lunes, 25 de febrero de 2008

Atia, Octavia y Servilia

Hace más de dos semanas me dedicaba a comentar algunos aspectos de la serie Roma, que en su momento emitieron en la Cuatro. Luego he corregido aquella entrada, pues lo que dije respecto a las calzadas romanas no era del todo correcto. No fuera a ser que alguien se llevara a equívoco. En esta semana he terminado de ver la segunda temporada, que todavía no se ha estrenado en abierto. Puedo adelantar, para el que todavía no la haya visto, que no me ha defraudado y que, en cuanto al argumento y la interpretación, sigue prácticamente la misma línea que la anterior temporada. La trama se desarrolla, esta vez, durante los años que transcurren entre el asesinato de Julio César y el suicido de Marco Antonio y Cleopatra, que tiene como desenlace la coronación de Octavio Augusto como emperador.

Como ya hice antes, quisiera puntualizar algunos aspectos en los que la serie no es fiel a la realidad histórica, aunque, reitero, que junto a clásicos del cine como Ben-Hur o Espartaco, a mi humilde entender, es la mejor recreación de la vida cotidiana y los sucesos políticos de Roma que se ha visto en mucho tiempo por televisión.


En este caso, quisiera centrar la atención en el personaje de Atia, la madre de Octavio, interpretada por la actriz Polly Walker. Atia Balba Cesonia (85-43 a.C.) era hija de Julia, la hermana mayor de Julio César, y de Marco Atio Balbo. Aunque son muy pocos los testimonios sobre su persona con los que contamos, tradicionalmente fue considerada como una mujer respetable y muy piadosa, nada que ver con la arpía intrigante y viciosa que nos retrata la serie. Tácito la consideraba como el ideal de la matrona romana.

Su romance con Marco Antonio forma parte de la ficción de la serie. En realidad, en esa época se encontraba casada con su segundo marido, Lucio Marcio Filipo, que fue cónsul en el 56 a.C y gobernador de Siria desde el 59 a.C. Por motivos obvios este marido no forma parte de la trama de la serie ni se le menciona en ningún momento. Aunque no tuvo descendencia con Atia, sí fueron criados por ésta sus dos hijos de un matrimonio anterior. La hija, Marcia, se casó con Marco Porcio Catón «el Joven», del que ya hablé porque también sale en la serie. En la ficción Atia es de los pocos personajes que permanecen con vida hasta el final, pero lo cierto es que se sabe que su muerte ocurrió en el 43 a. C., durante el primer consulado de su hijo Octavio, que se encargó de rendirle los más altos honores en su funeral. Por tanto, de acuerdo con lo que nos dice la Historia, Atia tendría que haber fallecido en el capítulo 3 de esta segunda temporada. Al haberse quedado viudo, Filipo se casó después con una hermana de Atia.


Por otra parte, el personaje de Octavia (64 a.C.-11 d.C.), la hija de Atia y hermana del emperador Octavio, no ha sido tan adulterado como el de su madre. Octavia, y su hermano Octavio, eran hijos del senador Cayo Octavio Turino, fallecido en el 59 a.C. Octavia era conocida como «la Menor», para diferenciarla de su hermanastra Octavia «la Mayor», hija del primer matrimonio de su padre.

Su primer marido, como aparece en la serie, fue Cayo Claudio Marcelo, y aunque es cierto que su familia intentó anular este matrimonio para que Octavia se pudiese casar con Pompeyo, Marcelo no fue asesinado, a pesar de ser un destacado opositor a César. Tampoco dicen nada en la serie, pero Octavia y Marcelo tuvieron tres hijos: Marco Claudio Marcelo (43-23 a.C.), Claudia Marcela Maior y Claudia Marcela Minor. El romance de Octavia con Vipsanio Agripa también forma parte de la ficción; sin embargo, su hija Marcela «la Menor», varios años después, sería la segunda esposa del famoso general.

De su matrimonio con Marco Antonio, aunque estuvo motivado por razones políticas, tuvo dos hijas, que esta vez sí aparecen en la serie. Fueron Antonia «la Mayor», que sería la abuela de la emperatriz Mesalina; y Antonia «la Menor», madre del emperador Claudio (esposo de Mesalina), abuela de Calígula y bisabuela de Nerón. Sí es cierto, como también aparece reflejado en la serie, que, a pesar que en el 32 a.C. Octavia se divorciara oficialmente de Marco Antonio, tras la muerte de éste en Egipto, se hizo cargo de la crianza de los hijos que había tenido con Cleopatra: los gemelos Cleopatra Selene y Alejandro Helios, y Tolomeo Filadelfo. Alejandro Helios y Tolomeo Filadelfo murieron a los diez y a los cuatro años aproximada y respectivamente de su llegada a Roma. Por su parte, Cleopatra Selene recibió una educación romana y se convirtió en reina de Mauritania tras casarse con el rey Juba II.

Por último, y para no calentarnos la cabeza con más nombres y genealogías, me referiré al tercer personaje femenino principal de la serie, Servilia, la madre de Marco Junio Bruto, el más conocido de los asesinos de César. Servilia Cepionis era hija de Quinto Servilio Cepión --nieto del militar del mismo nombre, cónsul en el 140 a.C. que luchó contra Viriato y levantó el campamento de Castra Servilia, en las inmediaciones de Cáceres--. Por parte de su madre, Livia Drusa, era hermanastra de Marco Porcio Catón «el Joven», y creo recordar que esto sí se llega a mencionar en la serie.

También es cierto que Servilia fue amante de César, aunque ¿cómo podemos estar tan seguros de que esta afirmación sea verdad y no se tratase sólo de rumores difundidos en la época? Las fuentes coinciden al señalar que, durante la reunión del Senado en la que Cicerón acababa de desenmascarar la conspiración de Catilina, César había permanecido ajeno a todo, enfrascado en la lectura de una carta. Catón, que le había estado observando, le acusó de estar involucrado en la conjura y de haber recibido una carta del propio Catilina o de sus secuaces. César afirmó que el mensaje era de una amante, pero Catón no le creyó. Entonces, César le entregó la carta con toda naturalidad. La misiva resultó estar firmada por Servilia, por lo que Catón --que recordemos era su hermanastro--, furioso y avergonzado tras la lectura de la carta, se la arrojó a César gritándole «¡Toma, borracho!» (Plut., Cat., XXIV). Así fue como de paso toda Roma se enteró que la noble Servilia mantenía una relación sentimental con Julio César.

Los amores de César y Servilia también son relatados por Suetonio:

Pero, más que a ninguna otra, amó a Servilia, madre de Marco Bruto, a la que ya durante su primer consulado le había comprado una perla, valorada en seis millones de sestercios, y luego, durante la guerra civil, aparte de otros obsequios, le hizo adjudicar, en una venta en subasta pública, una enorme y espléndida hacienda a bajísimo precio. Y así, Cicerón, en una ocasión en que un grupo de gente comentaban sorprendidos aquella ganga, les dijo con gran socarronería: «Para que entendáis mejor qué gran compra ha hecho, restad además un tercio»; pues se pensaba, en efecto, que Servilia intentaba liar a su hija Tertia con César.

(Suet., Caes., L)

Servilia contrajo matrimonio en dos ocasiones. La primera con Marco Junio Bruto, un partidario de Mario, que fue el padre del ya citado y del mismo nombre, amigo y asesino de César. Tras la muerte de aquél se casó con Décimo Junio Silano, cónsul en el 62 a.C., con el que tuvo tres hijas, todas llamadas Junia, aunque ninguna de ellas es mencionada en la serie; y eso que la más joven de todas, Junia Tertia, fue la esposa de Cayo Casio, otro de los asesinos de César, y la mediana, Junia Secunda, de Marco Emilio Lépido, el triunviro, ambos personajes que aparecen en la serie, aunque en ningún momento que redordemos se hace referencia a estos parentescos.

A pesar de su romance con César, es cierto que los conjurados que acabaron con la vida del dictador se reunieron en la víspera del crimen en casa de Servilia e, incluso, que su consejo fue tenido en cuenta, aunque no existen pruebas de que ella misma estuviera involucrada en la conspiración y, menos, que fuera su cerebro. Servilia falleció por causas naturales después del 42 a.C., por tanto, al menos un año después que Atia, su acérrima enemiga en la serie. Sin embargo, tal rivalidad también es ficticia y --¿quién sabe?-- puede que se tratase de amigas del alma; aunque en ésta, como en otras ocasiones, las fuentes guardan silencio y es entonces cuando la imaginación de los guionistas cobra protagonismo.

9 comentarios:

saigira dijo...

Muy interesante toda la información que publicaste sobre las mujeres de la serie. La encontré porque acabo de terminar de ver la segunda temporada y me había quedado preocupada por la pobre Atia, tener que padecer las tonterías de Marco Antonio... Y me puse a investigar si había sido cierto, luego de buscar un poco en la vida de Octavio y notar que, como dices, Atia debió morir en el capítulo 3 de la segunda temporada, me he quedado más tranquila.

Gracias por las aclaratorias =)

Anónimo dijo...

Acabo de descubrir la serie y me encanta. Hay tercera temporada por internet? O lo que es más importante: Continuarán?
Gracias

mar

Antonio Norbano dijo...

Hola Mar,

Aunque después de ver la serie me quedé con ganas de más, no hay noticias sobre que quisieran continuar con una tercera temporada.

Lucio Junio Bruto dijo...

Es muy interesante todo esto de la informacion publicada sobre las mujeres de la serie de Roma. Tengo trece años y me interesa mucho Roma, sobre todo la epoca que es interpretada en la serie.

Anónimo dijo...

Que gusto me dio,saber que servilia no fue victima de tortura,creo que servilia y atia estaran enfurecidas con los guionistas,jaja.

dkampillo dijo...

Muy interesante toda la información que aportaste. Tan sólo un apunte: tengo entendido que, en Roma, a las hijas se les llamaba por el nomen de su padre (el de su gens, quiero decir el nombre de su tribu) y, si había más de una hija se le añadía un numeral: Prima, Secunda, Tertia,... Ejemplo: Cornelia Tertia sería la tercera hija de un miembro varón de la gens Cornelia
Si sólo había dos hijas en lugar de numeral se les añadía "la Mayor" y "la Menor", respectivamente. Ejemplo: Octavia la Mayor y Octavia la Menor
El problema de este sistema es que habría muchas primas e incluso tías con el mismo nombre.
Gracias

Isabel Barceló Chico dijo...

Muy interesantes las noticias que nos das de estas mujeres. Precisamente un aspecto que me desagradó mucho de la primera temporada de la serie fue el trato que daba a las mujeres. Hasta tal punto que me desinteresé totalmente. Me alegra de que las pongas en su lugar. Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Soy una enamorada de la historia de Roma y su cultura. Me parece muy interesante este artículo sobre las mujeres en la serie Roma.
La realidad era que, en esa época, las vidas de los hombres y mujeres no tenían valor, algunas patricias eran poderosas en la sombra, las mujeres a lo máximo que podían aspirar en la historia era ser consideradas buenas matronas, no se les tenía apenas en cuenta, eran consideradas inferiores, se puede estar de acuerdo o no, pero esa era la realidad, y no hay que mezclarla con los tiempos que vivimos. Afortunadamente hemos avanzado y mucho, pero y repito, esa era la cruda realidad y hay que verla como era.
La serie Roma es bastante fiel a la realidad de esa época. Yo también he encontrado algún que otro fallo, pero comprendo que comprimir tantos acontecimientos en pocas horas de serie no debe ser fácil.

Juan García Tapia dijo...

He visto varias veces la serie televisiva aludida, y aunque no estoy de acuerdo tampoco con las probables imprecisiones históricas, me he quedado maravillado por la pulcritud de la producción.
En estos momento estoy precisamente leyendo las "Vidas paralelas", de Plutarco; y en un grupo de Facebook que coadministro con otras tres personas, he ido colocando un resumen de cada una de los 25 pares de biografías de que consta mi edición electrónica de la obra. Éste es el enlace, para quien pueda interesarse: goo.gl/eFWYdl
Me interesa continuar con la lectura directa de las fuentes de la época, y, por tanto, relacionarme con quien pueda guiarme y asimismo ir sirviendo yo de guía.
Como sea, cualquiera de las dos Atias, la de la serie o la de las fuentes historiográficas, me fascina: una mujer extraordinaria.