miércoles, 23 de abril de 2008

Mansaborá

Este es el nombre del pasadizo que, según cuenta la leyenda, sirvió a los leoneses para franquear la muralla y después, al abrigo de la noche, poder hacerse con el control de cada calle del interior de la fortaleza de Hinz Qazrix, la actual Cáceres. La conquista de la ciudad tuvo lugar tal día como hoy del año 1229, coincidiendo con la festividad de San Jorge, patrón de todas las ordenes militares que había intervenido en aquel último asedio, dirigido por el rey leonés Alfonso IX. De acuerdo con la misma tradición, fue un capitán cristiano quien consiguió las llaves de dicho pasadizo, logrando engatusar a la hija del cadí que, inocente de ella, se las prestó pensando que de aquel modo podría verse a escondidas con su amado. No sé si este capitán llegó a enamorarse de verdad de la bella mora y luego la traicionó, o --como se diría ahora-- todo fue un montaje para hacerse con el llavero y después pegarse el piro. Fuera de una u otra manera, lo cortés no quita lo valiente y el capitán cristiano seguirá siendo per saecula saeculorum un grandísimo hideputa.


No voy a detenerme ahora a hablar de ello, pero sí os digo que el pasadizo de la Mansaborá existió de verdad, y que allá por los años cuarenta del pasado siglo se redescubrió la boca de este subterráneo en los sótanos del Museo Provincial. Pero, como digo, de esto que es Historia ya hablaré otro día. Esta noche da pie a la leyenda. Y como todos los cacereños saben, la leyenda nos cuenta que la princesa mora que le entregó las llaves al capitán cristiano terminó de mala manera, pues su padre, el cadí, enojado --no es para menos-- le lanzó una maldición y la convirtió en gallina, y de paso a sus doncellas en pollitos.

Para conmemorar fecha tan señalada, me ha parecido conveniente traer el siguiente romance que hace referencia a lo que acabo de contar. Se trata de un canción que forma parte del único disco del grupo cacereño Mansaborá Folk, que precisamente hace unas horas ha actuado en la Plaza, donde tenía lugar la tradicional quema del dragón. En esta ocasión no he ido a buscar la gallina por la parte antigua, pues según cuenta la leyenda, todos los años la encuentra el sobrino de algún concejal.




Mora de Mansaborá

Pregúntaselo a la luna
que hoy es noche de San Juan,
que mientras las piedras duermen
pregúntale y te dirá
que una princesa cautiva
va sembrando la ciudad
ve lágrimas de esmeralda,
mora de Mansaborá.

-¿Por qué lloras por mis calles,
mora de Mansaborá?
-Porque he perdido las llaves
y el amor de un capitán.

Pregúntale a las cigüeñas,
espías de los amantes,
que mientras las piedras duermen
pregúntales, que ellas saben.
Se oyen más de mil lamentos,
llantos, gemidos y hablares
que estremecen a los gatos,
mora que alumbras las calles.

¿Por qué lloras bella mora,
guardiana de esta ciudad?
-Porque he perdido las llaves
y el amor de un capitán.

Por amor te abrí la puerta
y entraste con una espada
sin saber que el corazón
nunca supo de batallas.
Mas amar es combatir,
me dijo mientras luchaba,
y yo combato por ganar
esta ciudad que es mi amada.

-¿Por qué vagas bella mora
por las calles de esta ciudad?
-Porque he perdido a mi padre
y el amor de un capitán.

Pregunta por los adarves,
testigos de tu desgracia,
en la Plaza de San Jorge
o en San Juan de madrugada.
Pregunta en cada palacio,
pues todas las piedras hablan
de la historia de una mora,
la de la Mansaborá.

2 comentarios:

tuhermanitaquerida dijo...

jajaja antes de leer el final ya estaba pensando en comentar algo sobre los sobrinos de los concejales que asombrosamente encuentran la gallina todos los años.
Que la encuentren...nosotros nos quedaremos con el recuerdo de jugar al fútbol con una en el pueblo xD

Anónimo dijo...

Hideputa? Menuda redaccion voy ha hacer para Lengua .. JAjaj!