domingo, 8 de junio de 2008

Contra la blasfemia

Mi amiga Almudena me envía la transcripción del siguiente acuerdo que adopta el pleno del Ayuntamiento de Badajoz, con fecha del 25 de agosto de 1939, recién terminada la guerra civil:

ESPAÑA CONTRA LA BLASFEMIA.- Se da lectura de la carta del Sr. Presidente de la Unión Diocesana de Juventud Masculina de Acción Católica, informando de la campaña que se propone desarrollar contra la blasfemia y solicitando la cooperación moral de este Ayuntamiento, excitando en celo de la Guardia Municipal para que extreme la vigilancia y la represión de tan fea costumbre, y la material de adquirir las hojas editadas, al igual que otros Municipios. El Sr. Alcalde [don Ricardo Carapeto] manifestó que ya había dado las órdenes a la Guardia Municipal para que colabore a esta labor.

Cagarse en todos los santos y maldecir al gobierno ha sido y seguirá siendo el deporte preferido de los españoles. Por eso, cuando se llega a prohibir por ley este tipo de manifestaciones verbales, se trata de un signo inequívoco de la conculcación de las libertades y derechos más fundamentales. De todos modos, estamos hablando de un tiempo que afortunadamente nos queda muy lejano, y hoy día cuando trabajando en un archivo encontramos por casualidad uno de estos bandos, no podemos evitar que se nos escape una sonrisa. Por cierto, este documento me acaba de recordar unos letreros realizados con letras de azulejo, que estuvieron hasta hace unos treinta años en las principales entradas de Cáceres, como en la calle San Antón y en Barrionuevo, que rezaban lo siguiente:

CIUDAD
DE
CÁCERES
CAPITAL DE PROVINCIA
SE PROHIBE 

LA BLASFEMIA
Y LA MENDICIDAD