jueves, 28 de febrero de 2008

Los caminos que conducen a Roma

Continúo con mi particular obsesión por desentrañar qué hay de cierto y qué es lo inventado en la serie Roma.

Livia aparece como la primera mujer de Octavio Augusto, cuando lo cierto es que el emperador ya había estado casado antes en dos ocasiones: la primera con Claudia, hija del cuestor Publio Claudio Pulcro; y la segunda con Escribonia, con la que tuvo a su única hija, Julia, que más adelante cobraría un papel fundamental al casarse sucesivamente con Marcelo, el hijo de Octavia; con Agripa, con el que tuvo cinco niños; y, finalmente, con el emperador Tiberio.


Precisamente a Tiberio sí que se le menciona en la serie. Por entonces debía ser un niño pequeño y aparece como hijo de Livia, ya que ésta se encontraba casada y, para contraer matrimonio con Octavio, tenía que pedir el divorcio de su hasta entonces marido, Tiberio Claudio Nerón. No debió ser muy difícil conseguir la nulidad, ya que éste hacía tiempo que había huido de Roma y era enemigo declarado de Octavio, combatiendo primero del lado de los asesinos de César, después con Marco Antonio y, por último, junto a Sexto Pompeyo en Sicilia. Sin embargo, Livia y Tib. Claudio Nerón tuvieron otro hijo, aparte de Tiberio, que fue su hermano pequeño Druso (38-9 a.C.).

En la batalla de Filipos (42 a.C.), Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino no mueren como se cuenta en la serie, sino que ambos se suicidaron. En realidad la batalla consistió en dos enfrentamientos que se desarrollaron en días distintos. En el primero, el 3 de octubre de aquel año, Bruto entabló combate con Octavio, mientras las fuerzas de Marco Antonio se batían contra las de Casio. En un primer momento, Bruto hizo retroceder a Octavio y se adentró en su campamento; pero en otra parte, al mismo tiempo, Casio era derrotado por Marco Antonio y, tras recibir un informe equivocado en el que le comunicaban que Bruto también había fracasado --lo que no era cierto--, le ordenó a su liberto Píndaro que le clavase una espada. Bruto regresó pensando que la victoria había sido completa y se encontró a Casio muerto. El segundo enfrentamiento se desarrolló veinte días después y, entonces sí, el triunfo de los triunviros fue demoledor. Bruto, vencido y desolado, se arrojó sobre su propia espada (Plut., Brut., XLIII-XLIV).


Bruto estaba casado con la hija de Catón, su prima hermana Porcia Catonis, de la cual no se oye hablar en toda la serie. Y sobre Bruto precisamente quería volver a incidir por algo que ya comenté. El que a César, justo antes de morir, se le oyera decirle aquello de Tu quoque, filii mihi? («¿Tú también, hijo mío?») nos lo cuenta William Shakespeare en su tragedia sobre el dictador. Entre los autores clásicos, sólo Suetonio nos relata que le dirigiera unas palabras parecidas, aunque según dice, las pronunció en griego (Suet., Caes., LXXIII). En contra de lo que se suele repetir por ahí, César nunca consideró designar Bruto su hijo adoptivo, ni mucho menos su sucesor; aunque, a pesar de sus diferencias políticas, ambos mantenían muy buena relación y sentían una admiración mutua --y esto aparece muy bien reflejado en la serie--. El único a quién César tomó en adopción fue Octavio, y como tal sería luego su principal heredero. Por eso, algunos historiadores consideran que, más que una queja afectuosa, tales palabras dirigidas a Bruto no pretendían sino ironizar sobre las relaciones adúlteras que César había mantenido con su madre, Servilia.

1 comentario:

Nefer Neferu dijo...

Hola, Antonio

Agradecerte antes de nada tus blogs sobre Historia, son muy interesantes y divulgativos.

Estoy terminando la segunda temporada de Roma y, a la vez, terminando también la Saga de Roma de Colleen Mc Cullough. Ambas versiones de los mismos hechos son absolutamente dispares, sobre todo en lo que a los personajes se refiere.

Por lo que he podido ir averiguando en diferentes foros de Historia, la serie aporte gran verosimilitud en cuanto a la ambientación (las calles de Roma sucísimas, como realmente estaban), todo el "atrezzo" está muy estudiado y basado en los hallazgos de Pompeya y Oplontis.

Pero, en cuanto a la versión histórica y la implicación de los personajes, es mucho más fidedigna la que aporta Colleen en sus libros (Marco Antonio implicado en el asesinato de César, Atia un poco pánfila, Servilia una auténtica harpía...).

Un saludo,