jueves, 11 de diciembre de 2008

De paseo por Bélgica II

El día 25 por la mañana nos dedicamos a visitar las instituciones europeas, motivo principal de este viaje. Desayunamos, como no podía ser menos, un tazón de chocolate con dulces también rellenos de chocolate… pero chocolate de verdad, no como el que te sirven en España, que como le echan vete a saber qué para espesarlo, acaba no sabiendo a nada.

A la salida del hotel, la torre del Ayuntamiento al fondo, construida en 1449 por Jan van Ruysbroeck.

Bruselas se despierta como cualquier otra ciudad europea: la gente corre para no perder el metro, los niños van en bicicleta al colegio, los comerciantes descargan las furgonetas…

Las famosas maisons de maître (casas de los maestros), viviendas de los antiguos artesanos que evidencian el pasado gremial de la ciudad.

Chapelle de la Madeleine. Esta pequeña iglesia se ubicaba en el lugar que ahora ocupa la Estación Central, pero a principios de la década de los cincuenta, se trasladó, piedra a piedra, algo más abajo para permitir la construcción de la estación art decó y un aparcamiento.

Galeries St-Hubert, la primera galería comercial de Europa y una de las más elegantes. Inauguradas en 1847 por Leopoldo I, el primer rey de Bélgica, fueron diseñadas en un estilo neorrenacentista por Jean-Pierre Cluysenaar. Comprende tres galerías: Galerie du Roi, Galerie de la Reine y Galerie des Princes, todas ellas cubiertas por una bóveda de vidrio. En ellas se concentran tiendas de lujo, cafés, restaurantes, un cine y un teatro.


El Parlamento Europeo cuenta con tres sedes: una permanente en Estrasburgo (Francia), donde se celebran una vez al mes las sesiones plenarias; el centro administrativo que se encuentra en Luxemburgo; y ésta, donde se desarrollan las reuniones del comité y los períodos ordinarios de sesiones. Se trata de un enorme complejo de acero y vidrio, y por su espectacularidad popularmente es conocido como caprice des dieux («el capricho de los dioses»).

Junto a la alegoría del euro, premonición de quizá este año (esta vez sí) me toque la lotería de Navidad.

Raro, ¿verdad?

¿A quién no le gustaría ser europarlamentario? No solo por sus sueldos y dietas millonarias, sino por esos sillones tan cómodos…

Edificio Justus Lipsius, sede del Consejo de la UE.

El edificio Berlaymont, cuartel general de la Comisión Europea. Durante la década de los noventa tuvo que ser desalojado y prácticamente desmontado entero para volver a construirlo de nuevo, ya que sus estructura contenía amianto en grandes proporciones, lo que suponía un grave riesgo para la salud de los miles de funcionarios europeos que trabajan allí.

Comimos en el restaurante del edificio de la Comisión, y por cierto, todo estaba para chuparse los dedos. Un motivo más para pensarse en preparar unas oposiciones para funcionario europeo. Después del almuerzo, nos recibieron en la Oficina de Extremadura en Bruselas; y acompañados de compatriotas, nos fuimos a tomar unas cervezas a la Grand Place y a cenar en el Chez Léon, uno de los restaurantes más típicos de Bruselas.



El Ayuntamiento (Hôtel de Ville) del siglo XV, impresionante demostración del poder civil. La torre mide 96 m de altura y está ligeramente torcida.

Detalle de la fachada del palacio de los duques de Brabante, conjunto neoclásico de raíz flamenca diseñado por Guillaume de Bruyn.

Edificios gremiales de la Grand Place. En el centro, la sede del sindicato de los cerveceros (brasseurs). A estos me afiliaba yo sin dudarlo…

La Maison du Roi, construida en 1536 y reformada en 1873. Fue la residencia de los monarcas españoles y actualmente acoge el Musée de la Ville, con pinturas del siglo XVI, tapices y los trajes del Manneken Pis. (Los adornos navideños me impedían hacer fotos panorámicas).


Estuvimos tomando unas cervezas en Le Roi d’Espagne, el bar más famoso de la Grand Place. El busto dorado que hay sobre la puerta representa a Saint Aubert, patrón de los panaderos, con lo que deducimos que este edificio fuese propiedad de dicho gremio.

En la tercera planta de Le Roi d’Espagne se encuentra este busto de Carlos II, el rey más subnormal de todos los que nos han caído en gracia a los españoles.


A la izquierda se encuentra Le Cornet, edificio de estilo flamenco italianizante, que fue la sede del gremio de los remeros (1697). Es muy conocido por su frontispicio, construido en forma de fragata del siglo XVII.


La Grand Place iluminada por la noche, con espectaculares juegos de luz y color.

Cenamos en el Chez Léon, uno de los restaurantes más típicos de Bruselas. No faltaron los famosos Moules-frites: mejillones al vapor en su jugo con cebolla y vino blanco, servidos con patatas fritas y mayonesa. Estaban muy buenos, pero prefiero los mejillones gallegos, mucho más gordos y con mejor color.

Resumen de nuestro viaje a Bruselas en la página web del Ayuntamiento de Cáceres.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Manneken Pis

Antes de continuar con la crónica de mi viaje a Bruselas, quería detenerme para comentar una de las atracciones más singulares de esta capital: el Manneken Pis. Se trata de una estatua de bronce, de unos 30 cm de altura, que representa a un niño desnudo y orinando en una pila. Convertido en un icono de la ciudad de Bruselas, cientos de turistas se suelen agolpar a su alrededor para hacerle una foto.

La estatua original de bronce era obra de Jerôme Duquesnoy el Viejo y se colocó en 1619 en este mismo lugar para evidenciar la enorme necesidad de disponer de agua potable en esta zona. Aún hoy se ignora qué inspiró al autor de esta famosa estatua para elegir representar a un niño meando. Desde entonces, el misterio ha alimentado multitud de leyendas sobre la personalidad del Manneken. Según una de las teorías, en el siglo XIII se descubrió al hijo de un duque orinando en medio del campo de batalla, y para inmortalizar el coraje militar del pueblo belga, que es capaz de hacer sus necesidades sin temor a ser alcanzado por una bala de cañón, se decidió fundir esta estatua. Por mi parte, también pienso que es posible que el muchacho se meara de miedo. Pero, en fin, tampoco es cuestión aquí de ofender los sentimientos patrióticos de nadie.


En 1698 el gobernador Maximiliano Emmanuel regaló una túnica para vestir la figura. Éste sería el principio de una tradición que dura hasta hoy en día. Los presidentes de gobierno que visitan Bruselas donan para la estatua pequeñas réplicas de sus trajes nacionales, que se conservan en el Musée de la Ville. Tiene más de 650, incluido uno de Elvis y la equipación del Barça. Una curiosa costumbre que, sin embargo, me recuerda bastante a la de confeccionar mantos y obsequiárselos como ofrenda a la Virgen de la Montaña, aquí en Cáceres.

En 1770, la fama del Manneken Pis hizo era tal que se pensó incorporar una hornacina decorada para dar mayor prominencia a la pequeña figura. Durante el siglo XVIII se produjeron varios intentos de robarla, primero por parte del ejército francés y, posteriormente, por el inglés, en 1745. Finalmente, en 1817 consiguió este propósito un antiguo convicto de nombre Antoine Licas. El robo causó una profunda conmoción entre los vecinos de Bruselas, ya que el vándalo destrozó la estatua después de hacerse con ella. Al año siguiente se fundió una copia y se colocó en su reverenciado lugar, donde hoy puede contemplarse.

Por lo visto, estos días el Manneken Pis se ha encontrado con un duro competidor, o si no mirad lo que dice esta noticia: «El etarra Aitzol Iriondo se orinó en los pantalones cuando estaba siendo detenido». Cada día más, me sorprende la valentía de algunos…

lunes, 8 de diciembre de 2008

Los pueblos del Ibor


Antes de acostarnos, vamos a asistir a una clase práctica de Geografía. El profesor no es otro que el reconocido cantautor apodado el Pillo, que con su ritmo pegadizo nos ayuda a memorizar los pueblos de la comarca cacereña de los Ibores.




Voy a cantarles, señores,
a los pueblos del Ibor
y voy a decir sus nombres
pa’ que sepan los que son:
Navalvillar, el primero;
el segundo, Castañar;
Fresnedoso es el tercero;
es el cuarto Bohonal;
Deleitosa y las Mesas,
que también quiero nombrar.

Los pueblos de Ibor,
los pueblos de Ibor
son pueblos extremeños
y que bonitos son.
Los pueblos de Ibor,
los pueblos de Ibor
los llevo yo muy dentro,
dentro del corazón.

Yo nací en un pueblecito
cerca de Navalmoral,
es un pueblo muy bonito
que se llama Castañar.
Castañar de Ibor se llama,
yo no le podré olvidar,
porque allí jugué de niño,
porque allí empecé a estudiar,
porque allí me hice mayor
y me empecé a enamorar.

Los pueblos de Ibor,
los pueblos de Ibor
son pueblos extremeños
y que bonitos son.
Los pueblos de Ibor,
los pueblos de Ibor
los llevo yo muy dentro,
dentro del corazón.

En Bohonal me crié,
en Castañar yo nací,
en Bohonal me crié,
me eché novia en Fresnedoso,
en Navalvillar me casé,
en Castañar yo nací.

Los pueblos de Ibor,
los pueblos de Ibor
son pueblos extremeños
y que bonitos son.
Los pueblos de Ibor,
los pueblos de Ibor
los llevo yo muy dentro,
dentro del corazón.

Los pueblos de Ibor,
los pueblos de Ibor
son pueblos extremeños
y que bonitos son.
Los pueblos de Ibor,
los pueblos de Ibor
los llevo yo muy dentro,
dentro del corazón.

El desaparecido monumento a los héroes de la Legión

No deben haber pasado muchos años desde que demolieron este monumento; sin embargo, por más que me esfuerzo en recordar, creo que de niño nunca me fijé que estuviese allí… en el centro del bulevar de la antigua avenida de Millán Astray, rebautizada después como Pablo Naranjo Porras, es decir, la cuesta que sube del Hospital, con el Parque del Rodeo a un lado y la Ciudad Deportiva a otro. Dicho monumento debió estar colocado en el lugar que hoy ocupa el kiosco de prensa.

El monolito fue inaugurado en septiembre de 1968 y dedicado a la Legión y su fundador, el controvertido general Millán Astray. Tal como explicaba la prensa de la época, el monumento está construido en granito y figura como monolito truncado en el que se han grabado algunas leyendas del credo legionario, y, en relieve, la figura del general Millán Astray, así como el nombre de los legionarios laureados. Anexo al monolito se levanta otro más pequeño donde se han inscrito el número de muertos, heridos y desaparecidos de la Legión.


En efecto, todo el monumento estaba cubierto de lemas e inscripciones. El monolito descansaba sobre una base cuadrada de bloques de sillería. En la cara frontal, una placa de bronce con el retrato del general, y escrito con grandes letras también de bronce: AVENIDA / DEL / GENERAL / MILLAN ASTRAY. A la derecha, acompañaba a la leyenda el emblema del Tercio: un arcabuz y una ballesta cruzados sobre una alabarda.

En cada uno de los lados del monolito también había una inscripción. De frente decía, escrito bajo otro emblema de la Legión:

LA
HERMANDAD
DE
ANTIGUOS
CABALLEROS
LEGIONARIOS
DE CACERES
A SU FUNDADOR
GªL MILLAN ASTRAY
CACERES 26-9-68

En otro lateral:

EL ESPIRITU DE DISCIPLINA
CUMPLIRA SU DEBER
OBEDECER HASTA MORIR

CEUTA
MELILLA
XAUEN
BUHARPATZ

Y otros nombres de más ciudades y lugares. En el otro lado del monolito estaban escritos nombres de legionarios. En su momento, como se puede apreciar en la fotografía, el monolito estuvo flanqueado por cuatro obuses desactivados unidos por una cadena. Como también hemos comentado, junto a tanta profusión de elementos, también había otro monolito más pequeño rodeado de cadenas, con inscripciones en tres de sus caras:

9.076
MUERTOS
20.298
HERIDOS
444
DESAPARECIDOS

*

A LOS
HEROES
DE LA
LEGION

*

LA BANDERA DE LA LEGION SERA
LA MAS GLORIOSA PORQUE ESTA
TEÑIDA CON LA SANGRE DE SUS
LEGIONARIOS

El conjunto conmemorativo lo completaba un pequeño cañón, que se colocó varios años después, como indica la placa que rezaba:

LOS LEGIONARIOS EN AGRADECIMIENTO AL C.I.R. Nº 3
POR LA INSTALACION DE ESTE CAÑON
CÁCERES 12-6-1972

El monumento fue patrocinado por el Ayuntamiento, a iniciativa de la Hermandad de Antiguos Legionarios de Cáceres. La inauguración estuvo acompañada con una misa de campaña, ofrendas florales, marchas militares y discursos pronunciados por las principales autoridades. La prensa local describiría el evento de la siguiente manera:

Nuestra capital vivió ayer una jornada de pleno espíritu castrense y patriótico al celebrarse la solemne inauguración del Monumentos a la Legión y a su glorioso fundador, el heroico general Millán Astray (…).

Los solemnes actos se vieron realzados con la presencia del general subinspector de la Legión, don Julio de la Torre Galán, que acompañó en la presidencia a las primeras autoridades militares y civiles y representaciones de las Hermandades de Antiguos Legionarios de Zaragoza, Burgos, Badajoz, Ronda, Mérida, Plasencia y otros puntos, asistiendo numerosos cacereños.

Autoridades civiles y militares en la inauguración del monumento a la Legión, 29 de septiembre de 1968. El tercero por la izquierda es el alcalde Alfonso Díaz de Bustamante y Quijano (1911-1995).

El monumento en sí no era más que un colgadero de lemas y proclamas, sin ningún valor estético. Supongo que esto debió pesar, junto a razones de corrección política, para que posiblemente a principios de los 90 fuera demolido. De todos modos, su presencia era un testimonio de la sociedad y las circunstancias de otra época, un vestigio curioso e interesante para los que, no sé si por fortuna, nos tocó nacer muchos años después.

Fuentes:
- «Solemne inauguración del Monumento a la Legión y de la Avda. Millán Astray», Extremadura, 30 de septiembre de 1968.
- Mª del Mar Lozano Bartolozzi: Escultura pública y monumentos conmemorativos en Cáceres. Cáceres: Univ. de Extremadura, 1988; págs. 58-61.
- Manuel Vaz-Romero Nieto: La ciudad de Cáceres y sus alcaldes, en el siglo XX. Cáceres: [s.n.], 2003; págs. 517-518.

Fotos de Juan Guerrero Ramos, publicadas en el periódico Avuelapluma.

sábado, 6 de diciembre de 2008

El Capitán Trueno, la película


Después de una dilatada e impaciente espera, parece ser que todos los rumores se confirman. Ya se está rodando la película del Capitán Trueno, pero por lo demás poco se sabe: que aunque está dirigida por el valenciano Pau Vergara, la versión original va a ser en inglés --por eso de facilitar la distribución--; y que Elsa Pataki interpretará a Sigrid, la novia vikinga del Capitán Trueno. Me parece muy buena elección, por cierto. El estreno se prevé para el próximo verano, mientras tanto aprovecho mis fines de semana en la sala infantil de la Biblioteca Pública para releerme las aventuras del Capitán Trueno y sus amigos Crispín y Goliath, Ragnar el vikingo, el mago Morgano… ¡Cuántos recuerdos de mi infancia guardan estas viñetas!

Vestigios de la Transición

Hoy nos toca conmemorar el XXX aniversario de nuestra Constitución. Por este motivo, me acabo de acordar de unas curiosas fotos que pude sacar hace cosa de un año. Se trataba de unos cárteles de propaganda, que quizá pertenezcan a las primeras elecciones democráticas. Aparecieron --como digo-- el año pasado, ocultos tras la fachada de un establecimiento de la Avenida de España, que estaban reformando. No deja de resultar una curiosidad muy emotiva, en primer lugar por la increíble conservación del papel después de tres décadas, y también por la inocencia de los lemas, de las composiciones, con fotos de Snoopy y Mafalda incluidas. Me llaman mucho la atención aquellos partidos minoritarios de vida efímera, que surgieron como champiñones en los primeros años de efervescencia democrática, y que con sus dirigentes desaparecieron tan pronto como se crearon.





viernes, 5 de diciembre de 2008

La vida sigue igual...

Imágenes como ésta me cuecen la sangre y, por el mismo motivo, siento vergüenza de este país donde me tocó nacer.

Los compañeros de partida de Ignacio Uría, asesinado ayer por un pistolero de ETA, se entretienen como cada tarde jugando a las cartas, como si no hubiera pasado nada, como si muy cerca de allí una madre y unos hijos no estuviesen velando un cadáver (Foto publicada por El Mundo).

miércoles, 3 de diciembre de 2008

De paseo por Bélgica I

Tras más de una semana de ausencia, regreso a la calidez del hogar… y se agradece más que nunca, pues este clima no es el mejor para andar por esos mundos de dios. Seguramente más de uno me haya echado de menos durante estos días, y también supongo quién se frotaba las manos imaginándose que me hubiera podido ocurrir algo; pero para contento de unos y desasosiego de otros, de nuevo estoy aquí, dispuesto a seguir dando la vara y escribiendo, que es gerundio, siempre con la premisa de saciar curiosidades y, de paso, servir de martillo contra algún hereje.

Si alguien todavía no lo sabe, la semana pasada anduve por tierras flamencas, visitando esos territorios que, como tantos otros, en una época heroica y ya muy lejana, pertenecieron a al imperio que solían llamar español. Es decir, que me fui a dar un paseo por Bélgica, país del chocolate, la cerveza y los cómics.

El lunes bien temprano, a las seis de la mañana, a la hora que se despiertan los valientes, cogimos el Auto-res --aunque ahora se llama Avanza-- que nos llevaría hasta Madrid. Tras sortear los atascos de rigor y tras participar en una enloquecida carrera en taxi por las calles de la capital, pudimos llegar al aeropuerto in extremis, a punto de perder el vuelo.

Cuando llegamos a Bruselas estaba nevando y el frío era morrocotudo, pero al volver a casa me he dado cuenta que esto era una excepción y que el descenso de las temperaturas era, y sigue siendo, general en todo el continente. Esa misma tarde, sin apenas tregua para quedar las maletas en el hotel, volvimos a coger el tren rumbo a Brujas.

La Estación Central de Bruselas, punto de partida y destino de todas nuestras excursiones. Me imagino que Tintín, en más de una ocasión, debió coger el tren en esta estación, antes de emprender alguna de sus aventuras.

Al lado de nuestro hotel, el Ibis Grand Place, la herencia española queda patente en esta estatua de Don Quijote y Sancho Panza.

Las magníficas vistas desde el hotel.

Asustado, en uno de estos trenes que parecían el escenario de una película policíaca de hace cincuenta años, así tipo Orient Express.

Mmmmmmmmmm… chocolate. Me hubiera comido la tienda entera. El día 6 se celebra la festividad de San Nicolás, que es ese señor vestido de obispo representado en figuras de chocolate. En vez de Papá Noel o los Reyes Magos, los niños belgas reciben sus regalos navideños de San Nicolás, eso sí, bastantes días antes que comiencen las fiestas, así tienen más tiempo para jugar y disfrutar con ellos antes de regresar al cole.

Monumento a los fallecidos en las dos guerras mundiales. Me fijé que en todas las estaciones de ferrocarril suele haber memoriales parecidos.


Brujas es una ciudad que basó su riqueza y prosperidad en el comercio, bajo la protección de los condes de Flandes. La emergente industria de lana posibilitó el crecimiento de la ciudad, que se rodeó de una muralla, y en el siglo XIII entró a formar parte de la Liga Hanseática. Convertida en una de las ciudades más ricas de Europa, los comerciantes y artesanos no admitieron la creciente dependencia del condado de Flandes respecto a la corona francesa. En 1302 estalló una cruenta revuelta que se saldó con la derrota francesa en la conocida como la batalla de las Espuelas de Oro. En el siglo XV, el duque de Borgoña Felipe III el Bueno estableció su corte en Brujas, lo que trajo mayor prosperidad, si cabe, y una importante actividad cultural. En el siglo XVI los canales cegados de sedimentos eran cada vez más difíciles de transitar para los barcos, por lo que Brujas fue perdiendo su hegemonía frente a otras ciudades como Ámsterdam o Amberes.

En Brujas, la torre de la iglesia de Nuestra Señora (Onze Lieve Vrouwekerk). Como era de noche, no pudimos entrar y ver la escultura de la Virgen con el Niño (1505), la única obra de Miguel Ángel que se encuentra fuera de Italia, o el mausoleo del príncipe Carlos el Calvo y su hija María.

Ambiente navideño y temperaturas glaciales. A ver quién tenía narices para salir a la calle…




Vistas de Rozenhoedkaai, uno de los canales que rodean Brujas.


El ayuntamiento (Stadhuis), construido entre 1376 y 1420. En el interior destaca un bello salón de estilo gótico, magníficamente restaurado, notable por su techo abovedado de 1385.

En la Plaza Mayor (Markt) se encuentra el edificio más emblemático de Brujas, construido entre los siglos XIII y XV: el campanario (Belfort), en cuya torre octogonal de 83 m de altura se conserva la carta constitucional, documento en que se recogen los derechos y privilegios de la ciudad.

Huis Bouchotte, donde vivió Carlos II de Inglaterra durante parte de su exilio de 1656 a 1657, cuando fue expulsado de su país por la revolución que encabezó Oliver Cromwell.


Todo preparado para las fiestas navideñas, aunque no se veía un alma por la calle. Los de la estatua del centro son Jan Breidel y Pieter de Coninck, dos dirigentes gremiales que encabezaron la rebelión contra los franceses en 1302. Al final estos belgas iban a resultar simpáticos…

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