lunes, 15 de septiembre de 2008

Qué asco de reggeatón

En esta vida hay muy pocas cosas que, de verdad, pueda decir que las odie. Los que me conocen, saben que soy una persona tranquila y bastante tolerante. Pero esa jodida música que desde hace un tiempo está de moda, me saca de mis casillas. Todo en torno a ella me parece aberrante: su ritmo despiadado con los oídos, las letras que parecen escritas por un borderline obsesionado con meterla, esos bailes en que unas jamelgas lascivas se refriegan alrededor de chuloputas y narcotraficantes… y, por último, el atuendo de cantantes y aficionados, a mitad entre el de un charcutero y un recluta manflorita.


Si entre los presentes hay algún incondicional de este ruido, le pido mil disculpas. Pero como digo, supera a mi continencia verbal. Y no soy el único, o si mirad lo que sucedió hace pocos días, en el casting de un conocido concurso de televisión. No conozco a la miembro del jurado --¿o debería decir miembra?--, pero razón no le falta. A veces en la vida es preciso dejar la tolerancia de lado, cuando lo que se cometen son atentados contra el buen gusto y la dignidad humana. Como me decía un profesor: «ya que no queda ética, por lo menos defendamos la estética».



Y para que aquellos que puedan sentirse ofendidos por mis palabras, les invitó a escuchar el siguiente tema de Extremoduro, para que comprueben que si se quiere se puede ser soez, pero por lo menos escribiendo canciones que te llenen el alma.




Vive mirando una estrella
siempre en estado de espera.
Bebe a la noche ginebra
para encontrarse con ella.

Sueña con su calavera
y viene un perro y se la lleva,
y aleja las pesadillas
dejando en un agujero
unas flores amarillas
pa´ acordarse de su pelo.

Sueña que sueña con ella
y si en el infierno le espera...
Quiero fundirme en tu fuego
como si fuese de cera.

Antes de hacer la maleta
y pasar la vida entre andenes,
deja entrar a los ratones
para tener quien le espere.

Sueña con su melena
y viene el viento y se la lleva,
y desde entonces su cabeza
sólo quiere alzar el vuelo,
y bebe rubia la cerveza
pa´ acordarse de su pelo.

Sueña que sueña la estrella
siempre en estado de espera;
vuelve a coger la botella
y pasa las noches en vela,
...siempre en estado de espera
.

4 comentarios:

bersabi dijo...

Estoy de acuerdo contigo que eso no es música si no basura. Si querés buena música la encontrarás en www.tuneldeltiempo.com.ar

Antonio Norbano dijo...

Tomo buena nota de la página, gracias.

Historia de España dijo...

He gusrdado la página para enseñársela a mi mujer. A ella no le entra Extremoduro, porque sólo se queda con las barbaridades que dicen en sus letras. A mí me encantan porque tiñen todas sus letras de melancolía, me parecen incluso románticas, hablan sobre lo vacía que es la vida sin amor. Un ejemplo: "Salir, beber, el rollo de siempre / meterme mil rayas, hablar con la gente, / y llegar a la cama y ¡joder, qué guarrada! ¡sin tí! ...·
Me encanta tu blog, lo acabo de descubrir y me lo estoy leyendo entero entero...

Antonio Norbano dijo...

Creo incluso que la mayoría de los que se declaran admiradores de Extremoduro no saben apreciar eso que dices y muchos, sobre todo pienso en gente de mi generación, sólo les interesaba las burradas que decían y su apología del consumo de drogas, pero no se daban cuenta que las letras de sus canciones no eran sólo palabras (unas malsonantes, otras no), sino que esas palabras se unían en frases que formaban verdaderas poesías. (Por cierto, hablo en pasado como si ya estuvieran muertos... y todavía queda Extremaduro para rato).