martes, 11 de marzo de 2008

Reflexiones sobre la ley electoral

Desde que empecé a escribir en este blog no he tenido ninguna intención de referirme a asuntos que tengan que ver con la política. Me he dado cuenta que las bitácoras y páginas personales que más abundan en la red son las relacionadas con estos temas. Además, en el ámbito regional y local he encontrado también bastantes páginas de este tipo; así que si yo me dedicara a comentar sobre lo mismo, vendría a saturar la demanda y entonces ya si que no me leería nadie. Pero hoy tengo pensado hacer una excepción y, sin que sirva de precedente, voy a hablar de política.

En primer lugar permitidme justificarme, y por ello quiero distinguir entre «política de partidos», es decir, la dialéctica absurda y demagógica a que nos tienen acostumbrados quienes nos gobiernan (mediante los medios de comunicación que controlan); y, por otra parte, la Política, en su sentido más clásico, entendida como el interés de los ciudadanos por los asuntos del gobierno de una comunidad y su participación en la instituciones, como manera democrática de gestionar y solucionar los problemas cotidianos que les afectan. En definitiva, me interesa la res publica, que llamaban los romanos, pero no las disquisiciones ideológicas entre derecha e izquierda --como ya apunté en una entrada anterior-- y las constantes luchas de poder. Por eso, que me perdonen los dueños de bitácoras de este tipo si no las incluyo entre mis enlaces --por cierto, hay algunas muy buenas--, pero las pretensiones de mi página son otras.


Después de este rollo que he soltado por introducción, vamos al grano. Como os habréis dado cuenta, entre ayer y hoy he colgado los resultados de las votaciones, tanto en la provincia de Cáceres como en la ciudad. En ésta, si comparamos los datos con los de las elecciones municipales de hace un año, podemos ver algunas cosas interesantes. Primero, que Izquierda Unida ha perdido casi mil votos respecto al año pasado, por lo que a escala local sigue la tendencia de la formación en el resto del país, que le ha conducido a obtener tan malos resultados, hasta el punto de contar sólo con dos diputados y no poder formar grupo parlamentario propio. Bien es cierto que la gente no siempre vota lo mismo ni con las mismas intenciones, ya se trate de elecciones municipales, autonómicas, pero los datos no dejan de ser significativos.

Tanto el PP como el PSOE suben en número de votos, en ambos casos más de cinco mil. En esta ocasión la participación ha sido más elevada: del 79,44 % frente al 67,9 % de las municipales; además, entonces fueron bastantes más los votos nulos y en blanco. Me aventuro a pensar que los candidatos de ambos partidos a la alcaldía no eran tan atractivos o no inspiraban suficiente confianza, frente a los que se disputaron el domingo la presidencia del gobierno. De todos modos, hay que tener en cuenta los 3.200 votos que obtuvo Felipe Vela en las municipales y que, supongo, se habrán repartido ahora PP y PSOE. Pero tampoco quisiera dejar de mencionar los 911 votos que ha obtenido la UPyD de Rosa Díez, en un porcentaje similar al resto de circunscripciones, pero que tienen el mérito de ser para un partido con apenas cinco meses de existencia y que en Cáceres sólo se han dado a conocer mediante dos actos en un mismo día, mucho antes de que empezara la campaña.

Ahora, perdonadme el análisis localista, pero siempre me ha interesado más lo inmediato y cercano, lo que sucede a mi alrededor, que las grandes cuestiones de estado, muchos más abstractas y difíciles de alcanzar. Aunque ahora vamos con ellas. A la vista de la asignación definitiva de diputados, tras el recuento total de votos, no soy el único que considera la conveniencia de reformar la ley electoral. Por todos es sabido que el actual sistema de circunscripciones provinciales favorece, en primer lugar, a los dos grandes partidos, y después, y en algunos casos, a los nacionalistas, que pueden obtener una sobrerrepresentación parlamentaria. En la práctica resulta que el voto de una persona, dependiendo de a quién va dirigido y si vive en una provincia u en otra, tiene más valor que, a lo mejor, el de su cuñado, porque éste vive en un lugar distinto.

Lo más lógico sería que los diputados del Congreso fueran elegidos en una circunscripción única, ya que es en la Cámara Baja donde se van a discutir los asuntos que afectan al conjunto del país, y ellos serán los encargados de decidir quién va a ser presidente del Gobierno. El Congreso de los Diputados no es una cámara de representación territorial, esas funciones corresponden al Senado, aunque no quisiera hablar también sobre la necesidad de reformar el Senado. Por tanto, si en el Congreso ha de estar representado el conjunto de ciudadanos, y no los territorios en donde viven, qué sentido tiene que sus miembros sean elegidos mediante circunscripciones provinciales.


Aquellos señores franceses del tercer estado, que en junio de 1789 se encerraron en la Sala del Juego de Pelota del palacio de Versalles, no lo hicieron para echarse un partido de frontón, sino para reivindicar un principio básico en la democracia: «un hombre, un voto». Después aprovecharon para redactar la primera Constitución que tuvo Francia. Pues bien, hoy día, ese sencillo principio de igualdad no se cumple en nuestro país. Además de la representación desmesurada que beneficia a los nacionalistas, el efecto más visible del actual sistema de circunscripciones es que un partido de ámbito nacional, como Izquierda Unida, que en proporción a los votos obtenidos le tendrían que corresponder catorce diputados, sólo tiene dos.

Gracias a un página donde, mediante la aplicación de la ley de Hondt, puedes traducir el número de votos en asignación de escaños, he hecho un experimento y he podido comprobar qué diferentes serían los resultados de las elecciones si, en vez de contar con el actual sistema de circunscripciones provinciales, hubiese una única circunscripción. Comparad vosotros mismos, y sorprenderos.

Asignación de escaños en el Congreso tras las elecciones generales del 9 de marzo de 2008

Distribución de los escaños si no se aplicara el sistema de circunscripciones provinciales