viernes, 4 de abril de 2008

Tintín, la película

Parece ser que ya es definitivo. Después de años de rumores --al igual que ha sucedido con la cuarta entrega de las aventuras de Indiana Jones, otro clásico de mi infancia--, al final se vislumbra que es cierto que fueran a rodar una película con Tintín como protagonista. Va a consistir en algo así como medio digital, tipo animación… no lo sé muy bien, porque tampoco me acabo de enterar; lo que sí parece seguro es que el actor que finalmente encarnará al joven reportero va a ser el británico Thomas Sangster, de tan sólo 17 años, y que algunos ya le conoceréis por la versión cinematográfica de la novela de Manfredi, La última legión, en donde interpretaba al último emperador romano, el niño Rómulo Augústulo. Reconozco que no vi esta peli porque ya había leído el libro, que me gustó bastante, y me comentaron que si iba al cine me defraudaría el resultado tan pobre de la adaptación.


La producción y la dirección de la película de Tintín va estar repartida entre dos dinosaurios del cine: Steven Spielberg y Peter Jackson. Lo que todavía no se sabe es si el argumento girará en torno a alguno de los álbumes publicados por Hergé o, por si el contrario, para respetar el deseo del dibujante de que no se llevaran al cine las aventuras de su personaje, van a inventarse una trama completamente original.


La verdad es que los intentos de adaptar los comics de Tintín a la gran pantalla no son algo nuevo. Existen dos precedentes, bastante penosos, a mi entender y el de otros muchos, que, sin embargo, como mera curiosidad, merecen que sean nombrados. Se trata de Tintín y el misterio del Toisón de Oro (1961), del director francés Jean-Jacques Vierne, y Tintín y las naranjas azules (1964), del también francés Philippe Condroyer. Ésta última, por cierto, está ambientada en España, más concretamente en algún sitio que bien podría ser de la Costa del Sol; pero, de lo poco que recuerdo desde que la vi, sólo me vienen a la memoria los topicazos que, más en esta época en que se rodó, circulaban por ahí sobre nuestro país. En ambas películas, el personaje de Tintín estaba interpretado por el actor belga Jean-Pierre Talbot, que ante el rechazo que las dos cintas suscitaron entre los seguidores acérrimos de los cómics y su fracaso en las taquillas, se retiró de la profesión y no volvió a actuar más en ninguna otra película. El propio Hergé, como ya he comentado, parece ser que tampoco estaba muy conforme con la adaptación cinematográfica de sus viñetas, y ni siquiera se prestó a colaborar en el guión. Además, no vio con buenos ojos que se utilizara de manera casi paródica la figura de su personaje, a quien estimaba tanto como a un hijo. Aquí os dejo una prueba de lo que digo: