente ningún daño en la superficie, mientras que otro significativamente más pequeño, a sólo seis o siete kilómetros por debajo de la superficie, podría provocar una devastación considerable. Depende mucho también de la naturaleza del subsuelo, de la duración del terremoto, de la frecuencia y la gravedad de las réplicas y de las características de la zona afectada. Todo esto significa que los terremotos más temibles no son necesariamente los más potentes, aunque la potencia cuenta mucho, claro está.

El terremoto más grande desde que se inventó la escala fue --según la fuente a la que se preste crédito-- uno centrado en el estrecho del Príncipe Guillermo de Alaska, que se produjo en marzo de 1964 y que alcanzó una magnitud de 9,2 en la escala Richter, o uno que se produjo en el océano Pacífico, frente a las costas de Chile, en 1960, al que se asignó inicialmente una magnitud de 8,6 en la escala pero que se revisó más tarde al alza por fuentes autorizadas (incluido el Servicio Geológico de Estados Unidos) hasta una magnitud verdaderamente grande: de 9,5. Como deducirás de todo esto, medir terremotos no siempre es una ciencia exacta, sobre todo cuando significa que hay que interpretar lecturas de emplazamientos lejanos. De todos modos, ambos terremotos fueron tremendos. El de 1960 no sólo causó daños generalizados a lo largo de la costa suramericana, sino que provocó también un maremoto gigantesco que recorrió casi 10.000 kilómetros por el Pacífico y arrasó gran parte del centro de Hiro, Hawái, destruyendo 500 edificios y matando a sesenta personas. Oleadas similares causaron más víctimas aún en lugares tan alejados como Japón y Filipinas.


Pero, por lo que se refiere a devastación pura y concentrada, el terremoto más intenso que se ha registrado históricamente es muy probable que haya sido el que afectó a Lisboa, Portugal, el día de Todos los Santos (1 de noviembre) de 1755, y la hizo básicamente pedazos. Justo antes de las diez de la mañana se produjo allí una sacudida lateral súbita que se calcula hoy que tuvo una magnitud de 9 y que se prolongó ferozmente durante siete minutos completos. La fuerza convulsiva fue tan grande que el agua se retiró del puerto de la ciudad y regresó en una ola de más de 15 metros de altura, que aumentó la destrucción. Cuando cesó al fin el temblor, los supervivientes gozaron sólo de tres minutos de calma, tras los cuales se produjo un segundo temblor, sólo un poco menos potente que el primero. Dos horas después se produjo el tercero y último temblor. Al final, habían muerto sesenta mil personas y habían quedado reducidos a escombros casi todos los edificios en varios kilómetros a la redonda. El terremoto que se produjo en San Francisco en 1906, por su parte, se calcula que alcanzó sólo una magnitud de 7,8 en la escala de Richter y duró menos de treinta segundos.


Los terremotos son bastante frecuentes. Hay como media a diario dos de magnitud 2, o mayores, en alguna parte del planeta, lo que es suficiente para que cualquiera que esté cerca experimente una sacudida bastante buena. Aunque tienden a concentrarse en ciertas zonas (sobre todo en las orillas del Pacífico), pueden producirse casi en cualquier lugar en Estados Unidos, sólo Florida, el este de Texas y la parte superior del Medio Oeste parecen ser (por el momento) casi totalmente inmunes. Nueva Inglaterra ha tenido dos terremotos de magnitud 6 o mayores en los últimos doscientos años. En abril de 2002, la región experimentó una sacudida de magnitud 5,1 por un terremoto que se produjo cerca del lago Champlain, en la frontera de los estados de Nueva York y de Vermont, que causó grandes daños en la zona y --puedo atestiguarlo-- tiró cuadros de las paredes y niños de sus camas en puntos tan alejados como New Hampshire.

Los tipos más comunes de terremotos son los que se producen donde se juntan dos placas, como en California a lo largo de la Falla de San Andrés. Cuando las placas chocan entre sí, se intensifican las presiones hasta que cede una de las dos. Cuanto mayor sean los intervalos entre las sacudidas, más aumenta en general la presión acumulada y es por ello mayor la posibilidad de un temblor de grandes dimensiones. Esto resulta especialmente inquietante para Tokio que Bill Mugiré, un especialista en riesgos del Colegio Universitario de Londres, describe como «la ciudad que está esperando la muerte» (no es un lema que se encuentre uno en los folletos turísticos). Tokio se encuentra en el punto de unión de tres placas tectónicas, en un país bien conocido por su inestabilidad sísmica. En 1995, como sin duda recordarás, la ciudad de Kobe, situada casi 500 kilómetros al oeste, se vio afectada por un terremoto de una magnitud de 7,2, en el que perecieron 6.394 personas. Los daños se calcularon en 99.000 millones de dólares. Pero eso no fue nada (bueno, fue relativamente poco) comparado con lo que le puede pasar a Tokio.


Tokio ha padecido ya uno de los terremotos más devastadores de los tiempos modernos. El 1 de septiembre de 1923, poco antes del mediodía, se abatió sobre la ciudad el terremoto Gran Kanto, diez veces más potente que el de Kobe. Murieron 200.000 personas. Desde entonces, Tokio se ha mantenido extrañamente tranquilo, lo que significa que la tensión lleva ochenta años acumulándose en la superficie. Tiene que acabar estallando. En 1923 Tokio tenía una población de unos tres millones de habitantes. Hoy se aproxima a los treinta millones. Nadie se ha interesado por calcular cuántas personas podrían morir, pero el coste económico potencial sí se ha calculado y parece ser que podría llegar a los 7.000 millones de dólares.


Son todavía más inquietantes, porque sabemos menos de ellos y pueden producirse en cualquier lugar en cualquier momento, los temblores menos frecuentes denominados endoplacales. Éstos se producen fuera de las fronteras entre placas, lo que los hace totalmente imprevisibles. Y como llegan de una profundidad mucho mayor, tienden a propagarse por áreas mucho más amplias. Los movimientos de tierra de este tipo más tristemente célebres que se han producido en Estados Unidos fueron una serie de tres en Nuevo Madrid, Missouri, en el invierno de 1811-1812. La aventura se inició inmediatamente después de medianoche, el 16 de diciembre en que despertó a la gente, primero, el ruido del ganado presa del pánico --el desasosiego de los animales antes de los terremotos no es ningún cuento de viejas, sino que está en realidad bien demostrado, aunque no haya llegado a entenderse del todo el porqué-- y luego, por un terrible ruido desgarrador que llegaba de las profundidades de la Tierra. La gente salió de sus casas y se encontró con que el suelo se movía en olas de hasta un metro de altura y se abría en grietas de varios metros de profundidad. El aire se llenó de un olor a azufre. El temblor duró cuatro minutos con los habituales efectos devastadores para las propiedades. Entre los testigos estaba el pintor John James Audubon, que se hallaba por casualidad en la zona. El seísmo irradió hacia fuera con tal fuerza que derribó chimeneas en Cincinnati, a más de 600 kilómetros de distancia, y, al menos según una versión, «hizo naufragar embarcaciones en puertos de la costa atlántica y... echó abajo incluso andamiajes que había instalados en el edificio del Capitolio de la ciudad de Washington». El 23 de enero y el 4 de febrero se produjeron más terremotos de magnitud similar. Nuevo Madrid ha estado tranquilo desde entonces..., pero no es nada sorprendente porque estos episodios no se tiene noticia que se hayan producido dos veces en el mismo sitio. Se producen, por lo que sabemos, tan al azar como los rayos. El siguiente podría ser debajo de Chicago, de París o de Kinshasa. Nadie es capaz de empezar siquiera a hacer conjeturas. ¿Y qué es lo que provoca esos enormes desgarrones endoplacales? Algo que sucede en las profundidades de la Tierra. Eso es todo lo que sabemos.


jueves, 14 de enero de 2010

Crispín d'Olot

No es la primera vez que me sucede, que conozco a gente que luego sale por la televisión y, de la noche a la mañana, se convierten en famosos. Es el caso de este peculiar y genial trovador, quizá el último de su estirpe que todavía desempeña el oficio sin importarle que desde el siglo XV haya llovido bastante. Salta a la vista que es bueno, muy bueno.

Tuve ocasión de conocerle hace casi diez, cuando mi tío lo contrató para la celebración del bautizo de su hijo, mi primo. Estuvo amenizando un espectacular banquete que organizaron en la pradera del pueblo, y allí hizo las delicias de niños y adultos con sus trabalenguas, romances y cantares de gesta, chistes y adivinanzas… Por la noche hubo verbena, y entonces cambió las canciones infantiles por las odas al vino, la carne y otros pecados. Se quedó a dormir en casa. A la mañana siguiente, mientras desayunaba, tuve la ocasión de conversar con un trovador de verdad… eso sí, llevaba encima una resaca de las que hacen Historia.







lunes, 11 de enero de 2010

Nevada histórica en Cáceres

Esta mañana al levantarme no me lo podía creer. Desde mi ventana se veían todos los tejados de la ciudad y la ladera de la Montaña nevados. Pensaba que no era más que un sueño y que todavía me quedaba despertarme. Pero no, enseguida recordé que ayer por la tarde estuve jugando con la nieve, como un niño pequeño, como ese niño que no tuvo oportunidad de hacerlo, porque desde hacía ventisiete años en Cáceres no nevaba en condiciones (y un servidor es más joven).

La nevada de ayer fue histórica. Estuvo nevando desde las 13:30 h hasta las 18:00 h ininterrumpidamente, y en algunos momentos con bastante fuerza. Según algunos, no nevaba así desde febrero de 1983 --todavía no había nacido--, pero por su magnitud quizá sólo se podría comparar con la nevada que cayó el 3 de enero de 1956, el día que nació mi madre.


Las fotos que hice ayer se pueden ver aquí y aquí.

miércoles, 6 de enero de 2010

«El caballito jorobado»

Como suele ser natural, la mañana de Reyes nos devuelve a la memoria recuerdos de nuestra infancia. No sé que edad tendría por entonces, pero me acuerdo perfectamente de una película de dibujos animados que echaban por televisión. Además debimos tenerla un tiempo grabada en vídeo, porque creo haberla visto después en más de una ocasión.

Gracias a Youtube, esta mañana he vuelto a encontrar esa película. Se trata de El caballito jorobado (Konyok-gorbunok), rodada en 1976 por el director ruso Ivan Ivanov-Vano, quien en 1947 ya había dirigido una primera versión en blanco y negro (según dicen, mejor que ésta que ahora vamos a ver). El caballito jorobado es un cuento popular ruso, que fue publicado en forma de poema en 1834 por Piotr Yershóv y adapatado después innumerables veces al ballet. Aunque la grabación no es muy buena, espero que os guste esta película y que os traiga tantos recuerdos como a mí de aquella lejana mañana de Reyes.


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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Lo mejor y lo peor del 2009

Siempre que un año se acaba parece que estamos obligados a reflexionar y rendir cuentas de todos los meses anteriores. Como para el nuevo año me he propuesto no ser menos que nadie, a continuación voy a escribir una entrada que seguramente repitan muchos otros blogeros en sus respectivas bitácoras: una lista con lo mejor y lo peor del 2009.

Cine
- Lo mejor: Sin duda alguna, Avatar. Recomiendo verla preferiblemente en 3D.
- Lo peor: Luna Nueva, la continuación de la saga para preadolescentes sobre vampiros y demás memeces.

Televisión
- Lo mejor: La irrupción como monologuista de Kiko Rivera Pantoja, alias Paquirrín. Pinchando en el siguiente enlace podéis ver las dotes cómicas del apañado hijo de la tonadillera.
- Lo peor: Iba a decir que el circo montado en torno a la cara nueva de Belén Esteban, pero por no caer en los tópicos me quedo con que en los telediarios prácticamente sólo hablan del tiempo que hace o va a hacer (que si llueve, que si no, que si nieva…).

Música
- Lo mejor: La muerte (o el asesinato) de Michael Jackson… Hubo que soportar un par de semanas con sus canciones en todas las emisoras, y hasta algún tema inédito y una película, pero por lo menos ahora ya duerme el sueño de los justos.
- Lo peor: El disco de versiones de Ramoncín, licenciado en Historia y miembro destacado de la SGAE.

Literatura
- Lo mejor: La saga Millennium del sueco Stieg Larsson y, sobre todo, el personaje de Lisbeth Salander.
- Lo peor: Que Dan Brown vuelva a arrasar en las librerías con su cuarto truño seudo-histórico… aunque tampoco voy a opinar al respecto, cuando no me he leído ninguno.

Política internacional
- Lo mejor: Las fotos de las hijas góticas de ZP con Obama… y los montajes que luego circulaban por la red.
- Lo peor: El premio Nobel de la Paz para Obama ¿Dónde se ha visto que a alguien le den un premio por algo que va a hacer pero todavía no ha empezado?

Política nacional
- Lo mejor: Espérate que piense…
- Lo peor: Todo, y cada vez peor.

Política local
- Lo mejor: Los proyectos del aeropuerto, el Corte Inglés, la Ronda Este, etc. ¡Perdón! Me he equivocado de año… que eso no lo vamos a ver hasta el 2050.
- Lo peor: Las obras del jodido Plan E, que aparte de no dejarme dormir la siesta desde el mes de mayo, no eran más que una excusa para gastar dinero en chapuzas absurdas --como levantar calles que apenas hacía dos meses que se habían abierto… o construir una fuente en una calle por la que no pasa ni Pirri--, en lugar de ejecutar proyectos pragmáticos y de envergadura: autovías, ferrocarriles, aeropuertos, centrales energéticas, etc. Yo que sé, ¡un montón de cosas!

Internet
- Lo mejor: Que en series yonkis puedas ver todas las temporadas completas de Curro Jiménez.
- Lo peor: La disposición final primera del anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible.

Qué va a seguir igual en 2010: La megafonía de tapizados Pilar y Montaña dando la murga todas las mañanas. Por cierto, si también te considerar afectado por esta contaminación acústica matutina, puedes unirte al grupo de Facebook «Odio al tapicero».

Qué puede cambiar en el 2010: Quizá este año, y si no el próximo, se comience a poner en marcha una revolución a nivel mundial que cambie definitivamente los caducados modelos que nos impiden progresar: en economía, consumo, energía, política, educación, etc.

Un año de cine II

Como va siendo tradicional, voy a exponer una recopilación de todas las películas y series que he visto durante este año que se apaga. Esta vez voy a añadir mi valoración personal con una nota del 1 al 5, de manera que, aunque sobre gustos no hay nada escrito, algunas de las películas aquí incluidas pueda servir de recomendación para cualquier cinéfilo despistado que visitara este blog.

- Mongol (Sergei Bodrov, 2007) - 4
- El piano (Jane Campion, 1993) - 4
- Mi gran boda griega (Joel Zwick, 2002) - 2
- Zatōichi (Takeshi Kitano, 2003) – 5
- La ola (Dennis Gansel, 2008) – 5
Una entrada relacionada.
- El espejo roto (Guy Hamilton, 1980) - 3
- Una tarde en el circo (Edward Buzzell, 1939) - 3
- Desayuno en Plutón (Neil Jordan, 2005) - 5
- Gomorra (Matteo Garrone, 2008) - 5
- Ser o no ser (Ernst Lubitsch, 1942) - 5
- Valkiria (Bryan Singer, 2008) - 4
- Donnie Darko (Richard Kelly, 2001) - 3
- El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008) - 3
- Ultimátum a la Tierra (Robert Wise, 1991) - 4
- Frankenstein (James Whale, 1931) - 5
- Mi vida sin mí (Isabel Coixet, 2003) - 1
- Guerrilla (Steven Soderbergh, 2008) - 4
- Slumdog Millionaire (Danny Boyle, 2008) - 5


- The reader (Stephen Daldry, 2008) - 5
- Amanece, que no es poco (José Luis Cuerda, 1989) - 5
- La novia de Frankenstein (James Whale, 1935) - 4
- Zeitgeist: Addendum (Peter Joseph, 2008) - 4
- Una historia verdadera (David Lynch, 1999) - 5
- Vals con Bashir (Ari Folman, 2008) - 5
- X-Men orígenes: Lobezno (Gawin Hood, 2009) - 4
- Ángeles y demonios (Ron Howard, 2009) - 3
- Noche en el museo 2 (Shawn Levy, 2009) - 2
- Ice Age 3: El origen de los dinosaurios (Carlos Saldanha, 2009) - 2
- Millennium I: Los hombres que no amaban a las mujeres (Niels Arden Oplev, 2009) - 4
- La guerra de Charlie Wilson (Mike Nichols, 2007) - 4
- Ahora o nunca (Rob Reiner, 2007) - 4
- Harry Potter y el misterio del príncipe (David Yates, 2009) - 2
- El incidente (M. Night Shyamalan, 2008) - 1
- House of Saddam (Jim O’Hanlon, 2008) - 5
- Up (Peter Docter, 2009) - 5


- El jardinero fiel (Fernando Meirelles, 2005) - 4
- Team America (Trey Parker, 2004) - 3
- Camino (Javier Fesser, 2008) - 5
- Twin Peaks (VV DD, 1990-1991) - 5
- Resistencia (Edward Zwick, 2008) - 5
- Twin Peaks: Fuego camina conmigo (David Lynch, 1992) - 3
- Oh Jerusalén (Elie Chouraqui, 2006) - 4
- El ministerio del miedo (Fritz Lang, 1944) - 5
- Gardenia azul (Fritz Lang, 1953) - 5
- Appaloosa (Ed Harris, 2008) - 5
- Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990) - 5
- Ararat (Atom Egoyan, 2002) - 4
- El intercambio (Clint Eastwood, 2008) - 4
- Distrito 9 (Neill Blomkamp, 2009) - 3
- Transsiberian (Brad Anderson, 2008) - 4
- La carga de la Brigada Ligera (Michael Curtiz, 1936) - 5
- R.A.F. Facción del Ejército Rojo (Uli Edel, 2008) - 5
- Ágora (Alejandro Amenábar, 2009) - 5


sábado, 3 de octubre de 2009

El Plan E


Hará cosa de tres meses, una mañana me asomé al balcón y, por sorpresa, encontré un desacostumbrado trasiego de martillos neumáticos, radiales, carretillas, hormigoneras y gritos de capataz: las obras del Plan E también habían llegado a mi calle, justo debajo de mi casa. Desde entonces, de lunes a viernes, no me ha hecho falta poner el despertador, porque puntualmente a las siete empezaba la jornada para los agraciados del Plan E. (Digo lo de agraciados por los sufridos albañiles sacados de las ignominiosas colas del paro e, irónicamente, por mí, que me he visto obligado a madrugar durante todo el verano).

Poco a poco (muy poco a poco) las obras han ido tomando forma y, aunque todavía queda para que algún día se den por concluidas e inaugurado el monumento, lo que en un principio nadie sabía lo que era y todo el mundo se atrevía a pronosticar: una plaza de toros, un pipi-can gigante, los jardines colgantes de Babilonia… una paellera de hormigón para las fiestas del barrio…, finalmente ha resultado ser una fuente. Sí, una fuente con cascadas y todo que nadie había pedido, pero que tendremos que agradecer a quien corresponda. Una fuente que competirá en sofisticación y diseño con la mismísima fuente luminosa… o con la Cibeles, ya dados a ser presuntuosos ¡Qué más da, si es mía! ¡Está debajo de mi ventana! Una fuente que será lugar privilegiado para celebrar el botellón que un día nos prohibieron…

jueves, 2 de julio de 2009

Campo de trabajo «Ribera del Marco»

La propia experiencia me ha enseñado que si las buenas ideas van acompañadas de proyectos excelentes, siempre salen adelante. Así es el caso que voy a comentar, aunque tampoco creo que hubiera sido posible sin la iniciativa y el empeño de su promotor, mi amigo Víctor, a quien además aprovecho para felicitar por su magnífico trabajo y agradecerle que quisiera contar con la colaboración de quien estas líneas escribe.

Entre los días 13 y 26 de septiembre, se desarrollarán las actividades de este campo de trabajo en la Ribera del Marco. El mismo tiene un cometido arqueológico y medioambiental. Respecto al primero --que es el que me interesa--, los trabajos se centrarán en una parcela de propiedad municipal, en la zona del Cuartel de Arriba o de San Francisco, justo enfrente de la trocha que sube hacia la Montaña. Allí trataremos de sacar a la luz el antiguo sistema de riego (acequias, brazales y partidores) cercano a un molino abandonado de la ribera.

El plazo para inscribirse en el campo de trabajo concluye el próximo 31 de julio. El precio de la actividad es de 50 €, que incluye el alojamiento, comida y todos los desplazamientos que se realicen. El trabajo propio de campo será por las mañanas, de lunes a viernes, y las tardes se dedicarán a actividades lúdicas y deportivas. Para los fines de semana están programadas excursiones a distintos lugares de la provincia, donde podremos practicar deportes de aventura, como senderismo, escalada, etc.

Para más información, podéis echarle un vistazo a la página web del campo de trabajo. Sin duda, van a ser dos semanas muy entretenidas y provechosas, así que animo a quién esté interesado, que se apunte cuanto antes. Las plazas son limitadas.

domingo, 22 de marzo de 2009

«Gracias y desgracias del ojo del culo»

Personalmente, no puedo recitar, ni siquiera mencionar a Góngora, si inmediatamente no me enchufo una dosis de Quevedo, pero del Quevedo auténtico, como el que viene a continuación:


Dirigidas a Doña JUANA MUCHA, MONTÓN DE CARNE, mujer gorda por arrobas.
Escribiólas JUAN LAMAS, EL DEL CAMISÓN CAGADO.
Edición de DANIEL LEBRATO, maestro oculista.

Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda, etcétera.

No se espantarán de que el culo sea tan desgraciado los que supieren que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren esta fortuna de ser despreciadas de ella, y él en particular por tener más imperio y veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien colocado dél, y más favorecido de la naturaleza, pues su forma es circular, como la esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es en medio como el del sol; su tacto es blando: tiene un solo ojo, por lo cual algunos le han querido llamar tuerto, y si bien miramos, por esto debe ser alabado, pues se parece a los cíclopes, que tenían un solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más de un ojo es falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por su mucha gravedad y autoridad no consiente niña; y bien mirado es más de ver que los ojos de la cara, que aunque no es tan claro tiene más hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor, tan llanos que no tienen primor alguno, como el ojo del culo, de pliegues lleno y de molduras, repulgo y dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado o médico. Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en lo más seguro del cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa, envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado en una capa, y por eso se dijo: Bésame donde no me da el sol. Y no los de la cara, que no hay paja que no los haga caballeriza, ni polvo que no los enturbie, ni relámpago que no los ciegue, ni palo que no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni tristeza que no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se deja tratar y manosear tan familiarmente de toda basura y elemento ni más ni menos; demás de que hablaremos que es más necesario el ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno sin ojos en ella puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir.

Lo otro sábese que ha habido muchos filósofos y anacoretas que, para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque comúnmente ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del alma, por donde ella bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados, incestos, estupros, muertes, adulterios, iras y robos. Pero ¿cuándo por el pacífico y virtuoso ojo del culo hubo escándalo en el mundo, inquietud ni guerra? ¿Cuándo, por él, ningún cristiano no aprendió oraciones, anduvo con sinfonía, se arrimó a báculo ni siguió a otro, como se ve cada día por falta de los de la cara, que expuestos a toda ventisca e inclemencia, de leer, de fornicar, de una purga, de una sangría, le dejan a un cristiano a buenas noches? Pruébenle al ojo del culo que ha muerto muchachos, caballos, perros, etc.; que ha marchitado hierbas y flores, como lo hacen los de la cara, mirando lo ponzoñosos que son: por lo que dicen que hay mal de ojo. ¿Cuándo se habrá visto que por ser testigo de vista hayan ahorcado a nadie por él, como por los de la cara, que con decir que lo vieron forman sus calumnias los escribanos? Fuera de que el ojo del culo es uno y tan absoluto su poder, que puede más que los de la cara juntos. ¿Cuándo se ha visto que en las irregularidades se metan con el ojo del culo? Lo otro, su vecindad, es sin comparación mejor, pues anda siempre, en hombres y mujeres, vecino de los miembros genitales; y así se prueba que es bueno, según aquel refrán: Dime con quién andas, te diré quién eres. Él se acredita mejor con la vecindad y compañía que tiene que no los ojos de la cara, que éstos son vecinos de los piojos y caspa de la cabeza y de la cera de los oídos, cosa que dice claro la ventaja que les hace el serenísimo ojo, del culo. Y si queremos subtilizar más esta consideración, veremos que en los ojos de la cara suele haber por mil leves accidentes, telillas, cataratas, nubes y otros muchos males; mas en el del culo nunca hubo nubes, que siempre está raso y sereno; que, cuando mucho, suele atronar, y eso es cosa de risa y pasatiempo. Pues decir que no es miembro que da gusto a las gentes, pregúnteselo a uno que con gana desbucha, que él dirá lo que el común proverbio, que, para encarecer, que quería a uno sobremanera, dijo: Más te quiero que a una buena gana de cagar. Y el otro portugués, que adelantó más esta materia, dijo: Que no había en el mundo gusto como el cagar si tuviera besos. Pues ¿qué diremos si probamos este punto con texto del filósofo que dijo?:

No hay contento en esta vida
que se pueda comparar
al contento que es cagar.

Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado:

No hay gusto más descansado
que después de haber cagado.

Los nombres que tiene juzgarán que no tiene misterio. ¡Bueno es eso! Dícese trasero, porque lleva como sirvientes todos los miembros del cuerpo delante de sí, y tiene sobre ellos particular señorío. Culo, voz tan bien compuesta que lleva tras sí la boca del que le nombra. Y ha habido quien le ha puesto nombre gravísimo y latino llamándole antífonas y nalgas, por ser dos; otros, más propiamente, le llaman asentaderas; algunos, trancaílo, y no he podido ajustar por muchos libros que he revuelto para sacar la etimología; lo más que he hallado es que se debe decir tancahigo, por lo arrugado y pasado que siempre está.

Con más facilidad topé por qué se decía al lindo ojo del culo manojo de llaves: por lo redondo del cabo y muchas molduras que hacen aquel mismo repulgo, y viene bien con los que llaman cofre al culo, que es darle cerradura.; y en los animales vemos que la Naturaleza les cubre el culo con la cola o rabo, para que como parte más necesaria y secreta, estuviera acompañado tapado y abrigado, y con mosqueador para de verano, y en las aves lo mismo. Si miramos su ocupación, es hacer lo que ninguno nunca hizo ni pudo: pues en este mundo todos hemos menester a otros para ser proveídos: el alguacil al corregidor, el corregidor al oidor, el oidor al presidente, el presidente al rey. Pero el culo se provee a sí mismo y aún en el presidente, servidor por otro nombre (que así llaman al bacín), cosa equívoca a los derretidos de las damas.

El culo no tiene cosa común, ni aunque me pruebes que hace cámaras, a imitación de otros muchos, pues lo que él hace son mojones, que son fin de términos, para dar a entender que en llegando al culo no has de pasar adelante.

Háceme fuerza que en las almonedas dicen: ¿Hay quién puje?; que ni sé si convidan a cagar (propiamente entonces pujar) o si a comprar; con que es cierto que tiene grandes preeminencias, cuando se valen de sus voces para otras cosas. Hasta los excrementos o mierda (pasa adelante, porque no te empalagues con tan dulce plato) son de provecho, pues según defienden los doctores galenistas y boticarios droguistas, son buenos para desligar Cárdeno y Alberto los del lagarto para los ojos; los de bestias, que llaman estiércol, es con lo que se fertilizan los campos, y a quien debemos los frutos; la del gato de Algalia, no hay que probar ni examinar cuánto es su valor y estimación; la mierda del buey, o boñiga, para inmensos remedios es provechosa. Esto probado y asentado, ¿habrá curioso alguno que diga que los ojos de la cara tienen alguna virtud? Luego el ojo del culo, él por sí solo, es mejor y de más provecho que los ojos de la cara.

Lo que dicen del culo (los que tienen ojeriza con él) es que pee y caga, cosa que no hacen los ojos de la cara; y no advierten lo cuitados que más y peor cagan los ojos de la cara y peen que no el del culo, pues en ellos no hay sueño que no lo caguen en cantidad de legañas, ni pesadilla o susto que no meen en abundancia de lágrimas, y esto sin ser de provecho, como lo que echa el culo, como ya queda probado.

Lo del pedo es verdad, que no lo sueltan los ojos; pero se ha de advertir que el pedo antes hace al trasero digno de laudatoria que indigno de ella. Y, para prueba desta verdad, digo que de suyo es cosa alegre, pues donde quiera que se suelta anda la risa y la chacota, y se hunde la casa, poniendo los inocentes sus manos en figura de arrancarse las narices, y mirándose unos a otros, como matachines. Es tan importante su expulsión para la salud, que en soltarle está el tenerla. Y así, mandan los doctores que no les detengan, y por esto Claudio César, emperador romano, promulgó un edicto mandando a todos, pena de la vida, que (aunque estuviesen comiendo con él) no detuviesen el pedo, conociendo lo importante que era para la salud. Otros dijeron que lo había hecho por particular respeto que se debe al señor ojo del culo.

Pues decir que no es bullicioso un pedo, ¡bueno es eso! ¿Hay cosa de más gusto que ver en un concurso grande, si se suelta uno, el rumor que mete y qué agudos acuden todos a taparse las narices, como está dicho, y otros que más lo huelen, haciendo la disimulada toman tabaco?

Y es probable que llega a tanto el valor de un pedo, que es prueba de amor; pues hasta que dos se han peído en la cama, no tengo por acertado el amancebamiento; también declara amistad, pues los señores no cagan ni se peen, sino delante de los de casa y amigos. Y un portugués preguntado cuál era la parte principal del cuerpo dijo que el culo, que se asentaba primero que nadie y aunque fuese delante del rey.

Los nombres del pedo son varios: cuál le llama soltó un preso, haciendo al culo alcaide; otros dicen: fuésele una pluma, como si el culo estuviera pelando perdices; otros dicen: tómate ese tostón, como si el culo fuera garbanzal. Otros dicen algo crítico: cuesco, derivado de la enigma; y otros han dicho: Entre peña y peña el alba, río que suena. De aquí se levantó aquel refrán que dice: Entre dos peñas feroces, un fraile daba voces. Y finalmente, dijo el otro: El señor don Argamasilla cuando sale chilla.

Baste ya de probanzas de la nobleza del señor don Pedo y pase por ahora plaza de don caballero que porque no digan me revuelco demasiado no le acoto con otros muchos lugares y autoridades.

Dejo de tratar de los pedos degollados, si bien con esto conocerán de su hidalguía y caballería y grandeza que tiene el culo en este caso. Pues su fortaleza ¿quién la encarecerá?, si es tanta que el sólo limpiarse con un paño delgado se deja de modo por las dos partes, que es más difícil de tomar que la inclusa.

Y, volviendo a los demás sentidos, digo que lo que se queda en el pañuelo de la boca es gargajo, y lo de las narices moco, y lo de los ojos legañas, y lo de los oídos cera; pero lo queda del culo en la camisa es palomino, nombre de ave muy regalada. Fuera de que los ojos no tienen cosa señalada con que limpiarse; que a veces piden el pañuelo prestado a las narices y a la boca, y otras se limpian con las manos, y al mismo tenor los otros sentidos. Mas volviendo al culo, ¡qué de firmas de grandes señores ha iluminado! ¡Qué papeles de los más íntimos amigos no ha visto! ¡Qué de libros de los hombres más doctos ha gastado! ¡Qué de billetes de damas ha firmado! ¡Qué de procesos importantes ha manchado! y, ¡qué de camisas de Cambray y Holanda ha teñido! Y al fin le han servido de limpiadera las mejores y más hermosas manos del mundo, según aquel:

La mano de marfil es muy forzoso
que al culo de su dueña haya llegado.

Y lo merece todo, porque también, sin ser abeja, hace cera o cerote (que así dicen de los medrosos).

Hasta las melecinas deben su ganancia al ojo, que aunque no ve, algunos dijeron que veía Fulano la luz por el ojo del culo de Zutano. Y en verdad que no es vista que invidiar.

De si tiene alguna gracia o no los culos sería largo de contar, baste decir que culos que se conocen, en la calle se saludan. Marcial dice que son saludadores compressis narebus Joven salutat, que en español quiere decir: represando las nalgas saluda a Júpiter, tratando de uno que se peió y por eso algunos le dan tanta antigüedad que dicen: ¿Qué tiene que ver el culo con el pulso? Como si dijeran de una cosa que no da cuidado ninguno y muy con verdad comparándola a otra que de cada accidente se desconcierta.
Y si nos dilatamos en esta materia será proceder infinito, sólo digo que en cuanto he hablado y ponderado del culo aunque me queda el rabo por desollar, que sus gracias son muchas y muy dignas de ponderación, como no son menores sus desgracias siguientes:

DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO

PRIMERA DESGRACIA

Enseña un ayo mugriento la lición a un descuidado niño. Encomiéndasela a la memoria y como potencia vil pásasele y jugando, olvida y en pena de lo que pecó la memoria abre el culo a azotes.

SEGUNDA

Va un estudiante un madrugón a una viña, vendimia a la mitad de ella, lleva un lagar en el estómago, topa con una fuente, y porque se lo pide el gusto bebe hasta hartarse: pícase la sed y deshácese en cámaras y págalo el ojo del culo.

TERCERA

El otro mesurado o engullidor miserable, por comer de balde llenó tanto el estómago que se ahitó movido del apetito y págalo el culo a puro jeringazos.

CUARTA

Tiene un mal curado enfermo modorra y porque el humor se le ha apoderado de los sentidos y los descuidos que tuvo el poco prevenido médico, lo paga el culo a puro sanguijuelas que lo sajan vivo.

QUINTA

Sábese, según doctrina de muchos filósofos, que el regüeldo es pedo malogrado y que hay algunos tan desdichados que no se les permite llegar al culo, así lo enseña Angulo que no ha acabado de salir por la boca cuando le dicen todos: ¡Vaya a una pocilga!, y cuando sale por el ojo del culo todo es aplaudido y cuando más le dicen cuerno, como otro tenía costumbre de decir cuando uno se peía ¡cuerno! por ahí comas carne y por la boca mierda, y papa te vea la madre que te parió porque te vea más medrado; en las sopas te lo halles como garbanzo, con esa música te entierren, sabañones y mal de gamones, coz de mula gallega, por donde salió el pedo meta el diablo el dedo, la víbora el pico, el puerco el hocico, el toro el cuerno, el león la mano, el cimborrio de El Escorial y la punta de mi caracol te metan amén.

SEXTA

Da el otro extranjero en caballerear, bizarrear y servir a damas y traer mucha bambolla y fausto, falta a los negocios y pierde el crédito y lo que pecaron los miembros genitales lo paga el inocente culo. Pues al punto dicen: Fulano ya dio de culo.

SÉPTIMA

Va el otro narciso, pisaverde a pie por la calle en tiempo de todos y por más cuidado que pone en las chinas o piedras que están descubiertas para asegurar los pies y andar de guija en guija, resbálase el pie y hace pedazos el pobre culo y de más a más se hace una plasta de todo que le coge de pies a cabeza.

OCTAVA

Da el otro pobre a la medianoche en tiempo de invierno una correncia o evacuación de tripas y porque con la priesa que tiene no se acuerda bien hacia donde quedó el brasero o barreño de la lumbre tropieza en él y hace pedazos las piernas y el culo, cobrando con esta desgracia enfermedad para muchos días.

NONA

Tan desgraciado es el culo que hasta los animales les muerde el lobo por él y en las monas se ve que porque quieren descansar y sentarse a menudo se llenan el culo de callos y por eso han dado en decir: Fulano tiene más callos que culo de mona.

DÉCIMA

Viene el otro picarón a sentir el calor del verano y porque yéndose a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el matarla una horrenda población de pendejos que topa hacia el culo, determina de matarlas con unas tijeras y teniendo las manos torpes y no ver lo que hace ni poder sufrir más el ser puerco abre a tijeretazos el pobre culo.

UNDÉCIMA

Viene la otra pobre casada o doncella a descubrir más de lo que fuera menester su natural inclinación de ser puta, tiene celo de ello el galán y causa cuidado al marido y por dar a entender que conocen la fragilidad y imperfección del sujeto, dicen: de res que se mea el rabo, no hay que fiar.

DUODÉCIMA

Dale al otro una apretura en la calle o cógele en la comedia, sale con priesa a buscar dónde desbuchar, y porque no llegó tan presto a las necesarias o le embarazó algún nudo ciego, emplástase o embadúrnase de mierda el pobre culo.

DECIMOTERCERA

Viene el otro estudiante o platicante de medicina y al ir a ordenar un medicamento a la cocina topa a la criada que se había hecho del ojo, y ella por darle gusto y apagar el fomes de la concupiscencia y titilaciones venéreas, empieza sus cernidillos y bamboleos, diviértese con el gusto y acribilla a golpes el pobre culo de escalón en escalón.

DECIMOCUARTA

Vienen las Carnestolendas, alégranse las gentes en diferentes festines y por no más de antojo de muchachos o pasatiempo de hombres ociosos pagan los culos de los perros atándoles a la cola mazas diferentes.

DECIMOQUINTA

Vese el otro pobre condenado toreador de a pie embestido del toro, vuélvese para huir, túrbase o no salen los pies con presteza y por no salir ellos presto degárrale el toro el pobre culo.

DECIMOSEXTA

Va una vieja a echar una ayuda a un enfermo, ve poco, no la ha templado bien, encájasela dos dedos del culo, y dale entre las nalgas con ella, escáldale el culo que paga el pobre el descuido de la vieja borracha.

ÚLTIMA DESGRACIA

Finalmente, tan desgraciado es el culo que siendo así que todos los miembros del cuerpo se han holgado y huelgan muchas veces, los ojos de la cara gozando de lo hermoso, las narices de los buenos olores, la boca de lo bien sazonado y besando lo que ama, la lengua retozando entre los dientes, deleitándose con el reír, conversar y con ser pródiga y una vez que quiso holgar el pobre culo le quemaron.

martes, 20 de enero de 2009

Soy un friki

No se trata sólo de Tintín o el Capitán Trueno… también soy un fanático de La Guerra de las Galaxias. Por eso mismo, mi habitación parece más la guarida del androide --o del amo del calabozo--, donde las figuras de C-3PO y R2-D2 comparten sitio, además de con tantos libros que no me caben ya en las estanterías, con maquetas, peluches, fósiles y demás enredos. A veces me cuesta encontrar un poco de espacio para guardar, por ejemplo, la ropa. Parece como si mi cuarto estuviera invadido por una especie de horror vacui, en donde cada personaje o período de la Historia reclama su puesto. En el fondo, no se trata más que de los efectos colaterales de varias pasiones que arrastro desde mi infancia.

Una de esas pasiones, como digo, tiene que ver con la saga cinematográfica de George Lucas, esa serie de películas que alguien definió como las antiguas novelas de caballerías adaptadas a los viajes interestelares. Desde pequeño me gustaron este tipo de aventuras, y aún hoy, si me encuentro con alguien que comparte mis mismas aficiones, puedo pasarme horas disertando sobre la similitud entre la orden de los Jedi y los caballeros templarios, o si el conflicto entre la Alianza Rebelde y el Imperio no es más que una traslación de la crisis de la República en la antigua Roma.


La última vez que estuve en Madrid, hace cosa de dos meses, sin poder resistirme y dejarlo para otra ocasión, tuve que ir a ver la exposición sobre Star Wars, que todavía se puede visitar en el centro del Canal de Isabel II, en la Plaza de Castilla. No me esparciré con detalles sobre la misma, porque pienso que es para verla; todo lo que pueda contaros es poco, en comparación con lo mucho que disfruté: más que un niño pequeño. Si no sois seguidores acérrimos de la saga (o si acaso sois fans de Star Trek), tampoco os preocupéis; la exposición vale por sí misma, su montaje es espectacular y los criterios museográficos son tan cuidados e incluso mejores que los que se emplean en muchos museos o exposiciones convencionales.



«Star Wars: The Exhibition» se puede visitar hasta el 15 de marzo en la Sala de exposiciones Arte Canal, Plaza de Castilla (Madrid).
Abierto todos los días de 10’00 a 21’00 horas.
Entradas, en taquilla: 10 € (general), 5 € (reducida).

martes, 13 de enero de 2009

Tintín cumple 80 años


Aunque quién lo diría, a la vista de que sigue pareciendo un chaval. Y eso que durante estas ocho décadas no se puede decir que haya tenido tiempo para descansar: cuando no andaba buscando tesoros entre los restos de un galeón hundido en el fondo del mar; ayudaba a la policía a desmantelar redes criminales de narcotraficantes, falsificadores de dinero, comerciantes de armas o negreros; combatía con los guerrilleros de las selvas sudamericanas; desbarataba los planes de un golpe de estado contra un monarca en los Balcanes; escalaba las cimas del Himalaya y conocía al Yeti… e incluso fue el primer hombre en pisar la superficie de la Luna. En todas estas aventuras siempre contó con la compañía de su inseparable Milú, y con la ayuda inestimable de sus amigos el Capitán Haddock, el Profesor Tornasol, los detectives Hernández y Fernández o la soprano Bianca Castafiore. Demasiados viajes no exentos de riesgo que, sin embargo, no parece que le pasaran demasiada factura: más aún, antes que arredrarse, su espíritu rebosaba ímpetu y juventud, a la vista de una nueva aventura. Siempre fue el mismo, sin despeinarse el mechón pelirrojo, y sin necesidad de quitarse sus pantalones bombachos, hasta que en la década de los setenta alguien le dijo que mejor con unos vaqueros, por eso de no hacer el ridículo.


Conocéis de sobra mi afición por los cómics del joven reportero belga, pues en más de una ocasión lo he mencionado en este blog. Se trata de una pasión que me acompaña desde la infancia, y con el tiempo, en vez de disminuir, ha ido en aumento. De las pocas situaciones que todavía puedo recordar de cuando era niño, no se me borrará de la memoria cuando me sentaba al lado de mi padre y éste me leía las aventuras de Las siete bolas de cristal y El templo del Sol, que por entonces, me acuerdo, publicaban por entregas cada domingo en el suplemento de El País. Cuando aprendí a leer, fueron los primeros libros que me regalaron; y quizá por este motivo, también serían para siempre mis episodios preferidos de la serie, en los que Tintín viaja a Perú y descubre una civilización inca que sobrevive oculta en las montañas.


Después, poco a poco, me iría comprando toda la colección, y por ese cariño especial que se le concede a las primeras lecturas, y a pesar de conocerme todos los álbumes de memoria, hasta el más nimio detalle, conservo cada uno en perfecto estado y ordenados cronológicamente en una estantería. Junto a ellos tengo otras obras, más específicas y propias de coleccionistas, o de otros personajes creados por Hergé, como los traviesos Quique y Flupi.



En mi reciente viaje a Bruselas, aunque me quedé con ganas de ver el Museo del Cómic, no pude resistir la tentación de gastarme el dinero en una de las tiendas de Tintín. En Bélgica, todo el merchandising que rodea a las aventuras de Tintín está monopolizado por las tiendas oficiales, que, por cierto, son un poco caras. Aun así, cedí a la tentación y además de un Milú de peluche, postales, llaveros y otros zarrios, acabé comprándome esta maqueta, que reproduce la portada de El cangrejo de las pinzas de oro. Lo sé, no tengo remedio… ni remordimiento.


No quisiera soltaros más rollo, además tampoco son horas, aunque podría ponerme a contar y no parar… Por ejemplo, también me gustaría comentaros que, si bien todo el mundo sabe que la profesión de Tintín es la de reportero, nunca se le ve escribiendo una crónica, ni tampoco se sabe para qué periódico trabaja. Sólo en La oreja rota aparece tomando notas para un hipotético artículo sobre un robo en el museo, que después no llega a escribir. ¿Era un vago? ¿De dónde obtenía sus ingresos? Son preguntas que tampoco vienen al caso, y que quizá trate de contestar en otra ocasión. Por ahora, os dejo con estos capítulos de la serie de dibujos animados, que recrean los dos cómics que antes mencioné y dije que son mis favoritos: Las siete bolas de cristal y El templo del Sol. Buenas noches.



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