miércoles, 28 de mayo de 2008

Un corto

Mis primeros pasos en el mundo de la interpretación los di estando en el colegio, precisamente sobre el mismo escenario en el que Almodóvar también empezó a hacer sus pinitos. Sucede que, a medida que uno se hace mayor, hay aficiones que se van perdiendo. Sigo disfrutando con el teatro, mucho, pero ahora siempre como espectador. Sin embargo, conservo calvada una espinita, y es que me hubiera gustado participar en alguna película, aunque sólo fuera como extra. Todavía estoy a tiempo. Otros tienen más suerte, como mi amigo Felipe, con el que compartí tablas en aquellos años, y que de seguir por este camino, cualquier día lo veremos convertido en estrella de Hollywood. Aunque él, como yo, de verdad sólo aspira a que le concedan un título nobiliario.