miércoles, 3 de septiembre de 2008

Corrupción en Cáceres

A menos que podamos evitarlo, el verano toca a su fin. Uno lo puede comprobar nada más salir de casa: hay más gente por la calle, más tráfico (con lo bien que había estado todo el mes de agosto, recibiendo las prácticas de conducir a primera hora de la mañana); la administración vuelve a funcionar, tan mal como siempre, pero funciona… Y con el final del verano, llega el tiempo de nuevos proyectos, de hacer planes para el curso que empieza, y deshacer otros que teníamos previstos. Al respecto, si todo sale bien, ya os mantendré informados.

Pero antes de dar carpetazo y pasar a otra estación --para los optimistas, recordarles que oficialmente todavía quedan veinte días--, quería recuperar algunas cosas que me dejaba en el tintero, que bien por falta de tiempo no he podido comentar, o acaso tenía la intención de hacerlo, pero lo fui dejando, dejando… En fin, ya se sabe que nunca es tarde si la dicha es buena. Además, probablemente esto que traigo a la memoria va a dar bastante de que hablar en los próximos meses; ahora que también los políticos y politicuchos regresan de su descanso estival, y más de uno se va encontrar sobre la mesa con un regalo no deseado, por lo que seguramente volverán a recordar su destino de vacaciones y pensarán «con lo bien que estaba yo tumbado en la cubierta del yate».


En más de una ocasión me he mofado de los periódicos regionales, lo reconozco. Por lo general, como en esta ciudad tampoco sucede gran cosa, suelen resolver el problema de cómo rellenar espacio con noticias, entrevistas y artículos de opinión que no interesan a nadie. Por algo mi tío abuelo Pepe, que en paz descanse, solía leer sólo las esquelas. Pero como en todas partes, existen excepciones, y algunas incluso tan dignas que, junto a los suplementos y coleccionables, ayudan a reconducir el prestigio de estas publicaciones y moderar el ánimo de sus lectores. Y si uno de estos reportajes o noticias aparece en los meses de verano, el mérito es doble, pues durante la canícula casi todos los periodistas de verdad se toman sus merecidas vacaciones, y las redacciones se ven invadidas por legiones de becarios hambrientos, algunos de notoriedad y otros por la escasa paga.

En el caso que me ocupa, no deseo sino felicitar por el espléndido trabajo al periodista. Nunca lo hubiera imaginado, pero leyendo esta serie de artículos, que se publicaron entre los últimos días de julio y primeros agosto, he podido comprobar que en una ciudad como Cáceres, también se puede hacer periodismo de investigación… y además del bueno:

- «El saqueo verde de las arcas locales.»

- «GP Promoción de Suelo se creó un mes antes de empezar a comprar terreno verde.»

- «El Ayuntamiento encargó el laudo que dobló el valor del suelo en el Príncipe.»

Después de leerlo, uno puede pensar que se trata del guión de una película, pero lejos de frivolizar, el asunto es grave: nos andan tocando el bolsillo, y no está el horno para bollos. Ahora solo cabe esperar, como ha sucedido en otras ocasiones, que tras haber aportado la prensa suficientes pruebas, el peso de la ley caiga sobre TODOS aquellos que la hubiesen quebrantado.