miércoles, 20 de febrero de 2008

El cementerio de San Mateo

Para completar la jornada, termino hablando de más hallazgos. Esta mañana leía en el periódico que en el transcurso de las obras que se están realizando en la Calle Ancha, creo que para la acometida del gas, habían aparecido huesos humanos, en concreto «fragmentos de dos cráneos y un fémur casi entero». Afortunadamente la obra ha contado desde el principio con un seguimiento arqueológico, así que éstos y otros restos que quizá se descubran en los próximos días van a poder ser debidamente documentados.

No obstante, presiento que no se va a encontrar mucho más, ya que este mediodía estuve por allí curioseando y he visto que la zanja que se está abriendo no es nueva, sino se está aprovechando la que hace décadas se excavó para meter otras tuberías. La tierra está muy removida, con mucho escombro de relleno, y por los laterales del hueco se puede apreciar que ésta primera zanja fue abierta en gran parte sobre la roca madre de pizarra. La potencia del suelo es poco profunda, por lo que no es probable que en una trinchera de apenas un metro aparezca algún enterramiento intacto. Por eso, los que temían que más de una procesión no iba a salir esta Semana Santa pueden respirar tranquilos. El resto tendremos que esperar otra oportunidad.


Los huesos, sin duda, pertenecen al cementerio de San Mateo. Pero, como digo, va a ser muy difícil encontrar algún enterramiento in situ que nos permitiera identificar exactamente dónde se situaba, ya que el terreno está muy arrasado. Recuérdese que durante toda la Edad Media y Moderna la gente se enterraba alrededor de sus parroquias, como es el caso. Sin embargo, tampoco haría falta decirlo, los nobles gozaban del privilegio de poderse sepultar en el interior de las iglesias y conventos. Hasta bien entrado el siglo XVIII, no se comenzaron a aplicar en las ciudades medidas higiénicas que incluían la construcción de los camposantos fuera de las mismas. En Cáceres, el primer cementerio de estas características se situó al lado a la ermita del Espíritu Santo, y del mismo actualmente no queda más que el arco que se encuentra a la entrada de la Avenida de la Hispanidad. El vecindario no empezó a enterrarse en el cementerio municipal hasta mediados del XIX.

Hace más de un siglo, Juan Sanguino se refería a los cementerios parroquiales en sus Notas referentes a Cáceres. Explicaba la ubicación de cada uno de los que se tenía noticia y hablaba también del hallazgo de algún que otro hueso en el transcurso de obras de canalización, como ha sucedido esta semana en San Mateo u ocurrió hace varios años alrededor de la iglesia de San Juan:

Al hacer excavaciones alrededor de las iglesias parroquiales para la conducción de aguas de las Minas u otras obras se han encontrado los restos humanos de los enterrados allí en otros siglos. Aun en el Potro de Santa Clara, al rebajar el piso para dar más suavidad a la acera que pasa por delante de la portería del convento, se encontraron huesos y alguna moneda, que no llegué a ver.

En algunas piedras de las casas que rodeaban la parroquia se esculpía la palabra
Cementerio, como pueden verse aún hoy en variadas abreviaturas. Refiriéndose al de San Mateo, se hallan en la Casa del Sol, esquina a la calle de la Monja, y en la esquina de la casa que lleva los blasones de los Ulloas en la calle Ancha, que hace esquina a la Plazuela, dando su frente a la Parroquia la inscripción, por cierto, poco visible, por la contextura del granito.

Junto a Santa María puede leerse lo mismo, bajo el balcón de esquina de la primitiva casa de los Carvajales, y en la pared de lo que es hoy jardín de la misma casa, frente a la verja de Santa María o del antiguo Convento de Jesús. En esta piedra pocos se habrían fijado, pues está baja, tocando con la acera, y confusa su lectura. Dicen si las tapias en que está, donde se ve que hubo una puerta, y hay una reja, fueron de una casa que algunos señalan con el nombre de Casa Quemada.

Junto a Santiago, en la casa esquina a la calle de Caleros, también se nota la inscripción, aunque blanqueadas; y en San Juan se lee en el mismo muro de la sacristía, en la parte que da hacia la calle de Gallegos en su entrada.

(J. Sanguino Michel, Notas referentes a Cáceres, ed. Norba, 1996 [facsímil del original de 1903-1920], n. n.º 10, pp. 19-20)


Sobre el cementerio de San Mateo, todavía hoy puede distinguirse una de las abreviaturas de las que nos habla Sanguino, inscrita sobre un sillar en la esquina de la Casa del Sol.

La noticia sobre el hallazgo de huesos humanos en la Plaza de San Mateo aparece publicada en el periódico Hoy. V. también en A. Bueno Flores: Cáceres: historia escrita en piedra. Badajoz: Asamblea de Extremadura, 2006; págs. 98-99.

1 comentario:

Antonio Norbano dijo...

Esta mañana me he enterado, por personas cercanas al seguimiento de las obras de la calle Ancha y San Mateo, que han aparecido nuevos restos. Se trata de al menos tres enterramientos, aunque no aparecen completos sino cortados por las zanjas anteriores. A uno de los esqueletos parece que le faltan los pies, a otro la cabeza… mientras que los huesos de un tercero estaban amontonados junto a unas tuberías fuera la fosa en que fueron enterrados. Según me comentaban, sólo ha aparecido un fragmento de cerámica asociada a los enterramientos, vidriada y de color verde, lo que nos podría dar idea de una cronología aproximada, en torno al siglo XIV o XV.